Cenas tardías, comidas copiosas y alcohol: por qué el reflujo puede empeorar con determinados hábitos

Los horarios irregulares, las comidas fuera de casa, las cenas tardías o el consumo ocasional de alcohol son situaciones frecuentes que pueden favorecer la aparición o el empeoramiento del reflujo gastroesofágico.
Aunque suele manifestarse como un simple ardor de estómago, cuando los síntomas se repiten con frecuencia pueden afectar a la calidad de vida e incluso provocar complicaciones si no se tratan adecuadamente.
Conocer qué factores favorecen su aparición y adoptar una serie de medidas preventivas resulta fundamental para reducir las molestias, evitar que los síntomas se repitan con frecuencia y mantener el bienestar digestivo en el día a día.
¿Qué es el reflujo gastroesofágico?
El reflujo gastroesofágico se produce cuando parte del contenido del estómago asciende hacia el esófago. Esto puede ocurrir cuando el esfínter esofágico inferior, que actúa como barrera entre ambos órganos, no funciona de forma adecuada en determinados momentos.
Los síntomas del reflujo gastroesofágico son:
- Ardor o acidez.
- Regurgitación.
- Dolor o quemazón detrás del esternón.
- Sabor amargo en la boca.
- Tos seca o carraspera, especialmente por la noche.
- Sensación de dificultad para tragar en algunos casos.
"Que se manifieste de forma ocasional es frecuente y no implica, necesariamente que sea el resultado de otra patología de base. Lo que hace recomendable una valoración es que las molestias se repitan, sean intensas o empiecen a condicionar el descanso, la alimentación o las actividades cotidianas", explica Carmen Elena Jauregui Juarez, jefa del Servicio de Aparato Digestivo del Hospital Quirónsalud del Vallès.
¿Qué hábitos pueden favorecer el reflujo?
Los cambios de horarios pueden alterar las rutinas de sueño y alimentación, mientras que las comidas copiosas y las cenas tardías favorecen que el estómago permanezca lleno al acostarse. También pueden aumentar las molestias el consumo de alcohol, los alimentos muy grasos o picantes, las bebidas carbonatadas y tumbarse poco después de comer.
No todas las personas reaccionan igual a los mismos alimentos, por lo que resulta útil identificar qué situaciones desencadenan los síntomas en cada caso. De hecho, hay algunos hábitos que pueden ayudar a prevenirlo:
- Comer despacio.
- Evitar comidas muy copiosas.
- Cenar al menos dos o tres horas antes de acostarse.
- Reducir el consumo de alcohol.
- Limitar alimentos que desencadenen síntomas.
- Mantener un peso saludable.
- Dormir con el cabecero ligeramente elevado si existe reflujo nocturno.
"Más que eliminar alimentos de forma indiscriminada, conviene observar qué hábitos o comidas se relacionan de manera repetida con las molestias. Esa información ayuda a introducir cambios útiles sin imponer restricciones innecesarias", señala la especialista.
¿Cuándo consultar?
El reflujo ocasional puede suceder de vez en cuando. Sin embargo, se considera Enfermedad por Reflujo Gastroesofágico (ERGE) cuando los síntomas son frecuentes, afectan a la calidad de vida o producen lesiones en el esófago.
Conviene consultar cuando las molestias se repiten, son intensas, aparecen durante la noche o no mejoran pese a modificar los hábitos. También si es necesario recurrir de forma frecuente a medicamentos por cuenta propia para controlar la acidez.
Existen además señales de alarma que requieren valoración médica sin demora, como dificultad o dolor al tragar, dolor intenso en el pecho, pérdida de peso involuntaria, vómitos persistentes o con sangre, heces negras o empeoramiento progresivo de los síntomas.
"No conviene normalizar una acidez que se repite semana tras semana ni mantener tratamientos sin conocer la causa. La valoración médica permite comprobar si se trata de un reflujo ocasional, una enfermedad por reflujo u otro problema con síntomas parecidos", concluye la jefa del Servicio de Aparato Digestivo del Hospital Quirónsalud del Vallès.





