Embarazo y pruebas con radiación: ¿es seguro?

Para muchas mujeres someterse a una radiografía, un TAC o una prueba de Medicina Nuclear durante el embarazo puede generar preocupación. ¿La radiación afectará al bebé? ¿Es mejor posponer la prueba? ¿Qué ocurre si me la hicieron sin saber que estaba embarazada? Son dudas comprensibles y contar con información es el primer paso para afrontar la situación con mayor tranquilidad.
Por eso, es importante saber que no todas las pruebas diagnósticas utilizan radiación. Las radiografías, la tomografía computarizada (TC) y exploraciones de Medicina Nuclear como la gammagrafía o el PET sí emplean radiaciones ionizantes, mientras que la ecografía y la resonancia magnética no las utilizan.
"Cuando un especialista indica una prueba durante el embarazo es porque ha valorado que la información que puede aportar es importante para cuidar la salud de la madre y que el beneficio esperado supera el posible riesgo", explica el Dr. Salvador Mañe, jefe del Servicio de Medicina Nuclear del Hospital Universitari Sagrat Cor. "Saber que existe esa valoración previa y que la exploración puede adaptarse a la situación de la paciente debe aportar tranquilidad", sostiene.
¿Puedo hacerme una prueba con radiación si estoy embarazada?
Sí, estar embarazada no impide realizar una prueba con radiaciones ionizantes cuando está médicamente indicada. Antes de realizarla, el equipo sanitario valorará cuál es la opción más conveniente en función de la situación clínica y del momento del embarazo, o si existe una alternativa adecuada.
Las pruebas diagnósticas utilizan habitualmente dosis bajas de radiación y se planifican para obtener la información necesaria con la menor exposición posible. El posible riesgo depende, entre otros factores, de la cantidad de radiación recibida y de la etapa de la gestación.
Por este motivo, no es recomendable cancelar o retrasar una exploración por iniciativa propia. No realizar una prueba necesaria puede dificultar el diagnóstico o el tratamiento de un problema de salud y, en determinadas situaciones, suponer un riesgo mayor que realizarla.
¿Qué debo hacer si estoy embarazada o creo que podría estarlo?
Lo más importante es comunicarlo antes de realizar la exploración, tanto al profesional que la solicita como al personal que va a llevarla a cabo.
También conviene avisar si existe un retraso menstrual o posibilidad de embarazo, aunque todavía no se haya confirmado. Con esta información, el equipo sanitario puede revisar la indicación y decidir cuál es la mejor opción (realizar la prueba, posponerla si clínicamente es posible o valorar una alternativa).
¿Qué pasa si me hicieron una prueba sin saber que estaba embarazada?
Descubrir el embarazo después de haberse realizado una prueba con radiación, no significa automáticamente que haya existido un daño para el feto. En la mayoría de las pruebas diagnósticas que se realizan a diario, las dosis recibidas son bajas.
En estos casos, lo adecuado es trasladarlo al equipo médico. De esta forma, los profesionales podrán comprobar qué exploración se realizó, en qué momento de la gestación y, si es necesario, valorar de forma individual la exposición recibida.
¿Y si estoy dando el pecho?
Tras las pruebas con rayos X no es necesario interrumpir la lactancia, pero, en cambio, algunas pruebas de Medicina Nuclear pueden requerir suspenderla unos días dependiendo del radiofármaco utilizado. En ese caso, el propio equipo sanitario indicará durante cuánto tiempo y cómo actuar con la leche extraída.
"Tanto durante el embarazo como en la lactancia, informar al equipo sanitario y plantear cualquier duda antes de la exploración ayuda a reducir la incertidumbre", concluye el Dr. Salvador Mañe.





