La hipertensión, un riesgo silencioso que conviene detectar a tiempo

La hipertensión, un riesgo silencioso que conviene detectar a tiempo

HipertensiónHipertensión
3 de junio de 2026
Hospital Universitari General de Catalunyaen/health-centers/hospital-universitari-general-catalunya
Medicina Internaen/specialities/medicina-interna

La hipertensión arterial es una de las alteraciones de salud más frecuentes y, al mismo tiempo, una de las que más fácilmente puede pasar desapercibida. La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que en España cerca de 10 millones de adultos tienen hipertensión arterial, de los que el 73% está diagnosticado, el 61% recibe tratamiento y solo el 37% tiene controlada su hipertensión.

En la mayoría de los casos no da síntomas claros, incluso cuando lleva tiempo afectando al organismo. Ese carácter silencioso explica por qué su detección precoz sigue siendo tan importante. Aunque muchas personas se encuentran bien, la presión arterial elevada obliga al corazón y a las arterias a trabajar de forma mantenida bajo una mayor tensión, lo que incrementa el riesgo cardiovascular a largo plazo.

"Muchas veces la hipertensión se detecta en una revisión rutinaria o al medir la tensión por otro motivo. Precisamente por eso conviene no esperar a tener síntomas, sino realizar controles periódicos y aplicar hábitos saludables que ayuden a prevenirla o detectarla a tiempo", sostiene el Dr. Iurii Meshcheriakov, Facultativo adscrito al servicio de Medicina Interna del Hospital Universitari General de Catalunya.


¿Tengo hipertensión? ¿A qué debo estar atento/a?

Se habla de hipertensión cuando la presión de la sangre en los vasos sanguíneos es demasiado alta, de forma mantenida. Las guías europeas más recientes de la Sociedad Europea de Cardiología consideran hipertensión arterial las cifras mantenidas de presión arterial en consulta iguales o superiores a 140/90 mmHg. Además, identifican una categoría de "presión arterial elevada" entre 120-139 mmHg de sistólica o 70-89 mmHg de diastólica, que puede requerir seguimiento estrecho y, en personas con alto riesgo cardiovascular, una valoración individualizada del tratamiento.

"La hipertensión implica un aumento mantenido de la fuerza que ejerce la sangre sobre las paredes de las arterias mientras el corazón bombea", explica el especialista.

La gran mayoría de las personas con hipertensión no tiene síntomas. Por eso no conviene esperar a encontrarse mal para medir la presión arterial. Sin embargo, si aparecen cifras muy elevadas acompañadas de dolor torácico, dificultad para respirar, pérdida de fuerza o sensibilidad, alteración del habla, confusión, pérdida de visión, cefalea intensa de inicio brusco o mal estado general, debe solicitarse valoración médica urgente.


Por qué conviene detectarla antes de que dé problemas

Uno de los principales riesgos de la hipertensión es precisamente que puede avanzar durante años sin que la persona sea plenamente consciente. Mientras tanto, esa presión mantenida va dañando de forma progresiva vasos sanguíneos y órganos como el corazón, el cerebro o el riñón.

Por eso, más que esperar a notar síntomas, lo importante es incorporar la medición de la tensión arterial a las revisiones habituales, especialmente a partir de cierta edad o cuando existen factores de riesgo como sobrepeso, sedentarismo, antecedentes familiares, tabaquismo o diabetes. Además, si se detectan cifras elevadas en consulta, las guías actuales recomiendan confirmar el diagnóstico con mediciones fuera del entorno clínico, ya sea mediante un tensiómetro domiciliario validado o con una monitorización ambulatoria de 24 horas. Esta confirmación es importante porque la tensión arterial puede variar según el contexto: algunas personas presentan cifras elevadas solo en la consulta, lo que se conoce como "hipertensión de bata blanca"; y otras, por el contrario, pueden tener cifras aparentemente normales durante la visita médica, pero elevadas en el domicilio o durante su actividad habitual, situación conocida como "hipertensión enmascarada".

"Detectarla a tiempo permite actuar antes y ajustar el tratamiento de forma más eficaz, ya sea con cambios en los hábitos o con medicación si hace falta. Lo importante es no dejar que la hipertensión evolucione sin control", afirma el Dr. Meshcheriakov.


Qué se puede hacer para controlarla

El abordaje de la hipertensión depende de cada paciente, de la intensidad de la alteración y del riesgo cardiovascular global. En algunos casos, especialmente cuando las cifras no son muy elevadas y el riesgo cardiovascular es bajo, el primer paso pasa por introducir cambios en el estilo de vida: reducir la sal en la dieta, perder peso si es necesario, hacer ejercicio de forma regular, limitar el consumo de alcohol y abandonar el tabaco.

Cuando estas medidas no son suficientes o cuando las cifras son más elevadas, puede ser necesario recurrir a tratamiento farmacológico. Las guías europeas actuales recomiendan, en la mayoría de los pacientes que precisan medicación, iniciar el tratamiento con una combinación de dos fármacos a dosis bajas, preferiblemente en un solo comprimido, para lograr un control más rápido y facilitar la adherencia. El objetivo de presión arterial debe individualizarse según la edad, la tolerancia, las enfermedades asociadas y el riesgo cardiovascular global.

"Detectar la hipertensión a tiempo, confirmar correctamente el diagnóstico, mantener un seguimiento periódico y cuidar hábitos como la alimentación, el ejercicio o el peso sigue siendo la mejor forma de controlarla y de reducir su impacto sobre la salud a largo plazo", concluye el doctor de Medicina Interna del Hospital Universitari General de Catalunya.

Health Content

Health Content

Get to know your health from all perspectives.