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Cuando llega el verano, muchas personas notan que se sienten más cansadas, mareadas o incluso tienen episodios de desmayo. En quienes ya padecen hipotensión arterial, el calor puede intensificar estos síntomas debido a los mecanismos que utiliza el organismo para regular la temperatura corporal. Aunque en la mayoría de los casos no supone un problema grave, es importante conocer cómo prevenir estas situaciones y saber cuándo consultar con un especialista.


¿Por qué el calor hace bajar la tensión?

Cuando sube la temperatura, el cuerpo intenta refrescarse dilatando los vasos sanguíneos para liberar calor a través de la piel. Esa vasodilatación reduce la presión con la que circula la sangre. A ello se suma la pérdida de líquidos y sales a través del sudor, que disminuye el volumen de sangre en circulación. "En personas que ya parten de cifras bajas, este doble efecto puede acentuar los síntomas y provocar mareos o sensación de flojedad", explica Dr. Ariel Balceda coordinador del servicio de urgencias del Hospital El Pilar.


¿Qué síntomas pueden aparecer?

La intensidad de los síntomas varía según cada persona, aunque los más habituales son:

  • Mareo o sensación de inestabilidad.
  • Debilidad o cansancio repentino.
  • Visión borrosa.
  • Sudor frío.
  • Sensación de desmayo o pérdida de conocimiento.

"Ante un episodio de mareo es recomendable sentarse o tumbarse cuanto antes para evitar caídas y si los síntomas no desaparecen se debe acudir a urgencias", señala el médico.


¿Quiénes tienen un mayor riesgo durante el verano?

Aunque cualquier persona puede experimentar una bajada puntual de tensión con el calor, existen algunos grupos especialmente vulnerables:

  • Personas con hipotensión habitual.
  • Adultos mayores.
  • Pacientes que toman medicamentos para la hipertensión o diuréticos.
  • Personas con enfermedades cardiovasculares o neurológicas.
  • Quienes realizan ejercicio físico intenso en ambientes muy calurosos.

En estos casos es especialmente importante extremar las medidas de prevención durante los meses de verano.


¿Cómo prevenir una bajada de tensión cuando hace calor?

Adoptar hábitos sencillos puede ayudar a reducir el riesgo de sufrir episodios de hipotensión relacionados con las altas temperaturas.

Se recomienda:

  • Mantener una correcta hidratación a lo largo del día, incluso sin sensación de sed.
  • Evitar la exposición al sol durante las horas de mayor calor.
  • Permanecer en lugares frescos y bien ventilados.
  • Levantarse de forma progresiva después de estar sentado o tumbado.
  • Utilizar ropa ligera y transpirable.
  • Evitar el consumo excesivo de alcohol, ya que favorece la deshidratación.

"La mejor estrategia frente a la hipotensión en verano es anticiparse. Una buena hidratación y evitar el calor intenso reducen considerablemente el riesgo de sufrir síntomas", destaca el especialista.


¿Cuándo conviene consultar con un médico?

Aunque la mayoría de los episodios son leves, es recomendable acudir a un profesional sanitario si los mareos son frecuentes, aparecen desmayos repetidos, los síntomas se prolongan o van acompañados de dolor en el pecho, dificultad para respirar o palpitaciones.

Además, las personas con enfermedades crónicas o que reciben tratamiento para la presión arterial no deben modificar su medicación por iniciativa propia, ya que será el especialista quien valore si es necesario realizar algún ajuste durante los meses más calurosos. "Un desmayo nunca debe normalizarse, conviene estudiar su origen para descartar otras causas", concluye el Dr. Balceda.

Recuerda

El calor del verano puede hacer que la tensión arterial disminuya aún más en personas con hipotensión, favoreciendo la aparición de mareos, debilidad o desmayos. Mantener una buena hidratación, evitar la exposición prolongada a altas temperaturas y reconocer los primeros síntomas permite disfrutar del verano con mayor seguridad. Ante episodios repetidos o síntomas intensos, la valoración médica es la mejor forma de descartar otras causas y establecer las medidas más adecuadas para cada paciente.