¿Menopausia y sexualidad? Un tabú persistente con impacto en la salud física y mental

¿Menopausia y sexualidad? Un tabú persistente con impacto en la salud física y mental

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25 de febrero de 2026
Hospital Universitari Sagrat Coren/health-centers/hospital-universitari-sagrat-cor
Ginecología y Obstetriciaen/specialities/ginecologia-obstetricia

En España, según el Instituto Nacional de Estadística (INE), hay más de 22 millones de mujeres de las cuáles, alrededor de ocho millones, están atravesando la menopausia. Un periodo en el que pasan casi un tercio de su vida y que se inicia, desde el punto de vista clínico, cuando se cumplen 12 meses consecutivos sin menstruación.

A pesar de que se trata de un proceso natural en la vida de cualquier mujer, son muchos los mitos y creencias socioculturales que hacen que esta etapa este rodeada de tabús. Y, uno de los ámbitos donde persiste un mayor silencio, es el de la sexualidad.

Según datos de la Asociación Española para el Estudio de la Menopausia (AEEM), más de la mitad de las mujeres que presentan molestias sexuales durante el climaterio no las consulta con un profesional sanitario. El pudor, la normalización del malestar y la idea, aún muy extendida, de que ciertos cambios "entran dentro de lo que toca" siguen siendo barreras frecuentes para pedir ayuda.

"En consulta vemos que muchas mujeres no hablan abiertamente del tema, salvo cuando les preguntamos si han notado cambios en la respuesta sexual. Creen que lo que les ocurre es habitual en esta etapa o que ‘ya no toca’ hablar de sexualidad. Y no es así", explica el Dr. Jiménez, jefe del Servicio de Ginecología y Obstetricia del Hospital Universitari Sagrat Cor.


Climaterio, cambios hormonales y salud genitourinaria

La menopausia es la fase final de un proceso más amplio, el climaterio, que incluye la perimenopausia, la menopausia y los años posteriores. A lo largo de este periodo se producen cambios hormonales —fundamentalmente descenso de estrógenos— que pueden afectar a diferentes ámbitos de la salud, entre ellos la esfera urogenital y la vivencia de la sexualidad.

Uno de los cuadros más frecuentes es el Síndrome Genitourinario de la Menopausia (SGUM). Según la AEEM, afecta hasta a un 47 % de las mujeres a los tres años de la última menstruación. No se considera una enfermedad en sí misma, sino una alteración crónica y progresiva que no tiende a resolverse de forma espontánea y que puede impactar de manera notable en la calidad de vida.

Este síndrome afecta al área vulvar y vaginal, al tracto urinario inferior y a la función sexual, y se relaciona con la falta de estrógenos y otras hormonas sexuales. Entre sus síntomas más habituales se encuentran:

  • Sequedad vaginal.

  • Ardor o escozor vaginal.

  • Dolor durante las relaciones sexuales.

A diferencia de otros síntomas del climaterio, como los sofocos, que suelen remitir con el tiempo, las molestias genitourinarias tienden a mantenerse o empeorar si no se tratan, favoreciendo infecciones, molestias urinarias, alteraciones del suelo pélvico y un impacto negativo en la vida sexual y en el bienestar emocional.

"Cuando la relación se asocia de forma repetida al dolor o a la incomodidad, es lógico que muchas mujeres tiendan a evitar la intimidad como mecanismo de protección. Si no se identifica la causa y no se interviene, ese malestar acaba afectando tanto a la vida sexual como al estado de ánimo", señala el Dr. Jiménez.


Cuando los cambios en la sexualidad tienen un impacto emocional

La sequedad, escozor, sensación de tirantez, dolor con la penetración o menor respuesta a la estimulación asociados a estos los cambios hormonales, condicionan la manera en que la mujer se relaciona con su cuerpo y con la intimidad.

Con frecuencia, al malestar físico se suma un impacto emocional silencioso. El miedo a que la relación vuelva a doler genera anticipación negativa y, poco a poco, evitación de la actividad sexual. Pueden aparecer sentimientos de culpa, frustración o pérdida de autoestima, sobre todo cuando la mujer interpreta estos cambios como algo "normal" de la edad o como un problema personal que debe soportar sin comentarlo.

"En este contexto, no es raro que se atribuya el origen del problema exclusivamente a factores emocionales o de pareja, cuando en realidad existe una base física tratable sobre la que se ha ido construyendo el malestar psicológico", apunta el especialista. "Consultar a tiempo evita que el malestar se prolongue innecesariamente y permite abordar la sexualidad desde una perspectiva más amplia, donde el bienestar físico y emocional se trabajan de forma conjunta", concluye.


Por qué consultar con un especialista cambia el curso

El abordaje de estos cambios no es uniforme ni inmediato, pero sí existe margen de mejora en la mayoría de los casos. El primer paso es una valoración adecuada que permita entender qué está ocurriendo:

  • Diferenciar qué síntomas se deben al déficit hormonal.

  • Valorar el estado del suelo pélvico y las estructuras genitourinarias.

  • Identificar posibles efectos secundarios de tratamientos previos.

  • Detectar el impacto emocional asociado.


A partir de ahí, la valoración médica con un especialista permite:

  • Confirmar o descartar alteraciones como el Síndrome Genitourinario de la Menopausia.

  • Proponer medidas específicas para aliviar la sequedad y el dolor (desde hidratantes y lubricantes hasta terapias locales u hormonales, según cada caso).

  • Coordinar, cuando es necesario, el apoyo de otras disciplinas (suelo pélvico, sexología, psicología).


"No se trata de recuperar una sexualidad ‘como antes’, sino de construir una vivencia cómoda, sin dolor y acorde al momento vital de cada mujer", subraya el jefe del Servicio de Ginecología y Obstetricia del Hospital Universitari Sagrat Cor. "La menopausia no debería vivirse desde la resignación, sino desde el acompañamiento, la información rigurosa y el criterio médico", sostiene.


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