Alopecia cicatricial

La alopecia cicatricial produce pérdida de cabello en áreas localizadas como consecuencia de la destrucción de los folículos pilosos. El pelo perdido por esta enfermedad no puede recuperarse.

Síntomas y causas

La alopecia cicatricial es la caída del cabello producida por la destrucción permanente del folículo piloso, que es sustituido por una cicatriz (tejido cicatricial) y cuya función no vuelve a recuperarse. Es un tipo de alopecia localizada, es decir, que afecta solamente a una zona del cuero cabelludo.

Las causas de la alopecia cicatricial son principalmente dos, por lo que se suele clasificar en los siguientes tipos:

  • Alopecia cicatricial primaria: el folículo piloso se destruye debido a una enfermedad inflamatoria, infecciosa o autoinmune que afecta al cuero cabelludo.
  • Alopecia cicatricial secundaria: se produce debido a causas externas, como traumatismos, quemaduras o cirugías.

La caída del cabello como consecuencia de la alopecia cicatricial es definitiva, por lo que no se puede recuperar el pelo perdido. Los tratamientos, por lo tanto, se centran en abordar la causa que lo provoca y frenar el avance de la calvicie.

Síntomas

Los síntomas más característicos de la alopecia cicatricial son:

  • Zonas calvas con bordes definidos.
  • Inflamación del cuero cabelludo.
  • Enrojecimiento.
  • Mayor sensibilidad.
  • Picor en las áreas con pérdida de cabello.
  • Cicatrices, costras o pústulas.
  • En algunos tipos, uno de los primeros signos es el afinamiento y rotura del cabello.

Causas

Existen tres tipos principales de alopecia cicatricial dependiendo de su origen:

  • Alopecia cicatricial primaria: los glóbulos blancos del sistema inmunitario juegan un papel importante en el desarrollo de la enfermedad.
    • Alopecia linfocítica: los linfocitos (glóbulos blancos) destruyen los folículos pilosos.
      • Liquen plano pilar: es una de las más frecuentes. Produce eritema y descamación de la piel alrededor de los folículos. Suele causar picor.
      • Alopecia frontal fibrosante: el cabello se pierde en la línea de implantación, creando la sensación de tener una diadema. Es frecuente en mujeres postmenopáusicas.
      • Lupus eritematoso discoide: crea placas descamativas con atrofia central.
    • Alopecia neutrofílica: debido a una inflamación aguda, los neutrófilos (los glóbulos blancos más abundantes) entran en el folículo, que se destruye.
      • Foliculitis decalvante: suele ser consecuencia de una infección por Staphylococcus aureus forma pústulas y costras que hacen que el pelo se pierda en mechones.
      • Celulitis disecante: también llamada enfermedad de Hoffmann, es un tipo de alopecia dolorosa caracterizada por la creación de nódulos inflamatorios que forman fístulas purulentas.
    • Alopecia mixta: intervienen tanto linfocitos como neutrófilos.
      • Alopecia cicatricial central centrífuga: comienza con la destrucción de los folículos pilosos de la coronilla y se extiende hacia fuera de forma centrífuga. Causa inflamación, dolor y picor.
  • Alopecia cicatricial secundaria: suele estar localizada en una zona concreta del cuero cabelludo. Las causas principales de la caída son:
    • Traumatismos: heridas, desgarros, avulsiones (lesión por la que el tejido orgánico se arranca total o parcialmente).
    • Quemaduras térmicas o químicas.
    • Infecciones, como la tiña.
    • Radioterapia aplicada en el cuero cabelludo.
    • Procedimientos quirúrgicos: el cabello se cae en las zonas en las que queda la cicatriz de la incisión.
    • Tricotilomanía: trastorno mental que provoca el impulso incontrolable de arrancarse el cabello, las cejas o las pestañas.

Factores de riesgo

El riesgo de alopecia cicatricial es mayor en las siguientes circunstancias:

  • Edad avanzada.
  • Predisposición genética.
  • Traumatismos o lesiones en el cuero cabelludo.
  • Cualquiera de las patologías relacionadas con este tipo de caída de cabello, ya sean físicas o mentales.
  • Recibir tratamientos médicos que puedan derivar en la cicatrización de los folículos pilosos, como cirugías o radioterapia craneal.
  • La alopecia frontal fibrosante es más frecuente en mujeres en la postmenopausia.
  • La alopecia cicatricial central centrífuga es predominante en mujeres de mediana edad de raza negra.

Complicaciones

Las complicaciones más frecuentes de la alopecia cicatricial son:

  • Expansión de la inflamación que aumente la zona sin cabello.
  • Depresión.
  • Baja autoestima.
  • Ansiedad.
  • Aislamiento social.
  • Infecciones bacterianas: la propia inflamación o el hecho de rascar la zona afectada puede propiciar el acceso de virus o bacterias.
  • Formación de cicatrices visibles.
  • Afinamiento de la piel del cuero cabelludo.
  • Aumento de la sensibilidad y ardor en la zona.

Prevención

La alopecia cicatricial no se puede prevenir en la mayoría de los casos, aun así, algunos tipos se pueden controlar siguiendo estas recomendaciones:

  • Para limitar la caída por tracción, conviene evitar:
    • Peinados demasiado tirantes de manera frecuente (trenzas, coletas).
  • Para cuidar el cuero cabelludo:
    • Evitar el calor excesivo al secar o peinar el cabello.
    • No utilizar químicos agresivos, como tintes o permanentes.
    • Mantener una higiene adecuada tanto del cabello como del cuero cabelludo, realizando un lavado suave.
  • Proteger el pelo del calor utilizando sombreros y productos de protección solar capilar.
  • Seguir una dieta equilibrada rica en hierro, zinc y proteínas.
  • No fumar.
  • En la medida de lo posible, evitar el estrés.

Para frenar el avance de la alopecia cicatricial una vez que ha comenzado, conviene prestar atención a los primeros cambios en el cuero cabelludo para afrontarlos lo antes posible. Los primeros signos suelen ser enrojecimiento, descamación o picor.

¿Qué médico trata la alopecia cicatricial?

La alopecia cicatricial se trata en la especialidad de Dermatología médico-quirúrgica y Venereología.

Diagnóstico

El diagnóstico de la alopecia cicatricial suele consistir en los siguientes procedimientos:

  • Historia clínica: se analizan los antecedentes médicos y familiares del paciente, su estilo de vida, los síntomas que ha percibido y los posibles desencadenantes.
  • Observación directa del cuero cabelludo: se inspecciona la piel para detectar zonas con enrojecimiento, descamación, inflamación, pérdida de cabello o cicatrices.
  • Tricoscopia: se utiliza un dermatoscopio para obtener imágenes aumentadas del cuero cabelludo, los folículos pilosos y el cabello. El análisis de las imágenes permite detectar indicios que no se ven a simple vista, como cambios en el grosor del pelo, taponamiento o ausencia de los folículos, fibrosis cutánea o cambios en la vascularización del cuero cabelludo que suelen ser indicio de inflamación.
  • Biopsia del cuero cabelludo: para determinar la causa que provoca la alopecia, se toma una muestra de tejido de la piel del cuero cabelludo y de un folículo piloso y se estudia en el laboratorio con ayuda de un microscopio. En este examen se detecta el tipo de inflamación, indicios de fibrosis y evidencias de destrucción folicular.
  • Análisis de sangre: para descartar enfermedades autoinmunes asociadas.

Tratamiento

La alopecia cicatricial no tiene cura, pero existen una serie de tratamientos para afrontar las causas subyacentes y frenar su avance. Algunos de los más eficaces son:

  • Medicación: normalmente, se administra de forma tópica, aunque también puede ser oral o percutánea.
    • Corticoides para reducir la inflamación.
    • Inmunomoduladores, como la hidroxicloroquina o el metotrexato, para regular la respuesta autoinmune.
    • Antibióticos para curar la infección.
  • Mesoterapia: infiltración de medicamentos directamente en el cuero cabelludo para potenciar sus efectos y mejorar los resultados.
  • Plasma rico en plaquetas (PRP): se utiliza la sangre del propio paciente para obtener una sustancia con una cantidad elevada de plaquetas que contribuya a reducir la inflamación, favorecer la vascularización y frenar la evolución de la enfermedad.

Una vez que el avance de la alopecia cicatricial está controlado, se valora la posibilidad de mejorar el aspecto del cuero cabelludo mediante injertos capilares. Normalmente, se toman folículos sanos de la región occipital de la cabeza para trasplantarlo en las áreas de calvicie. Al tratarse de formaciones de tejido cicatricial con poca o nula vascularización, es posible que los resultados no sean definitivos y que deba de repetirse el procedimiento para obtener los resultados deseados.

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