Arteritis de Takayasu
Toda la información sobre las causas, los síntomas y los tratamientos de la inflamación de la aorta y sus ramificaciones.
Síntomas y causas
La arteritis de Takayasu es un tipo de vasculitis, es decir, una inflamación de los vasos sanguíneos, poco frecuente que afecta a las arterias de calibre mediano o grande, en especial a la aorta y sus ramificaciones principales (troncos supraaórticos).
En algunos casos, la vasculitis de Takayasu se presenta en una fase única, pero en la mayoría de las ocasiones se trata de una enfermedad crónica en la que se combinan periodos de remisión con recaídas cada cierto tiempo.
Dependiendo de dónde se produzcan las lesiones, la arteritis de Takayasu se clasifica en los siguientes tipos:
- Tipo I: están afectadas las ramas del arco aórtico, que es el segmento curvo de la aorta situado en la parte superior del tórax, y que son el tronco braquiocefálico, la arteria carótida común izquierda y la arteria subclavia izquierda.
- Tipo IIa: se daña la aorta ascendente, así como al arco aórtico y sus ramas.
- Tipo IIb: el deterioro se produce en la aorta ascendente, la aorta descendente y el arco aórtico y sus ramas.
- Tipo III: las lesiones se dan en la aorta descendente y las arterias renales. En ocasiones, también en la aorta abdominal.
- Tipo IV: están perjudicadas las arterias renales y, en algunos casos, también la aorta abdominal.
- Tipo V: se dan al mismo tiempo los daños de los tipos IIb y IV.
La arteritis de Takayasu es una enfermedad grave con pronóstico variable, ya que depende en gran medida de las complicaciones que provoque y del momento al que se acceda al tratamiento, ya que la detección precoz mejora notablemente los resultados. En los últimos años, la esperanza de vida de los pacientes ha aumentado considerablemente y se estima que la supervivencia a cinco años es del 95 % si se recibe el tratamiento adecuado.
Síntomas
Los síntomas de la arteritis de Takayasu varían de unos pacientes a otros, además, suelen aparecer progresivamente en dos fases consecutivas. Los más destacados son:
- Fase 1:
- Fatiga.
- Pérdida de peso sin causa aparente.
- Dolores musculares y articulares.
- Fiebre.
- Sudoración.
- Fase 2:
- Astenia: se caracteriza por:
- Debilidad muscular.
- Fatiga generalizada.
- Problemas de memoria.
- Dificultad para pensar.
- Apatía.
- Pérdida de apetito.
- Dolor localizado, normalmente, en las extremidades.
- Aturdimiento.
- Mareos.
- Desmayos.
- Cambios en la vista.
- Falta de aire.
- Hipertensión.
- Diarrea.
- Sangre en las heces.
- Anemia: falta de glóbulos rojos.
- Isquemia: disminución del flujo sanguíneo en los tejidos que puede causar estrés celular (funcionamiento anormal de las células).
- Disminución del pulso periférico, que imposibilita detectarlo al tacto.
- Astenia: se caracteriza por:
Causas
Actualmente, se desconocen las causas de la arteritis de Takayasu. Aun así, los estudios apuntan a que sea una enfermedad autoinmune en la que un componente genético predispone al organismo a atacarse a sí mismo por error. A pesar de esta predisposición genética, no se trata de una enfermedad hereditaria.
Factores de riesgo
Los factores de riesgo que aumentan las probabilidades de padecer arteritis de Takayasu son:
- Sexo: es más frecuente entre las mujeres.
- Edad: suele manifestarse entre los 30 y los 40 años, aunque también puede aparecer en edad infantil.
- Predisposición genética.
Complicaciones
Las complicaciones más frecuentes de la arteritis de Takayasu son:
- Estenosis: estrechamiento de los vasos sanguíneos.
- Endurecimiento arterial.
- Aneurisma: abultamiento de las arterias.
- Hipertensión arterial.
- Desgarro de los tejidos aórticos.
- Obstrucción de los vasos que causa disminución del flujo sanguíneo en órganos vitales:
- Ictus o accidente cerebrovascular.
- Ataque cardiaco.
- Inflamación del corazón.
- Insuficiencia cardiaca.
- Regurgitación aórtica: la válvula no se cierra correctamente, por lo que la sangre retrocede desde la aorta al corazón.
- Visión borrosa.
- Pérdida de visión.
- Retinopatía: falta de riego sanguíneo en la retina que provoca microaneurismas con microaneurismas y anastomosis (conexiones anormales entre los vasos sanguíneos).
Prevención
La arteritis de Takayasu no se puede prevenir, ya que, además de desconocerse las causas que la provocan, es una enfermedad autoinmune.
¿Qué médico trata la arteritis de Takayasu?
La arteritis de Takayasu se diagnostica por parte de los expertos en Reumatología, ya que es la especialidad que aborda las enfermedades autoinmunes. En el tratamiento intervienen otras especialidades, como la Cardiología o la Angiología y Cirugía vascular.
Diagnóstico
El diagnóstico de la arteritis de Takayasu consta de las siguientes pruebas:
- Anamnesis: se recopila toda la información sobre el estilo de vida del paciente, su estado de salud general, sus antecedentes médicos y familiares y los síntomas que ha percibido.
- Análisis de sangre: además de ofrecer información relevante sobre el estado de salud del paciente, permite detectar signos de inflamación en el organismo y anemia, uno de los síntomas de la enfermedad.
- Auscultación arterial: se escuchan los sonidos que se producen en los vasos sanguíneos con ayuda de un estetoscopio. Si son anormales, se consideran un indicio de enfermedad.
- Angiografía: se introduce un catéter flexible en una arteria, normalmente en la aorta, para obtener imágenes. Para ello, se inyecta un material de contraste y se emiten rayos X para observar la forma en que fluye por los vasos sanguíneos. De esta forma, se detectan zonas estrechadas y bloqueos.
- Resonancia magnética (RM): es un procedimiento no invasivo con el que también se pueden ver los vasos sanguíneos en detalle. Tras inyectar una sustancia de contraste, se emiten ondas de radio y se genera un campo electromagnético para conseguir las imágenes, por lo que no es necesario introducir un catéter.
- Tomografía por emisión de positrones (PET): se utiliza para medir el grado de inflamación de los vasos sanguíneos. Esta técnica utiliza un fármaco radiactivo que se representa en colores luminosos en las imágenes obtenidas mediante la emisión de rayos X desde diversos ángulos.
La arteritis de Takayasu se confirma cuando se cumplen al menos tres de los siguientes criterios:
- Edad del paciente inferior a 40 años.
- Claudicación intermitente: dolor muscular, especialmente en las piernas, que se manifiesta al caminar y remite cuando se está en reposo.
- Pulso reducido en una o ambas arterias braquiales (recorren la longitud del húmero).
- Diferencia en la tensión arterial sistólica (presión en las arterias cuando el corazón se contrae para bombear sangre) entre ambos brazos superior a 10 mm/Hg.
- Soplo en las arterias subclavias o la aorta abdominal: cuando se auscultan los vasos sanguíneos, se percibe un sonido que indica que el flujo es turbulento, es decir, la sangre no fluye de forma uniforme.
- Resultados anormales en las pruebas de imagen (estenosis o aneurismas).
Tratamiento
La arteritis de Takayasu no tiene una cura definitiva, pero un tratamiento adecuado permite controlarla y eliminar los síntomas. Los abordajes más eficaces son:
- Medicación: suele ser necesario administrarlos durante un tiempo prolongado y, en ocasiones, combinarlos entre sí para conseguir los efectos deseados.
- Corticoides esteroideos para controlar la inflamación.
- Inmunosupresores: reducen la actividad del sistema inmunitario, por lo que se controla la inflamación y el efecto negativo sobre el organismo se reduce. Se utilizan en casos excepcionales debido a que aumenta el riesgo de contraer otras enfermedades.
- Anticuerpos monoclonales anti-TNF: son un tipo de terapia biológica que reducen la inflamación y se utiliza cuando los pacientes no responden adecuadamente a los tratamientos con otros medicamentos.
- Tratamiento quirúrgico: es necesario cuando las arterias están tan dañadas que el flujo de sangre es muy limitado.
- Angioplastia: se introduce en la arteria un tubo flexible con un globo en el extremo que se infla cuando se llega al punto obstruido o estrechado. Se trata de un procedimiento guiado por imágenes obtenidas con rayos X.
- Cirugía de bypass: se toma una porción de un vaso sanguíneo sano y se coloca junto a la zona obstruida para crear una derivación por la que la sangre puede fluir con normalidad.




























































































