Arteritis temporal

Información sobre las causas, los síntomas y el tratamiento para la inflamación de las arterias del cuello y la cabeza.

Síntomas y causas

La arteritis temporal, también llamada arteritis de Horton o de células gigantes, es una enfermedad por la que se inflaman las arterias de mediano y gran calibre, sobre todo las que irrigan la cabeza y el cuello, como las arterias temporales y otras ramas de la arteria carótida.

Se produce por una respuesta anómala del sistema inmunitario, que provoca inflamación de la pared de los vasos sanguíneos y la formación de acúmulos de células inflamatorias (granulomas). Esta inflamación puede reducir o bloquear el flujo sanguíneo, lo que explica muchas de sus complicaciones.

Al tratarse de una enfermedad sistémica, es decir, que afecta a todo el cuerpo, puede darse en cualquier arteria del organismo. Aun así, afecta con mayor frecuencia a la arteria temporal, que es la encargada de llevar el flujo sanguíneo al cuero cabelludo, el cráneo y la frente. Por este motivo recibe el nombre de arteritis temporal.

Cuando se detecta a tiempo, la arteritis de Horton tiene un buen pronóstico, ya que la esperanza de vida no se ve reducida en la mayoría de los casos. Aun así, las complicaciones o los efectos secundarios de algunos tratamientos se asocian con otras afecciones y una disminución de la calidad de vida.

Síntomas

Los síntomas más frecuentes de la arteritis temporal son:

  • Dolor de cabeza intenso y continuo.
  • Dolor mandibular al masticar (claudicación mandibular), un síntoma muy característico.
  • En ocasiones, dolor en la cara, cuello y hombros.
  • Mayor sensibilidad en el cuero cabelludo.
  • Fiebre.
  • Astenia: debilidad y falta de energía que no mejora con el reposo.
  • Pérdida de peso involuntaria.
  • Pérdida de visión o visión doble, signo de que el nervio óptico se ve afectado.

Causas

Se desconocen las causas de la arteritis temporal, aunque se cree que está desencadenada por una respuesta inmunitaria anormal frente a las células que recubren la pared de las arterias. Se cree que este trastorno puede darse como consecuencia del envejecimiento celular natural o por una predisposición genética.

Factores de riesgo

El riesgo de padecer arteritis temporal aumenta en los siguientes casos:

  • Edad: es más frecuente a partir de los 50 años, aunque los síntomas más graves no se manifiestan hasta los 70 años.
  • Sexo: las mujeres son más propensas a padecerla.
  • Polimialgia reumática: enfermedad inflamatoria que causa dolor y rigidez muscular en la zona de los hombros y las caderas.
  • Antecedentes familiares.

Complicaciones

Si no se sigue el tratamiento adecuado, la arteritis de células gigantes puede provocar alguna de estas complicaciones:

  • Daños vasculares en otras zonas del cuerpo.
  • Ceguera repentina.
  • Debilidad en los músculos oculares.
  • Aneurisma: protuberancia o abombamiento de un vaso sanguíneo.
  • Accidente cerebrovascular o ictus: disminución o bloqueo de flujo sanguíneo en el cerebro.
  • Accidente isquémico transitorio: ictus que dura unos pocos minutos.

Prevención

La arteritis temporal no se puede prevenir.

¿Qué médico trata la arteritis temporal?

La arteritis temporal suele diagnosticarse y tratarse en la especialidad de medicina interna. También puede ser necesaria la intervención de especialistas en neurología y oftalmología.

Diagnóstico

El diagnóstico de la arteritis temporal es clínico, ya que no existen pruebas específicas para detectarlo. El procedimiento suele incluir los siguientes exámenes:

  • Anamnesis e historia clínica: se recopila información completa sobre los antecedentes médicos y familiares del paciente, su estilo de vida, su estado de salud general y los síntomas por los que acude a la consulta médica.
  • Examen físico: se comprueba mediante palpación el pulso en la arteria coronaria, que se presenta disminuido cuando se padece la enfermedad.
  • Análisis de sangre: cuando el diagnóstico es positivo, se detecta:
    • Elevación de marcadores inflamatorios, como la velocidad de sedimentación globular (VSG) y la proteína C reactiva (PCR). la velocidad de sedimentación, que es el tiempo que tardan los glóbulos rojos en caer al fondo de un tubo de ensayo en una hora. Este incremento de la velocidad indica la presencia de una inflamación en el organismo.
    • Signos de anemia: niveles bajos de hemoglobina, glóbulos rojos y hematocrito.

Para comprobar el estado de las arterias una vez diagnosticada la enfermedad o evaluar la eficacia del tratamiento, son útiles estas pruebas:

  • Ecografía DopplerEcografía DopplerEcografía : se utilizan ondas sonoras para ver imágenes en movimiento del flujo sanguíneo.
  • En algunos casos, se pueden utilizar técnicas como la resonancia magnética o el PET-TC para valorar grandes vasos.
  • Biopsia de la arteria temporal: se toma una muestra de tejido arterial para analizarla en el laboratorio. Al observarla con un microscopio, se detectan células de tamaño anormalmente grande, motivo por el que la enfermedad se conoce como arteritis de células gigantes.

Tratamiento

El tratamiento de la arteritis temporal es farmacológico. Los glucocorticoides reducen los síntomas rápidamente y previenen la aparición de complicaciones.

Para obtener los resultados esperados, se debe tomar la medicación durante un tiempo prolongado que puede ser de varios años. Como los glucocorticoides pueden provocar efectos secundarios graves, como osteoporosis, hipertensión, debilidad muscular, aumento de peso o formación de hematomas, es necesario programar revisiones periódicas para garantizar el buen estado de salud del paciente.

En pacientes con alto riesgo de recaídas o efectos secundarios, pueden utilizarse fármacos inmunosupresores o biológicos como tratamiento complementario, siempre indicados por el especialista.

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