Bulto en el cuello

Aunque es alarmante, el bulto en el cuello suele ser síntoma de una afección leve. Aun así, se recomienda descartar patologías graves lo antes posible.

Síntomas y causas

Se conoce como bulto en el cuello a cualquier hinchazón, nódulo o protuberancia que aparece en la región anatómica que conecta la cabeza con el cuerpo (a ambos lados, en la parte delantera o en la nuca). Aunque es una situación común que no suele revestir gravedad, es fundamental que un especialista revise su naturaleza para descartar, lo antes posible, afecciones graves.

Los bultos en el cuello pueden ser de distinto tamaño. Algunos se perciben a simple vista, mientras que otros solo se detectan al tacto porque son tan pequeños que pasan desapercibidos.

El pronóstico de un bulto en el cuello es generalmente bueno, ya que suelen ser benignos. Sin embargo, la evolución de las masas asociadas a una enfermedad subyacente depende de la gravedad de dicha patología.

Síntomas

El síntoma principal de un bulto en el cuello es la aparición de una masa anormal, que puede estar acompañada de otros signos dependiendo de su naturaleza. Los más habituales son:

  • Dolor.
  • Fiebre.
  • Malestar general.
  • Dificultad para tragar o respirar, cuando el bulto presiona el esófago o la tráquea.
  • Ronquera o cambios en la voz, cuando la masa afecta a las cuerdas vocales.
  • En casos graves, pérdida de peso involuntaria.

Aunque se recomienda acudir al especialista cuando el bulto se mantiene durante varios días, independientemente de los síntomas asociados, los signos de alarma son:

  • Masa muy grande.
  • Bulto duro.
  • Afonía.
  • Dificultad para tragar.

Se considera que un bulto en el cuello tiene riesgo de ser grave en los siguientes casos:

  • Perdura durante mucho tiempo sin cambios a pesar de recibir tratamiento.
  • Tiene más de 2 centímetros y continúa creciendo.
  • Mide más de 4 centímetros.
  • Es muy duro y no se mueve.
  • No hay dolor.

Causas

Las causas de que aparezca un bulto en el cuello son muy diversas. Las más destacadas son:

  • Contractura muscular: puntos de tensión de los músculos como consecuencia de movimientos rápidos e indebidos, mala postura o estrés
  • Inflamación de los ganglios linfáticos: estas estructuras forman parte del sistema inmunitario, por lo que su función principal es destruir a los agentes extraños que entren en el organismo. Su hinchazón suele indicar que hay un proceso infeccioso:
    • Cerca del ganglio:
      • Resfriado común.
      • Infección de las vías respiratorias altas: amigdalitis, faringitis, sinusitis, laringitis, otitis, gripe.
      • Parotiditis o paperas: infección vírica que produce inflamación en las glándulas salivales.
      • Infección dental.
  • En el propio ganglio:
    • Linfadenitis: infección de los ganglios linfáticos por un virus, una bacteria o un hongo.
    • Toxoplasmosis: está causada por el parásito Toxoplasma gondii y puede contraerse por comer carne cruda o poco cocida, estar en contacto con heces de gato o durante la gestación.
    • Enfermedad por arañazo de gato: está provocada por la bacteria Bartonella henselae, presente en las uñas y la boca de los gatos.
    • Actinomicosis: infección por la bacteria Actinomyces israelii que forma abscesos y fístulas. Es poco frecuente.
  • Sistémicas, es decir, que afectan a todo el organismo:
    • Mononucleosis: se conoce popularmente como la enfermedad del beso. Se produce por el virus de Epstein-Barr y se transmite a través de la saliva.
    • Virus de la inmunodeficiencia humana (VIH): infección vírica que ataca a los glóbulos blancos, por lo que el sistema inmunitario se debilita.
    • Tuberculosis: infección pulmonar por la bacteria Mycobacterium tuberculosis que puede darse en otros órganos del cuerpo, como los ganglios linfáticos, los huesos, los riñones o el cerebro.
    • Enfermedad tiroidea: diversas afecciones de la glándula tiroides causan su inflamación, por lo que se percibe un bulto en el cuello.
      • Tiroiditis: inflamación de la glándula tiroides.
      • Hipotiroidismo: la tiroides produce menos hormonas de las necesarias, por lo que el metabolismo se ralentiza.
      • Hipertiroidismo: la glándula produce un exceso de hormonas, como consecuencia, el metabolismo se acelera.
      • Bocio: la tiroides se agranda anormalmente, bien de forma general, bien por la formación de nódulos. Suele deberse a la falta de yodo, al hipertiroidismo o al hipertiroidismo.
      • Tumores benignos: son crecimientos celulares anormales no cancerosos.
        • Quistes: se forman sacos llenos de líquido o células cutáneas en las glándulas sebáceas o los folículos pilosos. El más frecuente es el quiste sebáceo, que forma por la acumulación de células de la epidermis bajo la piel.
        • Lipoma: acumulación de grasa entre el músculo y la piel que se mueve al tacto y no es dolorosa.
        • Adenomas de las glándulas salivales: se forman en la glándula parótida, la boca o la mandíbula.
        • Cáncer: se produce un crecimiento anormal que contiene células cancerosas. Es una de las causas menos frecuentes de un bulto en el cuello.
          • Cáncer de tiroides: tumor maligno que se origina en la glándula tiroides.
          • Linfoma: tipo de cáncer que se origina en el sistema linfático.
          • Metástasis: cáncer de boca o garganta que se extiende hacia el cuello.

Factores de riesgo

El bulto en el cuello puede darse en todo tipo de personas, aunque el riesgo aumenta si se cumple alguno de estos factores:

  • Edad: a partir de los 50 años es más frecuente que la afección sea maligna.
  • Antecedentes familiares.
  • Mantener relación con pacientes con una enfermedad transmisible y que produce bultos en el cuello.
  • Contacto con gatos.
  • Tabaquismo: aumenta las probabilidades de padecer cáncer.
  • Alcoholismo.

Complicaciones

Los bultos en el cuello no suelen causar complicaciones. Cuando surgen, suelen deberse a que la afección que los causa es grave:

  • Crecimiento rápido de la masa.
  • Disnea: problemas para respirar.
  • Disfagia: dificultad para tragar.
  • Afonía: pérdida total de la voz.
  • Pérdida excesiva de peso.

¿Qué médico trata el bulto en el cuello?

El bulto en el cuello se trata en las especialidades de Medicina familiar y comunitaria, Pediatría y sus áreas específicas, Otorrinolaringología, Endocrinología y Nutrición, Oncología médica, Oncología radioterápica, Cirugía oral y maxilofacial o Cirugía general y del aparato digestivo.

Diagnóstico

El diagnóstico de un bulto en el cuello y su causa subyacente incluye los siguientes procedimientos:

  • Historia clínica: se recopila y analiza información sobre los antecedentes médicos y personales, el estilo de vida, el estado general de salud y los síntomas percibidos por el paciente.
  • Examen físico: se observa la zona para comprobar si el bulto se ve a simple vista y, si es así, su aspecto y su forma. Después, se palpa la masa para valorar su tamaño, su localización y su consistencia. Además, se toca el resto del cuello para valorar si hay otras zonas inflamadas.
  • Análisis de sangre: proporciona información sobre el estado de salud del paciente, como procesos infecciosos, alteraciones hormonales o marcadores tumorales.
  • Inspección intraoral: dependiendo de la zona en la que se encuentre el bulto, se revisa el estado del interior de la boca para comprobar si hay inflamación o masas en la parte posterior de la boca, la lengua o las amígdalas.
  • Endoscopia: se introduce un tubo flexible con una cámara en su extremo a través de uno de los orificios nasales y se desliza suavemente hasta la laringe. En el trayecto, se observa el estado de la nariz, la garganta, la faringe y la laringe. Aunque puede resultar molesta, no es una prueba dolorosa y no suele ser necesario el uso de anestesia.
  • Ecografía de cuello: se emiten ondas de ultrasonido para captar las imágenes en tiempo real de las estructuras que forman el cuello. No es un procedimiento doloroso, aunque pueden sentirse molestias cuando la sonda presiona en zonas concretas.
  • Tomografía magnética (TC): si la ecografía no ofrece el detalle necesario, se obtienen imágenes tridimensionales mediante rayos X desde distintos ángulos.
  • Biopsia: suele hacerse con aguja fina: se pincha el bulto con una aguja conectada a una jeringa para tomar una muestra de las células que lo conforman. Una vez en el laboratorio, se analiza en el microscopio para determinar si hay infección o células tumorales.

Tratamiento

El tratamiento de un bulto en el cuello depende de la causa que lo ha provocado. Algunos de los abordajes más utilizados son:

  • Esperar a que la infección vírica desaparezca. La acción inmunitaria del organismo se encarga de destruir el virus. Se recomienda reposo relativo, beber abundantes líquidos y, si hay dolor o fiebre, tomar analgésicos o antipiréticos.
  • Medicamentos específicos:
    • Las infecciones bacterianas requieren antibióticos.
    • El hipotiroidismo se trata con hormonas sintéticas para cubrir las necesidades del organismo.
    • El hipertiroidismo precisa fármacos antitiroideos.
    • Radioterapia: si hay células cancerosas, se emite radiación de alta energía hacia la tumoración para destruir las células malignas.
    • Quimioterapia: se emplean fármacos químicos, antes o después de la cirugía, para eliminar los tumores.
  • Inmunoterapia: se potencia el sistema inmunitario del paciente para que tenga mayor capacidad de combatir el cáncer.
  • Cirugía: suele llevarse a cabo antes o después de los tratamientos con radio, quimio o inmunoterapia para extirpar la mayor cantidad posible de células tumorales.
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