Disuria

La disuria es el nombre que recibe el dolor o escozor que se produce al orinar, ya sea al comienzo o al final de la micción.

Síntomas y causas

La disuria es el dolor al orinar, que los pacientes perciben como molestias leves, ardor o escozor, dependiendo del caso. Puede estar causada por patologías muy diversas y afecta tanto a hombres como a mujeres, aunque es más frecuente entre el género femenino.

Teniendo en cuenta la duración de las molestias, se habla de tres tipos de disuria:

  • Disuria aguda: aparece de forma repentina y desaparece después de, como mucho, una semana.
  • Disuria crónica: se mantiene en el tiempo de forma persistente durante más de dos semanas.
  • Disuria intermitente: aparece y desaparece de forma puntual. Normalmente, muestra síntomas durante dos o tres días y desaparece por sí sola, pero reaparece una vez transcurridas varias semanas.

El pronóstico de la disuria varía dependiendo de la causa subyacente. Aun así, en la mayoría de los casos, se resuelve en pocos días si se sigue el tratamiento adecuado.

Síntomas

Los síntomas característicos de la disuria son:

  • Dolor, ardor o escozor al orinar. Puede manifestarse en momentos diferentes:
    • Disuria inicial: las molestias se producen al comienzo de la micción, por lo que suele haber dificultad para comenzar a orinar.
    • Disuria terminal o postmiccional: la incomodidad se percibe al terminar de orinar, junto con la sensación de que la vejiga no se ha vaciado por completo.
    • Disuria de esfuerzo: como se tiene dificultad para orinar, es necesario empujar para comenzar o mantener la micción.
  • Aumento de la frecuencia urinaria.
  • En los casos de disuria nocturna, los pacientes se despiertan durante la noche debido a la necesidad de orinar.
  • Hematuria: presencia de sangre en la orina, que es un indicio de infección.
  • Orina con mal olor.
  • Tenesmo vesical: sensación de que la vejiga no se vacía por completo.
  • Dolor pélvico o sensación de presión.
  • Secreciones uretrales: expulsión de fluido espeso o acuoso de color blanco, amarillo o verdoso como signo de una infección de transmisión sexual.

Cuando, además, se produce alguno de los siguientes síntomas, se recomienda acudir a urgencias:

  • Fiebre o escalofríos.
  • Nauseas o vómitos.
  • Dolor lumbar.
  • Sistema inmunitario debilitado.
  • Episodios recurrentes.

Causas

Las causas de la disuria son muy variadas y se dividen en dos grupos principales:

  • Disuria infecciosa: se produce como consecuencia de la llegada de bacterias, virus, hongos o parásitos al organismo.
    • Infección del tracto urinario:
      • Cistitis: inflamación de la vejiga.
      • Uretritis: inflamación de la uretra.
      • Vaginitis: inflamación de la vagina y, frecuentemente, la vulva.
    • Infecciones de transmisión sexual (ITS):
      • Infección por clamidia: causada por la bacteria Chlamydia trachomatis.
      • Gonorrea: provocada por la bacteria Neisseria gonorrhoeae, también llamada gonococo.
      • Tricomoniasis: debida a una infección por el parásito Trichomonas vaginalis.
      • Herpes genital: causado por el virus del herpes simple.
    • Prostatitis: inflamación o irritación de la próstata.
  • Disuria no infecciosa: no está relacionada con ningún tipo de infección.
    • Litiasis renal: cálculos o piedras en el tracto urinario (vejiga, riñón).
    • Sustancias irritantes: el uso de productos con componentes químicos, como los espermicidas, los lubricantes o los geles de higiene íntima pueden provocar picor y escozor.
    • Estenosis uretral: estrechamiento de la uretra, que es el conducto que transporta la orina hasta el exterior del cuerpo.
    • Procedimientos médicos, como el sondaje uretral o el cateterismo.
    • Diabetes o enfermedades autoinmunes: aunque no causan la disuria, pueden aumentar las probabilidades de padecerla.

Factores de riesgo

El riesgo de disuria aumenta en los siguientes casos:

  • Sexo: la anatomía femenina favorece la llegada de bacterias a la uretra, ya que es más corta y está más cerca del ano.
  • Edad: es más habitual en hombres mayores, como consecuencia del agrandamiento natural de la próstata.
  • Embarazo: los cambios hormonales y el aumento de la presión sobre la uretra favorecen la llegada de infecciones.
  • Hidratación deficiente, ya que impide una eliminación correcta de las bacterias por falta de líquidos.
  • Higiene inadecuada: se recomienda que las mujeres se limpien de adelante hacia atrás después de orinar y defecar.
  • No orinar cuando se tienen ganas: retener la orina voluntariamente por periodos largos de tiempo aumenta el riesgo de que las bacterias proliferen.
  • Utilizar irritantes, como jabones que no respetan la flora vaginal o espermicidas.
  • Haberse sometido a un sondaje o utilizar un catéter urinario.
  • Relaciones sexuales de riesgo.
  • Diabetes.
  • Quistes en el riñón, malformaciones congénitas o cálculos en la vejiga que impiden un vaciado completo.

Complicaciones

Cuando la enfermedad que causa la disuria no se trata a tiempo, se pueden dar complicaciones, como:

  • Pielonefritis: infección bacteriana grave del sistema urinario que se extiende a los riñones.
  • Daño renal.
  • Sepsis: si la infección llega al torrente sanguíneo, se extiende a todo el organismo y pone la vida en peligro.

¿Qué médico trata la disuria?

En los casos más leves, la disuria se trata en la especialidad de Medicina familiar y comunitaria. Cuando el paciente presenta mayores signos de gravedad, se deriva a Urología.

Diagnóstico

El diagnóstico de la disuria se establece mediante la clínica, a la que se suelen sumar pruebas específicas para determinar la causa:

  • Anamnesis: se recopilan los antecedentes médicos del paciente, así como su estilo de vida y los síntomas que ha percibido.
  • Análisis y cultivo de orina: detecta leucocitos (indicio de inflamación o infección), nitritos (signo de presencia bacteriana) o sangre. Además, el estudio de su densidad y su pH ayuda a determinar si hay litiasis. El cultivo se utiliza para conocer el agente que provoca la infección y determinar el antibiótico más eficaz.
  • Ecografía: ofrece imágenes del sistema urinario. Se utiliza para determinar si hay anomalías estructurales o cálculos.
  • Pruebas de ITS: el cultivo o la PCR detectan la presencia de microorganismos en la orina.

Tratamiento

El tratamiento de la disuria debe personalizarse dependiendo del tipo de enfermedad que la provoque. Los más habituales son:

  • Analgésicos para calmar las molestias mientras se aborda la causa subyacente.
  • Antibióticos.
  • Antivirales.
  • Antifúngicos.
  • Litotricia: es un procedimiento para desintegrar los cálculos renales y facilitar su expulsión. Puede ser de dos tipos:
    • Litotriciaextracorpórea: se utilizan ondas de choque.
    • Litotricia intracorpórea: se introduce un catéter con una punta de láser a través de la uretra hasta llegar al cálculo
  • Terapias de hidratación.
  • Evitar los agentes irritantes.
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