Hígado graso
La esteatosis hepática es la acumulación patológica de grasa en el hígado que impide su correcto funcionamiento. En contra de lo que se suele creer no siempre está relacionada con el consumo excesivo de alcohol.
Síntomas y causas
La enfermedad del hígado graso, llamada esteatosis hepática, es la acumulación de triglicéridos y ácidos grasos en las células hepáticas (hepatocitos). La presencia de grasas por sí sola no suele provocar una disfunción en el órgano, pero, con el paso del tiempo, deriva en inflamación, fibrosis (cicatrización de los tejidos) y deformidad, momento en el que deja de funcionar adecuadamente. Por este motivo, es fundamental tratar el hígado graso tan pronto como se detecte.
El hígado graso puede progresar en cuatro estadios, aunque no todos los pacientes pasan por todos ellos:
- Hígado graso simple: la grasa se acumula en más del 10 % de las células hepáticas, pero no hay ni inflamación ni un daño significativo en el órgano. Suele ser reversible.
- Esteatohepatitis: además de la presencia de grasas, hay inflamación y daño celular.
- Fibrosis: se forman cicatrices (tejido fibroso), tanto en el hígado como en los vasos sanguíneos cercanos, derivadas de la inflamación crónica. La estructura se altera, por lo que su capacidad de regeneración y funcionamiento disminuye.
- Cirrosis: las cicatrices son generalizadas y el daño es severo, además de irreversible. En la mayoría de los casos, deriva en una insuficiencia hepática.
La esteatosis hepática es la enfermedad del hígado más frecuente en la actualidad. Por norma general, el hígado graso es una afección benigna que se puede revertir si se adquieren hábitos de vida saludables cuando no está relacionada con el consumo excesivo de alcohol. En estos casos, por el contrario, conviene llevar un seguimiento médico exhaustivo porque el daño hepático puede ser irreversible.
Síntomas
La enfermedad del hígado graso suele ser asintomática en etapas iniciales. Cuando presenta síntomas, los más frecuentes son:
- Cansancio excesivo.
- Fatiga.
- Malestar general.
- Dolor en la parte superior derecha del abdomen.
- Nauseas, pérdida de apetito.
A medida que la esteatosis se agrava o cuando se debe a un consumo excesivo de alcohol, puede manifestarse en forma de:
- Picazón en la piel.
- Hinchazón abdominal.
- Inflamación en las piernas.
- Disnea: falta de aire.
- Arañas vasculares.
- Ligero enrojecimiento de las palmas de las manos.
- Ictericia: piel, ojos y mucosas de color amarillo.
- Pérdida de peso sin causa aparente.
Causas
El hígado graso puede producirse por dos causas principales:
- Hígado graso no alcohólico: actualmente llamada enfermedad hepática esteatósica asociada a la disfunción metabólica (MASLD). Aunque se desconocen los motivos por los que se desarrolla la enfermedad, suele estar relacionada con:
- Predisposición genética.
- Sobrepeso.
- Resistencia a la insulina.
- Hígado graso por alcohol: el metabolismo del alcohol produce sustancias tóxicas que alteran la capacidad del hígado de procesar las grasas.
Factores de riesgo
Los principales factores que aumentan el riesgo de acumular grasas en el hígado son:
- Hígado graso no alcohólico:
- Obesidad, especialmente la abdominal.
- Hipercolesterolemia.
- Niveles elevados de triglicéridos en la sangre.
- Síndrome metabólico: se producen al mismo tiempo obesidad, hipertensión y niveles altos de colesterol y triglicéridos.
- Diabetes tipo 2.
- Hipotiroidismo: la falta de hormonas tiroideas hace que los lípidos no se metabolicen de forma adecuada, por lo que aumentan el colesterol y los triglicéridos.
- Síndrome de ovario poliquístico: la mayoría de las pacientes con esta enfermedad desarrollan resistencia a la insulina.
- Hipopituitarismo: la glándula pituitaria no produce niveles normales de hormonas (cortisol, hormona del crecimiento, TSH), por lo que el metabolismo se ve afectado.
- Hígado graso por alcohol: el consumo de bebidas alcohólicas, aunque sea ocasional, puede causar daños en el hígado. Aun así, el riesgo es mayor cuanta más cantidad de alcohol se tome.
Complicaciones
Las complicaciones más destacadas del hígado graso son:
- Cirrosis: formación de cicatrices en el tejido hepático como consecuencia de la inflamación.
- Ascitis: acumulación de líquidos en el estómago.
- Varices esofágicas: inflamación de las venas del esófago.
- Hiperesplenismo: bazo agrandado e hiperactivo que produce la destrucción de glóbulos rojos, blancos y plaquetas.
- Hepatitis: inflamación del hígado.
- Cáncer de hígado: la inflamación crónica altera las características de las células, por lo que se vuelven más propensas a las mutaciones.
- Insuficiencia hepática: el hígado deja de funcionar.
Prevención
La mejor forma de prevenir el hígado graso es adoptar un estilo de vida saludable:
- Seguir una alimentación equilibrada, rica en frutas, verduras, grasas saludables y fibra.
- Evitar el consumo de alcohol, azúcares y alimentos procesados.
- Beber entre 1,5 y 2 litros de agua al día para mantener la hidratación y ayudar al hígado a eliminar las toxinas.
- Mantener un peso saludable.
- Practicar ejercicio de forma regular.
- No fumar.
- Controlar los niveles de azúcar, colesterol y triglicéridos en la sangre.
- Llevar un seguimiento adecuado de la diabetes.
¿Qué médico trata el hígado graso?
El hígado graso se trata en la especialidad del aparato digestivo, normalmente por médicos expertos en Hepatología.
Diagnóstico
El hígado graso suele detectarse en el transcurso de pruebas que se llevan a cabo para valorar otras enfermedades hepáticas, ya que, como se comentaba anteriormente, no suele presentar síntomas hasta que se encuentra en fases avanzadas. Los procedimientos habituales son:
- Análisis de sangre: el perfil hepático y los marcadores metabólicos permiten al especialista valorar posibles alteraciones en el funcionamiento del hígado.
- Transaminasas ALT y AST: cuando están elevadas suelen ser un indicio de inflamación.
- Gamma-glutamil transferasa (GGT): enzima que ayuda a transportar aminoácidos y metabolizar las toxinas. Los niveles elevados de GGT se asocian a la inflamación y el daño hepático.
- Perfil lipídico: mide la cantidad de colesterol y triglicéridos que hay en la sangre. Su aumento es un claro indicio de hígado graso.
- Nivel de glucosa en la sangre: la cantidad de azúcar aumenta cuando hay grasa acumulada en el hígado.
- Ecografía: se utilizan ondas de ultrasonido para obtener imágenes del hígado cuando hay sospecha de patología hepática. Los resultados se muestran de la siguiente forma:
- Esteatosis hepática leve: las imágenes del hígado son ligeramente más brillantes de lo habitual, aunque los bordes del diafragma y los vasos sanguíneos están bien definidos.
- Esteatosis hepática moderada: el hígado se percibe más brillante y, además, las venas y el diafragma no se distinguen con claridad.
- Esteatosis hepática severa: el órgano adquiere un tono altamente brillante y ni el diafragma ni los vasos sanguíneos se ven con claridad porque los ultrasonidos no penetran en el tejido debido a la fibrosis.
- Resonancia magnética (RM) o tomografía computarizada (TC): proporcionan imágenes más detalladas utilizando ondas de radio y un campo electromagnético (RM) o rayos X desde distintos ángulos (TC). Son eficaces para observar la estructura interna del hígado, por lo que facilitan el diagnóstico del hígado graso y la cirrosis.
- Elastografía hepática: mide la velocidad a la que se propagan las ondas emitidas por el dispositivo a través de los tejidos del hígado. Cuanto más rápido se transmiten, más rigidez hay en el órgano.
- Elastografía de transición (FibroScan®): se lleva a cabo de forma similar a la ecografía, desplazando la sonda de ultrasonidos en la superficie abdominal. Un software calcula la velocidad a la que se propaga la onda.
- Elastografía por RM: se emiten ondas de radio y se genera un campo electromagnético para crear imágenes de la forma en que las ondas atraviesan el hígado. Los resultados se presentan en un mapa de colores que indica el grado de rigidez de los tejidos orgánicos:
- Azul o verde: representa un hígado sano con tejido elástico y suave.
- Amarillo o rojo: muestra un tejido rígido debido a la fibrosis o la cirrosis.
- Biopsia de hígadoBiopsia de hígadoBiopsia
: se toma una muestra de tejido hepático, normalmente con ayuda de una aguja que se introduce a través del abdomen, que se analiza con el microscopio en el laboratorio. Las alteraciones celulares muestran:
- Inflamación: mayor presencia de glóbulos blancos.
- Esteatosis: acumulación de células grasas en los hepatocitos.
- Fibrosis o cirrosis: aparición de tejido cicatricial.
- Cambios estructurales: alteraciones en las características celulares.
- Presencia de quistes o tumores.
- Depósitos anormales de hierro o cobre.
Tratamiento
El tratamiento del hígado graso se centra, hoy en día, en adoptar cambios en el estilo de vida para alcanzar un peso adecuado, cuidar la alimentación y controlar los niveles de azúcar, colesterol y triglicéridos en la sangre.
Cuando la esteatosis tiene un origen alcohólico, se deben evitar por completo las bebidas alcohólicas. Si es preciso, los pacientes deben acudir a terapia psicológica (individual y en grupo) para superar la adicción.
Todavía no se han encontrado medicamentos eficaces en el tratamiento del hígado graso, aunque las investigaciones continúan activas. Los últimos avances indican que la semaglutida reduce significativamente la inflamación hepática e, incluso, la fibrosis en estados avanzados.

































































































