Nevus

El nevus, conocido comúnmente como lunar, es una mancha de color oscuro que aparece en la piel o los ojos.

Síntomas y causas

El nevus es una lesión pigmentada de la piel que se manifiesta como una mancha de color marrón o negro. Esta proliferación anormal de células suele ser benigna y no presentar complicaciones.

Dependiendo del momento en el que aparecen, los nevus se clasifican en dos grandes grupos:

  • Nevus congénito: están presentes al nacer o aparecen antes del primer año de vida. Se clasifican según su tamaño:
    • Nevus pequeños: se estima que tendrán menos de 1,5 cm en la edad adulta.
    • Nevus medianos: medirán entre 1,5 y 20 cm.
    • Nevus gigantes: se calcula que superarán los 20 cm durante la adultez. Son los más raros, pero conviene hacer un seguimiento de su evolución porque tienen más probabilidades de ser malignos.
    • Nevus adquirido: aparecen a partir de los dos años de edad y continúan proliferando hasta los cuarenta años aproximadamente.

El pronóstico del nevus es generalmente bueno, ya que las lesiones suelen ser benignas. Sin embargo, en algunos casos las células que lo forman pueden ser cancerosas (nevus maligno) y derivar en melanoma, que es el cáncer de piel más agresivo.

Síntomas

El síntoma principal de los nevus es la aparición de manchas oscuras, con mayor incidencia en las zonas más expuestas al sol. En función de la capa de la piel en la que se encuentran, pueden ser de los siguientes tipos:

  • Nevus juntural: aparecen en la unión dermoepidérmica, que es la zona en la que se juntan la epidermis (capa externa de la piel) y la dermis (capa interna). Son frecuentes en la infancia y la adolescencia. Son homogéneos, planos, de color marrón y no suelen superar los 6 mm de tamaño.
  • Nevus compuesto: son la evolución natural de los anteriores, por lo que son más frecuentes en la edad adulta. Con el paso del tiempo, las células se desplazan hasta las capas superficiales de la dermis y se elevan ligeramente. Pueden presentar variaciones en el color, aunque mantienen siempre los tonos marrones.
  • Nevus intradérmico: la lesión se desplaza completamente a la dermis, por lo que pierden pigmento y adquieren un color rosado o similar al de la piel. Toman forma de cúpula, conocidos comúnmente como verrugas, y puede aparecer vello en la superficie.

Ocasionalmente, pueden darse en otras zonas del cuerpo:

  • Nevus en el ojo: en la mayoría de los casos, el nevus ocular es congénito y aparece antes de los veinte años de edad. A pesar de que suelen ser benignos, conviene hacer un seguimiento periódico para evitar complicaciones. Normalmente, se forman en las siguientes áreas:
    • Conjuntiva: el nevus conjuntival es el más frecuente, en el tejido transparente que recubre el ojo. Es de color amarillo o marrón claro.
    • Iris: manchas de color café en la zona coloreada del ojo.
    • Debajo de la retina: el nevus coroideo solamente se detecta en un examen ocular. Es una lesión de color gris, amarillo o marrón. Cuando adquiere un tono anaranjado o es protuberante, tiene el riesgo de transformarse en un melanoma.
    • Nevus en el cuero cabelludo: el nevus sebáceo de Jadassohn es el de mayor prevalencia. Se trata de una formación congénita presente en el momento del nacimiento que puede pasar desapercibido hasta la adolescencia, cuando los cambios hormonales propician su crecimiento. Se manifiesta con una alopecia de color anaranjado de una extensión de entre 1 y 10 cm de diámetro y una hiperplasia de las glándulas sebáceas.

Teniendo en cuenta las características histológicas, existen los siguientes tipos:

  • Nevus melanocítico: es el más común, conocido normalmente como lunar. Surge cuando un grupo de melanocitos, células encargadas de producir melanina, se agrupa en un área localizada de la piel en lugar de extenderse de forma uniforme.
  • Nevus atípico o displásico: es un lunar con aspecto inusual, generalmente, de color marrón, ligeramente elevado y con bordes irregulares. Aunque son benignos, tienen un riesgo elevado de desarrollar melanoma. Los más destacados son:
    • Nevus displásico familiar: tiene un componente hereditario.
    • Nevus displásico esporádico: aparecen en pacientes sin antecedentes familiares.
    • Nevus de Spitz: es la proliferación anormal de células epitelioides (similares a las células epiteliales que forman la capa externa de la piel) o fusiformes (células con forma similar a un grano de arroz, es decir, más larga que ancha. Los más comunes en la piel son los fibroblastos, encargados de fabricar el colágeno). Suele aparecer en la infancia y presenta características similares al melanoma, pero de carácter benigno: forma de cúpula, color rosa o marrón y crecimiento rápido. Son más frecuentes en la cara y el cuello.
    • Nevus de Reed: es una variante del anterior. Se trata de un lunar marrón oscuro o negro de tamaño inferior a 1 cm y con un crecimiento rápido. Es frecuente que aparezca en las piernas de mujeres y niños.
    • Nevus de Sutton: también llamado halo nevus, está rodeado por una zona de piel despigmentada derivada de la reacción del sistema inmunitario. Su evolución sigue estos pasos:
      • Aparece el halo alrededor de un lunar ya existente.
      • El nevus pierde pigmento y reduce su tamaño progresivamente.
      • El lunar desaparece y queda solamente una mácula de color claro.
      • La piel adquiere su pigmentación normal.
      • Nevus cherry o angioma de cereza: también conocido como nevus rubí, es el tumor vascular cutáneo más frecuente. Se forma por la dilatación de los vasos sanguíneos superficiales. Es un signo de envejecimiento que se manifiesta en forma de pecas de color rojo.
      • Nevus spilus o nevus lentiginoso moteado: aparece en los primeros años de vida. Su principal característica es que forma un conjunto de máculas marrones que se superponen entre sí.
      • Nevus de Ota: es una mancha de gran extensión de color azulada que suele aparecer en las mejillas, la frente o alrededor de los ojos.

Causas

En la mayoría de los casos, los nevus se forman porque los melanocitos se agrupan de forma irregular, por lo que algunas zonas de la piel o el ojo tienen más cantidad de lo normal y presentan hiperpigmentación. Todavía se desconocen los motivos exactos para que esto suceda.

En algunos tipos de nevus, las causas están más claras:

  • Nevus de Sutton: el sistema inmunitario ataca a los melanocitos por error.
  • Nevus cherry: al envejecer, los vasos sanguíneos pierden elasticidad y se dilatan.
  • Nevus en el cuero cabelludo: durante el desarrollo embrionario, se produce una mutación del gen HRAS, encargado de producir la proteína que controla la proliferación de las células.

Factores de riesgo

El riesgo de que un nevus se forme aumenta en los siguientes casos:

  • Predisposición genética.
  • Cambios hormonales, como la pubertad o el embarazo.
  • Exposición al sol y a la radiación ultravioleta (UV).
  • Piel, ojos y cabello de color claro.
  • Nevus de Sutton: enfermedades autoinmunes, como el vitíligo o los trastornos de la tiroides.
  • Nevus Cherry: ser mayor de 30 años.
  • Nevus de Ota: ser de origen asiático o africano.

Complicaciones

Los lunares pueden irritarse o sangrar cuando la piel que los rodea se estira durante su crecimiento, pero no suele revestir importancia. Sin embargo, la complicación principal de un nevus es que se desarrolle un melanoma (un tipo de cáncer poco frecuente, pero muy agresivo), que puede originarse tanto en la piel como en el sistema nervioso. Además, puede derivar en:

  • Nevus melanocíticos congénitos gigantes: complicaciones neurológicas, como la melanocitosis neurocutánea, que es el crecimiento de melanocitos en el sistema nervioso central.
  • Nevus de Sutton: disminución de la melanina en los folículos pilosos que lo rodean, por lo que aparecen mechones de pelo blanco (poliosis).
  • Nevus de Cherry: coagulación de los vasos sanguíneos que lo forman (trombosis) que provoca un cambio de color del angioma y, en ocasiones, dolor.
  • Nevus en el ojo: si se producen fugas de líquido, la visión puede volverse borrosa o producirse un desprendimiento de retina.
  • Nevus en el cuero cabelludo: destrucción permanente de los folículos pilosos (alopecia).

¿Qué médico trata el nevus?

El nevus se diagnostica y trata en la especialidad de Dermatología médico-quirúrgica y Venereología.

Diagnóstico

El diagnóstico de los lunares es eminentemente clínico, aunque se pueden hacer pruebas complementarias para establecer su nivel de malignidad. Es habitual seguir este procedimiento:

  • Anamnesis: se recopila información sobre:
    • Antecedentes familiares de lunares y melanoma.
    • Historia personal de afecciones en la piel.
    • Estilo de vida, en especial sobre el tipo de exposición al sol y el uso de cabinas de bronceado.
    • Cambios en el aspecto, la textura y el tamaño de los lunares.
    • Examen físico: se observan la piel y las lesiones, prestando atención especial a la forma, el color y el tamaño.
    • Regla ABCDE: es el método habitual para detectar nevus potencialmente malignos, que cumplen con alguno de los siguientes aspectos:
      • Asimetría: una mitad no coincide con la otra.
      • Bordes: irregulares o borrosos.
      • Color: no es uniforme, hay varios tonos en el mismo lunar.
      • Diámetro: mide más de 6 mm.
      • Evolución: con el tiempo, ha cambiado de tamaño, forma o color.
      • Dermatoscopio: lupa de alta resolución con luz polarizada que permite ver los patrones de pigmento, vasos sanguíneos y estructuras internas (unión dermoepidérmica o dermis).
      • Biopsia: cuando hay indicios de malignidad, se toma una muestra del tejido para observarla con el microscopio en el laboratorio. En este examen, se detectan infecciones o presencia de células cancerosas.

Tratamiento

Los nevus no suelen necesitar un tratamiento específico, solamente el control periódico cuando son muchos o tienen un tamaño muy grande. Además, se recomienda utilizar protección solar durante todo el año.


Se recomienda su extirpación en los siguientes casos:

  • Cumple con alguno de los signos de alarma de la regla ABCDE.
  • Irritación o sangrado.
  • Se encuentran en zonas en las que es complicado hacer un seguimiento clínico, como la zona perianal o genital.
  • Motivos estéticos.

La extirpación puede llevarse a cabo con varias técnicas:

  • Cirugía de escisión: se utiliza un bisturí para cortar el nevus y se utilizan puntos de sutura para cerrar la piel. Es frecuente en lunares planos o cuando se necesita hacer una biopsia del tejido.
  • Electrocoagulación: se utiliza un bisturí eléctrico para quemar el tejido y destruirlo por completo. Se forma una costra en la piel que se cae en unos días.
  • Láser CO2: emite una luz que produce calor para eliminar las células del nevus. No es necesaria la sutura, ya que la lesión se cura por sí sola.
  • Crioablación: se congela el lunar con nitrógeno líquido para que el tejido se desprenda. Tras varios días, la piel cicatriza sin dejar señales visibles.
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