Obesidad
La obesidad es la acumulación excesiva de grasa en el organismo, que se presenta con aumento de peso. Es una enfermedad que suele presentar comorbilidades.
Síntomas y causas
La obesidad es una enfermedad por la que se acumula un exceso de grasa en el cuerpo y, por lo tanto, se tiene un peso por encima de lo saludable. Aunque tiene un componente metabólico, en su desarrollo también influyen aspectos genéticos o ambientales.
El índice de masa corporal (IMC) determina si el peso de una persona es saludable en relación a su estatura. Este valor se calcula dividiendo el peso en kilogramos entre la altura en metros al cuadrado (IMC = kg/m2). Según el resultado, la obesidad se divide en tres grados:
- Obesidad de grado 1: el IMC está entre 30 y 34,9 kg/m2.
- Obesidad de grado 2: el IMC se encuentra entre 35 y 39,9 kg/m2.
- Obesidad mórbida (de grado 3): el IMC es superior a 40 kg/m2.
La obesidad infantil es el exceso de grasa corporal en edad pediátrica. En estos casos, el IMC se calcula de la misma forma que en los adultos, pero los resultados se comparan con las tablas de crecimiento (percentiles) ajustadas según la edad y el sexo. Se considera que un menor es obeso cuando su percentil es igual o superior a 95. Es fundamental abordar esta enfermedad en cuanto se detecta, ya que el 80 % de los niños con obesidad, la mantienen durante la edad adulta.
Es un error considerar que la obesidad es meramente un problema estético, ya que está considerada como una enfermedad crónica y grave que puede derivar en otras afecciones que suponen un riesgo para la salud, como la diabetes o la enfermedad cardiaca. Aun así, el pronóstico es bueno si el paciente adopta cambios en su estilo de vida y pierde peso antes de desarrollar comorbilidades.
Síntomas
Los síntomas principales de la obesidad son el exceso de grasa corporal y un perímetro de cintura por encima de 88 centímetros en las mujeres y de 100 en los hombres. El resto de signos de la enfermedad están asociados al propio aumento de peso. Los más frecuentes son:
- Cansancio excesivo.
- Dificultad para realizar las tareas cotidianas.
- Limitación de la actividad física.
- Baja tolerancia al esfuerzo.
- Sensación de falta de aire.
- Sudoración excesiva, intolerancia al calor.
- Infecciones en pliegues cutáneos.
- Síndrome de apnea del sueño: la respiración se detiene de forma repetida a lo largo de la noche, por lo que la llegada de oxígeno al organismo se ve limitada y no se descansa adecuadamente.
Los niños con obesidad infantil suelen presentar:
- Dolor de cabeza persistente.
- Micción frecuente.
- Sed excesiva.
- Crecimiento deficiente.
Causas
La obesidad se produce principalmente cuando se ingieren más calorías de las que el organismo metaboliza cuando está en reposo o metaboliza al hacer ejercicio físico. En la mayoría de los casos es la consecuencia de no seguir una dieta equilibrada y llevar una vida sedentaria.
Factores de riesgo
Los principales factores que aumentan el riesgo de obesidad son:
- Predisposición genética.
- Determinados medicamentos, como los tranquilizantes, los antidepresivos, los esteroides, los anticonvulsivos o los fármacos hormonales.
- Ansiedad: suele provocar comportamientos compulsivos hacia la comida.
- Estrés: en numerosas ocasiones, las personas recurren a los alimentos para afrontar las situaciones estresantes.
- Dejar de fumar.
- Alteraciones del sueño: no dormir lo suficiente o una mala calidad del sueño puede causar cambios hormonales que aumentan las ganas de ingerir alimentos calóricos.
- Alteraciones hormonales:
- Hipotiroidismo: la glándula tiroides no produce suficientes hormonas, por lo que el metabolismo del organismo se ralentiza.
- Síndrome de Cushing: afección de la hipófisis por la que aumentan los niveles de cortisol.
- Síndrome de Prader-Willi: trastorno genético por el que los niveles de hormonas sexuales disminuyen, se reduce la fuerza muscular y aumenta la sensación de hambre.
Complicaciones
Es frecuente que los pacientes con obesidad también manifiesten las siguientes patologías:
- Hipertensión arterial.
- Hipercolesterolemia.
- Niveles elevados de triglicéridos en la sangre.
- Exceso de ácido úrico, que puede provocar gota.
- Dolor o deformidad articular, especialmente en las rodillas y la cadera.
- Osteoartritis: inflamación y desgaste de las articulaciones.
Algunas de las complicaciones más habituales son:
- Diabetes mellitus.
- Litiasis biliar.
- Esteatosis hepática o enfermedad del hígado graso: aumentan los depósitos de grasa en el hígado, que pueden causar cirrosis (formación de tejido cicatricial).
- Hernia de hiato: la parte superior del estómago protruye hacia el tórax a través de la abertura por la que el esófago atraviesa el diafragma.
- Reflujo gastroesofágico.
- Enfermedades cardiacas.
- Accidente cerebrovascular.
- Aumenta el riesgo de cáncer de útero, cérvix, endometrio, ovarios, mama, esófago, colon, recto, hígado, vesícula, páncreas, riñón y próstata.
- Problemas de salud mental, como depresión, baja autoestima o aislamiento social.
Prevención
La mejor forma de prevenir la obesidad es practicar ejercicio de forma regular y seguir una dieta equilibrada en la que se cumplan los siguientes hábitos:
- Alimentos variados.
- Los hidratos de carbono deben suponer entre un 50 % y un 60 % de las calorías ingeridas.
- Las proteínas, de origen animal y vegetal, deben aportar entre un 10 % y un 15 % de las calorías.
- Las grasas no deben superar el 30 % de la ingesta diaria.
- Reducir el consumo de sal.
- Evitar las grasas saturadas y los ácidos grasos trans.
- Tomar 5 raciones diarias de frutas, verduras y hortalizas.
- Limitar el consumo de productos con cantidades elevadas de azúcares simples (bebidas azucaradas, bollería, golosinas).
- Beber entre 1,5 y 2 litros de agua diarios.
Se recomienda hacer un desayuno completo todos los días, con lácteos, cereales y frutas, para evitar comer alimentos menos sanos a media mañana.
¿Qué médico trata la obesidad?
La obesidad es una patología que se trata en la especialidad de Endocrinología y Nutrición.
Diagnóstico
En el diagnóstico de la obesidad se incluyen las siguientes pruebas:
- Anamnesis: el especialista recopila información sobre el historial médico del paciente, así como sus antecedentes familiares y estilo de vida.
- Examen físico completo:
- Frecuencia cardiaca.
- Presión arterial.
- Palpación del abdomen.
- Auscultación del corazón y los pulmones.
- Medición de la cintura.
- Cálculo del IMC.
- Análisis de sangre: ayudan a comprobar si hay problemas de salud asociados al exceso de grasa corporal, como trastornos hormonales, problemas hepáticos, diabetes o hipercolesterolemia.
Tratamiento
El tratamiento de la obesidad se determina de forma personalizada para cada paciente teniendo en cuenta sus circunstancias y el grado en el que se encuentra la enfermedad. Los abordajes más eficaces son:
- Cambios en el estilo de vida que incluyen:
- Plan de ejercicio físico.
- Modificaciones en la dieta y educación nutricional para concienciar al paciente de sus necesidades.
- Tratamiento farmacológico: no se prescriben de forma aislada, son el complemento de los cambios indicados en el punto anterior. Suelen utilizarse principios activos que inhiben la absorción de grasa en el intestino, reducen el apetito o aumentan la saciedad.
- Procedimientos endoscópicos: son técnicas mínimamente invasivas que se practican sin necesidad de cirugía.
- Balón intragástrico: se introduce un endoscopio a través de la boca para colocar un balón en el estómago que se infla con una solución estéril cuando se encuentra en el lugar deseado. De esta forma, se reduce la capacidad estomacal. Es una solución temporal que se retira después de 6 o 12 meses.
- Balón intragástrico ingerible: el objetivo es el mismo que el anterior, pero el balón tiene forma de cápsula que se traga y se hincha una vez que llega al estómago. Es un dispositivo reabsorbible que el organismo expulsa de forma natural.
- Cirugía bariátrica:
- Manga gástrica: es un procedimiento quirúrgico en el que se reduce el tamaño del estómago para modificar el metabolismo y la producción de hormonas. Se practican varias incisiones en el abdomen para introducir el instrumental y se sutura el estómago para eliminar la curva mayor, que supone alrededor del 80 % del órgano.
- Bypass gástrico: se crea una bolsa gástrica con capacidad de unos 29 mililitros de comida (frente a los 1,5 litros que tiene el estómago completo) y se une al yeyuno, que es la parte media del intestino, por lo que los alimentos no pasan por el duodeno y se reduce la absorción de calorías.
Es frecuente que, tras la pérdida de peso derivada de los tratamientos, sea necesario realizar una intervención estética para eliminar la piel sobrante y tensar el tejido. La más habitual es la abdominoplastia, que refuerza la musculatura del abdomen y elimina el exceso de piel.
























































































