Tendinosis

La tendinosis es la rigidez paulatina de un tendón debido a la pérdida de colágeno. Es una afección que causa dolor y rigidez articular.

Síntomas y causas

La tendinosis es una patología crónica caracterizada por la degeneración del colágeno del tendón, que es el tejido fibroso que conecta los músculos con los huesos. Como consecuencia, se vuelve más rígido y causa una limitación del movimiento acompañada de dolor. A pesar de que suele confundirse con la tendinitis debido a que muchos de los síntomas son similares, la tendinosis no implica una inflamación del tejido.

La tendinosis puede afectar a cualquier tendón del organismo, pero es más frecuente en aquellas zonas más propensas a realizar movimientos repetitivos, como el hombro, la rodilla, el codo o el talón.

El pronóstico de la tendinosis suele ser bueno, ya que con frecuencia se recupera la funcionalidad completa siguiendo la terapia adecuada. Aun así, el proceso de recuperación suele ser largo y requiere constancia en el tratamiento.

Síntomas

Los síntomas habituales de la tendinosis son:

  • Dolor crónico y persistente.
  • Sensibilidad al tacto.
  • Debilidad.
  • Rigidez.
  • Limitación del movimiento.

Causas

La tendinosis está causada por la degeneración de las fibras de colágeno que forman parte de los tendones, que puede derivar de:

  • Uso repetitivo y continuado del tendón.
  • Predisposición genética.
  • Enfermedades autoinmunes que afectan al tejido conectivo:
    • Lupus eritematoso sistémico: el propio organismo ataca los tejidos que conforman las articulaciones, la piel, los riñones y el cerebro.
    • Esclerodermia: provoca una sobreproducción de colágeno que causa el endurecimiento y engrosamiento de la piel, los ligamentos y los tendones.
    • Artritis reumatoide: causa dolor, inflamación, rigidez y deformidad en las articulaciones.
    • Polimiositis: es una afección inflamatoria crónica que causa una extrema debilidad en los músculos, normalmente, en los más cercanos al tronco.
    • Síndrome de superposición: combina características de varias enfermedades autoinmunes a la vez, como el lupus y la artritis reumatoide.

Factores de riesgo

El riesgo de tendinosis es mayor si se cumplen algunos de esos factores:

  • Edad: es más frecuente en personas mayores, ya que los tendones pierden elasticidad de forma natural con el paso de los años.
  • Vivir en lugares con temperaturas extremas o con mucha humedad.
  • Deportes o trabajos que requieran el movimiento repetitivo de la articulación.
  • Mala nutrición: la falta de vitamina C y aminoácidos deterioran la síntesis del colágeno.
  • Sedentarismo: la falta de ejercicio puede debilitar los tendones y hacer que pierdan elasticidad.
  • Obesidad: la sobrecarga de las articulaciones debido al exceso de peso que soportan, la inflamación sistémica y las alteraciones metabólicas contribuyen a dañar los tendones.
  • Tabaquismo: el flujo sanguíneo se reduce, por lo que los tejidos, incluyendo los tendones, tienen más dificultad para repararse. Además, la nicotina disminuye la producción de colágeno, por lo que los tendones se vuelven más débiles.
  • Alcoholismo: el alcohol obstaculiza los procesos necesarios para mantener el colágeno, por lo que la estructura de los tendones se debilita.
  • Antecedentes familiares: hay una cierta predisposición genética a padecer tendinosis, por lo que suele haber varios casos en la misma familia.

Complicaciones

Las complicaciones más frecuentes de la tendinosis son:

  • Rotura del tendón.
  • Dolor crónico.
  • Limitación del movimiento articular.
  • Debilidad muscular.
  • Fibrosis, engrosamiento o calcificación del tendón.
  • Incapacidad de realizar tareas cotidianas.

Prevención

Para prevenir la tendinosis se recomienda:

  • Hacer ejercicios para fortalecer los músculos.
  • Calentar adecuadamente antes del ejercicio físico.
  • Respetar el tiempo de recuperación entre los momentos de actividad intensa.
  • Adquirir la postura adecuada durante la práctica deportiva o al realizar un trabajo físico repetitivo.
  • Mantenerse correctamente hidratado.
  • Seguir una alimentación saludable.

¿Qué médico trata la tendinosis?

La tendinosis se diagnostica y trata en la especialidad de Traumatología y Cirugía ortopédica.

Diagnóstico

El diagnóstico de la tendinosis es principalmente clínico, ya que suele detectarse mediante los siguientes procedimientos:

  • Historia clínica: se analiza la información relativa a los antecedentes médicos y familiares del paciente, el estilo de vida, el estado general de salud y los síntomas percibidos.
  • Examen físico:
    • Observación de la articulación para detectar hinchazón, cambios de color en la piel o deformidad.
    • Palpación en busca de puntos de dolor, inflamación o zonas de calor.
    • Evaluación del rango de movimiento:
      • Pasiva: el especialista mueve la articulación sin forzar para detectar una posible rigidez.
      • Activa: el propio paciente hace un movimiento fuerte para provocar el dolor.

Es posible que se soliciten pruebas complementarias para comprobar el estado de la estructura y descartar otras patologías:

  • Ecografía: se obtienen imágenes en tiempo real del tendón. Es útil para detectar degeneración del tejido o desgarros.
  • Radiografía: permite ver las estructuras óseas y determinar si hay fisuras, calcificaciones o artritis.
  • Resonancia magnética: ofrece imágenes más detalladas, por lo que se utiliza en casos complejos.

Tratamiento

El tratamiento de la tendinosis se adapta a las necesidades y características de cada paciente. Los abordajes más eficaces son:

  • Reposo: evitar la actividad para que el tendón dañado descanse y, de esta forma, propiciar su recuperación.
  • Aplicación de calor para reducir el dolor crónico.
  • Aplicación de frío para aliviar el dolor agudo.
  • Rehabilitación: los ejercicios específicos ayudan a fortalecer los músculos y estirar los tendones para mejorar la biomecánica de la articulación.
  • Medicación: analgésicos y antiinflamatorios no esteroides calman el dolor agudo y reducen la inflamación (aunque es mínima en casos crónicos).
  • Infiltración de corticoides: se inyecta el medicamento directamente en el área dañada para conseguir un efecto ampliado.
  • Infiltración de plasma rico en plaquetas (PRP): se toma una muestra de sangre del propio paciente y se trata en el laboratorio para conseguir un suero con una concentración elevada de plaquetas. Al inyectarse en el tendón lesionado, se estimula la producción de colágeno para regenerar el tejido y se reduce el dolor.
  • Ondas de choque: se emiten ondas acústicas de alta energía dirigidas hacia la zona afectada para estimular la regeneración de los tejidos y aliviar el dolor.
  • Cirugía: solamente se realiza una intervención quirúrgica cuando los procedimientos anteriores no han dado los resultados esperados. Siempre que sea posible, se recurre a un abordaje mínimamente invasivo para reparar los daños, eliminar el tejido cicatricial o cortar la zona lesionada para reconectar la parte sana en un punto óseo nuevo.
    • Tenotomía ultrasónica TENEX: es una técnica rápida y mínimamente invasiva que favorece la recuperación del paciente y puede realizarse de forma ambulatoria. Con ayuda de una ecografía para guiar al especialista, se practica una incisión de tamaño mínimo para retirar el tejido dañado.
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