Tortícolis

La tortícolis es la rigidez de los músculos del cuello que causa dolor y mantiene la cabeza en una posición anormal.

Síntomas y causas

La tortícolis es la contracción anormal de los músculos del cuello que causa una rigidez que se mantiene en el tiempo. Esta tensión impide el movimiento normal, por lo que suele provocar la inclinación de la cabeza.

Dependiendo de la forma en que se manifieste, la tortícolis puede ser de dos tipos:

  • Tortícolis fija: la contracción de los músculos es permanente, por lo que la cabeza permanece en una postura anormal de forma constante y siempre en la misma posición.
  • Tortícolis intermitente: se presentan episodios de torsión anormal de los músculos e inclinación de la cabeza, que pueden durar unos minutos o mantenerse durante varios días.

El pronóstico de la tortícolis es principalmente bueno y suele resolverse en unos pocos días. Sin embargo, cuando no se recibe un tratamiento adecuado a tiempo o tiene origen neurológico, puede resultar muy dolorosa, manifestar síntomas más graves y tardar más tiempo en corregirse.

Síntomas

Los síntomas más característicos de la tortícolis son:

  • Movimiento limitado de la cabeza, que se coloca en una posición anormal:
    • Laterocollis: la cabeza se inclina lateralmente hacia uno de los hombros.
    • Tortícolis rotacional: es la más frecuente. El cuello se inclina hacia un lado, pero la cabeza y el mentón permanecen girados hacia el lado contrario.
    • Anterocollis: el cuello está flexionado hacia adelante, por lo que la cabeza se acerca al pecho.
    • Retrocollis: el cuello se estira y la cabeza se inclina hacia la espalda.
  • Dolor de cabeza.
  • Dolor cervical.
  • Rigidez muscular, especialmente del esternocleidomastoideo.
  • Temblor de la cabeza.
  • Un hombro más elevado que el otro.
  • Inflamación de los músculos.
  • Los recién nacidos suelen tener una masa en el cuello que, si no se trata, puede provocar asimetría facial o deformación del cráneo.

Causas

La tortícolis puede ser de dos tipos en función de las causas principales que la provocan:

  • Tortícolis congénita: es un tipo de enfermedad que afecta a los bebés desde el nacimiento o que se manifiesta poco tiempo después. Aunque, en la mayoría de los casos, se desconocen las causas exactas de la contracción muscular, se cree que puede deberse a una posición inadecuada del feto dentro del útero, que deriva en una fibrosis que acorta el esternocleidomastoideo, o a consecuencias de un parto instrumentalizado.
  • Tortícolis adquirida: se desarrolla después del nacimiento, a cualquier edad, como consecuencia de factores muy diversos:
    • Tortícolis no distónica: también llamada tortícolis, es una patología mecánica temporal provocada por una contractura muscular derivada de:
      • Infecciones: meningitis, otitis, mononucleosis, paperas, amigdalitis, faringitis, sinusitis.
      • Tortícolis dermatógena: se produce infecciones en la piel, cicatrices, inflamaciones o quemaduras.
      • Tumores cervicales, medulares o cerebrales.
      • Lesiones por traumatismos (latigazo cervical, caída) o una mala postura (al trabajar frente al ordenado o leer).
      • Tortícolis ocular: los músculos se acortan por una posición anormal de la cabeza como consecuencia de trastornos visuales.
      • Estrés.
      • Ansiedad.
      • Tortícolis histérica: se debe a la somatización del estrés severo o un trauma psicológico.
    • Tortícolis distónica: conocida como tortícolis espasmódica, cuyo término médico es distonía cervical, es una afección crónica del sistema nervioso central. Se desconocen las causas que la provocan, aunque se cree que intervienen factores genéticos y que pueden ser la consecuencia de los efectos secundarios de determinados medicamentos.

Factores de riesgo

El riesgo de padecer tortícolis aumenta en los siguientes casos:

  • Uso excesivo de pantallas, que obliga a mantener el cuello flexionado hacia adelante durante periodos largos de tiempo.
  • Movimientos bruscos con el cuello o la cabeza.
  • Posturas inadecuadas al dormir, por ejemplo, tumbarse bocabajo con la cabeza girada o utilizar almohadas excesivamente altas.
  • Sobreesfuerzos o cargar demasiado peso.
  • Exponerse al frío o a corrientes de aire.
  • Estrés o tensión emocional acumulada.
  • Infecciones en la zona de la cabeza y el cuello.
  • Predisposición genética.
  • Antecedentes de traumatismos en la cabeza y el cuello.
  • Ser mujer y tener más de 30 años.

Complicaciones

Cuando la tortícolis no recibe el tratamiento adecuado, puede tener las siguientes complicaciones:

  • En adultos con tortícolis adquirida:
    • Dolor crónico.
    • Mareos o sensación de inestabilidad.
    • Vértigo.
    • Compresión de las raíces nerviosas que se manifiesta en forma de hormigueo o pérdida de fuerza en los brazos.
  • En niños con tortícolis congénita:
    • Plagiocefalia: aplanamiento del cráneo por mantener la cabeza apoyada siempre sobre la misma zona.
    • Asimetría facial.
    • Problemas de equilibrio.
    • Retraso en el desarrollo psicomotor: dificultad para controlar la cabeza, darse la vuelta, mantenerse sentado o gatear.
    • Escoliosis: desviación de la columna vertebral.

¿Qué médico trata la tortícolis?

La mayoría de los pacientes reciben el tratamiento de la tortícolis en las especialidades de Medicina familiar y comunitaria o Medicina física y Rehabilitación. No obstante, los casos de mayor gravedad se atienden por parte de los especialistas en Traumatología y Cirugía ortopédica, Neurología o Neurocirugía.

Diagnóstico

El diagnóstico de la tortícolis es eminentemente clínico, donde cobran especial importancia:

  • Anamnesis: se recopila información sobre los antecedentes familiares y personales del paciente y su estilo de vida. Además, se analizan los síntomas y los posibles eventos que hayan podido desencadenarlos.
  • Exploración física: se observa y palpa el cuello para comprobar la posición de la cabeza, el estado de los músculos y si hay presencia de masas anormales o tumoraciones. Se explora el rango de movimiento que valora la limitación de este y si existe dolor a la movilización.

En los casos más complicados, puede ser necesario hacer pruebas de imagen (radiografía, resonancia magnética o tomografía computarizada) para detectar qué músculos están afectados y determinar si hay otras afecciones óseas o tumorales que causen la inclinación de la cabeza.

Tratamiento

El tratamiento de la tortícolis varía según las causas de la enfermedad y la gravedad de los síntomas. Los abordajes más eficaces son:

  • Tortícolis congénita:
    • Fisioterapia para estirar el músculo acortado:
      • Masajesterapéuticos para relajar la zona y fomentar la elasticidad.
      • Estiramientos para favorecer la movilidad.
      • Estímulos sonoros o visuales para fomentar la movilidad consciente.
  • Tortícolis no distónica: el tratamiento se centra en la causa subyacente, normalmente, antibióticos (en caso de infección), analgésicos, relajantes musculares (si existe contractura severa) y fisioterapia, con ejercicios para ampliar el rango de movimiento. Es posible que se recomiende llevar un collarín durante un tiempo cuando la patología deriva de un traumatismo.
  • Tortícolis distónica: es el procedimiento más complejo:
    • Medicación para reducir las contracciones del músculo, como relajantes musculares o antiinflamatorios.
    • Inyecciones de toxina botulínica para debilitar el músculo y reducir los espasmos.
    • Fisioterapia para aumentar la elasticidad y la movilidad del músculo.
    • Cirugía: en los casos más graves que no responden a los tratamientos más conservadores, se requiere una intervención quirúrgica:
      • Denervación selectiva: se cortan los nervios que llegan hasta los músculos afectados para suprimir las señales anormales que causan los espasmos.
      • Estimulación cerebral profunda (ECP): se implantan unos electrodos en el cerebro que emiten impulsos eléctricos para bloquear las señales que provocan el movimiento incontrolado.
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