Tos seca

La tos se produce de forma natural cuando el organismo quiere limpiar las vías respiratorias altas. Cuando es seca, no se expulsa mucosidad.

Síntomas y causas

La tos seca es un acto reflejo que se produce para despejar la garganta y las vías respiratorias de irritantes sin producir ni expulsar mucosidad. También llamada tos no productiva, es un signo de buen funcionamiento del sistema inmunitario, ya que protege al organismo al expulsar elementos dañinos de las vías respiratorias.

El pronóstico de la tos seca es bueno en la mayoría de los casos, ya que suele ser inofensiva y no ser indicativo de una afección grave. Aun así, cuando es persistente afecta negativamente a la calidad de vida de los pacientes.

Síntomas

La tos seca es uno de los síntomas más comunes en la práctica clínica. Sus principales características son:

  • Sensación de cosquilleo, picor o carraspera en la garganta, por lo que también se conoce como tos irritativa.
  • No se expulsa ni flema ni mucosidad.
  • Normalmente, es persistente y se manifiesta en forma de ataques de tos que son especialmente intensos por la noche, por lo que interrumpe el descanso.

Con frecuencia, la tos seca está acompañada de otros síntomas, como:

  • Garganta irritada que produce una sensación de cosquilleo.
  • Dolor de garganta.
  • Ronquera.
  • Afonía: pérdida total o parcial de la voz.
  • Congestión nasal.

Causas

Las enfermedades que suelen causar tos seca son:

  • Infecciones víricas: suele estar asociada al resfriado común, la gripe, la laringitis o la Covid-19.
  • Faringitis: inflamación e irritación de la mucosa que recubre el interior de la laringe como consecuencia de una infección por bacterias o virus.
  • Alergias: la exposición a alérgenos como el polen, el polvo o el pelo de animales puede desencadenar en una reacción anormal del sistema inmunitario.
  • Irritantes ambientales, como el humo del tabaco, la contaminación, los productos químicos o el aire muy seco.
  • Asma: inflamación crónica de los bronquios que causa dificultad para respirar, sibilancias y tos, especialmente, después de hacer ejercicio y por las noches.
  • Reflujo gastroesofágico (RGE): el ácido del estómago asciende por el esófago y puede llegar a la garganta e irritarla. En estos casos, se suele desarrollar una tos crónica.
  • Efectos secundarios de algunos medicamentos.

La tos seca es muy habitual en los niños después de una gripe o un resfriado, y se mantiene durante el tiempo que tarda en desaparecer la mucosidad residual. Cuando se da principalmente por la noche o después de hacer ejercicio, suele ser un síntoma de asma.

Factores de riesgo

El riesgo de tos seca aumenta en los siguientes casos:

  • Tabaquismo.
  • Exposición a agentes irritantes, contaminación o ambientes secos (calefacción o aire acondicionado).
  • Sistema inmunitario debilitado.

Complicaciones

Cuando la tos seca es intensa o se prolonga en el tiempo, puede generar alguna de las siguientes complicaciones:

  • Alteración del sueño y fatiga diurna.
  • Insomnio.
  • Cefaleas (dolor de cabeza).
  • Mareos.
  • Síncopes tusígenos: desmayos al toser.
  • Dolor en el pecho o los músculos abdominales debido al esfuerzo que se hace al toser.
  • Afonía o ronquera persistentes.
  • Incontinencia urinaria de esfuerzo.

¿Qué médico trata la tos seca?

Lo habitual es que la tos seca se trate en las especialidades de Pediatría y sus áreas específicas o Medicina familiar y comunitaria. Cuando la tos es persistente, se cronifica o está acompañada de otros síntomas, intervienen especialistas en Neumología, Otorrinolaringología o Alergología.

Diagnóstico

El procedimiento para diagnosticar la enfermedad subyacente a la tos seca suele ser el siguiente:

  • Anamnesis: se recopila información sobre los antecedentes médicos del paciente y las características de la tos (duración, cuándo aparece). También se analizan los posibles desencadenantes y otros síntomas asociados.
  • Exploración física:
    • Examen visual la garganta y las vías respiratorias en busca de inflamación, signos de infección o presencia de flemas y moco.
    • Observación del tórax para comprobar cómo es su movimiento al respirar.
    • Auscultación: se escucha el pecho para detectar sibilancias (pitidos o silbidos al respirar, que se producen cuando el aire pasa por vías respiratorias obstruidas) o estertores (chasquidos o burbujeo en los pulmones cuando se respira).
  • Pruebas complementarias: si la tos persiste o se manifiestan signos de alarma (falta de aire, dolor torácico intenso al respirar, fiebre, tos con sangre, pérdida de peso o duración superior a cuatro semanas):
    • Radiografía de tóraxRadiografía de tóraxRadiografía : se emplean rayos X para obtener imágenes de los pulmones, las vías respiratorias, el corazón, los huesos del pecho y los vasos sanguíneos.
    • Espirometría: mide la cantidad de aire que pueden retener los pulmones y el tiempo que se tarda en expulsarlo. Para hacerla, el paciente retiene todo el aire que puede y lo exhala con fuerza, lo más rápido posible, en un tubo que está conectado a un dispositivo que registra la cantidad y la velocidad del aire expulsado (espirómetro).
    • Pruebas de alergia: detectan la reacción anormal ante determinados alérgenos mediante una exposición controlada.

Tratamiento

La tos seca se puede aliviar, para mejorar la calidad de vida del paciente, de las siguientes formas:

  • Remedios caseros: beber abundantes líquidos, utilizar un humidificador o calmar la irritación con miel o caramelos sin azúcar.
  • Medicamentos: si la tos persiste o impide el descanso, el especialista puede recetar un jarabe antitusígeno.

Para aliviar los síntomas por completo, es necesario aplicar un tratamiento específico para la enfermedad subyacente:

  • Infecciones víricas: se curan por sí solas después de varios días. Los antiinflamatorios, los antipiréticos y los analgésicos alivian los síntomas asociados.
  • Faringitis: cuando es bacteriana, los antibióticos son necesarios para combatirla.
  • Alergias: es fundamental evitar la exposición al alérgeno. Cuando no es posible, el especialista receta antihistamínicos o corticoides. La vacuna permite ampliar la inmunidad durante un tiempo prolongado, que puede llegar hasta los cinco años.
  • Asma: los corticoides inhalados y los broncodilatadores son muy eficaces para reducir la inflamación y facilitar la respiración.
  • Reflujo gastroesofágico (RGE): es fundamental seguir una dieta equilibrada y adquirir hábitos de vida saludables, como mantener un peso ideal, dejar de fumar y evitar el consumo de alcohol. En ocasiones, son necesarios los antiácidos o medicación para reducir la producción de ácidos en el estómago. Los casos más severos precisan una funduplicatura, que es una intervención quirúrgica en la que se restaura la función del esfínter esofágico.
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