Trastorno metabólico asociado a esteatosis hepática (MASLD)

Información sobre las causas, los síntomas y los tratamientos para la acumulación de grasa en el hígado.

Síntomas y causas

El trastorno metabólico asociado a esteatosis hepática (MASLD, Metabolic dysfunction-Associated Steatotic Liver Disease) es una afección que provoca la acumulación patológica de grasa en el hígado como consecuencia de la obesidad y la resistencia a la insulina.

Hace algún tiempo, esta patología se denominaba esteatosis hepática o enfermedad del hígado graso no alcohólica y se consideraba que era una afección benigna. Sin embargo, los estudios revelaron que está producida por un trastorno metabólico profundo cuya evolución puede derivar en patologías graves, por lo que se cambió su nomenclatura a MASLD para que fuera más precisa. Aun así, cuando se detecta de forma temprana, no está asociada a otras enfermedades y se siguen las recomendaciones médicas, el pronóstico es bueno.

Como consecuencia del aumento de los casos de obesidad y diabetes tipo 2, el MASLD es actualmente la enfermedad hepática más frecuente. Se estima que afecta a un 5 % de la población mundial (entre el 1,5 % y el 6,5 % en España) y que en 2030 su prevalencia haya aumentado un 56 % con respecto a 2016.

Síntomas

En las etapas iniciales, el trastorno metabólico asociado a esteatosis hepática puede ser asintomático. A medida que avanza, presenta los siguientes síntomas:

  • Fatiga crónica: puede ser muy intensa a medida que la enfermedad avanza.
  • Hepatomegalia: aumento del tamaño del hígado por la acumulación de grasa o debido a una inflamación. Esta condición puede propiciar una sensación de plenitud o dolor ante la presión.
  • Dolor en la parte superior derecha del abdomen: suele ser una de las consecuencias de la hepatomegalia o de la inflamación de la cápsula de Glisson, que es el tejido fibroso que recubre al hígado.
  • Malestar general.
  • Ictericia: el color amarillento de la piel, los ojos y las mucosas es un signo de que la enfermedad está avanzada, ya que se debe a la acumulación de bilirrubina en la sangre por un fallo en el funcionamiento del hígado.
  • Prurito generalizado: en los casos más graves, la insuficiencia hepática provoca la acumulación de toxinas en la piel, por lo que se produce picor.

Causas

El MASLD se produce por una combinación de causas genéticas y ambientales:

  • Disfunción metabólica, principalmente la resistencia a la insulina.
  • Consumo elevado de azúcares y grasas.

Aunque puede pensarse lo contrario, el trastorno metabólico asociado a esteatosis hepática no está relacionado con el consumo excesivo de alcohol.

Factores de riesgo

El riesgo de MASLD es mayor en estos casos:

  • Sedentarismo, ya que propicia el sobrepeso.
  • Obesidad, especialmente la abdominal.
  • Diabetes tipo 2.
  • Síndrome metabólico: grupo de trastornos que, cuando se presentan de forma conjunta, aumentan las probabilidades de desarrollar una enfermedad cardiaca, un accidente cerebrovascular o diabetes tipo 2.
  • Hipertensión arterial.
  • Dislipidemia (hipercolesterolemia y niveles altos de triglicéridos en la sangre).
  • Predisposición genética: se relaciona la enfermedad con anomalías del gen PNPLA3, involucrado en el metabolismo de las grasas en el hígado.

Complicaciones

Las complicaciones del trastorno metabólico asociado a esteatosis hepática pueden ser muy graves. Entre las más destacadas están:

  • Inflamación del hígado.
  • Fibrosis hepática progresiva: los tejidos del hígado cicatrizan poco a poco.
  • Cirrosis hepática: es la forma más avanzada de la enfermedad anterior. Se acumula el tejido cicatricial formando nódulos regenerativos que alteran su estructura.
  • Carcinoma hepatocelular: el cáncer de hígado más frecuente.
  • Esteatohepatitis asociada a la disfunción metabólica (MASH, Metabolic Dysfunction-Associated Steatohepatitis): se presenta MASLD junto con inflamación y fibrosis hepática.
  • Insuficiencia hepática

Prevención

El MASLD puede prevenirse llevando un estilo de vida saludable:

  • Mantener un peso adecuado.
  • Practicar ejercicio regularmente.
  • Seguir una dieta equilibrada, rica en frutas y verduras y baja en grasas y alimentos con azúcares añadidos.
  • Consumir alimentos con poca sal.
  • Controlar debidamente las enfermedades crónicas, como la diabetes o la hipertensión.

¿Qué médico trata el MASLD?

El trastorno metabólico asociado a esteatosis hepática se diagnostica y trata en la especialidad de aparato digestivo, aunque también suelen intervenir los endocrinólogos.

Diagnóstico

El diagnóstico del trastorno metabólico asociado a esteatosis hepática se basa en los análisis de biomarcadores y en el uso de tecnología avanzada, que se utiliza sobre todo para diferenciar el MASLD del MASH. Los exámenes más frecuentes cuando se sospecha de esta enfermedad son:

  • Análisis de sangre: ofrecen información sobre los niveles de enzimas hepáticas (ALT, AST, GGT, fosfatasa alcalina) y albúmina en el torrente sanguíneo. Cuando son elevados, puede deberse a una enfermedad hepática.
  • Ecografía: se utilizan ondas sonoras para obtener imágenes del hígado. Es un procedimiento útil para detectar acúmulos de grasa y comprobar el tamaño.
  • Tomografía axial computarizada: se emplean rayos X desde ángulos distintos para conseguir una representación detallada y tridimensional del hígado que permite detectar grasa acumulada cuando no se ha podido ver con claridad en la ecografía.
  • Elastografía: sirve para medir la rigidez del hígado y, por lo tanto, evaluar la fibrosis. Puede ser de dos tipos:
    • Por ecografía: un transductor emite ondas de baja frecuencia y mide la velocidad con la que se propagan a través de los tejidos.
    • Por resonancia magnética: al mismo tiempo que se consiguen imágenes con rayos X, se emiten vibraciones que ayudan a comprobar la rigidez del hígado.
  • Biopsia: se toma una muestra de tejido hepático que se estudia en el laboratorio bajo el microscopio para detectar la presencia de grasa, tejido inflamado o necrosis celular.

Tratamiento

El primer paso para tratar el MASLD es hacer cambios dietéticos (dieta mediterránea rica en frutas, verduras y alimentos integrales, evitando azúcares añadidos y grasas saturadas), para favorecer la pérdida de peso y mejorar el estado general de salud.

Realizar ejercicio físico al menos 150 minutos semanales de ejercicio aeróbico o de fuera para mejorar la sensibilidad a la insulina. Además, se recomienda la abstinencia de alcohol para prevenir daños mayores en el hígado.

La terapia farmacológica contribuye a la mejoría del paciente:

  • Metformina o inhibidores de la GLP-1: ayudan a controlar el nivel de glucosa en la sangre y a reducir el peso en personas con resistencia a la insulina o dislipidemia.
  • Análogos del GLP-1: contribuyen a la pérdida de peso y revierten el trastorno metabólico que ha causado la enfermedad.
  • Resmetirom: reduce los signos de fibrosis hepática en casos avanzados, por lo que se reduce el riesgo de desarrollar cirrosis.
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