Capilaroscopia
La capilaroscopia se utiliza para observar el estado de los vasos sanguíneos pequeños que riegan la zona que rodea las uñas de las manos. Una alteración en estos capilares es signo de enfermedad reumática como el fenómeno de Raynaud.

Descripción General
La capilaroscopia es una prueba con la que se obtienen imágenes en tiempo real de la microcirculación de la piel. Se trata de un procedimiento no invasivo que sirve para detectar anormalidades en los vasos sanguíneos más pequeños.
Para observar los capilares de la región periungueal (alrededor de la uña) de las manos, que es la zona en la que se practica la capilaroscopia, se utiliza un sistema óptico y una fuente de luz. Observando a través de la piel se puede conocer el tamaño, el número, la morfología y la distribución de los capilares que riegan los dedos.
¿Cuándo está indicada?
La capilaroscopia se utiliza sobre todo en pacientes con el fenómeno de Raynaud, para diagnosticar daños vasculares y otras patologías asociadas. Esta técnica es útil para detectar enfermedades autoinmunes o inflamatorias, especialmente del fenómeno de Raynaud, el lupus, el síndrome de Sjögren, la artritis, la esclerodermia o la vasculitis.
¿Cómo se realiza?
Para hacer una capilaroscopia, se coloca un microscopio de aumento (entre 20 y 200 veces) sobre la piel del borde de la uña de uno de los dedos de la mano. Es habitual que se elijan el anular o el meñique (cuarto y quinto dedo) porque la piel es más fina y transparente. Para facilitar el estudio de los capilares, se aplica un haz de luz fría.
En la capilaroscopia digital, la técnica más avanzada, se utilizan microscopios con entre 200 y 500 aumentos.
Riesgos
La capilaroscopia es una prueba que no supone ningún riesgo para la salud ni produce efectos secundarios.
Qué esperar de una capilaroscopia
La capilaroscopia es una prueba no dolorosa tras la que el paciente puede retomar su rutina de inmediato. Antes del procedimiento, se observa el estado de las uñas y los dedos. Es posible que deba retrasarse si se presentan hematomas o heridas que impidan una visión adecuada de los capilares.
La habitación en la que se realiza la capilaroscopia suele estar a una temperatura de entre 22 y 25 grados para evitar que los capilares se contraigan debido al frío.
Durante el tiempo que dura el procedimiento, unos 10 minutos aproximadamente, se debe mantener la mano lo más quieta posible.
Es habitual que los resultados se obtengan el mismo día de la prueba. Se considera que una capilaroscopia es anormal si se presenta un engrosamiento de los capilares o si su morfología ha cambiado de forma brusca. También pueden detectarse pequeñas hemorragias.
Especialidades en las que se solicita una capilaroscopia
La capilaroscopia es una prueba habitual en las especialidades de Reumatología y Reumatología pediátricaReumatología pediátricaReumatología .
Cómo prepararse
Para someterse a una capilaroscopia se recomienda retirar el esmalte de las uñas y no fumar durante las dos horas previas.

















































































