Quirónsalud
Blog de Medicina Deportiva del Grupo Quirónsalud
Dr. Borja Núñez de Aysa, especialista en Medicina Deportiva y Rehabilitación
Centro médico-quirúrgico Olympia-Quirónsalud
El saque es, sin duda, uno de los gestos más icónicos y exigentes del tenis. Cada vez que un jugador levanta la pelota, carga todo su cuerpo en una secuencia perfecta de movimientos que busca precisión, velocidad y potencia. Más que un simple golpe, el saque es un acto de coordinación total, un baile entre fuerza, técnica y control corporal que comienza desde el suelo y termina en la raqueta. Comprender cómo se produce este movimiento y qué factores influyen en su eficacia es clave tanto para optimizar el rendimiento como para cuidar la salud de los jugadores.
La ciencia detrás del movimiento
El análisis biomecánico del saque estudia cómo se mueve el cuerpo durante este gesto, desde la flexión de las piernas hasta la aceleración final del brazo. Gracias a cámaras de alta velocidad, sensores de movimiento y plataformas de fuerza, hoy es posible medir ángulos articulares, velocidades de rotación y la sincronización de cada segmento del cuerpo.
Estos estudios han demostrado que la velocidad de la pelota depende menos de la fuerza del brazo y mucho más de la eficiencia de la cadena cinética, esa sucesión de movimientos que transfiere energía desde el suelo hasta la raqueta. La rotación del tronco, la posición del centro de gravedad y la secuencia temporal de aceleración son factores determinantes: cuando se coordinan correctamente, el saque no solo gana velocidad, sino que protege las articulaciones de sobrecargas innecesarias.
Más que velocidad: la precisión del gesto
A simple vista, un saque se evalúa por la velocidad de la pelota o por si cae en la zona deseada. Pero detrás de ese resultado visible se esconde un entramado complejo de variables biomecánicas:
Estas mediciones permiten no solo mejorar la técnica, sino también prevenir lesiones, ya que revelan qué articulaciones están recibiendo más carga y cómo se reparte el esfuerzo.
La cadena cinética: energía en movimiento
La energía de un saque nace en los pies, se eleva a través de las piernas, se amplifica con la rotación de la cadera y el tronco, y finalmente se dispara a través del hombro, brazo y muñeca hacia la raqueta. Esta secuencia proximal-distal es la clave de un saque potente y seguro. Intentar concentrar toda la fuerza en el brazo puede generar un golpe veloz, pero a costa de un hombro sobrecargado y un riesgo de lesión mucho mayor.
Cada músculo y articulación cumple un papel: los glúteos y cuádriceps impulsan, el core y la cadera transmiten, y el hombro y antebrazo aceleran la raqueta. Los estabilizadores escapulares y el manguito rotador, aunque menos visibles, son los guardianes que permiten que la energía fluya sin comprometer la integridad del brazo.
Los riesgos de un gesto repetido
El saque es un gesto exigente por varias razones: combina amplitud de movimiento, altas velocidades articulares y repetición constante. El hombro alcanza velocidades de rotación extremas, la columna lumbar se estira y rota con cada lanzamiento, y el brazo superior acelera y frena decenas de veces durante entrenamientos y partidos. Esta acumulación de cargas puede derivar en lesiones como tendinopatías del manguito rotador, pinzamientos, inestabilidad escapular, codo de tenista o dolor lumbar.
Sin embargo, la buena noticia es que muchas de estas lesiones se pueden prevenir. El análisis biomecánico permite detectar alteraciones en la coordinación, déficit de movilidad o compensaciones que aumentan la carga sobre articulaciones clave, incluso antes de que aparezca el dolor.
Mitos sobre la potencia del saque
Uno de los errores más comunes es creer que la velocidad depende del brazo. La evidencia científica demuestra todo lo contrario: la verdadera potencia surge de un cuerpo que actúa como un sistema integrado. Otro mito es pensar que "más movilidad siempre es mejor": en realidad, la clave está en movilidad funcional, estabilidad y fuerza específica. Un jugador puede tener hombros flexibles, pero sin control y coordinación, cada saque será un riesgo.
La perfección del gesto
En el saque, cada detalle cuenta: la flexión de las rodillas, la rotación del tronco, la posición del codo, la sincronización con el lanzamiento de la pelota. Cuando todo se alinea, la energía fluye con naturalidad, la pelota alcanza gran velocidad y las articulaciones se preservan. Ese equilibrio entre potencia, precisión y protección es lo que diferencia un saque efectivo de uno que pasa factura al cuerpo.
El saque no es solo un golpe; es una sinfonía de movimientos, donde cada músculo, cada articulación y cada instante del tiempo trabajan al unísono. Conocer su biomecánica permite a jugadores y entrenadores maximizar rendimiento, minimizar lesiones y prolongar la carrera deportiva, convirtiendo un gesto cotidiano en un acto de ciencia y arte.
Dr. Luis Serratosa, responsable de la Unidad de Medicina del Deporte de centro médico-quirúrgico Olympia y Hospital Universitario Quirónsalud Madrid
Entre el 21 de abril y el 4 de mayo de 2025, la Caja Mágica acoge una nueva edición del Mutua Madrid Open, un torneo de referencia mundial donde se dan cita las mejores raquetas del planeta.
Aunque los deportes de raqueta se caracterizan por su dinamismo y exigencia, su práctica continuada y de alto rendimiento puede pasar factura al cuerpo del deportista. El tenis, en particular, implica un esfuerzo asimétrico: aunque se trata de un deporte que se juega en pareja o en igualdad de condiciones frente al oponente, no ocurre lo mismo en el cuerpo del tenista. Los movimientos repetitivos y unilaterales generan un desequilibrio muscular, sobre todo en la zona del tronco, lo que con frecuencia desemboca en lesiones de espalda.
Dolor lumbar: una lesión frecuente y limitante
Una de cada cinco lesiones en el tenis afecta a la espalda, siendo la zona lumbar la más comprometida. Las causas están ligadas principalmente a la biomecánica del juego: saques con hiperextensión de tronco, golpes de drive o revés con rotaciones intensas, y constantes desplazamientos laterales que implican arranques explosivos y frenadas abruptas. Todo ello genera una carga importante en la columna vertebral, especialmente cuando la musculatura estabilizadora no está adecuadamente fortalecida.
El saque liftado, uno de los más utilizados por su efecto y velocidad, es especialmente lesivo para la espalda, al exigir una mayor exigencia muscular en la cadena posterior y un mayor arco en la espalda al momento del impacto. Lo mismo ocurre, aunque en menor medida, con el saque plano, donde también se demanda un alto grado de fuerza y coordinación.
Prevenir, la mejor medicina
La prevención es la clave para evitar que las lesiones de espalda frenen la carrera de los tenistas, ya que, a diferencia de otras dolencias, el dolor lumbar puede impedir directamente la participación en competición. Un calentamiento adecuado y específico para la espalda, junto con estiramientos postpartido, son prácticas básicas que marcan la diferencia.
Además, es fundamental trabajar de forma específica la musculatura del tronco y la pelvis, con el objetivo de dotar al cuerpo de mayor estabilidad ante los movimientos bruscos. La elección de una raqueta adaptada a las características del jugador —con especial atención a la tensión del cordaje y el tamaño del grip— y una técnica bien depurada completan las herramientas esenciales de prevención.
En definitiva, la espalda, como columna vertebral del rendimiento en el tenis, exige atención, entrenamiento y cuidado continuo. Porque solo con un cuerpo equilibrado se puede aspirar al juego perfecto.
Dr. Ignacio Pérez Buendía, traumatólogo deportivo en Clínica Tenis Teknon
El tenis siempre ha sumado muchísimos adeptos, pero el pádel se ha convertido en esta década en un deporte cada vez más popular, especialmente entre aficionados que no siempre tienen en cuenta las posibles lesiones que se pueden producir si no se siguen una serie de precauciones. Aprovechamos para explicar cuáles son los principales riesgos asociados a su práctica, y en qué se diferencian de las lesiones que pueden darse en el tenis.
El pádel cuenta con poco más de 100 años de vida. Fue ideado en 1920 por un millonario mexicano en las soleadas playas de Acapulco para entretener a sus invitados. Lo hizo inspirándose en el tenis y en el squash; pero con un concepto de juego mucho más suave. A España llegó en 1975, aunque su popularidad llegó en los años 90, a medida que se fueron construyendo instalaciones, y que este deporte fue profesionalizándose.
Así, mientras el tenis es un deporte con tradición, y el pádel es un deporte joven en vías de evolución, debido a su corta trayectoria, hay pocos estudios hasta el momento en cuanto a lesiones. No obstante, a medida que se vaya profesionalizando el pádel, iremos conociendo las patologías propias de este deporte, así como las lesiones que se repiten entre quienes lo practican porque, como cualquier otra disciplina deportiva, el pádel tiene su cara y tiene su cruz.
¿La cara? Su facilidad para ser practicado, tanto por la técnica, como por la resistencia, y la preparación que se requiere del jugador. Y, en cierta medida, en la facilidad también radica uno de sus riesgos: parece tan sencillo practicarlo que muchas personas juegan partidos sin una preparación suficiente, y se provocan con ello lesiones innecesarias, que podían haberse evitado con un entrenamiento previo poco exigente. La principal diferencia es que el pádel es un deporte más traumático que el tenis, y la variedad de lesiones es más grande.
De hecho, la producción de lesiones en el pádel derivan de la cantidad de entrenamiento y competición sin un tiempo de recuperación adecuado, o sin un trabajo adecuado de prevención y de preparación física.
N obstante, si hablamos de profesionales, creo que ambos circuitos están bastante a la par en el porcentaje de lesiones. En el caso de los amateurs, en el pádel hay más lesiones debido a que la gente empieza a jugar sin haber tenido un periodo de aprendizaje. Es decir, en la etapa infantil, el pádel se practica menos que el tenis, lo que implica que el porcentaje de lesiones esté ligeramente por encima del tenis, y ya hay estudios que lo demuestran.
Por otro lado, es fácil pensar que, dado que tanto el tenis como el pádel son deportes de raqueta, que implican movimientos rápidos y repetitivos, así como cambios de dirección y aceleración, no haya diferencia entre las lesiones que se producen en uno y otro. Pero, aunque comparten similitudes en cuanto a los tipos de lesiones que se pueden producir, también existen algunas diferencias debido a las características únicas de cada deporte.
Con ello, en cuanto a las lesiones comunes en ambos deportes tenemos las siguientes:
Y éstas serían las principales diferencias entre ambos:
Claramente, haciendo una prevención holística de todas las áreas. Hay que controlar la forma de entrenar en cuanto a la intensidad, a la frecuencia, y a la exigencia, adaptándola a cada nivel del jugador.
En cuanto a la preparación física, hay que ponerse en forma para hacer deporte y no hacer deporte para estar en forma, establecer rutinas de entrenamiento. En el entrenamiento, hay que evolucionar y perfeccionar la técnica de juego. Respecto a los materiales, hay que elegirlos con profesionales para que nos puedan orientar sobre cuáles son mejores para nuestra edad o forma de juego. Pero también, comer y beber adecuadamente.
En tenis, es importante controlar los cambios de superficie de la pista, la tierra es de las más beneficiosas. No así en el pádel. El pádel se juega en una superficie cerrada y en las paredes muchas veces se producen contusiones traumáticas. Se juega a más velocidad y tiene más riesgo de caídas que el tenis y son frecuentes las lesiones en la mano y muñeca al intentar frenarse en la pared. Todas estas diferencias deben ser consideradas para la prevención y manejo de lesiones.
Por el Dr. Ángel Ruiz Cotorro, director de Clínica Tenis Teknon, Servicio Médico Oficial de la 70 edición del Open Banc Sabadell – Trofeo Conde de Godó.
Todos las hemos sufrido alguna vez y no importa el nivel de intensidad de deporte que hayamos practicado. Pero, ¿sabemos qué son las agujetas?
Se trata de múltiples microrroturas fibrilares a lo largo de un segmento muscular. Son tensiones de carácter mecánico sobre un músculo inhabituado y que originan un daño sobre el tejido muscular con microlesiones, inflamación y finalmente regeneración.
Sabemos que tenemos agujetas porque notamos dolor en un segmento muscular que ha sido sometido a un ejercicio inhabitual que aparece uno o dos días después de haberlo realizado y suele durar como máximo entre 7 y 10 días.
Se trata de una lesión benigna. Por tanto, lo que hay que hacer es tener paciencia y esperar la segura mejoría. Es recomendable continuar realizando ejercicio ligero, aunque no está demostrado que así se aligere la molestia. Se puede aplicar hielo o compresas frías sobre la zona en la que notamos las agujetas y es recomendable hidratarse bien, beber mucha agua.
Si las agujetas son dolorosas, el médico puede prescribir algún analgésico convencional.
Durante muchos años ha existido la falsa creencia de que las agujetas son depósitos de cristal de ácido láctico. Estos cristales se clavarían como "agujitas" en el músculo, pero no es así. No se ha evidenciado la presencia de cristales de ácido láctico en el músculo porque, además, cristaliza a temperatura incompatible con la vida. El ácido láctico se reutiliza rápidamente y no permanece tantas horas en el músculo.
Por el Dr. Ángel Ruiz Cotorro, director de Clínica Tenis Teknon, Servicio Médico Oficial de la 70 edición del Open Banc Sabadell – Trofeo Conde de Godó.
Uno de los problemas musculares más comunes en la práctica del tenis son los calambras, por eso es importante tener claro a qué se deben, qué los favorece y las pautas más adecuadas para prevenirlos.
Un calambre es un espasmo muscular extremadamente doloroso e involuntario. Es un problema común en los deportistas y afecta a músculos grandes de las piernas durante o inmediatamente después del ejercicio. Se trata de una reacción exagerada y paradójica del músculo a la fatiga que responde a una hiperexcitabilidad nerviosa.
La tensión muscular de la zona acalambrada, al tocarla, nos parecerá que la tenemos "dura como una piedra" y, en la mayoría de ocasiones, resulta imposible mover el músculo. A diferencia de la contractura, el calambre dura segundos o pocos minutos, y no es permanente.
Ponemos un ejemplo: imaginemos un grupo muscular que se utiliza mucho más que los demás como son los gemelos en un partido de tenis. Entre contracción y contracción de la pantorrilla, hay una relajación espontánea y obligada. Si el músculo se fatiga tras 90 minutos de partido y no se para, es decir, se continúa utilizando la pierna (aumentando la excitabilidad nerviosa del grupo y la pérdida de líquidos corporales), los gemelos son incapaces de relajarse y mantienen la contracción, desencadenando el calambre.
Se ha establecido a través de observaciones clínicas y electromiográficas que los calambres son de origen nervioso y están relacionados con la hiperactividad del reflejo del nervio muscular.
Son varios los factores que favorecen que tengamos calambres, entre los que están: la fatiga muscular localizada, la insuficiente hidratación, los desequilibrios electrolíticos fundamentalmente ocasionados por la pérdida importante de líquidos (magnesio, potasio y sodio), la temperatura ambiental y la humedad, la falta de una buena preparación física, una alimentación inadecuada a lo largo de la temporada, y el estrés emocional.
Es falsa la creencia de que se deben a la acumulación exagerada de ácido láctico. Los calambres no se deben exclusivamente a la deshidratación, a un desequilibrio electrolítico concreto o al calor, si no que existen factores que los favorecen.
Primero, evidenciaremos qué músculo es el afectado, y forzaremos su estiramiento de 15 a 30 segundos. Y repetiremos si no cesa el calambre. Después, es aconsejable la colocación de calor local en la zona y no continuar con el ejercicio.
Actuando de forma muy especial sobre los factores predisponentes:
La actividad deportiva se ha instalado de manera definitiva en nuestro día a día, tanto a nivel profesional como de aficionado. Y es que mantenernos activos gracias a la práctica de algún deporte se ha convertido en un elemento fundamental para disfrutar de una vida saludable gracias a sus múltiples beneficios físicos y psicológicos. Si quieres conocer todo lo que el deporte puede hacer por ti, y cómo practicarlo de forma segura, en este blog podrás encontrar los mejores consejos de nuestros expertos en medicina deportiva.
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