Quirónsalud
Blog de los Servicios de Urología de los hospitales de Quirónsalud Alicante, Murcia, Torrevieja, Valencia, Tenerife, Costa Adeje y Vida
Texto elaborado por el doctor Nicolás Fernández, urólogo del Hospital Quirónsalud Tenerife
El seminograma es una de las pruebas más importantes para evaluar la salud reproductiva masculina. Se trata de un análisis sencillo que permite estudiar las características del semen y de los espermatozoides, proporcionando información fundamental sobre la capacidad fértil de un hombre.
También conocido como espermiograma, este estudio suele formar parte de la evaluación inicial en parejas que presentan dificultades para conseguir un embarazo. Sin embargo, sus indicaciones van mucho más allá del estudio de la infertilidad y puede ser útil en distintas situaciones clínicas relacionadas con la salud urológica y reproductiva.
Gracias al seminograma, los especialistas pueden identificar alteraciones que afectan a la producción, movilidad o calidad de los espermatozoides, facilitando la elección del tratamiento más adecuado en cada caso.

El seminograma es una prueba de laboratorio que analiza una muestra de semen obtenida mediante masturbación tras un período de abstinencia sexual controlado.
Su objetivo es evaluar diferentes parámetros relacionados con los espermatozoides y con el líquido seminal.
A través de este estudio es posible conocer aspectos importantes como:
El espermiograma constituye una herramienta fundamental dentro del estudio de la fertilidad masculina.
Existen diversas situaciones en las que el urólogo o especialista en reproducción puede solicitar un seminograma.
Las indicaciones más frecuentes incluyen:
En general, se recomienda iniciar el estudio de la fertilidad masculinacuando una pareja lleva más de un año intentando conseguir un embarazo sin éxito, aunque este plazo puede variar según la edad y las circunstancias individuales.
Para obtener resultados fiables, el espermiograma debe realizarse siguiendo unas recomendaciones específicas.
Habitualmente se aconseja:
La obtención suele realizarse mediante masturbación en un recipiente estéril.
Posteriormente, la muestra es analizada por profesionales especializados que estudian múltiples características del semen.
El seminograma proporciona una gran cantidad de información sobre la calidad seminal. Entre los parámetros más importantes se encuentran:
Hace referencia a la cantidad total de semen eyaculado.
Un volumen reducido puede indicar alteraciones en las glándulas que producen el líquido seminal o problemas en la eyaculación.
Evalúa cuántos espermatozoides existen por mililitro de semen.
Una concentración baja puede disminuir las probabilidades de embarazo de forma natural.
La movilidad es uno de los aspectos más relevantes para la fertilidad masculina.
Los espermatozoides deben desplazarse correctamente para alcanzar y fecundar el óvulo. Cuando existe una movilidad reducida, las posibilidades reproductivas pueden verse afectadas. Morfología espermática
Analiza la forma y estructura de los espermatozoides.
Las alteraciones morfológicas importantes pueden dificultar la fecundación.
Determina el porcentaje de espermatozoides vivos presentes en la muestra.
Este parámetro resulta especialmente útil cuando existe una movilidad muy disminuida.
Los valores considerados normales pueden variar ligeramente entre laboratorios, aunque existen criterios internacionales utilizados de forma habitual.
En términos generales, un espermiograma normal suele presentar:
Es importante recordar que un único resultado alterado no siempre significa infertilidad.
Por este motivo, en muchas ocasiones se recomienda repetir el seminogramapara confirmar los hallazgos.
Existen diversas alteraciones que pueden detectarse durante el estudio de la fertilidad masculina. Entre las más habituales destacan:
Disminución de la concentración de espermatozoides.
Reducción de la movilidad espermática.
Alteración de la morfología de los espermatozoides.
Ausencia completa de espermatozoides en el semen.
Cada una de estas alteraciones puede tener diferentes causas y requerir estudios complementarios.
Numerosos factores pueden influir en los resultados de un seminograma. Entre ellos se encuentran:
Por este motivo, la interpretación del espermiograma siempre debe realizarse dentro del contexto clínico de cada paciente.
Aunque el seminograma es la prueba básica para evaluar la fertilidad masculina, no permite valorar todos los aspectos implicados en la reproducción.
En algunos casos pueden ser necesarias pruebas complementarias como:
La combinación de diferentes estudios permite obtener una visión más completa de la capacidad reproductiva masculina. Aunque un estudio de fertilidad masculina normal no siempre garantiza el embarazo, pero sí permite descartar muchas de las causas más frecuentes de infertilidad de origen masculino
Es recomendable acudir al urólogo o especialista en reproducción cuando existan:
La evaluación precoz facilita el diagnóstico y permite iniciar las medidas más adecuadas para mejorar la fertilidad masculina.
Gracias al seminograma, los especialistas pueden detectar numerosas alteraciones reproductivas de forma sencilla y orientar el tratamiento de manera individualizada. Por ello, el espermiograma continúa siendo una herramienta fundamental dentro del estudio de la salud reproductiva del hombre.
Texto elaborado por el doctor Juan José Monserrat, jefe del Servicio de Urología del Hospital Quirónsalud Valencia
Las infecciones urinarias ancianosconstituyen uno de los problemas de salud más frecuentes en la población de edad avanzada. Aunque las infecciones del tracto urinario pueden aparecer a cualquier edad, los adultos mayores presentan una mayor susceptibilidad debido a cambios fisiológicos relacionados con el envejecimiento, la presencia de enfermedades crónicas y determinados factores funcionales.
Cuando los episodios infecciosos se repiten varias veces a lo largo del año, hablamos de ITU recurrente mayores, una situación que puede afectar significativamente a la calidad de vida, aumentar el riesgo de hospitalización y generar complicaciones médicas importantes.
El abordaje de estas infecciones requiere una valoración integral que tenga en cuenta no solo el tratamiento de la infección activa, sino también los factores que favorecen su aparición repetida.

Las infecciones urinarias ancianos son más habituales debido a diversos cambios que se producen con la edad.
En las mujeres, la disminución de los niveles de estrógenos tras la menopausia favorece alteraciones en la flora vaginal que facilitan el crecimiento de bacterias. En los hombres, el aumento del tamaño de la próstata puede dificultar el vaciado completo de la vejiga.
Además, existen otros factores que incrementan el riesgo de desarrollar una ITU recurrente mayores, entre ellos:
• Incontinencia urinaria.
• Uso prolongado de sondas vesicales.
• Movilidad reducida.
• Enfermedades neurológicas.
• Diabetes mellitus.
• Alteraciones del sistema inmunitario.
La combinación de varios de estos factores puede favorecer la persistencia o repetición de las infecciones urinarias a lo largo del tiempo.
Los síntomas de las infecciones urinarias ancianos pueden diferir de los observados en personas jóvenes.
Aunque algunos pacientes presentan signos clásicos como escozor al orinar o aumento de la frecuencia urinaria, en muchos casos las manifestaciones son menos evidentes y pueden dificultar el diagnóstico.
Entre los síntomas más frecuentes destacan:
• Necesidad urgente de orinar.
• Micciones frecuentes.
• Dolor o escozor al orinar.
• Presencia de sangre en la orina.
• Fiebre o malestar general.
En algunos adultos mayores también pueden aparecer síntomas atípicos como desorientación, confusión repentina, somnolencia excesiva o empeoramiento del estado funcional habitual.
Estos signos pueden ser especialmente relevantes en pacientes con deterioro cognitivo o enfermedades neurodegenerativas.
Se habla de ITU recurrente mayores cuando una persona presenta múltiples episodios de infección urinaria confirmada en un período determinado.
Generalmente, los especialistas consideran recurrente una infección cuando se producen:
• Tres o más episodios en un año.
• Dos o más episodios en seis meses.
Ante estas situaciones resulta fundamental identificar la causa subyacente para evitar nuevos episodios y reducir el impacto de la enfermedad sobre la salud del paciente.
El diagnóstico de las infecciones urinarias ancianos debe realizarse mediante una valoración clínica completa.
Además de analizar los síntomas, el médico suele solicitar pruebas complementarias para confirmar la presencia de infección y detectar posibles factores predisponentes.
Las principales herramientas diagnósticas incluyen:
• Historia clínica detallada.
• Exploración física.
• Urocultivo.
• Ecografía urinaria en casos seleccionados.
En pacientes con ITU recurrente mayores, también puede ser necesario evaluar problemas de vaciado vesical, alteraciones anatómicas o enfermedades que favorezcan las infecciones repetidas.
La correcta identificación de estos factores permite diseñar estrategias preventivas más eficaces.
El tratamiento de las infecciones urinarias ancianos suele basarse en la administración de antibióticos seleccionados según el microorganismo responsable y las características clínicas del paciente.
Sin embargo, en los casos de ITU recurrente mayores, el objetivo principal no es únicamente tratar cada episodio, sino prevenir nuevas infecciones.
Las medidas preventivas pueden incluir:
• Mantener una adecuada hidratación.
• Favorecer el vaciado regular de la vejiga.
• Mejorar la higiene íntima.
• Controlar enfermedades crónicas asociadas.
• Revisar el uso de sondas urinarias cuando sea posible.
En algunas personas seleccionadas, el especialista puede valorar estrategias adicionales para reducir el riesgo de recurrencia, siempre de forma individualizada.
Las infecciones urinarias ancianos pueden tener consecuencias relevantes cuando no se diagnostican o tratan adecuadamente. Las infecciones repetidas aumentan el riesgo de deterioro funcional, ingresos hospitalarios y complicaciones sistémicas.
Por este motivo, el seguimiento periódico resulta esencial, especialmente en pacientes con antecedentes de ITU recurrente mayores. La colaboración entre médicos, personal de enfermería, cuidadores y familiares permite detectar precozmente los síntomas y aplicar medidas preventivas eficaces.
Aunque las infecciones urinarias recurrentes representan un desafío frecuente en la práctica geriátrica, una evaluación integral y un manejo adecuado pueden reducir significativamente el número de episodios y mejorar la calidad de vida de las personas mayores.
Texto elaborado por el doctor Guillermo Conde, jefe del Servicio de Urología de los Hospitales Quirónsalud Tenerife, Costa Adeje y Vida
Recibir un diagnóstico de cáncer de próstata genera muchas dudas y preocupaciones. Aunque el principal objetivo del tratamiento es curar la enfermedad, muchos pacientes se preguntan cómo afectará la cirugía a su calidad de vida y, especialmente, si podrán mantener la continencia urinaria y la función sexual después de la intervención. En este artículo explicamos qué ocurre con estas dos funciones tras la cirugía y cómo la técnica robótica Da Vinci contribuye a mejorar estos resultados.

Gracias a los avances tecnológicos, la cirugía robótica Da Vinci ha supuesto un importante paso adelante en este sentido. Actualmente, esta técnica permite realizar una prostatectomía radical con una precisión muy superior a la de las técnicas convencionales, favoreciendo una mejor preservación de las estructuras responsables de estas funciones.
La próstata está situada en una zona anatómicamente compleja. A su alrededor se encuentran músculos, esfínteres y haces nerviosos que intervienen directamente en el control de la orina y en la capacidad de conseguir y mantener la erección.
Durante una prostatectomía radical, intervención en la que se extirpa completamente la glándula para tratar el cáncer de próstata, estos tejidos pueden verse afectados debido a su proximidad con ella.
Por este motivo, la experiencia del cirujano y la precisión de la técnica utilizada son factores fundamentales para minimizar las secuelas funcionales.
La cirugía robótica permite al especialista operar mediante pequeñas incisiones utilizando instrumentos articulados que reproducen sus movimientos con una precisión milimétrica.
Además, proporciona una visión tridimensional ampliada y en alta definición del campo quirúrgico, facilitando la identificación de estructuras anatómicas especialmente delicadas.
Gracias a esta tecnología, el cirujano puede trabajar con mayor exactitud alrededor de los nervios y tejidos responsables de la continencia urinaria y la función sexual, favoreciendo su preservación siempre que las características del tumor lo permitan.
La pérdida involuntaria de orina es una de las principales preocupaciones de los pacientes que deben someterse a una cirugía por cáncer de próstata.
Aunque puede aparecer de forma temporal durante el proceso de recuperación, la cirugía robótica Da Vinci permite una disección más precisa de las estructuras implicadas en el mecanismo de continencia.
Esto se traduce en una recuperación funcional más rápida en muchos pacientes y en una reducción del impacto que la intervención puede tener sobre su calidad de vida.
Otro de los aspectos que más inquieta a los hombres diagnosticados de cáncer de próstata es la posible aparición de disfunción eréctil tras la intervención.
La capacidad de preservar los haces neurovasculares que participan en la erección depende de múltiples factores, como la localización y extensión del tumor, la edad del paciente o su función sexual previa.
La precisión que ofrece el robot Da Vinci facilita la identificación y conservación de estas estructuras cuando es oncológicamente seguro hacerlo.
Por ello, muchos pacientes experimentan una recuperación más favorable de la función sexual respecto a técnicas menos precisas, aunque los tiempos de recuperación pueden variar de una persona a otra.
El objetivo principal de la prostatectomía radical sigue siendo la curación del tumor. Sin embargo, la evolución de las técnicas quirúrgicas ha permitido incorporar un segundo objetivo igualmente importante: preservar al máximo la calidad de vida del paciente tras la intervención.
La combinación de experiencia quirúrgica y tecnología robótica permite obtener excelentes resultados oncológicos minimizando, en muchos casos, las secuelas funcionales asociadas a la cirugía.
Hoy, la cirugía robótica Da Vinci se ha consolidado como una de las herramientas más avanzadas para el tratamiento del cáncer de próstata, permitiendo no solo eliminar el tumor, sino también favorecer una mejor recuperación de la continencia urinaria y la función sexual, dos aspectos fundamentales para el bienestar de los pacientes.
Elaborado por el doctor Antonio Romero, urólogo del Hospital Quirónsalud Murcia
La hematuria, o presencia de sangre en la orina, es un síntoma que suele generar preocupación en quienes lo padecen. Aunque en algunos casos puede deberse a causas leves, en otros puede ser la señal de una patología urológica que requiere un adecuado diagnóstico urológico. Detectar a tiempo el origen de la hematuria es fundamental para descartar enfermedades relevantes y aplicar el tratamiento más adecuado.

La hematuria se define como la presencia de sangre en la orina, que puede ser visible a simple vista o detectarse únicamente mediante un análisis. Este síntoma puede aparecer de forma puntual o repetirse en el tiempo y, en cualquier caso, debe ser valorado por un especialista, ya que puede estar relacionado con diferentes causas de sangre en la orina, desde procesos benignos hasta patologías más complejas.
Las causas de la sangre en la orina son variadas y pueden afectar a cualquier parte del aparato urinario. Entre las más habituales se encuentran las infecciones urinarias, que suelen acompañarse de molestias al orinar o aumento de la frecuencia miccional. También es frecuente que los cálculos renales provoquen hematuria debido a la irritación de las vías urinarias, generalmente asociada a dolor lumbar intenso. En hombres, las enfermedades de la próstata como la hiperplasia benigna o la prostatitis también pueden causar hematuria. Además, es importante tener en cuenta que la presencia de sangre en la orina puede ser el primer signo de tumores en vejiga o riñón, por lo que siempre es necesario realizar un estudio adecuado. Otras causas incluyen el ejercicio físico intenso, traumatismos o enfermedades renales de tipo nefrológico.
Ante cualquier episodio de hematuria, es recomendable consultar con un especialista, incluso si la sangre en la orina desaparece de forma espontánea. La valoración médica es especialmente importante cuando la hematuria es visible, se repite en varias ocasiones o aparece sin dolor, ya que en estos casos puede estar relacionada con patologías que requieren un diagnóstico urológico más exhaustivo. La detección precoz es clave para mejorar el pronóstico y evitar complicaciones.
El diagnóstico urológico de la hematuria tiene como objetivo identificar la causa que origina la sangre en la orina. Para ello, el especialista puede solicitar diferentes pruebas que permiten evaluar el estado del aparato urinario de forma completa. Entre ellas se incluyen el análisis de orina, citología urinaria, las pruebas de imagen como la ecografía o el TAC, y la cistoscopia, que permite visualizar directamente el interior de la vejiga. Estas herramientas son fundamentales para descartar enfermedades graves y orientar el tratamiento.
La presencia de sangre en la orina nunca debe considerarse un síntoma menor. La hematuria puede ser la primera manifestación de una patología urológica, por lo que un correcto diagnóstico urológico permite detectar enfermedades en fases iniciales, aplicar tratamientos más eficaces y mejorar la calidad de vida del paciente. Ante cualquier duda, la recomendación es clara: acudir al especialista para una valoración completa.
Texto elaborado por el doctor Damián Garcia, urólogo del hospital Torrevieja
La cistoscopia es una de las pruebas más utilizadas en urología para estudiar el interior de la vejiga y determinar el origen de síntomas como la sangre en la orina. Se trata de una técnica clave en el diagnóstico de la hematuria, ya que permite al especialista observar directamente las estructuras urinarias y detectar posibles alteraciones de forma precisa.

La cistoscopia es una prueba para estudiar de manera directa el tracto urinario inferior (uretra, próstata y vejiga, que consiste en la introducción de un instrumento llamado cistoscopio a través de la uretra. Este dispositivo incorpora una cámara que permite visualizar el interior tracto urinario. Gracias a esta técnica, el urólogo puede evaluar el estado de la mucosa vesical y detectar posibles lesiones, inflamaciones o anomalías que expliquen la presencia de hematuria (usado la mayoría de las veces), aunque también puede usarse para explorar las posibles alteraciones del tracto urinario en pacientes que presenta mala calidad miccional (por ejemplo, estenosis de uretra).
La cistoscopia es fundamental en el diagnóstico de la hematuria, especialmente cuando la causa no está clara tras otras pruebas como el análisis de orina o las pruebas de imagen. La visualización directa de la vejiga permite identificar posibles tumores, infecciones, cálculos o alteraciones estructurales que pueden provocar sangre en la orina.
Una de las dudas más frecuentes sobre la cistoscopia es si resulta dolorosa. En la mayoría de los casos, la prueba de la vejiga se realiza con anestesia local, lo que reduce las molestias durante el procedimiento. El paciente puede notar una ligera incomodidad o sensación de presión, pero se trata de una prueba rápida y bien tolerada. Además, su realización permite avanzar en el diagnóstico de la hematuria. Se trata de una prueba que se puede realizar de manera ambulatoria sin necesidad de ingreso hospitalario.
El especialista puede indicar una cistoscopia cuando existe sangre en la orina sin causa aparente, infecciones urinarias recurrentes o síntomas urinarios persistentes. En estos casos, la cistoscopia permite obtener información directa que no siempre es visible en otras exploraciones. Su papel en el diagnóstico de la hematuria es especialmente relevante.
La cistoscopia es una técnica segura y eficaz que forma parte esencial del diagnóstico de la hematuria. La detección precoz de alteraciones en la vejiga permite iniciar un tratamiento adecuado y mejorar el pronóstico del paciente. Ante la presencia de sangre en la orina, realizar una prueba de la vejiga como la cistoscopia es un paso clave para garantizar una valoración completa.
En este Blog encontrarás respuestas a todas tus dudas acerca de todas las enfermedades urológicas que afectan a hombres y mujeres para que puedas identificar sus síntomas así como cuáles son los tratamientos más seguros y efectivos.
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