Cáncer testicular
Información sobre la prevención, las causas, los síntomas y los tratamientos para las neoplasias malignas en los testículos.
Síntomas y causas
El cáncer testicular es la proliferación anormal de células en los testículos. Este exceso de tejido se acumula formando tumores malignos, formados por células que crecen demasiado rápido y de forma descontrolada.
Es un tipo de cáncer relativamente poco frecuente, pero es el tumor sólido más habitual en varones jóvenes, especialmente entre los 15 y los 45 años.
Gracias a los avances diagnósticos y terapéuticos, el cáncer testicular es uno de los cánceres con mejor pronóstico, con tasas de curación muy elevadas incluso cuando se diagnostica en fases avanzadas.
Dependiendo de las células en las que se origine, el cáncer testicular puede ser de tres tipos:
- Tumores de células germinales: son los más habituales. Se originan en las células encargadas de producir los espermatozoides.
- Seminomas: tienen un crecimiento más lento y alta sensibilidad a la radioterapia y la quimioterapia.
- Seminoma clásico: se caracteriza por presentar células grandes, redondas y con una membrana celular bien diferenciada. Suelen presentarse como una masa localizada en el interior del testículo.
- Seminoma espermatocítico: es muy raro y de crecimiento extremadamente lento, por lo que no suelen propagarse a otros órganos.
- Seminomas: tienen un crecimiento más lento y alta sensibilidad a la radioterapia y la quimioterapia.
- No seminomas: son de crecimiento rápido y están formados por células de distintos tipos.
- Carcinoma embrionario: evoluciona rápidamente y suele extenderse a los tejidos cercanos. Tiene unas características celulares similares a las de los embriones en sus primeras etapas de formación.
- Orquioblastoma: las células son similares a las del saco vitelino embrionario, por lo que también se conoce como carcinoma del saco vitelino.
- Coriocarcinoma: sus células son pequeñas y con varios núcleos. Crece muy rápido y su pronóstico poco favorable, ya que se disemina fácilmente a otros órganos.
- Teratoma: las células constan de las mismas tres capas que los embriones (endodermo, mesodermo y ectodermo). No suelen formar tumores puros, si no que forman parte de los de origen mixto.
- Tumores estromales: surgen en el estroma, que es el tejido que produce las hormonas en los testículos.
- Tumores de las células de Leydig: se forman en las células que generan los andrógenos. En la mayoría de los casos, son quistes benignos y no se propagan a otros órganos. Pero, cuando se diseminan, tienen un pronóstico muy malo.
- Tumores de las células de Sertoli: surgen en las células que nutren a las células germinales durante la formación de los espermatozoides. Al igual que los anteriores, no suelen ser malignos ni metastatizar, pero son muy agresivos si lo hacen.
- Carcinoma in situ: también se conoce como neoplasia intratubular de las células germinales porque tienen lugar en los tubos pequeños del interior de los testículos, donde se produce la espermatogénesis (formación de los espermatozoides). Está formado por células de gran tamaño con un núcleo grande y que contienen mucho glucógeno, por lo que es una gran fuente de energía.
El cáncer de testículos no es frecuente, se estima que supone el 1 % de todos los cánceres diagnosticados en adultos en los países occidentales. En la mayoría de los casos, se diagnostica en estadios tempranos y las tasas de curación están alrededor del 90 %. Aun así, como es un tipo de cáncer poco agresivo, la supervivencia alcanza un 80 % incluso cuando se ha metastatizado.
Síntomas
Los síntomas más característicos del cáncer testicular son:
- Bulto indoloro en el testículo.
- Inflamación del escroto, que es el tejido que recubre los testículos y el cordón espermático.
- Molestias, pesadez o dolor en el escroto.
- En ocasiones, dolor testicular.
- Aumento del tejido mamario.
Causas
Se desconocen las causas exactas por las que se produce el cáncer de testículos, y de todos los cánceres en general, aunque está probado que se debe a un cambio en el ADN de las células. Esta alteración genética hace que las células se multipliquen demasiado rápido y adquieran la capacidad de sobrevivir durante más tiempo. Por lo tanto, se acumulan formando tumores.
Factores de riesgo
El riesgo de padecer cáncer testicular es mayor en estos casos:
- Edad: es más habitual en hombres entre 15 y 45 años, aunque el orquioblastoma es el más frecuente entre los niños.
- Criptorquidia: testículo no descendido durante el desarrollo fetal.
- Antecedentes familiares de cáncer de testículo.
- Infección por VIH.
Complicaciones
La complicación principal del cáncer testicular, aunque poco frecuente, es la metástasis, es decir, que se disemine a otros órganos. Este tipo de cáncer suele propagarse a los ganglios linfáticos cercanos, los pulmones o el cerebro.
A largo plazo, el cáncer de testículos y, sobre todo, su tratamiento, puede causar infertilidad debido a los cambios en los niveles hormonales.
Prevención
Aunque no es posible prevenir el cáncer testicular, se recomienda adoptar un estilo de vida saludable para reducir el riesgo de padecer enfermedades oncológicas:
- Llevar una dieta equilibrada, rica en frutas y verduras.
- Practicar ejercicio de forma regular.
- Mantener un peso adecuado.
- No fumar.
- Limitar el consumo de alcohol.
¿Qué médico trata el cáncer testicular?
Los primeros indicios suelen detectarse en la consulta de atención primaria o urología, pero el tratamiento específico se establece en las especialidades de oncología médica y radioterápica.
Diagnóstico
Se recomienda a los adolescentes y hombres jóvenes palpar los testículos cada cierto tiempo para detectar posibles masas que ayuden a diagnosticar el cáncer testicular de forma temprana.
Entre las pruebas que se llevan a cabo para confirmar el diagnóstico, se encuentran:
- Análisis de sangre: permite detectar marcadores tumorales, ya que la presencia de gonadotropina coriónica humana beta (Beta hCG), lactato deshidrogenasa (LDH) o alfafetoproteína (AFP) son un indicio claro de enfermedad oncológica testicular.
- Ecografía: se utilizan ondas sonoras para obtener imágenes de los testículos y el escroto que permitan detectar masas anormales.
- Biopsia: la única forma de confirmar el cáncer es analizar en el laboratorio una muestra de tejido que suele tomarse con ayuda de una aguja (biopsia percutánea) o practicando incisiones de tamaño pequeño en el escroto para introducir el instrumental (biopsia abierta). La observación del tejido con el microscopio permite detectar células cancerosas, ya que tienen unas características diferentes a las sanas.
- Tomografía por emisión de positrones (PET): se utiliza una pequeña cantidad de radiofármaco, con sustancias radiactivas, para obtener imágenes de los tejidos corporales y de su actividad metabólica. Como las células cancerosas se multiplican rápidamente y, por lo tanto, tienen una actividad metabólica elevada, se detectan fácilmente con este procedimiento, que es útil para determinar la extensión del cáncer.
- Tomografía axial computarizada (TAC): esta prueba en la que se utilizan rayos X para obtener imágenes desde ángulos distintos y reconstruir el testículo tridimensionalmente, ofrecen información detallada sobre la extensión y características del tumor. Es un examen que se lleva a cabo para estadificar el cáncer.
El cáncer de testículos puede encontrarse en los siguientes estadios:
- Estadio 0 o carcinoma in situ: las células cancerosas se encuentran en los túbulos seminíferos sin extenderse a otras zonas del testículo.
- Estadio I: el tumor está localizado en el testículo, sin llegar a otros tejidos.
- Estadio II: el cáncer se extiende al epidídimo y la túnica albugínea que recubre los cuerpos cavernosos del pene. En la mayoría de los casos, a los ganglios linfáticos cercanos.
- Estadio III: además del testículo y los tejidos adyacentes, las células cancerosas alcanzan el cordón espermático.
- Estadio IV: en esta fase avanzada, el cáncer invade el escroto, los ganglios linfáticos y los vasos sanguíneos.
Tratamiento
El cáncer testicular requiere un tratamiento multidisciplinar para conseguir los resultados esperados. Dependiendo de las características del paciente, el tipo de tumor y el estadio en que se encuentre, se prepara un plan de abordaje personalizado en el que se aplican diferentes procedimientos. Los más habituales son:
- Observación: cuando el tumor está en estadio 0 no suele ser necesario aplicar un tratamiento en concreto. Simplemente, se hacen revisiones periódicas mediante pruebas de imagen para comprobar su evolución.
- Intervención quirúrgica: eliminar las células cancerosas es el primer paso en la mayoría de las ocasiones. La cirugía puede ser de dos tipos:
- Orquiectomía: se extirpa el testículo afectado y, normalmente, el cordón espermático para evitar que el cáncer se propague a través de los conductos deferentes, los vasos linfáticos o las venas.
- Extracción de los ganglios linfáticos: en estadios avanzados, se diseccionan los ganglios linfáticos localizados entre la vena cava inferior y la aorta abdominal.
- Radioterapia: se aplican haces de energía en un punto localizado para destruir o ralentizar el crecimiento de las células cancerosas. En el cáncer testicular suele utilizarse radiación externa.
- Quimioterapia: se utilizan medicamentos químicos para destruir las células tumorales. Como es un tratamiento sistémico, que afecta a todo el organismo, se utiliza cuando el cáncer se ha extendido y no está localizado solamente en el testículo.
- Inmunoterapia: se administran medicamentos para fortalecer el sistema inmunitario y ayudarle a combatir la enfermedad.
El proceso suele ser largo y difícil de afrontar, por lo que se recomienda acudir a terapia psicológica o participar en grupos de apoyo para mantenerse en contacto con otras personas en la misma situación.











































































