Estridor

El estridor es un sonido vibratorio agudo que se produce al respirar debido al estrechamiento o bloqueo de la laringe o la faringe.

Síntomas y causas

El estridor es un sonido respiratorio agudo que se produce de forma anormal como consecuencia del estrechamiento de una vía aérea alta. Puede deberse a un trastorno agudo, como la presencia de un cuerpo extraño, o a una patología crónica.

El sonido anómalo se emite como consecuencia del flujo turbulento del aire al atravesar los conductos parcialmente obstruidos. Según su fisiopatología, puede ser de tres tipos:

  • Estridor inspiratorio: es debido a la obstrucción de una vía aérea extratorácica que reduce el diámetro de alguno de los órganos que intervienen en la inspiración.
    • Laringe: el estridor laríngeo es el más habitual. Afecta al órgano fonador, que interviene en la respiración, la deglución y el habla y se encuentra entre la faringe y la tráquea.
    • Faringe: es la zona conocida como garganta. Comunica las fosas nasales, la trompa de Eustaquio, la laringe y el esófago, que llega hasta el estómago.
    • Epiglotis: se trata del cartílago ubicado en la parte posterior de la garganta, entre la laringe y la lengua, que cierra el acceso a la laringe durante la deglución para evitar la llegada de líquidos o alimentos a los pulmones.
  • Estridor espiratorio: el estrechamiento se produce en una vía intratorácica, por lo que la dificultad de paso sucede durante la espiración.
    • Tráquea: es la vía respiratoria que comunica la laringe con los bronquios, que se encuentran en los pulmones. El estridor suele darse en la parte superior de este órgano.
  • Estridor bifásico: el ruido anómalo se escucha tanto al inspirar como al exhalar. Es el más grave, ya que implica una obstrucción fija en la tráquea o la zona subglótica, la parte de la laringe localizada por debajo de las cuerdas vocales.

El pronóstico del estridor es variable, ya que depende de la causa que lo provoca y su gravedad. El diagnóstico temprano es fundamental para aplicar el tratamiento adecuado y que el flujo aéreo no encuentre obstáculos en su camino.

Síntomas

El estridor produce un sonido agudo y chirriante al respirar. Junto a este signo tan característico, pueden manifestarse otros síntomas, como:

  • Dificultad para respirar.
  • Cambios en la voz: ronquera, afonía, debilidad en el tono.
  • Dificultad para deglutir con episodios de atragantamiento.

En los bebés, el estridor suele presentarse junto con:

  • Aleteo nasal.
  • Ruidos al alimentarse.
  • Sonidos extraños durante el sueño.
  • Dificultad para ganar peso.

Los signos de alarma por los que se recomienda acudir a un centro médico de inmediato son:

  • Cianosis: color azulado o grisáceo en la cara, los labios o las uñas.
  • En niños, estridor en reposo: el sonido anómalo no está asociado al llanto o la alimentación.
  • Respiración muy rápida.
  • Apnea: interrupción temporal de la respiración, que puede durar entre 10 y 60 segundos.

Causas

Las causas más frecuentes del estridor son:

  • Aspiración de un cuerpo extraño.
  • Inhalación de humos.
  • Flemas o esputo.
  • Anafilaxia: reacción alérgica grave que afecta a todo el organismo. El estridor proviene de la inflamación de la garganta y la dificultad para respirar.
  • Laringitis: inflamación de la laringe.
  • Amigdalitis: inflamación de las amígdalas derivada, normalmente, de una infección vírica o bacteriana.
  • Adenoiditis: inflamación e infección de las adenoides (vegetaciones).
  • Hipertrofia adenoamigdalar: agrandamiento de las amígdalas y las adenoides como consecuencia de alergias o infecciones recurrentes.
  • Laringomalacia: flacidez de los tejidos laríngeos situados por encima de las cuerdas vocales, que caen sobre las vías respiratorias al inhalar. Es frecuente en los bebés y suele remitir de forma espontánea.
  • Traqueomalacia: debilidad de los cartílagos de la tráquea que dificultan la respiración. Es una afección congénita habitual en los recién nacidos que suele desaparecer por sí sola alrededor de los 24 meses.
  • Broncomalacia: debilitamiento del cartílago de los bronquios, que se colapsan al espirar.
  • Epiglotitis: inflamación rápida de la epiglotis como consecuencia de una infección bacteriana. Es una emergencia médica por su riesgo de muerte.
  • Crup viral: infección vírica respiratoria que causa la inflamación de la laringe y la tráquea. Es frecuente en niños de ente 6 meses y 3 años.
  • Hematoma laríngeo, normalmente derivado de un traumatismo.
  • Parálisis de las cuerdas vocales.
  • Estenosis traqueal: estrechamiento de la tráquea.
  • Reflujo gastroesofágico: el ácido del estómago asciende hacia el esófago provocando irritación.
  • Lesión en las vías respiratorias.
  • Quistes broncogénicos: malformación congénita benigna que se produce durante el desarrollo embrionario del árbol traqueobronquial y causa estructuras tisulares rellenas de moco o líquido.
  • Quiste laríngeo: sacos de tejido rellenos de excreciones de las glándulas que se encuentran en la mucosa de la laringe.
  • Estenosis congénita subglótica.
  • Estrechamiento de la tráquea.
  • Inflamación de la cara o el cuello.
  • Linfangioma: tumor benigno poco frecuente causado por una malformación congénita de los vasos linfáticos.
  • Hemangioma subglótico: tumor benigno de origen vascular que se caracteriza por la proliferación de vasos sanguíneos bajo las cuerdas vocales.
  • Cáncer en las cuerdas vocales.
  • Compresión desde el exterior: anillos vasculares, adenopatías, masas en el mediastino, enfisema lobular.
  • Papilomatosis laríngea recurrente: formación de tumores benignos en la laringe como consecuencia del virus del papiloma humano.
  • Macroglosia: tamaño anormalmente grande de la lengua con relación al de la cavidad oral.
  • Síndrome Pierre Robin: malformación congénita en la que se presenta paladar hendido, mandíbula demasiado pequeña y lengua desplazada hacia atrás.
  • Afecciones metabólicas, como la hipocalcemia o la hipomagnesemia.
  • Alteraciones neurológicas que afectan a la deglución.
  • Exámenes diagnósticos, como la broncoscopia o la laringoscopia.
  • Cirugía de cuello.
  • Uso prolongado de tubo respiratorio.

Factores de riesgo

El riesgo de estridor aumenta en estos casos:

  • Edad: aunque puede darse en cualquier persona, es más frecuente en bebés y niños menores de 5 años.
  • Prematurez: los bebés que necesitan asistencia respiratoria al nacer son más propensos al estridor.
  • Vivir en hacinamiento, ya que las probabilidades de contraer infecciones son mayores.
  • Tener cualquiera de las afecciones descritas en el apartado anterior.

Complicaciones

Las principales complicaciones del estridor, que derivan de la causa subyacente y no del ruido en sí mismo, son:

  • Obstrucción de la vía aérea que impide el paso del aire completamente.
  • Neumonía por aspiración: es más frecuente en niños con traqueomalacia, ya que les resulta más difícil expulsar las secreciones y se favorece el paso de líquidos y alimentos a los pulmones.
  • Insuficiencia respiratoria: el intercambio gaseoso en los pulmones no se hace de forma adecuada.
  • Hipoxia: disminuye el oxígeno en sangre y como resultado, los tejidos reciben menos aporte de este.
  • Dificultad para tragar, por lo que se gana poco peso y pueden producirse deficiencias nutricionales. Es una de las consecuencias de la laringomalacia crónica.
  • Lesiones traqueales crónicas.
  • Paro cardiorrespiratorio: emergencia médica por falta de oxígeno que puede causar la muerte.

¿Qué médico trata el estridor?

El estridor se diagnostica y trata en la especialidad de Otorrinolaringología.

Diagnóstico

El diagnóstico del estridor y la causa que lo provoca se comienza por la anamnesis, en la que se completa la historia clínica del paciente. Se analizan los antecedentes familiares y personales, la naturaleza de los síntomas (agudos o crónicos) y los signos más destacados de enfermedad.

Una vez finalizada la historia clínica, se llevan a cabo diversos procedimientos:

  • Exploración física:
    • Altura, peso e índice de masa corporal (IMC).
    • Coloración de la piel y posibles manchas cutáneas.
    • Edema cervical (acumulación de líquidos en el cuello) o angioedema labial (hinchazón de los labios).
    • Respiración en reposo.
    • Auscultación pulmonar.
    • Oximetría de pulso para comprobar los niveles de oxígeno.
  • Análisis de sangre: ofrece información sobre el estado general de salud del paciente, además de ayudar a detectar procesos inflamatorios o infecciosos.
  • Estudio del interior de las vías aéreas: estudios mínimamente invasivos que proporcionan imágenes del sistema respiratorio.
    • Nasofaringoscopia: se introduce un endoscopio (tubo flexible con una cámara en el extremo) a través de uno de los orificios nasales y se desliza suavemente para comprobar la nariz, la garganta, las adenoides, las amígdalas y las cuerdas vocales.
    • Laringoscopia: la sonda accede a través de la boca para captar imágenes de la garganta, las cuerdas vocales y la laringe.
    • Broncoscopia: se utiliza un endoscopio que llega desde la boca hasta los pulmones, por lo que se observan la faringe, la tráquea y los bronquios.
  • Radiografías: se emplean rayos X para captar imágenes del cuello y el tórax que ayudan a identificar malformaciones, abscesos, neoplasias, objetos extraños o anillos vasculares.
  • Tomografía computarizada (TC) de tórax: para generar imágenes tridimensionales y con mayor detalle, se utilizan rayos X desde ángulos diversos.

Para diagnosticar el estridor y la causa que lo provoca, la prueba de referencia es la fibrobroncoscopia.

Tratamiento

El tratamiento del estridor se centra en la enfermedad que lo provoca. Los más destacados son:

  • Retirar el elemento extraño que ha quedado atrapado en la vía aérea.
  • Corticoides inhalados, antiinflamatorios o adrenalina nebulizada para reducir la inflamación.
  • Antibióticos para combatir la infección bacteriana.
  • Intervención quirúrgica para retirar el exceso de tejido causado por la laringomalacia, si no remite por sí sola después de dos años.
  • Corticoides, betabloqueantes o cirugía para reducir el hemangioma subglótico.
  • Abordajes para la estenosis traqueal:
    • Dilatación con balón: se introduce un globo desinflado hasta la zona estrechada con ayuda de un endoscopio. Una vez dentro, se infla para empujar las paredes del tubo hacia los lados y abrir el canal de nuevo.
    • Láser endoscópico: se utiliza el láser, accediendo a través de la boca, para eliminar el tejido que bloquea el canal.
    • Cirugía: si los procedimientos anteriores no dan resultado o no se pueden llevar a cabo, se practica una incisión en el cuello para reparar la tráquea en una intervención convencional.
  • Intubación endotraqueal: si el paciente presenta dificultad respiratoria avanzada, la disminución de la consciencia y el bloqueo total de la vía aérea, se introduce una sonda a través de la nariz o la garganta hasta llegar a la tráquea. La oxigenación se garantiza con el uso de ventilación mecánica (una máquina insufla aire a los pulmones).
  • Traqueostomía: cuando resulta complicado intubar al paciente, se practica una abertura artificia para comunicar la tráquea directamente con el exterior y conectar el dispositivo de respiración mecánica.
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