Tumor neuroendocrino

Información sobre los síntomas, los tratamientos y el pronóstico de los tumores formados en las células encargadas de producir hormonas cuando reciben un impulso neuronal.

Síntomas y causas

Los tumores neuroendocrinos (TNE) se producen por la acumulación de neoplasias, cancerosas o benignas, en aquellas células que, al recibir un impulso neuronal, liberan hormonas en la sangre (células neuroendocrinas). Estas células tienen múltiples funciones, entre las que destacan la descomposición de los alimentos, el control de la presión arterial y la frecuencia cardiaca, la regulación de los niveles de azúcar en la sangre, el crecimiento del sistema musculoesquelético y gestionar la velocidad a la que los alimentos pasan por el sistema digestivo o el aire y la sangre a través de los pulmones.

Se habla de dos tipos de tumores neuroendocrinos teniendo en cuenta su localización:

  • Tumores gastroenteropancreáticos (GEP):
    • Tumores pancreáticos: se originan en el páncreas.
    • Tumores gastrointestinales: aparecen en cualquier zona del tubo digestivo, aunque suelen localizarse en el yeyuno o el íleon, dos partes del intestino delgado.
  • Tumores no gastroenteropancreáticos: se forman fuera del sistema gastrointestinal o el páncreas. Con mayor frecuencia, en los pulmones.

Los tumores neuroendocrinos son raros y, en la mayoría de los casos, cancerosos. Como suelen ser de tamaño pequeño y manifiestan síntomas variados que pueden confundirse con otras patologías, son difíciles de diagnosticar. El pronóstico suele ser bueno, aunque varía dependiendo de las características del tumor. Se estima que la tasa de supervivencia a cinco años es del 90 %.

Síntomas

Los síntomas varían dependiendo de la funcionalidad del tumor:

  • Tumores funcionantes: producen sustancias, especialmente hormonas, que provocan síntomas específicos.
    • Del tracto intestinal: causan síndrome carcinoide:
      • Enrojecimiento de la piel del rostro, el cuello o el busto.
      • Telangiectasia: engrosamiento de los vasos sanguíneos.
      • Dificultad para respirar.
      • Diarrea.
      • Palpitaciones.
      • Cambios en la presión arterial.
    • Pancreáticos: afectan a la parte del páncreas que genera hormonas:
      • Insulinoma: el exceso de insulina produce hipoglucemia, temblores, alteraciones de la conducta, palpitaciones.
      • Glucagonoma: la mayor producción de glucagón deriva en diarrea, lesiones cutáneas, diabetes o trombosis.
      • Gastrinoma: el superávit de gastrina genera diarrea y úlceras pépticas.
      • VIPoma: una cantidad excesiva de péptido intestinal vasoactivo (VIP) produce diarrea acuosa.
  • Tumores no funcionantes: no generan ningún tipo de sustancia, por lo que se manifiestan con los signos característicos de la presencia de una neoplasia:
    • Dolor localizado.
    • Fatiga.
    • Náuseas.
    • Sangrado.
    • Bulto palpable.
    • Ictericia, si están en el hígado o las vías biliares.
    • Sibilancias o dificultad para respirar, si se encuentran en el pulmón.
    • Estreñimiento, diarrea o inflamación abdominal, si se forman en el intestino.

Causas

Los tumores neuroendocrinos se forman por una mutación en el ADN de las células neuroendocrinas, pero se desconocen las causas por las que esto sucede.

Factores de riesgo

Los factores que aumentan el riesgo de padecer un tumor neuroendocrino son similares a los de tener otro tipo de cáncer. Los más destacados son:

  • Tabaquismo.
  • Consumo excesivo de alcohol.
  • Antecedentes familiares de cáncer.
  • Síndromes genéticos específicos:
    • Neurofibromatosis tipo 1: mutación del gen NF1, que controla el crecimiento celular y, por lo tanto, previene la formación de tumores.
    • Neoplasia endocrina múltiple tipo 1 (MEN1): mutación del gen MEN1, que codifica la proteína menina encargada de suprimir el crecimiento de las células.
    • Síndrome von Hippel-Lindau (VHL): mutación del gen VHL, que se encarga de controlar la división celular.
  • Diabetes.
  • Pancreatitis crónica.
  • Esclerosis tuberosa: forma tumores benignos en la piel, los pulmones, los riñones o el corazón.

Complicaciones

La complicación más destacada de los tumores neuroendocrinos es su diseminación a otros órganos del cuerpo. La metástasis de este tipo de cáncer suele darse en los ganglios linfáticos cercanos, el hígado, los pulmones, el cerebro o los huesos.

Prevención

No hay una forma específica de prevenir la aparición de tumores neuroendocrinos. Aun así, se recomienda llevar un estilo de vida saludable para prevenir la aparición de enfermedades:

  • No fumar.
  • Limitar el consumo de alcohol.
  • Seguir una dieta equilibrada rica en frutas y verduras.
  • Hacer ejercicio de forma regular.
  • Mantener un peso adecuado.

¿Qué médico trata el tumor neuroendocrino?

Los tumores neuroendocrinos se tratan principalmente en la especialidad de Oncología médica. También suelen intervenir los especialistas en Oncología radioterápica o en Endocrinología y Nutrición.

Diagnóstico

El diagnóstico de un tumor neuroendocrino requiere varias pruebas:

  • Análisis de sangre y orina: se detectan marcadores tumorales, así como indicios de una producción anormal de hormonas.
  • Examen físico: con la observación y la palpación pueden encontrarse masas anormales o signos de una alteración hormonal.
  • Pruebas de imagen: se utiliza una resonancia magnética (RM) o una tomografía axial computarizada (TAC) para observar el interior del organismo y detectar cambios físicos o tumores.
  • Pruebas de imagen funcional: la resonancia por emisión de positrones (PET) o la gammagrafía permiten observar tanto el funcionamiento de los órganos como la actividad tumoral.
  • Biopsia: se toma una muestra de tejido para estudiarla en el laboratorio y comprobar si hay presencia de células cancerosas. Estos hallazgos pueden ser de tres tipos:
    • Tumor neuroendocrino de bajo grado: está bien diferenciado, es decir, las células son similares a las sanas, con un porcentaje bajo de marcadores de proliferación.
    • Tumor neuroendocrino de grado intermedio: las células cancerosas son moderadamente similares a las sanas. El porcentaje de marcadores de proliferación está en un grado intermedio.
    • Tumor neuroendocrino de alto grado: las células tumorales son claramente diferentes a las sanas y tienen un porcentaje elevado de marcadores de proliferación.

Tratamiento

El tratamiento de los tumores neuroendocrinos requiere un estudio pormenorizado de las características y tipo de la neoplasia para encontrar un abordaje adecuado. Los más destacados son:

  • Observar: en tumores de grado bajo se programan revisiones periódicas para comprobar el crecimiento, que suele ser lento, y se aplican tratamientos enfocados en paliar los síntomas. El objetivo es mejorar la calidad de vida del paciente, que suele tener una expectativa larga de supervivencia.
  • Análogos de la somatostatina: sirven para controlar el crecimiento del tumor y reducir la producción de hormonas.
  • Radioterapia: se utiliza radiación ionizante para reducir el tamaño de tumores avanzados.
  • Quimioterapia: se administran fármacos químicos para ralentizar el crecimiento de neoplasias de grado alto.
  • Cirugía: se recurre a una intervención quirúrgica para extirpar las masas localizadas.
  • Terapia dirigida: se utilizan medicamentos para las moléculas específicas que causan la enfermedad. Son frecuentes los inhibidores de la bomba de protones, los bloqueantes de los canales de calcio o los glucocorticoides.
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