Flebografía
La flebografía es una prueba radiológica que se utiliza para obtener imágenes de las venas de una zona del cuerpo para diagnosticar enfermedades vasculares.

Descripción General
La flebografía es una prueba diagnóstica mediante la que se obtienen imágenes de las venas. Se trata de una técnica radiológica en la que se utilizan rayos X y un contraste yodado para observar cómo fluye la sangre por el interior de los vasos, ya que no se distinguen en una radiografía convencional.
Dependiendo de la forma en que se aplique el medio de contraste para que las venas se vuelvan opacas y puedan detectarse en la imagen, la flebografía se divide en dos tipos:
- Flebografía indirecta: el contraste se inyecta en la arteria que lleva la sangre a la zona cuyas venas se quieren estudiar.
- Flebografía directa: se administra el contraste directamente en las venas. Existen dos técnicas para hacerlo:
- Ascendente: la sustancia se inyecta en el mismo sentido del flujo sanguíneo (en dorso de mano o pie). Es habitual en los estudios de las extremidades, tanto inferiores como superiores.
- Descendente: el catéter que suministra el contraste está colocado en la dirección contraria a la que lleva la sangre (en la ingle).
¿Cuándo está indicada?
La flebografía se suele llevar a cabo para diagnosticar enfermedades venosas, especialmente en aquellos casos en los que una ecografía Doppler no ha ofrecido datos concluyentes.
Este procedimiento resulta muy útil para obtener información de las venas profundas de las piernas o las ubicadas en la pelvis. Se utiliza para diagnosticar varices, trombosis, defectos congénitos o flebitis.
La flebografía está contraindicada en mujeres embarazadas, ya que la radiación puede perjudicar al feto, y en personas alérgicas al material de contraste.
¿Cómo se realiza?
Cuando el paciente está colocado en la camilla en la posición adecuada, por norma general, decúbito supino (bocarriba), se aplica anestesia local. Después, se introduce un catéter en una vena superficial o en una arteria para inyectar el contraste.
Finalmente, se coloca al paciente entre la máquina emisora de rayos X y una placa especial que recoge las imágenes. El especialista comprueba que no están borrosas y que se ven nítidamente todos los detalles de las venas antes de dar por concluida la flebografía.
Riesgos
A pesar de que la flebografía es una técnica segura, algunos pacientes manifiestan efectos secundarios causados por el contraste:
- Mareos.
- Náuseas.
- Vómitos.
- Picor.
- Tos.
- Dolor de cabeza.
En casos excepcionales, se presenta una reacción alérgica al material de contraste que puede derivar en dificultades respiratorias, arritmia o shock anafiláctico.
La radiación que se recibe durante una flebografía es mínima, por lo que no tiene repercusiones significativas en la salud (aunque sí puede afectar a los nonatos).
Qué esperar de una flebografía
La flebografía es un procedimiento ambulatorio tras el que se puede volver a casa después de permanecer alrededor de seis horas en reposo en la sala de observación. Al tratarse de una prueba radiológica, se debe entrar en la sala sin objetos metálicos y vistiendo la bata que facilita el centro médico. Antes de hacerla, hay que firmar un consentimiento informado.
Una vez en el área de radiología, el paciente se coloca en la mesa en la posición más adecuada para acceder a las venas que se van a estudiar. Es normal que se utilicen sistemas de sujeción para fijarle a la camilla y que no se desplace si es preciso inclinarla para obtener imágenes desde distintos ángulos. Después, se coloca el catéter por el que se administrará el contraste, ya sea en una vena o en una arteria. En ocasiones, será necesario utilizar anestesia local para evitar las molestias, especialmente si hay que hacer una incisión para introducirlo.
El paciente debe permanecer inmóvil durante el proceso, que consiste en la emisión de rayos X de forma controlada que, una vez que atraviesan el cuerpo, se registran en forma de imágenes en una placa. Al finalizar, se extrae el catéter y se coloca una venda sobre la incisión que puede retirarse al día siguiente.
Una vez en casa, se recomienda mantener en reposo la extremidad en la que se haya hecho la punción. Además, se debe vigilar la incisión para prevenir hemorragias. Si se percibe dolor, calor, entumecimiento o enrojecimiento de la piel en la zona, se debe acudir a urgencias para descartar una trombosis. Para eliminar el contraste cuanto antes, es bueno beber agua en abundancia.
La flebografía suele durar entre 15 y 30 minutos y los resultados se facilitan en la consulta pasados varios días.
Especialidades en las que se solicita la flebografía
La flebografía es una prueba que se utiliza en la especialidad de Angiología y Cirugía vascular y en la Unidad de riesgo cardiovascular.
Cómo prepararse
Es preciso acudir en ayunas de, al menos, seis horas el día de la flebografía. Además, es posible que se deban suspender algunos tratamientos, sobre todo aquellos consistentes en medicación anticoagulante.
































































































