Llagas
Las llagas son un tipo de herida abierta con dificultad para cicatrizar que causan pérdida de tejido. Pueden darse en diversas zonas del cuerpo, especialmente en las mucosas.
Síntomas y causas
Las llagas, también conocidas como úlceras, son lesiones abiertas en la piel o las membranas mucosas que provocan la pérdida de tejido, ya que no cicatrizan por sí solas o lo hacen con mucha dificultad.
Las zonas del cuerpo en las que pueden aparecer las llagas son muy diversas, las más habituales son:
- Llagas en la boca: son las más frecuentes. También llamadas aftas bucales, pueden localizarse en la lengua (o debajo de la lengua), el paladar, la encía, los labios o las comisuras de los labios.
- Fisuras anales: son llagas que se forman en el tejido que recubre el conducto anal, que es la última porción del sistema digestivo.
- Llagas en la garganta: heridas superficiales localizadas entre el paladar blando y el comienzo de la laringe y el esófago.
- Úlceras corneales: son llagas que aparecen en la córnea, que es el tejido transparente que permite el paso de la luz hasta el interior del ojo.
- Llagas en los genitales: surgen en la vulva, la vagina el ano o el pene.
- Úlceras pépticas: son llagas que aparecen en el revestimiento interno del estómago o el duodeno.
- Llagas en el esófago: afectan a la mucosa que reviste el tubo que conecta la faringe con el estómago.
- Llagas en la piel: estas úlceras cutáneas pueden darse en cualquier área, aunque son más frecuentes en las piernas, los pies y otras zonas de apoyo. Pueden dañar solamente la epidermis o ser más profundas y alcanzar la dermis o, incluso, la hipodermis.
El pronóstico de las llagas varía en función de su localización y profundidad. Mientras que algunas úlceras, como las corneales, son una emergencia médica, otras se resuelven sin complicaciones siguiendo el tratamiento adecuado.
Síntomas
Las llagas suelen ser de color blanco, rojo o amarillo y causan enrojecimiento en el tejido que las rodea. No obstante, sus características y síntomas asociados varían dependiendo de su localización.
- Llagas en la boca: las aftas provocan dolor al hablar, tragar o cepillarse los dientes. Son diferentes dependiendo de dónde aparezcan:
- Lengua: son ovaladas o redondas, de color blanco. Como la lengua se mueve tanto para hablar como para comer y tiene un roce casi constante con los dientes o el paladar, causan un dolor intenso.
- Labio: suelen tener un tamaño grande (más de un centímetro de diámetro) y tener un color blanquecino. Provocan escozor y dolor agudo, sobre todo al hablar o si se comen alimentos salados o ácidos.
- Encía: producen ardor y dolor localizados, así como dificultad para masticar o hablar.
- Paladar: suelen tener el borde rojizo y el centro amarillento o blanquecino. Causan dolor al hablar, beber o comer, especialmente alimentos calientes, picantes o ácidos.
- Fisuras anales: se manifiestan como grietas visibles que puede tener un bulto en la piel que las rodea. Provocan dolor al defecar, que puede mantenerse durante un tiempo después, y presencia de sangre brillante en las heces o el papel higiénico.
- Llagas en la garganta: son úlceras de color amarillo o blanco con el borde rojizo. Suelen estar acompañadas de irritación, picor, dolor (sobre todo al tragar) y mal aliento.
- Úlceras corneales: a simple vista, se presentan como una mancha pequeña de color blanco o gris. Además, provocan el enrojecimiento del ojo, dolor, la sensación de tener un objeto extraño, visión borrosa, fotofobia y una producción de lágrimas mayor de lo habitual.
- Llagas en los genitales: aunque pueden tener un aspecto variable dependiendo de las causas, suelen ser ampollas de tamaño pequeño con líquido en su interior de color amarillo o transparente. Suelen estar acompañadas de ardor, dolor o síntomas de gripe (fiebre, dolor muscular y de cabeza y ganglios inflamados).
- Úlceras pépticas: los síntomas pueden confundirse con los de una indigestión, ya que incluyen dolor abdominal, sensación de saciedad, náuseas y vómitos, distensión abdominal y eructos.
- Llagas en el esófago: causan dificultad y dolor al tragar, acidez, dolor en el pecho y malestar estomacal.
- Llagas en la piel: en la mayoría de los casos, son redondeadas y están abiertas, con un borde ligeramente elevado. Suelen estar acompañadas de decoloración de la piel, secreción de líquidos, picor y dolor.
Causas
Las causas de las llagas son muy variadas, ya que dependen del lugar en el que se originen:
- Llagas en la boca: tienen orígenes muy variados, entre los que destacan:
- Infecciones víricas, como el herpes labial o el herpes zoster.
- Infecciones bacterianas.
- Infecciones por hongos.
- Tabaquismo.
- Irritantes físicos o químicos.
- Alergia alimentaria.
- Efectos secundarios de la quimioterapia o la radioterapia.
- Estrés crónico, que debilita el sistema nervioso.
- Trastornos sistémicos, como enfermedades autoinmunes, procesos infecciosos, deficiencias nutricionales o alteraciones del sistema inmunológico.
- Fisuras anales: las causas más frecuentes son:
- Diarrea persistente.
- Estreñimiento.
- Heces duras o grandes.
- Parto vaginal.
- Coito anal.
- Enfermedad inflamatoria intestinal (Crohn o colitis ulcerosa).
- Infecciones de transmisión sexual.
- Llagas en la garganta: suelen aparecer como consecuencia de:
- Infección por el virus del herpes.
- Enfermedad de mano-boca-pie.
- Infección por VIH y SIDA.
- Lupus.
- Cáncer de garganta.
- Efectos secundarios de algunos medicamentos para controlar la hipertensión, los antiinflamatorios no esteroideos o la quimioterapia.
- Úlceras corneales: normalmente, se producen por:
- Infecciones bacterianas, víricas, fúngicas o parasitarias.
- Lesiones oculares que causen abrasiones o quemaduras en la córnea.
- Trastornos que impiden que el párpado se cierre por completo.
- Blefaritis (inflamación de los párpados).
- Triquiasis (crecimiento de las pestañas hacia dentro).
- Entropión (inversión de los párpados).
- Cuerpos extraños: esquirlas metálicas, polvo, arena.
- Llagas en los genitales: este tipo de llagas suelen aparecer debido a infecciones de transmisión sexual (ITS), como el herpes o la sífilis, aunque también pueden ser la consecuencia de enfermedades autoinmunes, procesos eritematoescamosos (psoriasis) o dermatosis.
- Úlceras pépticas y llagas en el esófago: suelen ser la consecuencia de:
- Infección por Helicobacter pylori.
- Efectos secundarios de algunos medicamentos, como los antiinflamatorios no esteroideos, los corticoides o los antidepresivos.
- Reflujo gastroesofágico (RGE).
- Irritantes químicos: ingestión accidental de corrosivos ó productos de limpieza.
- Llagas en la piel: son de distinto tipo en función del motivo por el que se originan:
- Úlceras por decúbito: normalmente conocidas como escaras, aparecen por la presión constante sobre un área específica del cuerpo, normalmente, por inmovilidad prolongada, ya que los vasos sanguíneos se comprimen.
- Úlceras venosas: se forman por la mala circulación sanguínea de las venas (insuficiencia venosa). Son frecuentes en las piernas, en concreto en las rodillas y los tobillos.
- Úlceras isquémicas o arteriales: son frecuentes en la parte inferior de las piernas y los pies. Son el resultado de la oclusión o la mala circulación de la sangre en las arterias, normalmente, como consecuencia de la arteriosclerosis.
- Úlceras neuropáticas: suelen asociarse a la diabetes. Se producen debido al daño ocasionado en un nervio, habitualmente, en los puntos de presión de los pies.
- Ampollas o llagas por fricción: aparecen por el roce constante, que provoca que las distintas capas de la piel se separen y se acumule líquido.
Factores de riesgo
El riesgo de que aparezcan llagas y úlceras aumenta en los siguientes casos:
- Llagas en la boca:
- Edad: son más frecuentes en la adolescencia y la juventud.
- Sexo: las mujeres son más propensas a padecerlas.
- Prótesis dentales que no están correctamente ajustadas.
- Ortodoncia.
- Cepillado dental excesivamente fuerte.
- Carencia de vitamina B, ácido fólico o hierro.
- Fatiga.
- Estrés.
- Ingesta de alimentos picantes o ácidos.
- Celiaquía.
- Enfermedad de Crohn.
- Cambios hormonales.
- Fisuras anales:
- Edad: los bebés y las personas de mediana edad son más propensas.
- Exceso de presión sobre el ano, por ejemplo, al defecar cuando se tiene estreñimiento, durante el parto o al practicar el coito anal.
- Enfermedad de Crohn.
- Llagas en la garganta:
- Exposición a infección por estreptococo, herpes simple, coxackievirus, VIH o cándida, entre otros microorganismos.
- Sistema inmune debilitado.
- Enfermedades autoinmunes que provocan la inflamación de los vasos sanguíneos.
- Recibir tratamientos de radio o quimioterapia.
- Déficit de vitaminas o hierro.
- Reflujo gastroesofágico.
- Tabaquismo.
- Alcoholismo o consumo excesivo de alcohol.
- Higiene bucal deficiente.
- Úlceras corneales:
- Uso inadecuado o prolongado de las lentillas.
- Ojo seco.
- Queratitis (inflamación e infección de la córnea).
- Diabetes.
- Cuerpos extraños o arañazos.
- Quemaduras químicas.
- Llagas en los genitales:
- Relaciones sexuales de riesgo.
- Fricción excesiva durante las relaciones sexuales.
- Sistema inmunitario debilitado.
- Enfermedades autoinmunes.
- Haber padecido ITS previamente.
- Úlceras pépticas y llagas en el esófago:
- Edad: son más habituales a partir de los 60 años.
- Dosis altas de antiinflamatorios no esteroideos.
- Tabaquismo.
- Consumo excesivo de alcohol.
- Llagas en la piel:
- Movilidad reducida.
- Inmovilidad prolongada.
- Obesidad mórbida.
- Deshidratación.
- Deficiencias nutricionales.
- Arteriosclerosis.
- Insuficiencia venosa.
- Malnutrición.
- Antecedentes de coágulos sanguíneos.
- Embarazo.
- Tabaquismo.
Complicaciones
Las llagas no tratadas o que no responden de la forma esperada, pueden provocar complicaciones, como:
- Llagas en la boca:
- Aftas de repetición.
- Infección secundaria si la llaga se contamina con bacterias.
- Cicatrices permanentes.
- Deshidratación y desnutrición si el dolor impide una correcta alimentación.
- Fisuras anales:
- Aparición recurrente de las llagas.
- Dificultad para cicatrizar.
- Desgarro muscular.
- Llagas en la garganta:
- Abscesos: acumulación de pus como consecuencia de una infección bacteriana.
- Ronquera o disfonía.
- Dificultad para respirar.
- Deshidratación o desnutrición.
- Propagación de la infección a los ganglios linfáticos del cuello o los oídos.
- Úlceras corneales:
- Cicatrices corneales que causen visión borrosa.
- Pérdida de visión.
- Perforación de la córnea y pérdida de humor acuoso.
- Infección intraocular que puede derivar en la pérdida del ojo.
- Elevación excesiva de la presión intraocular que puede provocar glaucoma.
- Llagas en los genitales:
- Sobreinfección de las heridas con supuración y dificultad para cicatrizar.
- Mayor propensión a contraer el VIH.
- Propagación a otras partes del organismo, como los ojos o la boca.
- Afecciones del sistema nervioso.
- Trasmisión de la infección por herpes al recién nacido durante el parto vaginal.
- Úlceras pépticas:
- Sangrado: la pérdida paulatina de sangre puede provocar anemia. Si la pérdida es abundante, es posible que se necesite una trasfusión.
- Perforación estomacal o intestinal.
- Obstrucción del tracto digestivo.
- Cáncer de estómago.
- Llagas en el esófago:
- Hemorragias.
- Estenosis esofágica (estrechamiento del tubo que dificulta el paso de los alimentos).
- Perforación esofágica.
- Esófago de Barret (el revestimiento del esófago cambia sus características por el efecto de los ácidos estomacales y aumenta el riesgo de cáncer).
- Llagas en la piel:
- Infección en los huesos.
- Infección en las articulaciones.
- Celulitis (infección bacteriana de las capas profundas de la piel).
- Gangrena, cuando no llega suficiente sangre a los tejidos.
- Sepsis (propagación de la infección a través del torrente sanguíneo).
¿Qué médico trata las llagas?
Las llagas se tratan en las especialidades de estomatología, Odontología, Aparato digestivo, Otorrinolaringología, Oftalmología, Ginecología y Obstetricia, Urología o Dermatología médico-quirúrgica y Venereología, dependiendo de su naturaleza.
Diagnóstico
El diagnóstico de las llagas requiere pruebas diferentes dependiendo de la parte del cuerpo en la que aparezcan:
- Llagas en la boca: se detectan mediante la observación. En casos recurrentes o de mayor gravedad, puede ser necesario un análisis de sangre o una biopsia.
- Fisuras anales: se diagnostican con una inspección visual de la zona. Cuando existen patologías subyacentes o factores de riesgo de cáncer, se realizan pruebas adicionales, como la anoscopia, la sigmoidoscopia o la colonoscopia. Todas ellas son pruebas en las que se introduce un tubo flexible con una cámara en el extremo para observar el estado del ano y el recto, el colon sigmoide o el colon completo.
- Llagas en la garganta: se detectan con una exploración visual, con ayuda de una luz y un depresor lingual. Para confirmar la infección bacteriana, es necesario hacer un frotis faríngeo y analizar el tejido en el laboratorio. Solamente si la úlcera persiste en el tiempo, se realiza una biopsia.
- Úlceras corneales: se confirma mediante un examen con lámpara de hendidura, en el que un microscopio y una fuente de luz de alta intensidad permiten ver el interior del ojo.
- Llagas en los genitales: la inspección visual confirma la presencia de las heridas. Cuando se sospecha infección, se toma una muestra de las secreciones con un hisopo para estudiarla en el laboratorio. Si la llaga persiste, se toma una muestra de tejido para hacer una biopsia.
- Úlceras pépticas y llagas en el esófago: además de estudiar el estilo de vida y alimenticio del paciente, comprobar si el abdomen está inflamado, escuchar los sonidos internos y hacer un análisis de sangre, el diagnóstico requiere las siguientes pruebas:
- Prueba de heces para detectar o descartar la infección por Helicobacter pylori.
- Gastroscopia para observar el estado del esófago, el estómago y el duodeno. Si es necesario, durante el procedimiento se toma una muestra de tejido para hacer una biopsia.
- Radiografía con bario: se utiliza un contraste en forma de papilla o líquido que se detecta fácilmente mediante rayos X. Es una prueba en tiempo real que permite ver cómo se produce la deglución.
- Llagas en la piel: la observación es la técnica principal para detectar las úlceras cutáneas. Ante sospechas de infección o malignidad, se practica una biopsia para analizar el tejido.
Tratamiento
Los tratamientos y cuidados de las llagas son diferentes para cada tipo. Los más habituales son:
- Llagas en la boca: la medicación frente a la inflamación y el dolor en forma de cremas, geles, spray o piruletas es muy eficaz en estos casos. Los enjuagues con agua y sal también son una buena opción. Para evitar que las ortodoncias rocen los tejidos, se puede aplicar una cera especial en los brackets después de que el especialista se asegure de que están bien ajustados.
- Fisuras anales: en la mayoría de los casos, se curan tras varios días de cuidar la alimentación para que las heces sean más blandas y lavados con agua templada varias veces al día. Realizar una dieta rica en frutas, cereales y verduras, evitar el estreñimiento, ingesta abundante de agua. Se pueden aplicar cremas con nitroglicerina para facilitar la cicatrización o anestésicas para calmar el dolor. En los casos más graves, es precisa una intervención quirúrgica para cerrar la llaga.
- Llagas en la garganta: suelen desaparecer por sí solas varios días después de su aparición. Para acelerar la cicatrización, se recomienda hacer gárgaras con agua salada varias veces al día y tomar yogures, infusiones de manzanilla o una mezcla de miel y limón. Además, se recomienda ingerir alimentos fríos y evitar los calientes. En los casos más graves, el especialista puede recetar el uso de anestésicos o antiinflamatorios tópicos.
- Úlceras corneales: se deben tratar con urgencia para evitar daños permanentes en la vista. Dependiendo de la causa, se administran colirios antibióticos, antivíricos o antifúngicos. Cuando los daños son mayores, es necesario realizar una intervención quirúrgica:
- Queratectomía: desbridamiento para eliminar la capa de tejido dañada.
- Recubrimiento conjuntival: se cubre la zona dañada con tejido biológico para proteger la córnea, promover la vascularización y favorecer la regeneración tisular.
- Queratoplastia: se trata de un trasplante de córnea, necesario cuando se ha perforado o se ha formado una cicatriz permanente.
- Llagas en los genitales: dependiendo de su origen, el tratamiento consiste en medicación antibiótica o antivírica. Además, se recomienda mantener la zona limpia y seca, aplicar compresas frías para calmar las molestias y utilizar ropa interior de algodón. En el caso del herpes genital, no tiene cura, pero los brotes se acortan y los síntomas se reducen con antivirales.
- Úlceras pépticas y llagas en el esófago: los antibióticos son eficaces frente a la Helicobacter pylori. Para reducir la acidez estomacal, se administran inhibidores de la bomba de protones. Cuando las úlceras sangran o perforan el estómago, se requiere una cirugía para cerrarlas.
- Llagas en la piel: la medicación es fundamental para calmar el dolor y combatir las infecciones, normalmente, se aplica de forma tópica aunque también puede administrarse vía oral. En ocasiones, es necesario el desbridamiento de las heridas para retirar el tejido necrosado. En los casos más graves, se practica una cirugía para colocar injertos de piel que favorezcan la cicatrización.















































































































