Quirónsalud
Blog del servicio de Geriatría de los Hospitales Quirónsalud Alicante, Torrevieja, Murcia, Valencia, Tenerife, Costa Adeje y Vida
Texto elaborado por, Erika Torres, jefa de la Unidad de Neurociencias de Quirónsalud Alicante y Torrevieja
El Alzheimer es una enfermedad neurodegenerativa, que disminuye lentamente la capacidad de la memoria y otras capacidades cognitivas. Es la causa más común de demencia entre los adultos mayores.
Los síntomas del Alzheimer generalmente se desarrollan lentamente y empeoran con el tiempo.
El síntoma temprano más conocido y frecuente de la enfermedad de Alzheimer es el olvido a corto plazo, pero otros síntomas incluyen dificultad para completar tareas familiares en el hogar o en el trabajo; problemas con el lenguaje; confusión sobre el tiempo o el lugar; extraviar cosas; falta de criterio; dificultad para comprender las imágenes visuales y las relaciones espaciales; disminución o falta de juicio sobre asuntos financieros, como administrar el dinero o pagar las facturas a tiempo.
La Enfermedad de Alzheimer es una entidad claramente de causa multifactorial en la que existen factores genéticos y ambientales implicados, además de su interrelación.
Son claros factores de riesgo en la enfermedad la edad, el sexo (ligeramente mayor incidencia en mujeres que hombres) y los factores genéticos.
Estos factores no son modificables, sin embargo se ha puesto de manifiesto en estudios de los últimos años que existen factores modificables sobre los que se puede actuar para trabajar la prevención primaria, estos son:
· El control de los factores de riesgo cardiovascular (FRCV) como son la Hipertensión arterial (HTA), la diabetes mellitus sobre todo de tipo 2, la hipercolesterolemia y la obesidad;
· La mejora de las medidas higiénico-dietéticas del estilo de vida: evitar consumo de tóxicos (tabaco, alcohol), realizar una dieta mediterránea, realizar actividad física de forma rutinaria.
· Tener una adecuada red social para llevar a cabo actividades que nos permitan interaccionar con otras personas de forma distendida.
· Cultivar nuestra actividad intelectual: leyendo, aprendiendo un idioma, aprendiendo a tocar un instrumento, haciendo puzzles.
En definitiva actividades que nos hagan tener activo el cerebro.
También se ha visto que el nivel de escolarización es un factor modificable, a mayor escolarización menor riesgo de tener la patología y enfermedades como la depresión o la pérdida de audición son considerados factores de riesgo para sufrir enfermedad de Alzheimer.
En el continuum clínico-biológico de esta enfermedad neurodegenerativa podemos diferenciar dos fases:
- Fase preclínica: en la que hay cambios neurodegenerativos y ausencia de signos clínicos. Al final de esta fase puede darse el deterioro clínico subjetivo, en el que el paciente refiere sintomatología cognitiva (despistes, desorientación, alteraciones del lenguaje…) que no se objetivan en las escalas neuropsicológicas de la consulta de neurología
- Fase clínica: que se puede dividir en una etapa de deterioro cognitivo leve, en la que el paciente presenta sintomatología cognitiva objetivada en las pruebas neuropsicológicas sin repercusión en su desarrollo funcional en su vida diaria.
A medida que va pasando el tiempo y la enfermedad progresa hay un deterioro de las capacidades cognitivas y una dependencia funcional progresiva que implica situar al paciente en la etapa de demencia.
¿Ante qué síntomas debemos acudir al especialista para una valoración?
Debemos acudir al especialista cuando el paciente detecte sintomatología cognitiva de nueva aparición que no desaparece con el paso del tiempo. El riesgo de desarrollar la enfermedad de Alzheimer aumenta con la edad.
Teniendo en cuenta, que, en la mayoría de las ocasiones, sobre todo en personas menores de 65 años estará en relación con toma de fármacos, trastornos del sueño, alteraciones analíticas, alteraciones afectivas u otras causas.
Cuando un paciente acude a consulta es esencial una adecuada anamnesis, entrevista y exploración neuropsicológica del paciente por parte del especialista. El estudio básico de pruebas complementarias solicitadas es una analítica y una prueba de imagen cerebral.
A parte de esto, cuando el especialista sospecha la enfermedad de Alzheimer en Quirónsalud se realiza un estudio neuropsicológico y dependiendo de cada caso un PET-TC craneal amiloide o un PET-Tc craneal 18-FDG y una punción lumbar en busca de los biomarcadores de la enfermedad en la Unidad de Área de Memoria y Trastornos Cognitivos de Quirónsalud Alicante y Torrevieja.
El abordaje diagnóstico-terapéutico de la enfermedad de Alzheimer es esencial que se lleve cabo por un grupo de profesionales expertos en la patología, formado por neurólogos, neuropsicólogos, radiólogos, analistas de laboratorio, enfermería neurológica, rehabilitadores, fisioterapeutas, logopedas y terapeutas ocupacionales.
A parte del tratamiento farmacológico del que se dispone actualmente en el mercado, el diagnóstico de Enfermedad de Alzheimer genera un fuerte impacto emocional, no sólo al paciente sino a la familia y conlleva consecuencias de todo tipo a corto y largo plazo; que si no se consiguen encauzar de forma adecuada fomentan la aparición de fuertes tensiones en el seno familiar.
Por ello, en Quirónsalud Torrevieja y Alicante lanzaron un programa de deterioro cognitivo en el que ofrecen la consulta de enfermería neurológica un lugar en el que se puede profundizar y explicar de forma sosegada en qué consiste la patología y orientar y dar soporte de forma personalizada al paciente y a la familia en las dificultades diarias.
Además, forma parte esencial de este programa la rehabilitación neuropsicológica al paciente que tiene como cometido aumentar la capacidad funcional, mejorar la calidad de vida del paciente y conseguir la máxima adaptación posible al entorno.
La psicoeducación al familiar/cuidador del paciente genera dinámicas muy adecuadas que redundan positivamente tanto en el propio paciente como en la vivencia de la experiencia de ser cuidador.
En Quirónsalud Torrevieja y Alicante cuentan con neuropsicólogos con amplia formación y experiencia en la valoración y el tratamiento de pacientes con EA y otras demencias. Ofrecen un servicio personalizado donde cada caso es estudiado y tratado desde una perspectiva integrativa y humanizadora para el paciente y para el familiar.
Además de la atención individual, en Quirónsalud Torrevieja tienen previsto iniciar talleres de estimulación cognitiva y memoria para pacientes con un diagnóstico de demencia o deterioro cognitivo y grupos psicoeducativos de apoyo para familiares y cuidadores. El objetivo de esos talleres es ayudarles a entender las causas, la naturaleza y los efectos de los déficits cognitivos, la implicación terapéutica y estrategias de afrontamiento para el manejo del estrés del cuidador.
Actualmente Quirónsalud dispone de consultas de prevención de deterioro cognitivo por parte de enfermería de neurología
en la que se informa a cualquier persona interesada sin patología previa cuales son las medidas higiénico-dietéticas que debemos llevar a cabo en nuestro día a día para disminuir las probabilidades de padecer una enfermedad como esta.
Solicita más información acerca del tratamiento del Alzheimer en Quirónsalud Torrevieja
y Alicante
Post elaborado por Marisa Morell, especialista de la unidad de sueño de Quirónsalud Valencia.
Consulta también con nuestros especialistas en geriatría y unidad del sueño de Murcia y Torrevieja.
En el proceso de envejecimiento, el sueño puede convertirse en un desafío para muchas personas mayores. Entender las causas, los tipos de trastornos del sueño, los síntomas y cómo abordarlos es fundamental para garantizar un descanso reparador y una buena calidad de vida en la tercera edad.
Los cambios que se producen en el sueño con el aumento de la edad son numerosos y están unidos a modificaciones de la estructura del sueño, del ritmo circadiano vigilia-sueño, de la temperatura corporal y de los cambios hormonales. Todo ello afectando a su calidad del sueño, descanso y por consiguiente, estado de ánimo.
Es frecuente en los adultos una variación en el sueño. Los trastornos más comunes incluyen insomnio, apnea del sueño, síndrome de piernas inquietas y narcolepsia.
Cada uno tiene síntomas y causas específicas que deben ser evaluados por un profesional de la salud. En Quirónsalud contamos con la Unidad de sueño que ayudará a que tu familiar mejore en su descanso.
Los síntomas varían, pero los más comunes son dificultad para conciliar el sueño, despertares nocturnos frecuentes, somnolencia diurna, irritabilidad y cansancio constante.
Los expertos en la unidad del sueño de Quirónsalud recomiendan a los pacientes o sus familiares:
Crear una rutina de sueño,
Mantener un ambiente cómodo y oscuro,
Evitar la cafeína y la exposición a pantallas antes de acostarse.
Estas recomendaciones, que se pueden incluir en el día a día, son prácticas que pueden ayudar a conciliar el sueño de una manera más sencilla.
Es importante recalcar que consultar a un médico especialista es crucial si los problemas persisten en el tiempo, ya que la falta de sueño puede mermar la calidad de vida de la persona afectada.
El tratamiento para los problemas del sueño en personas mayores puede incluir cambios en el estilo de vida, terapia cognitivo-conductual, y en algunos casos, medicamentos recetados.
La elección del tratamiento dependerá de la causa subyacente y las necesidades individuales, por ello el médico será el encargado de diagnosticar y tratar los problemas del sueño para mejorar su calidad de vida.
Enfermedades como el Alzheimer, Parkinson y problemas cardíacos pueden contribuir a los trastornos del sueño. Es esencial abordar estas condiciones subyacentes para mejorar la calidad del sueño.
Además de los tratamientos mencionados, practicar ejercicio regular, llevar una dieta balanceada y mantener un peso saludable pueden ayudar a regular el sueño. La terapia de luz y la relajación también pueden ser beneficiosas.
Se recomienda fomentar hábitos de sueño saludables desde temprana edad puede tener un impacto duradero. Mantener una rutina constante, evitar alimentos y bebidas estimulantes antes de dormir, y promover un ambiente de descanso tranquilo son claves para prevenir problemas en el sueño en la tercera edad.
Si tú o un ser querido experimentáis trastornos del sueño, no dudes en buscar orientación médica para garantizar un sueño reparador y una mejor calidad de vida en la edad dorada.
Texto elaborado por la Doctora Solanye Navas, ginecóloga de Quirónsalud Murcia.
Consulta también con nuestros especialistas en ginecología de Quirónsalud Alicante, Quirónsalud Valencia y Quirónsalud Torrevieja.
La incontinencia urinaria es un tema delicado pero relevante en la vida de muchos ancianos. A medida que envejecemos, el control sobre la vejiga puede verse afectado, generando una serie de retos en la vida diaria.
En este post, queremos nuestros especialistas en ginecología de Quirónsalud nos cuentan sobre la incontinencia urinaria en la tercera edad, sus causas, impacto emocional y social, así como consejos prácticos para afrontarla con dignidad y mejorar la calidad de vida.
La incontinencia urinaria se define como la pérdida involuntaria de orina, y es un problema que afecta a un gran número de ancianos.
Existen diferentes tipos de incontinencia, como la de esfuerzo, la de urgencia y la mixta, cada una con sus características y desafíos específicos.
La incontinencia de urgencia y la incontinencia de esfuerzo son los tipos más comunes de incontinencia urinaria en los ancianos.
La incontinencia de urgencia se caracteriza por una fuerte necesidad repentina de orinar que es difícil de controlar, mientras que la incontinencia de esfuerzo se produce cuando hay una presión adicional sobre la vejiga debido a actividades físicas como reír, toser o levantar objetos pesados.
La incontinencia urinaria en ancianos puede ser consecuencia de diversos factores, entre ellos podemos mencionar:
Debilidad de los músculos del suelo pélvico,
Trastornos neurológicos,
Problemas prostáticos (en hombres),
Enfermedades crónicas, entre otros.
Identificar las causas subyacentes es esencial para un tratamiento adecuado. En Quirónsalud contamos con los especialistas en urología y ginecología que nos ayudarán a detectar los síntomas y a remediarlo para mejorar la calidad de vida de los adultos mayores con incontinencia urinaria.
La incontinencia puede tener un profundo impacto en la calidad de vida de los ancianos.
La pérdida de control sobre la vejiga puede generar sentimientos de vergüenza, aislamiento social y ansiedad, afectando el bienestar emocional y la autoestima. Además, la incontinencia puede limitar la participación en actividades cotidianas, lo que afecta la independencia y autonomía.
Existen diversas opciones para abordar la incontinencia urinaria en la tercera edad. Desde cambios en el estilo de vida, como una dieta adecuada y ejercicios para fortalecer el suelo pélvico, hasta terapias médicas y en algunos casos, cirugía.
Es fundamental consultar con un especialista en geriatría para recibir una evaluación completa y un plan de tratamiento personalizado. En Quirónsalud contamos con un equipo de expertos en incontinencia urinaria que estudiaran el caso de forma detallada y buscarán el mejor tipo de tratamiento para cada persona,
Muchos son los pacientes y familiares que acuden a consulta preocupados por la incontinencia buscando consejo sobre cómo afrontarla, en la Unidad de Geriatría de Quirónsalud solemos recomendar:
- Mantener una buena hidratación, pero evitando el exceso de líquidos antes de dormir o actividades intensas.
- Establecer horarios regulares para ir al baño, incluso si no se siente la urgencia.
- Utilizar productos de incontinencia, como pañales o protectores, para mantener la comodidad y la dignidad.
- Mantener una higiene adecuada para prevenir infecciones urinarias.
- Buscar apoyo emocional, ya sea a través de familiares, amigos o grupos de apoyo.
- Ejercicios de fortalecimiento del suelo pélvico, como los ejercicios de Kegel, que ayudan a fortalecer los músculos que controlan el flujo de orina.
- Modificaciones en el estilo de vida, como evitar alimentos y bebidas que pueden irritar la vejiga, como el alcohol, la cafeína y los alimentos picantes.
Para reducir o eliminar la incontinencia urinaria en una persona adulta mayor, se pueden considerar las siguientes opciones:
Evaluación médica
Es importante consultar a un médico para determinar la causa subyacente de la incontinencia y recibir un diagnóstico adecuado. El médico puede solicitar pruebas adicionales, como análisis de orina o estudios urodinámicos, para evaluar la función de la vejiga.
Tratamiento farmacológico
En algunos casos, se pueden recetar medicamentos para ayudar a controlar la incontinencia urinaria, como los anticolinérgicos, que relajan la vejiga y reducen la urgencia urinaria.
Terapia de comportamiento
Los ejercicios de fortalecimiento del suelo pélvico, las técnicas de entrenamiento de la vejiga y los cambios en los hábitos de micción pueden ser efectivos para disminuir la incontinencia urinaria en los adultos mayores.
Cirugía
En casos graves y resistentes a otras formas de tratamiento, se puede considerar la cirugía para corregir problemas estructurales en el sistema urinario que contribuyen a la incontinencia.
El manejo de la incontinencia urinaria en adultos mayores implica una combinación de enfoques, que pueden incluir:
Educación y apoyo: Brindar información clara y educación sobre la incontinencia urinaria, sus causas y estrategias de manejo puede ayudar a los adultos mayores a comprender y abordar el problema de manera efectiva.
Modificaciones en el entorno: Hacer ajustes en el entorno, como asegurarse de que los baños sean accesibles y eliminar obstáculos que puedan dificultar el acceso al baño, puede facilitar la gestión de la incontinencia.
Uso de dispositivos de ayuda: Se pueden utilizar dispositivos de ayuda, como incontinencia absorbente y productos higiénicos, para proporcionar comodidad y mantener la higiene personal.
Asesoramiento sobre dieta y líquidos: Se pueden hacer recomendaciones dietéticas y de consumo de líquidos para minimizar los desencadenantes de la incontinencia, como alimentos y bebidas irritantes.
Apoyo psicosocial: Proporcionar apoyo emocional y social a los adultos mayores que sufren de incontinencia urinaria puede ser beneficioso para mejorar su calidad de vida y ayudarles a lidiar con los desafíos asociados.
Es importante destacar que cada persona es única y que el tratamiento y manejo de la incontinencia urinaria en adultos mayores debe adaptarse a las necesidades individuales y a la causa subyacente de la condición. Es recomendable buscar la asesoría de profesionales de la salud especializados en urología o geriatría para obtener una evaluación y orientación adecuadas.
Texto elaborado por Alejandro Cruz, psicólogo de Quirónsalud Torrevieja.
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Las personas mayores conforman uno de los grupos más grandes en muchos países y, sin embargo, son siempre los grandes olvidados de la sociedad.
Debido a cambios a diferentes niveles biológicos pueden sentir que no sirven para nada o que no se tiene en cuenta sus opiniones entre otras muchas cosas.
Algunas de las mejores cosas que podemos hacer para tratar a una persona mayor son:
● Tratar a la persona mayor con respeto y educación.
● Hazles sentir útiles.
● Tener mucha paciencia y empatía.
● Ayúdales con las nuevas tecnologías.
● Acompañarlos en la realización de actividades agradables.
● Ayudarles fomentando el contacto social con otras personas.
● Tratar de no infantilizarles.
● Interésate por ellos/ellas.
Debemos ser conscientes que con la vejez llegan una serie de cambios. Nos encontramos ante una etapa compleja en la que se dan muchas alteraciones simultáneas. Lo más importante es que seamos conscientes de que estos cambios van a ocurrir y que tratemos de tenerlos presentes a la hora de tratar con nuestros mayores.
Entre estos, encontraremos cambios:
A nivel físico
Van a mostrar cambios como una peor coordinación y disminución de su velocidad motora, así como cambios en su estatura.
A esto suele acompañar la pérdida de masa muscular y, en algunos casos, ciertas enfermedades que afectan directamente a la movilidad y coordinación de la persona.
Con el paso de los años vamos perdiendo facultades cognitivas y cuando hablamos de personas mayores los mayores cambios se observan a nivel auditivo y visual.
Además, podemos encontrarnos con que nuestros mayores tengan problemas para recordar cosas entre otras limitaciones.
Nos encontramos en una etapa en la que puede haber una gran cantidad de cambios a nivel social.
Muchas personas mayores pierden a su cónyuge o familiares, o incluso a sus amistades de toda la vida lo que les producirá una enorme tristeza y soledad, además de cierto miedo de encontrarse dentro de ese grupo.
La familia es el pilar fundamental para estas personas y para su bienestar.
En muchas ocasiones las personas mayores se sienten olvidadas y abandonadas y, no es algo que sea cosa de su imaginación.
Es que realmente en muchas ocasiones la familia ve más a la persona mayor como una carga que como un miembro más de la misma.
Todos estos cambios mencionados anteriormente pueden causar el cambio de carácter de las personas mayores aún incluso cuando tienen una buena salud mental.
Ello puede hacer que se aíslen socialmente, que se vuelvan más introvertidas o que incluso muestren un menor interés por la vida.
En la mayoría de ocasiones los conflictos que pueden surgir con las personas mayores pueden venir derivados de la falta de entendimiento y comprensión en relación a la etapa que les está tocando vivir, además de que muchas veces no se tienen en cuenta o se nos olvidan la cantidad de cambios que viven las personas mayores en un corto lapso de tiempo. De ahí la importancia de entender todos estos cambios para tratar de tener una mejor relación con ellos.
Como se puede deducir de los cambios que ocurren en la vejez, lo más probable es que una persona mayor se estanque en el sedentarismo, algo que no les beneficia.
En este sentido, es interesante buscar alguna actividad que se pueda adaptar a las capacidades y limitaciones de nuestros mayores.
Establecer una serie de rutinas de ejercicios diarios planteados como pequeños objetivos a superar (andar unos minutos, subir y bajar escaleras, hacer ejercicios para la mente). Es importante que se realicen siempre bajo supervisión, ya sea de su cuidadora o de algún familiar (sobre todo aquellas actividades que impliquen esfuerzo físico).
Debemos tener en cuenta que la persona mayor estará más dispuesta a realizar dichas actividades si cuenta con la compañía de alguien que las haga a la vez o que simplemente esté ahí haciéndole compañía.
Existen además muchos centros para personas mayores donde estos acuden para socializar y realizar determinadas actividades. Incluso simplemente para no sentirse tan solos. En este tipo de centros es posible que al principio la persona mayor pueda tener reparo en ir sola, por ello es bueno que las primeras veces (a modo de adaptación) vaya acompañada de un familiar y que, poco a poco, la persona se sienta más cómoda, rodeada de personas con sus inquietudes.
Ante la situación en la que nuestros mayores tengan algún tipo de limitación siempre es recomendable acudir a profesionales (dependiendo de la limitación) para que estos nos den unas pautas o nos aconsejen sobre qué elementos pueden ser útiles (sillas de ruedas, muletas, andadores, ejercicios de estimulación cognitiva, etc).
En Quirónsalud contamos con la Unidad de Geriatría donde médicos especializados os ayudarán y acompañarán en esta etapa de vuestro familiar.
Como comentaba antes, la vejez es un momento vital en el que las personas, si no tienen apoyos y ciertas facilidades, van a volverse cada vez más sedentarias. Es por ello, que es importante facilitarles en la medida de lo posible, la realización de actividades para las cuales, en ocasiones, necesitarán de elementos externos. Si hablamos de limitaciones físicas, es posible que sea necesaria una silla de ruedas o un andador para poder salir a pasear, un ascensor con silla para subir y bajar las escaleras si la casa no está adaptada, etc.
Por otro lado, si hablamos de limitaciones más relacionadas con déficits cognitivos, podemos hacer con ellos ejercicios de estimulación cognitiva, visionado de fotografías, escuchando o cantando canciones para recordar momentos pasados, o la utilización de post-its para recordar ciertas cosas que necesiten para el día a día.
Consulta con nuestros especialistas de la Unidad de Geriatría de Quirónsalud.
Texto elaborado por la Doctora Erika Torres, jefa de la Unidad de Neurociencias Avanzadas de Quirónsalud Torrevieja y Alicante.
Consulta también con nuestros especialistas en Geriatría de Quirónsalud Valencia y Murcia.
El Parkinson es una enfermedad neurodegenerativa crónica que afecta al sistema nervioso central, específicamente a las células nerviosas que controlan el movimiento. Se caracteriza por una pérdida gradual de neuronas productoras de dopamina en una región del cerebro llamada sustancia negra.
Es la segunda enfermedad neurodegenerativa más frecuente, tras la enfermedad de Alzheimer. Es ligeramente más frecuente en hombres que en mujeres.
Los síntomas de la enfermedad y los más conocidos son los motores: el temblor, la rigidez, la bradicinesia o lentitud de movimientos, la alteración de la marcha y de los reflejos posturales.
También puede haber cambios en la voz, la expresión facial y la escritura. A medida que la enfermedad progresa, los síntomas pueden empeorar y pueden aparecer otros problemas, como depresión, ansiedad y trastornos del sueño.
Suele aparecer en la sexta década de la vida y el riesgo de aparición aumenta con la edad, sin embargo, no es infrecuente el diagnóstico por debajo de los 50 o 40 años.
Hay una minoría de casos en personas más jóvenes.
Para hablar de síntomas de la enfermedad tenemos que dividirlos en motores y no motores.
Los motores son parte fundamental de los criterios diagnósticos y síntomas cardinales de la enfermedad.
Entre los motores destaca el temblor (síntoma más conocido y frecuentemente asociado con esta enfermedad, presente en los pacientes en los que hay un exceso de movimiento), pero no todos los pacientes que tiemblan tienen una enfermedad de Parkinson ni todos los pacientes con una enfermedad de Parkinson tiemblan.
Hay algunos pacientes en los que, por el contrario, hay un defecto de movimiento y predomina la rigidez y la lentitud de movimiento que asocian menos expresión facial e inestabilidad en la marcha.
También pueden sufrir alteraciones en la postura y reflejos posturales, responsables de las caídas que sufren estos pacientes en etapas en general, más avanzadas de la enfermedad.
En cuanto a los no motores o síntomas no cardinales de la enfermedad, son menos conocidos, pero hay que darles mucha importancia en la consulta, ya que muchas veces son los que más limitan a nuestros pacientes y son aquellos relacionados con alteraciones gastrointestinales como el estreñimiento, alteraciones cognitivas, alteraciones en el sueño, alteraciones disautonómicas, alteraciones del lenguaje, el dolor y alteraciones emocionales como la ansiedad y el desánimo.
El diagnóstico de la enfermedad es clínico y se basa fundamentalmente en la entrevista con el paciente y en la exploración física de un neurólogo con experiencia en el área de trastornos de movimiento. Aunque también hay pruebas complementarias que nos pueden ayudar a realizar el diagnóstico en casos dudosos o algo más complejos. Para ello se hace uso de analítica general y un Tc craneal o RM cerebral que nos ayudan a descartar enfermedades sistémicas y patología estructural cerebral que pueda producir una sintomatología parecida.
También contamos para profundizar más en cada caso con la ecografía döppler trasncraneal (que nos ayuda a evaluar la ecogenicidad de la sustancia negra del mesencéfalo), pruebas de medicina nuclear como el PET y SPECT con diversos trazadores que nos ayudan a estudiar el sistema dopaminérgico presináptico y postsináptico y la gammagrafía cardiaca que nos permitirán diferenciar la enfermedad de Parkinson de otros parkinsonismos atípicos que pueden presentar síntomas parecidos.
En cuanto a los estudios genéticos, no hay actualmente unas normas generales para el uso de los mismos, por lo que individualizando cada caso se verá la idoneidad de hacerlo o no.
Hay que tener en cuenta que no todos los pacientes presentan todos los síntomas ni evolucionan de la misma forma, ya que esta enfermedad tiene una variabilidad en su expresión importante.
La mayoría de los casos de enfermedad de Parkinson son de causa idiopática, sin embargo, hay un porcentaje bajo que está en relación con la herencia familiar y, por tanto, es de origen genético. Aproximadamente será el 15% de los casos.
Especificando un poco más, un 2-3% de los casos de inicio tardío será producido por una mutación y el 50% de los casos de inicio precoz también será de causa genética.
Podemos agrupar los factores de riesgo en dos, los genéticos y los no genéticos.
En cuanto a los factores de riesgo no genéticos, los podemos dividir a su vez en modificables y no modificables.
Los no modificables son la edad, el género y la raza.
El envejecimiento puede incrementar el riesgo de padecer la enfermedad, pero no parece ser el principal factor de riesgo etiológico.
Es poco probable que el sexo influya en el riesgo de padecer la enfermedad, pero es ligeramente más frecuente en hombres que en mujeres.
Además, se ha observado menor prevalencia de la enfermedad en el continente africano con respecto al europeo y norteamericano.
Dentro de los modificables destacan el tabaquismo, la exposición a pesticidas que incrementa el riesgo de padecer la enfermedad (más frecuente en el entorno rural), el ejercicio físico que si lo practicamos en la edad media de la vida de una forma enérgica nos protegemos de padecer esta patología, el consumo de cafeína o té también parece protegernos de padecer una Enfermedad de Parkinson y sufrir un traumatismo craneoencefálico importante nos incrementa el riesgo de padecerla.
En Quirónsalud contamos con los especialistas en Neurociencia Avanzada que te ayudarán a detectar los síntomas de la enfermedad. Consulta con el equipo tus dudas.
Encontrarás información sobre como mejorar la calidad de vida de las personas mayores de mano de profesionales especializados en el tratamiento de las patologías más comunes en la tercera edad. Todo ello con el objetivo de cuidar de su salud y bienestar y la de sus familiares.
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