Tumor de Warthin

Información sobre las causas, los síntomas y los tratamientos más eficaces para un quiste en las glándulas salivales.

Síntomas y causas

El tumor de Warthin es un quiste benigno que se forma en las glándulas salivales y afecta al tejido linfático. Aunque puede aparecer en cualquiera de ellas (parótida, sublingual y submaxilar) es más frecuente en la parótida, localizada por debajo del oído y detrás de la mandíbula inferior. Lo más frecuente es que aparezca solamente en un lado. Se estima que solamente entre el 5 y el 14 % de los quistes son bilaterales.

Los tumores de Warthin están compuestos de células epiteliales que se extienden hacia el interior en forma de papilas y un estoma linfoide que las rodea. En el centro, los espacios están llenos de líquido viscoso de color amarillo o marrón.

En la mayoría de los casos, el tumor de Warthin crece muy lentamente y muy raramente llega a desarrollar células cancerosas. Por lo tanto, si se trata a tiempo con cirugía el pronóstico suele ser muy bueno, con una curación total y sin reincidencia.

Síntomas

Los síntomas más característicos del tumor de Warthin son:

  • Bulto en la mandíbula, el cuello o la boca.
  • Debilidad muscular en uno o ambos lados del rostro.
  • Entumecimiento.
  • Dolor continuo en la mandíbula o el oído.
  • Dificultad para abrir la boca.
  • Problemas para tragar.
  • Alteraciones en la audición.
  • Tinnitus: zumbido en el interior del oído.

Causas

Se desconocen las causas concretas del tumor de Warthin, aunque la formación de tumores está relacionada con cambios en el ADN de las células. Estas alteraciones pueden activar los oncogenes (mutaciones de los protooncogenes encargados de la división celular) o desactivar los genes supresores de tumores.

Los estudios indican que en los tumores de Warthin suele detectarse el oncogén de fusión MECT1-MAML2 o el oncogén MYB-NFIB.

Factores de riesgo

Los factores de riesgo relacionados con el tumor de Warthin son:

  • Sexo: se estima que la incidencia es cuatro veces mayor entre los hombres, aunque esta tendencia está cambiando en los últimos años.
  • Edad: es más frecuente entre los 60 y los 70 años.
  • Tabaquismo: la aparición de este quiste está directamente relacionada con este hábito.
  • Exposición a la radiación en la cabeza o el cuello.
  • Predisposición genética.
  • Algunos estudios relacionan la aparición de estos tumores con determinadas infecciones víricas, como el VIH, el virus del papiloma humano o, en muy raras ocasiones, con el virus de Epstein-Barr.

Complicaciones

Las complicaciones más destacadas del tumor de Warthin, que suelen ser secuelas del propio tratamiento quirúrgico, son:

  • Parálisis facial: es la más frecuente. Cuando se da, la cara se cae y se tienen dificultades para cerrar el ojo afectado. Es un tipo de parálisis repentina en uno de los lados de la cara que suele durar unas horas o días, pero puede ser permanente si el nervio facial se daña por completo.
  • Fístula salival: es una abertura anómala que se crea en la glándula y provoca que la saliva se filtre hacia la boca a través de los tejidos blandos en lugar de por el conducto habitual, por lo que se suele acumular.
  • Niveles bajos de oxígeno en el cerebro si el tumor es muy extenso.
  • Síndrome de Frey: se produce por el crecimiento anormal de los nervios dañados durante la cirugía. Causa eritema y sudoración facial cuando se mastica.
  • Dificultad para tragar o hablar.
  • Cambios en la apariencia física.

Prevención

Aunque no hay una forma concreta de prevenir el tumor de Warthin, se puede reducir el riesgo de padecerlo siguiendo estas recomendaciones:

  • Dejar de fumar.
  • Llevar una dieta saludable.
  • Si es posible, reducir la exposición a la radiación.

¿Qué médico trata el tumor de Warthin?

El tumor de Warthin, que es normalmente benigno, se diagnostica y trata en las especialidades de otorrinolaringología y cirugía oral y maxilofacial. Cuando es canceroso, intervienen las especialidades de oncología médica y oncología radioterápica.

Diagnóstico

El tumor de Warthin se diagnostica con los siguientes procedimientos:

  • Anamnesis: se completa la historia clínica del paciente con sus antecedentes personales y familiares, su estilo de vida, su estado de salud y los síntomas por los que acude a la consulta.
  • Examen físico: se palpan la mandíbula el cuello y la garganta para detectar si hay inflamación o bultos. Además, se observa el interior de la boca.
  • Tomografía axial computarizada (TAC): suele utilizarse una sustancia de contraste que permite detectar la presencia de masas tumorales con mayor detalle.
  • Resonancia magnética (RM): se utiliza para observar las características de la neoplasia y discernir si se trata de un quiste benigno o un tumor canceroso.
  • Biopsia: cuando las pruebas de imagen no son concluyentes o para confirmar el diagnóstico, se toma una muestra de la tumoración con ayuda de una aguja fina. El tejido se analiza en el laboratorio para determinar la naturaleza de las células.

Tratamiento

El objetivo del tratamiento del tumor de Warthin es eliminarlo por completo, por lo que el abordaje primario es la cirugía. Cuando no se puede extraer por completo, normalmente porque invade las estructuras adyacentes, es necesario utilizar terapias complementarias para ralentizar el crecimiento de las células.

Los tratamientos más habituales son:

  • Intervención quirúrgica: el procedimiento varía dependiendo de la glándula afectada.
    • Cirugía de la glándula parótida: se accede mediante una incisión que se extiende desde la parte delantera de la oreja hasta el cuello. Es especialmente compleja porque el nervio facial atraviesa esta glándula.
      • Parotidectomía superficial: si el tumor afecta solo al lóbulo superficial, solamente se extrae esta parte de la glándula.
      • Parotidectomía total: cuando el tumor está más extendido, se extirpa la parótida por completo y, si es necesario, también el nervio facial. En estos casos, se debe valorar la posibilidad de reconstruirlo para que el paciente mantenga la funcionalidad.
    • Cirugía de la glándula submandibular o sublingual: la incisión se practica por debajo del borde inferior de la mandíbula (aprovechando uno de los pliegues naturales del cuello) o en el piso de la boca. En este abordaje, se extirpa la glándula completa y, si el tumor es grande, alguno de los nervios que intervienen en el movimiento de la lengua y la parte inferior de la cara, la sensibilidad y el gusto, por lo que se suelen estudiar las posibilidades de una reconstrucción.
    • Cirugía de las glándulas salivales menores: en función de la extensión del tumor, es posible que se deban extirpar partes de los labios, la lengua, la garganta o los senos paranasales, sobre todo si se encuentran células cancerosas. En estos pacientes se programa una cirugía reconstructiva posterior para recuperar, en la medida de lo posible, la capacidad de hablar, tragar, masticar o mover la cara.
    • Cirugía de los ganglios linfáticos del cuello: se extraen en casos de tumores cancerosos que se hayan extendido hasta los ganglios.

En las raras ocasiones en las que el tumor de Warthin es maligno, la cirugía se complementa con otros tratamientos, como:

  • Radioterapia: se administra radiación de alta energía (rayos X, rayos gamma) desde el exterior para destruir las células cancerosas presentes en el tumor.
  • Quimioterapia: los fármacos químicos sistémicos no son muy eficaces en los tumores que se originan en las glándulas salivales, por lo que se emplea cuando el cáncer se ha extendido a órganos distantes o cuando no se han podido extirpar todas las células malignas en la intervención quirúrgica para evitar que sigan creciendo, aunque no para eliminarlas.
  • Terapia dirigida: se identifican las proteínas presentes en las células cancerosas (mediante una biopsia) y se administran fármacos específicos para atacar a este tipo concreto de cáncer. Los más utilizados son los que atacan al receptor de andrógenos o a la proteína HER2 o inhibidores de TRK.
  • Inmunoterapia: se emplean medicamentos que fortalecen el sistema inmunitario para que tenga mayor capacidad de luchar frente a las células cancerosas que componen el tumor.
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