Diagnóstico diferencial
El diagnóstico diferencial es fundamental para determinar las causas de aquellos síntomas comunes a diversas enfermedades. Mediante un estudio detallado, se llega al diagnóstico más preciso.

Descripción General
El diagnóstico diferencial es un proceso en el que se estudian minuciosamente los síntomas que presenta el paciente para determinar la causa más probable que los provoca. Este procedimiento se sigue cuando los síntomas que se padecen son comunes a diversas enfermedades.
A pesar de que suele requerir bastante tiempo, seguirlo paso a paso es fundamental para encontrar un diagnóstico preciso y, por lo tanto, que el paciente reciba el tratamiento adecuado para su enfermedad. Se trata de un proceso largo porque se tienen en cuenta múltiples opciones antes de dar por válido un diagnóstico.
El diagnóstico diferencial es una práctica común para evaluar síntomas físicos o mentales, por lo que se utiliza en numerosas especialidades médicas. Este procedimiento evalúa la sintomatología junto con el historial médico, los antecedentes familiares, los datos clínicos y los resultados de las pruebas diagnósticas.
¿Cuándo está indicado?
El diagnóstico diferencial se lleva a cabo en aquellos casos en que los síntomas que presenta el paciente pueden ser indicativo de distintas enfermedades y, por lo tanto, su origen no está claro.
Algunas patologías que precisan de un diagnóstico diferencial son la depresión, la anemia, los trastornos del sueño, la enfermedad cardiaca, las alteraciones tiroideas, las infecciones virales, la esquizofrenia, el VIH, la psicosis o el trastorno bipolar.
¿Cómo se realiza?
En el diagnóstico diferencial se siguen cuatro pasos de forma sistemática:
- Historial médico y datos clínicos: se recopila información sobre los antecedentes médicos y familiares del paciente, así como de los tratamientos que recibe y la medicación que toma. Además, se hace un examen físico general y se solicitan análisis de laboratorio generales.
- Hipótesis: con todos los datos en mente, el especialista elabora un listado de las posibles enfermedades que pueden causar de forma conjunta los síntomas y los resultados obtenidos en las pruebas iniciales. En esta lista, se colocan primero las patologías más comunes y aquellas de mayor gravedad.
- Pruebas complementarias: se solicitan otras pruebas que ayuden a confirmar o descartar, una a una, las enfermedades presentes en el listado.
- Estudio final: se evalúan todos los factores (síntomas iniciales y su evolución, resultados de las pruebas diagnósticas) hasta encontrar un diagnóstico preciso.
Riesgos
El diagnóstico diferencial es un proceso seguro. De todos modos, es posible que se soliciten pruebas que sí supongan algún riesgo para la salud del paciente.
Qué esperar del diagnóstico diferencial
El paciente debe estar preparado para enfrentarse a un procedimiento que se puede alargar en el tiempo. Además, lo más habitual es que deba someterse a distintas pruebas complementarias durante este periodo.
Para empezar un diagnóstico diferencial, el especialista hace una historia clínica completa y minuciosa del paciente. Ese día, se deben responder a diversas preguntas sobre el estado de salud general, los antecedentes familiares, las enfermedades que se han sufrido previamente, los tratamientos que ha recibido y aquellos en curso, el estilo de vida y todos los síntomas que se han percibido y su orden de aparición.
Especialidades en las que se solicita el diagnóstico diferencial
El diagnóstico diferencial puede aplicarse en todas las especialidades médicas. Suele ser habitual en Psicología clínica, Psiquiatría, Cardiología, Medicina interna o en Enfermedades infecciosasEnfermedades infecciosasEnfermedades infecciosas .
Cómo prepararse
El paciente recibe las indicaciones precisas para prepararse para cada una de las pruebas diagnósticas a las que tenga que someterse durante el proceso.









































































