Prueba del SIBO

La prueba del SIBO detecta el sobrecrecimiento bacteriano en el intestino delgado mediante un análisis del aire expirado después de ingerir una sustancia rica en azúcares.

Prueba del SIBOPrueba del SIBO

Descripción General

La prueba del SIBO (Small Intestine Bacterial Overgrowth) es un procedimiento para detectar si hay un sobrecrecimiento bacteriano en el intestino delgado, normalmente, porque las bacterias del intestino grueso se han desplazado. Este exceso de bacterias puede provocar una disminución de los ácidos gástricos, alteraciones anatómicas o cambios en la motilidad del sistema digestivo.

Este procedimiento suele conocerse también como la prueba del aliento, ya que se trata de un test de hidrógeno (H2) y metano (CH4) en aire espirado. En personas sanas, la fermentación del azúcar en el intestino grueso produce hidrógeno y metano, que pasan parcialmente a la sangre y se expulsan en su mayoría a través del aliento. Sin embargo, en pacientes con SIBO, se detecta un aumento rápido de metano o hidrógeno en el aire que se exhala por la boca en momentos específicos, por ejemplo, después de ingerir lactulosa o fructosa. Este fenómeno se aprovecha para diagnosticar la enfermedad, por lo que la prueba de SIBO es un test de hidrógeno y metano en aire espirado que se conoce coloquialmente como la prueba del aliento.

La prueba del hidrógeno y metano en el aliento no solo diagnostica el sobrecrecimiento bacteriano, también ofrece información sobre otras patologías, como la malabsorción o la intolerancia a los azúcares.

¿Cuándo está indicada?

La prueba del SIBO se lleva a cabo cuando no se ha encontrado explicación para los siguientes síntomas:

  • Hinchazón.
  • Distensión abdominal.
  • Gases.
  • Dolor abdominal.
  • Fatiga.
  • Diarrea.
  • En algunos casos, estreñimiento.
  • Pérdida o aumento de peso sin causa aparente.
  • Falta de vitaminas.

Algunas enfermedades, como la diabetes, el hipotiroidismo, la esclerodermia, la enfermedad de Crohn o la amiloidosis, aumentan el riesgo de padecer SIBO. En estos casos, hacer la prueba del hidrógeno y metano en aire espirado es aún más relevante para el diagnóstico.

¿Cómo se realiza?

La prueba del SIBO consta de dos fases similares, pero diferenciadas, ya que se toma una muestra basal que indique la cantidad normal de gases en el aliento del paciente cuando está en ayunas para utilizarla como referencia y compararla posteriormente con los resultados después de ingerir un sustrato compuesto por azúcares.

El procedimiento es el siguiente:

  • Después de unos minutos en reposo, sentado en la sala de espera, el paciente sopla en un tubo conectado a una bolsa que recoge el aire expulsado.
  • Acto seguido, ingiere una sustancia azucarada (normalmente, lactulosa o glucosa) disuelta en agua y sopla en otro tubo diferente. Es importante no esperar más de diez minutos entre la ingesta del sustrato y la toma de la segunda muestra.
  • El paciente vuelve a la sala de espera, donde debe permanecer lo más tranquilo posible.
  • Se toman ocho muestras más de aliento en intervalos de unos 20 o 30 minutos.

Cuando las muestras llegan al laboratorio con la identificación correspondiente, se introducen en un cromatógrafo, que es un aparato capaz de analizar los gases. En la prueba del SIBO se programa para que detecte las concentraciones de hidrógeno y metano en cada una de las bolsas. Los resultados se transforman en un gráfico que permite al especialista comparar el nivel inicial con los posteriores. Cuando el azúcar fermenta en el intestino grueso, se generan H2 y CH4, por lo que la aparición temprana de estos gases indica que se está descomponiendo en el intestino delgado. Normalmente, el aumento de hidrógeno y metano en los primeros 120 minutos significa que hay sobrecrecimiento bacteriano.

Riesgos

La realización de la prueba del SIBO no supone un riesgo para la salud.

Qué esperar de la prueba del SIBO

La prueba del SIBO no es un procedimiento ni doloroso ni molesto, aunque hay que tener un cuidado especial para cumplir las indicaciones y evitar alterar los resultados.

El día de la cita, conviene acudir con paciencia y algún elemento de distracción para no aburrirse durante los tiempos de espera, ya que en este tiempo se recomienda no moverse en exceso y no se puede ni comer ni fumar. El tiempo total de la prueba del SIBO es de unas 3 horas aproximadamente.

Aunque puede variar dependiendo del laboratorio y del tipo de prueba, el resultado suele estar disponible en 5 o 10 días. Si es positivo, el especialista explicará la situación y propondrá un plan de tratamiento o, si es necesario, pruebas complementarias.

Especialidades en las que se solicita la prueba del SIBO

La prueba del SIBO se realiza en el laboratorio por parte de los especialistas en análisis clínicos y bioquímica clínica. Normalmente, este test se solicita en las especialidades de Medicina familiar y comunitaria, Aparato digestivo o Endocrinología y Nutrición.

Cómo prepararse

Antes de la prueba del SIBO hay que seguir unas recomendaciones muy concretas, ya que, de otra forma, los resultados pueden alterarse. El especialista indicará las instrucciones durante los días previos:

  • Un mes antes de la prueba: no tomar antibióticos.
  • 5 días antes de la prueba: no aplicarse enemas.
  • 48 horas antes: no ingerir:
    • Laxantes.
    • Antidiarréicos.
    • Probióticos.
    • Procinéticos.
  • En las 24 horas previas:
    • No comer:
      • Cereales, pan, galletas, tostadas, biscotes y tortitas.
      • Bollería, dulces, mermeladas y productos de pastelería.
      • Legumbres, verduras, vegetales y patatas.
      • Frutas, zumos y frutos secos.
      • Fiambres y embutidos elaborados.
      • Refrescos.
      • Bebidas alcohólicas.
    • Se puede ingerir:
      • Huevos.
      • Arroz blanco (sin ajo, cebolla ni salsa de tomate).
      • Embutidos no elaborados (jamón serrano o ibérico).
      • Carne.
      • Pescado blanco o azul.
      • Agua, café, té o infusiones sin azúcar.
      • Productos lácteos.
  • El día de la prueba:
    • Acudir en ayunas de 12 horas. El agua está permitida.
    • No fumar en las 12 horas previas.
    • No lavarse los dientes. Tanto la noche anterior como la misma mañana del test, está permitido enjuagarse la boca con un antiséptico.