Quirónsalud
Blog del servicio de Urología del Hospital Universitario Fundación Jiménez Díaz
¿Sabías que la reeducación vesical es la terapia de primera línea para los adultos que sufren problemas de vejiga hiperactiva (VH)?
Muchos pacientes acuden a la consulta de la Unidad de Rehabilitación del Suelo Pélvico refiriendo:
Todos estos síntomas están englobados en algo que se denomina síndrome de vejiga hiperactiva. La International Continence Society (ICS) lo define como la asociación de los síntomas de urgencia y aumento de frecuencia miccional (polaquiuria), con o sin incontinencia urinaria de urgencia (IUU), cuando aparece en ausencia de patología local, es decir de otras enfermedades asociadas.
En las consultas de una Unidad de Rehabilitación del Suelo Pélvico también nos ocupamos de los problemas asociados a la vejiga hiperactiva.
¿Qué es lo que se ofrece?
Con el tratamiento de rehabilitación, el objetivo fundamental es mejorar los síntomas y, por tanto, la calidad de vida percibida por los pacientes. Par ello, se realizan programas dirigidos a cada persona con las características propias de la individualidad. Son programas y actuaciones muy bien aceptados que apenas tienen riesgo de reunir efectos secundarios. El personal que lo realiza está muy cualificado.
En una primera consulta de la Unidad de Rehabilitación de Suelo Pélvico, el paciente va a ser atendido por el médico rehabilitador, que se va a encargar de realizar una buena historia clínica. Esta entrevista pretende recoger toda la información necesaria del paciente para conocer a la persona, su problema y sus deseos de recuperación, con el fin principal de poder ofrecerle el mejor tratamiento.
Interesa conocer todos los factores que inciden o son favorecedores en la aparición de las disfunciones de suelo pélvico. Así en la anamnesis (entrevista) se deben recoger:
Después de esta entrevista, se debe de realizar una exploración física sistemática y dirigida a la patología. La vejiga debe de estar preferentemente llena para esta exploración. Físicamente se valora:
¿Qué puede aportar el tratamiento rehabilitador a los casos de vejiga hiperactiva?
Es importante conocer los factores de riesgo que reúne el paciente y que son precisos modificar. Se deberá conocer la existencia de:
Además, es importante explorar cómo, cuándo y qué número de veces se produce la micción, la ingesta de líquidos u ocurre la pérdida de orina. Contamos con una valiosa herramienta de recogida de estos datos que se denomina diario miccional, diseñado para realizar durante 3 días. Como decimos, refleja los hábitos miccionales, la ingesta hídrica y las pérdidas de orina.
Tras esta primera fase, comienza una muy importante que se denomina reeducación vesical. Consiste en:
Con esta reeducación miccional se plantea un objetivo inicial que es conseguir un intervalo entre micciones de 2-3 horas. Según la Asociación Europea de Urología (EAU), la reeducación vesical es la terapia de primera línea para adultos con vejiga hiperactiva.
Tras este primer escalón de tratamiento comenzaremos con el tratamiento de fisioterapia del suelo pélvico, pero… éste será motivo de un próximo post, donde le esperamos para seguir mejorando los problemas asociados a la vejiga hiperactiva.
Dra. Carmen Urbaneja Dorado
Facultativo especialista en Medicina Física y Rehabilitación
Unidad de Suelo Pélvico
Hospital Universitario Fundación Jiménez Díaz
Madrid
El proceso del sondaje vesical consiste en la introducción de un tubo a través de la uretra hasta la vejiga que ayudar a evacuar la orina cuando la vejiga no puede vaciarse en la esperada dinámica habitual de la micción. Este catéter o sonda puede ser de distinto calibre y longitud; dependerá de la indicación médica y del sexo del paciente.

Por su duración o temporalidad a mantener la sonda vesical, se diferencian dos tipos de sondaje:

Depende de la indicación urológica del sondaje, esta sonda vesical tendrá que permanecer conectada a una bolsa de recogida de orina de manera continua o llevar un tapón. Una circunstancia u otra va a depender del problema urológico. Esta determinación la decide el urólogo en su indicación. Si se decide por lleva tapón, es preciso desconectarlo de la sonda para vaciar la vejiga varias veces al día. Es recomendable realizar el vaciado vesical en intervalos de 3 horas (máximo 3h).

También es importante saber que existen distintos tipos de bolsas para recoger la orina:

Bolsas nocturnas. Es la bolsa de recogida convencional. Son de mayor capacidad (generalmente hasta 2.000 ml). También tienen un grifo de vaciado. Es la indicada si el paciente es dependiente, está encamado o para todos los portadores de sonda vesical durante la noche.
Es recomendable que ambos tipos de bolsas sean cambiadas a diario por una nueva.
Todas estas bolsas están financiadas por el Sistema Nacional de Salud.
Cuidados de la sonda vesical
El paciente portador de sonda vesical no tiene ni debe permanecer confinado en casa, en su propio hogar ni en la cama. Puede y debe tener y seguir con su vida habitual, ser autónomo e independiente llevando a cabo todas las actividades que realizaba antes, antes del sondaje. Sí es cierto que deberá de conocer y tener en cuenta una serie de recomendaciones y cuidados para evitar ciertos inconvenientes del sondaje:

Recomendaciones para evitar la infección urinaria o de la zona anatómica
Higiene diaria en portadores de sonda vesical
Recomendaciones alimentarias
Consulte con su responsable/especialista de salud si…
Salida accidental de la sonda.
Y, sobre todo, no se apure ni se deprima si en algún momento es o va a ser portador de una sonda vesical. Llevar una sonda vesical es una maniobra común y habitual en las enfermedades urológicas. Soluciona muchos problemas y muchas circunstancias que empeoran o deterioran el estado de salud, y que pueden ser solucionadas con el simple gesto de colocar una sonda vesical.
En un siguiente post definiremos que es el CLI. En aquellos pacientes que precisan del vaciamiento vesical a largo plazo, el CLI es la maniobra más conveniente siempre que el paciente sea capaz física y cognitivamente de entender en que consiste y como realizarlo.
Equipo de Enfermería Urológica
Servicio de Urología. UDT-Urología: Unidad de Diagnóstico y Tratamiento en Urología
Hospital Universitario Fundación Jiménez Díaz. Madrid
Todo paciente urológico que ha vivido problemas con su vejiga puede haber llegado a conocer que existen tratamientos para aplicación en el interior de la vejiga (intravesical/endovesical) con el fin de actuar directa y localmente en la superficie y las estructuras de la pared vesical, para hacer desaparecer ciertas lesiones y/o procesos de crecimiento en el interior de la vejiga (endoluminal).
Existen diferentes tipos de tratamientos y fármacos aplicados tanto para procesos oncológicos como no oncológicos. Son tratamientos periódicos, siguiendo un programa establecido, que se realizan en el Hospital de Día de Urología y de carácter ambulatorio. La medicación llega a la vejiga a través de una sonda vesical.
Veamos hoy alguno de ellos en relación con el cáncer de vejiga no musculo-infiltrante (CVNMI).
¿Puede la vacuna de la tuberculosis ser útil en el tratamiento del cáncer de vejiga? ¿Podrías imaginar una relación entre la vacuna de la tuberculosis y la prevención de cáncer de vejiga?
La inmunoterapia es un tipo de tratamiento contra el cáncer que estimula las defensas naturales del cuerpo para combatir contra el mismo.
En la actualidad el desarrollo de tratamientos inmunológicos para el cáncer de vejiga está muy de actualidad científica esperando aportar grandes esperanzas en el control y la curación de la enfermedad. Debemos de recordar que la terapia inmunológica y el CVNMI es muy conocida desde hace muchos años de experiencia urológica.
¿Qué es el bacilo de Calmette-Guerin y qué relación guarda con la tuberculosis?
La BCG (Bacilo de Calmette-Guerin) puede ser considerada la primera vacuna del siglo XX. El bacilo de Calmette-Guerin o BCG fue producido en 1925 en el Instituto Pasteur de París por el microbiólogo León Charles Albert Calmette y el médico veterinario Camille Guérin. Se trata de una cepa atenuada de Mycobacterium bovis, un tipo de bacteria de la misma familia que el Mycobacterium Tuberculosis, que ha perdido su virulencia en cultivos artificiales y conserva su poder antigénico (capacidad de activar el sistema inmune).
Además del efecto protector descrito contra la tuberculosis, esta bacteria tiene otras características que la hacen de utilidad en el tratamiento del cáncer vesical. La BCG tiene la capacidad, una vez expuesta a la superficie vesical mediante instilación, de activar la respuesta inmune, es decir tiene la capacidad de activar unas células de nuestro sistema inmune, denominados linfocitos T y desencadenar una cascada de reacciones mediante las cuales estas células reconocen y atacan a las células tumorales.
¿Qué efectos produce la BCG en nuestro organismo?
La BCG desencadena una respuesta inflamatoria en la vejiga para tratar de eliminar las células tumorales que nuestro propio sistema inmune reconoce y ataca.
Como consecuencia de la reacción inflamatoria que provoca se pueden originar síntomas derivados de su mecanismo de acción sobre la vejiga. Podemos considerar que son efectos secundarios de la medicación mientras la reacción inflamatoria acaba con las células tumorales.
Se pueden clasificar en función de su gravedad en menores y más graves:
1.- Los efectos menores son aquellos relacionados con inflamación a nivel local. Y se identifican toda la sintomatología del tracto urinario inferior (STUI) como hematuria (sangre en la orina), escozor al orinar, sensación de urgencia, … y en alguna ocasión febrícula.
Se trata de síntomas similares a los de una infección urinaria del tracto urinario inferior (TUI). Son autolimitados y se suelen resolver en 24-48h sin necesidad de tratamiento.
2.- Como otros efectos más graves se señala fiebre mantenida (>48h), sepsis y otras reacciones sistémicas más raras y graves como la afectación de la médula ósea, neumonía o incluso tuberculosis diseminada. Estos últimos efectos son raros y suelen responder a tratamiento antituberculoso.
¿Existen contraindicaciones para este tipo de tratamiento?
Naturalmente existen una serie de condiciones que, en caso de darse, contraindican el tratamiento con BCG. Entre ellas se encuentran:
¿Cómo se estructura el tratamiento mediante BCG?
De manera similar a la quimioterapia endovenosa, la terapia intravesical mediante BCG, se estructura en un programa de ciclos. Los programas actuales incluyen un ciclo de inducción seguido de un ciclo de mantenimiento (que suele incluir al menos 3).
El ciclo de inducción consiste en un total de 6 instilaciones administradas semanalmente (1/semana). El primer ciclo de mantenimiento se iniciaría a los tres meses de finalización del ciclo de inducción en caso de persistir libre de enfermedad. Este ciclo de mantenimiento consiste en tres instilaciones que se administran de manera análoga, una por semana durante tres semanas.
El segundo ciclo se administraría de nuevo a los 3 meses. De ahí en adelante, el resto de los ciclos de mantenimiento se administrarían exactamente igual cada 6 meses durante una duración total de 1-3 años en función del tipo de tumor, siempre y cuando el paciente se encuentre libre de enfermedad.
Las revisiones periódicas mediante citología, cistoscopia y/o TAC abdominal suelen coincidir con el final de cada ciclo descrito de cara a facilitar la toma de decisiones terapéuticas.
¿Qué evidencia científica tiene este tipo de terapia respecto al cáncer vesical?
La supervivencia global a los 5 años en pacientes con CVNMI tratados mediante BCG se sitúa en torno al 80 por ciento.
La terapia endovesical mediante BCG ha demostrado una respuesta completa en la erradicación del CVNMI en torno al 60 por ciento en un año. Disminuye la probabilidad de recurrencia (reaparición del mismo tipo de tumor) al 20 por ciento al año y 42 por ciento a los 5 años. También ha demostrado disminuir las tasas de progresión (aparición de un tumor más invasivo que el previo).
Dr. Xabier Pérez Aizpurua
Médico Residente
Servicio de Urología del Hospital Universitario Fundación Jiménez Díaz
Con motivo del Día Mundial del Cáncer, celebrado recientemente (4 de febrero) ha habido multitud de publicaciones con el fin de concienciar a toda la población sobre diferentes enfermedades oncológicas, las posibilidades de prevención o de diagnóstico precoz.
No se habla mucho del cáncer de vejiga tanto como de otros, pero cada año se diagnostican en España más de 22.000* casos y entre las múltiples cifras señalar que es el 9º cáncer más común en todo el mundo.
Señalamos que el cáncer de vejiga provoca un gran impacto en la atención urológica por ser necesaria una atención continuada en el tiempo, y una exigente dedicación, lo que se traduce en una altísima demanda asistencial en base a tres razones:
¿A qué grupo de personas afecta este cáncer?
El cáncer de vejiga es un tumor mucho más frecuente en hombres que en mujeres con una proporción aproximada de 4:1 casos. Ocupa la cuarta posición de tumores más frecuentes en el hombre, constituyendo aproximadamente el 10% del total de los tumores que afectan a este género.
De manera global, se considera el noveno tumor más frecuente y el decimotercero en cuanto a mortalidad específica por cáncer. En los últimos años su incidencia está aumentando en los países occidentales.
Afecta principalmente a personas mayores. Alrededor de 90% de las personas que tienen cáncer de vejiga son mayores de 55 años. La edad promedio de las personas al momento del diagnóstico de cáncer de vejiga es de 73 años.
¿Cuáles son los principales factores que favorecen el desarrollo de este tipo de cáncer?
Se han descrito numerosos factores de riesgo asociados al desarrollo de este tipo de tumores.
¿Qué síntomas produce un tumor de este tipo y como identificarlos?
El paciente suele ser atendido inicialmente en Atención Primaria o en la Urgencia del hospital para pasar luego a la consulta del urólogo.
La forma de presentación más frecuente de este tipo de tumores es la hematuria (sangre en la orina) indolora, monosintomática es decir sin otra sintomatología acompañante. Esta hematuria suele ser macroscópica es decir sangre en orina, con incluso algún coágulo visible que puede provocar dificultad miccional por taponamiento uretral en la micción por el coágulo. En otras ocasiones, las menos, la hematuria es microscópica, es decir no visible a simple vista teniendo que ser identificada a través de un análisis de orina.
En otras ocasiones menos frecuentes el cáncer de vejiga también puede manifestarse con síntomas urinarios tales como aumento de la frecuencia miccional (polaquiuria), escozor al orinar (disuria), o urgencia miccional.
Cuando un paciente sufre un episodio de hematuria debe ser atendido con la intención de descubrir que parte del aparato urinario esta sangrando y cual es el motivo. El médico busca el origen del sangrado a través de una ecografía vesical y/o tracto urinario o mediante una cistoscopia (visualización directa de la vejiga mediante inserción de una cámara) con el fin de confirmar la sospecha diagnóstica.
La citología de orina (análisis en fresco de células presentes en la orina) también pueden ayudar en el diagnóstico de estos tumores.
¿Cómo se trata este tipo de cáncer?
El primer paso tras confirmar la sospecha diagnóstica de un tumor es el estudio de dicho tejido tumoral, mediante un estudio Anatomo-Patológico, de cara a confirmar su naturaleza cancerosa y proceder, una vez identificado, a ofrecer la terapéutica más precisa.
En el caso de los tumores vesicales, esto se realiza mediante una intervención quirúrgica, diagnóstico-terapéutica, llamada resección transuretral (RTU) vesical o resección transuretral de vejiga. La RTU de una neoformación vesical reúne una intención diagnóstica, al permitir la toma de una muestra del tejido tumoral de cara a su estudio, y una intención terapéutica, ya que permite en el mismo acto la extirpación (resección) de la lesión vesical. Esta intervención se realiza habitualmente mediante analgesia raquídea, es decir con anestesia de cintura hacia abajo sin necesidad de anestesia general.
Implica la introducción a través de la uretra (del pene en el caso de los varones y del orificio uretral en las mujeres) de un fino instrumental quirúrgico endoscópico compuesto por tres elementos:
La RTU es fundamental en el diagnóstico y tratamiento de este tipo de tumores ya que con el análisis de la muestra se podrá realizar un estadiaje tumoral, es decir, ponerle nombre y apellidos al tumor y clasificarlo en función de la afectación que produce a nivel vesical. Una vez realizado este estadiaje, se tomarán las futuras decisiones terapéuticas al respecto en función de los resultados.
¿Todos los cánceres de vejiga son iguales?
En cuanto a su composición se refiere existen distintos tipos de cáncer vesical, siendo el más frecuente el de células transicionales o urotelial, aquel que se origina a partir del propio tejido que recubre el interior del aparato urinario. Representa hasta un 90% de todos los casos.
Y dentro de los tumores de células transicionales o uroteliales existen dos grupos diferentes con un tratamiento y pronóstico radicalmente opuestos. La afectación local, en la pared vesical, es primordial para clasificarlos en dos grandes grupos:
En los tumores más superficiales, en el CVNMI, es donde las famosas instilaciones endovesicales, o lavados vesicales cobran su importancia. En función del tipo de tumor y sus características evolutivas existen a disposición del urólogo distintos tipos de agentes medicamentosos empleados para estas instilaciones.
A través de una sonda vesical se introducen en la vejiga estos productos farmacéuticos que viene diluidos en un medio líquido. Mantenidos en el interior de la vejiga durante un tiempo (una hora aproximadamente), ejercerán el efecto previsto, destruir células cancerígenas de la vejiga y/o evitar que vuelvan a aparecer.
Será en el próximo POST, cuando nos centraremos en las instilaciones vesicales mediante quimioterápicos como es la mitomicina C y otros, y el bacilo de Calmette-Guerin, el bacilo de la tuberculosis o de la vacuna de la tuberculosis (BCG).
¿Podrías imaginar una relación entre la vacuna de la tuberculosis y la prevención de cáncer de vejiga?
Si relación entre las terapias inmunológicas y el CVNMI es muy conocida desde hace muchos años de experiencia urológica, hoy el desarrollo de tratamientos inmunológicos para el cáncer de vejiga está muy de actualidad científica, aportando grandes esperanzas en el control y la curación de la enfermedad.
Xabier Pérez Aizpurua
Médico Residente
Servicio de Urología
Hospital Universitario Fundación Jiménez Díaz
* Estimación del número de nuevos casos de cáncer en España para el año 2022 según la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM)
Hasta uno de cada tres hombres refiere que, en algún momento de su vida, ha tenido al menos una eyaculación antes de lo esperado. La eyaculación precoz, al igual que otras situaciones o enfermedades de índole sexual, es muy frecuente, pero a su vez ignorada, evadida o reprimida, empeorando por ello cada vez más la situación. Pocos hombres hablan de la eyaculación precoz. De hecho, menos del 10 por ciento de los hombres busca ayuda por este problema. Muchas veces por vergüenza, otras porque piensan que no tiene solución. Esto dificulta su diagnóstico y, a su vez, impide lo más importante: el tratamiento de una situación muchas veces tratable.
¿Conocemos la causa o el origen de la eyaculación precoz?
Se desconoce la causa exacta de la eyaculación precoz.
Alguna vez se pensó que era solo de origen psicológico, pero actualmente se sabe que la eyaculación precoz implica una interacción compleja de factores psicológicos y biológicos.
Existen cuatro tipos de eyaculación precoz, según su duración y frecuencia:
Pero… ¿qué es realmente la eyaculación precoz?
Al igual que ocurre con casi todas las otras funciones biológicas o rítmicas de nuestro cuerpo, la latencia o tiempo necesario para eyacular y alcanzar el orgasmo es variable. Es muy importante que los hombres sepan que los tiempos de eyaculación no son constantes y que es absolutamente normal que existan momentos de menor duración alternados con episodios o etapas con una mayor duración.
Actualmente, no hay una sola definición de eyaculación precoz.
Varios enfoques conviven de manera muy similar, con pequeñas variaciones dependiendo de quien o quienes hayan redactado un documento u otro. Todas ellas centran especialmente el enfoque en un componente psicológico, social, de pareja y especialmente orientados a la calidad de vida perdida por esta dolencia.
Los urólogos la caracterizamos por:
Excluimos, entonces, situaciones puntuales, aisladas y no repetidas en el tiempo, o que hayan ocurrido de forma transitoria hace meses. Tampoco incluiríamos en esta situación a pacientes que se quejen de eyacular más rápido que hace años, pero siguen manteniendo tiempos aceptables o incluso notablemente prolongados, y que no se vean afectados realmente en su calidad de vida.
¿Cómo se llega al diagnóstico de la eyaculación precoz?
El diagnóstico de la eyaculación precoz es fundamentalmente clínico. Es decir, basado en la entrevista (anamnesis) con el paciente, donde se explorarán todos los aspectos mencionados, como es la duración y frecuencia de los síntomas, duración de la latencia de eyaculación, factores desencadenantes, aspectos personales, psicológicos, sociales y de la pareja que pudiesen estar influyendo.
Esta valoración inicial es seguida de una exploración física adecuada y dirigida al problema.
En el diagnóstico raramente es necesario realizar otras exploraciones complementarias. Solo se realizarían si hubiese sospecha fundamentada de que exista alguna causa anatómica, biológica u orgánica.
Tratamiento
Lo primero es aconsejar y educar.
Como se mencionó previamente, en muchos casos solo es necesario tranquilizar al paciente y explicarle que se trata de una situación normal, que no sufre de eyaculación precoz y que no requiere mas estudios, ni mucho menos, tratamiento.
El objetivo del urólogo es identificar correctamente a los pacientes que se benefician directamente de un tratamiento farmacológico de los que requieren una atención de otros especialistas (sexólogos y psicólogos clínicos).
La consulta con el urólogo determinará por tanto si el tratamiento es necesario. Este va a depender del tipo de eyaculación precoz.
Hoy en día, se disponen de diferentes alternativas:
Si bien los tratamientos farmacológicos son una buena opción inicial para los casos de eyaculación precoz adquirida, variable o subjetiva, se deberían priorizar o combinar éstos con terapias conductuales. La terapia conductual y psicológica pertenece al área de actuación de sexólogos y psicólogos clínicos.
Nuestro consejo es que se deben superar miedos y vergüenzas sabiendo, ahora sí, que la eyaculación precoz es un problema frecuente; que no se debe esperar a que sea la pareja quien tenga que solicitar ayuda; y recordamos que los especialistas en este tema estamos habituados a estas situaciones y, por supuesto, sabemos cómo afrontarlas.
Dr. Cesar Chávez Roa
Médico Adjunto Unidad de Andrología
Servicio de Urología Hospital Universitario Fundación Jiménez Díaz
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