Ojos rojos

El enrojecimiento de los ojos, ya sea generalizado o en forma de mancha, es el síntoma de diversas patologías oculares de gravedad variable.

Síntomas y causas

El término «ojos rojos» se refiere al enrojecimiento de la esclerótica, que es la parte blanca del ojo. Este enrojecimiento ocurre cuando los vasos sanguíneos de la superficie del ojo se dilatan o se inflaman, haciéndose mucho más visibles de lo normal.

Aunque puede ser alarmante, el ojo rojo suele ser un síntoma muy común que se resuelve en poco tiempo sin complicaciones. En la mayoría de los casos se debe a una causa leve, a menudo transitoria, pero en ocasiones es la consecuencia de una afección grave que requiere atención médica urgente.

Síntomas

El síntoma característico es el cambio de color del globo ocular, que pierde su característico color blanco. Puede presentarse de diversas formas: enrojecimiento de los ojos, que puede presentarse de diversas formas:

  • Enrojecimiento generalizado.
  • Mancha roja en el ojo, que suele aparecer de forma repentina.
  • Punto rojo, de tamaño más pequeño que la anterior, similar a una peca.

Es frecuente que los ojos rojos no estén acompañados de otros síntomas, pero, dependiendo de la enfermedad subyacente, pueden mostrarse otros signos patológicos, como:

  • Picor.
  • Lagrimeo.
  • Secreciones transparentes, blanquecinas o verdosas.
  • Congestión nasal.
  • Estornudos.

Cuando el enrojecimiento de los ojos está acompañado de alguno de los siguientes síntomas, se trata de una emergencia médica:

  • Dolor intenso y repentino en el ojo.
  • Cambios en la visión (visión borrosa, visión doble).
  • Pérdida de visión.
  • Halos alrededor de las luces.
  • Náuseas.
  • Vómitos.
  • Dolor de cabeza intenso.
  • Fotofobia (sensibilidad a la luz).
  • Sensación de tener un cuerpo extraño en el ojo.
  • Inflamación de los párpados (blefaritis).

Causas

Los ojos pueden ponerse rojos debido a patologías muy diversas. Entre las más leves, destacan:

  • Conjuntivitis: es la causa más frecuente. Es la inflamación de la conjuntiva, la membrana transparente que recubre el interior del párpado y la esclerótica (parte blanca del ojo). Puede tener un origen infeccioso, vírico o bacteriano, o irritativo.
  • Alergias: es frecuente en pacientes con sensibilidad al polen, los ácaros, el pelo de animales o el moho.
  • Ojo seco: es la falta de lubricación adecuada en la superficie del ojo, por lo que se irrita y provoca la sensación de tener arenilla. Es una consecuencia del uso excesivo de pantallas o del aire acondicionado. El ojo seco nocturno hace que los ojos estén rojos al despertar.
  • Derrame ocular o hemorragia subconjuntival: se produce por la rotura de un vaso sanguíneo. Es una afección que, aunque asusta a los pacientes, no causa dolor ni afecta a la visión. Suele resolverse por sí sola en una o dos semanas.
  • Orzuelo y chalazión: infección bacteriana que causa un bulto doloroso en el párpado inferior.
  • Herpes zóster oftálmico: el virus de la varicela-zóster se reactiva en los tejidos del ojo.
  • Uso inadecuado de las lentillas: dormir con las lentes de contacto puestas, una higiene deficiente o utilizarlas en exceso hace que la córnea tenga falta de oxígeno y el ojo se irrite.
  • Fatiga visual derivada de la falta de sueño o el cansancio acumulado.
  • Estrés: la presión ocular aumenta y la frecuencia de parpadeo disminuye, por lo que aumentan las posibilidades de que se rompa algún capilar sanguíneo o se sufra de ojo seco.
  • Irritantes ambientales: el humo, la contaminación, la exposición excesiva al sol, cosméticos, el cloro de la piscina o la elevada concentración de sal en el mar afectan negativamente a los ojos.

Las afecciones graves que pueden manifestarse con el enrojecimiento de los ojos y que requieren atención médica lo antes posible son:

  • Glaucoma: el nervio óptico se daña, por lo que se pierde visión progresivamente. Actualmente, es la segunda causa de ceguera en el mundo.
  • Uveítis: es la inflamación de la úvea, la capa media del ojo.
  • Queratitis: es la inflamación de la córnea, ya sea por una infección o por una lesión.
  • Traumatismos o entrada de cuerpos extraños en el ojo.
  • Úlcera corneal: se trata de una herida en la superficie del ojo.

Los ojos rojos en los bebés suelen ser la consecuencia de la obstrucción del conducto lagrimal. En los niños, las causas más frecuentes son la conjuntivitis, las alergias y la irritación por el cloro de las piscinas.

Factores de riesgo

Los factores que aumentan el riesgo de tener los ojos rojos son:

  • Exposición excesiva a las pantallas.
  • Exposición a alérgenos.
  • Permanecer mucho tiempo en ambientes secos.
  • Uso inadecuado de las lentillas.
  • Exposición a agentes irritantes.

Complicaciones

Aunque no son frecuentes, los ojos pueden causar alguna de las siguientes complicaciones:

  • Queratocono: la córnea se vuelve más fina y adquiere forma de cono, hacia fuera del ojo, debido al rascado excesivo.
  • Cicatrices corneales que afectan a la refracción del ojo.
  • Celulitis orbitaria: infección en los tejidos blandos que rodean el ojo.
  • Laceraciones en la conjuntiva.
  • Edema macular: acumulación de líquido en la retina.
  • Sangrado.
  • Desprendimiento de retina.
  • Cataratas: opacidad del cristalino.
  • Cronificación del ojo seco.
  • Daño permanente en la visión.
  • Ceguera.

¿Qué médico trata los ojos rojos?

Los ojos rojos se tratan en la especialidad de Oftalmología y, en ocasiones, en Urgencias. En los casos más leves, el enrojecimiento ocular se aborda en Pediatría y sus áreas específicas o Medicina familiar y comunitaria.

Diagnóstico

El diagnóstico de la causa que hace que los ojos estén rojos comienza con una anamnesis en la que se recopilan datos de la historia clínica del paciente, su estilo de vida, uso de lentes de contacto, traumatismos y los síntomas asociados que presenta. Posteriormente, se procede a una exploración exhaustiva:

  • Examen físico general: se observa el estado de los ojos, la cabeza y el cuello.
  • Examen ocular: se estudian los siguientes aspectos:
    • Agudeza visual: mide la capacidad del ojo para percibir los objetos y los detalles tanto a larga como a corta distancia.
    • Reactividad de las pupilas: se evalúa el tamaño, la simetría y la respuesta de las pupilas cuando se iluminan con una luz. Es una forma de valorar el estado del sistema nervioso autónomo.
    • Motilidad ocular: determina si los músculos extraoculares se mueven con normalidad.
    • Presión ocular: mediante una tonometría, se mide la presión existente en el interior del ojo. El procedimiento consiste en ejercer una fuerza sobre la córnea (normalmente, mediante un leve soplido). Según el principio de Imbert-Fick, esta fuerza es igual a la presión que hay en el interior del globo ocular.
    • Búsqueda de objetos extraños.

Tratamiento

Los ojos rojos no necesitan un tratamiento específico. Incluso los derrames oculares remiten por sí solos después de unos días. Cuando es necesario, se alivia el picor con el uso de lágrimas artificiales o suero fisiológico para limpiar y lubricar.

Las afecciones que causan el enrojecimiento de los ojos necesitan un tratamiento adecuado para evitar complicaciones:

  • Conjuntivitis: los colirios antibióticos son eficaces cuando la infección es bacteriana. Si se trata de una infección por hongos ambientales, se recurre a los antihistamínicos.
  • Alergias: además de limitar la exposición al alérgeno causante de la reacción, se administran corticoides.
  • Ojo seco: en la mayoría de los casos, es suficiente con utilizar lágrimas artificiales o estimulantes de la producción lagrimal. Si la afección persiste:
    • Terapia de luz pulsada intensa para reducir la inflamación de los párpados y favorecer la creación de lágrimas.
    • Intervención quirúrgica para reparar los daños en los conductos lagrimales. Solamente es necesaria en los casos más graves.
  • Orzuelo y chalazión: los antibióticos en crema o gotas ayudan a combatir la infección. Si es persistente, se procede a un drenaje quirúrgico para eliminar el pus acumulado.
  • Herpes zóster oftálmico: los antivirales orales y los corticosteroides tópicos son la opción recomendada.
  • Glaucoma: el tratamiento inicial consiste en aplicar colirios compuestos por fármacos que aumentan la capacidad de drenaje del ojo o reducen la producción de humor acuoso. Si no se consiguen los resultados esperados:
    • Trabeculoplastia para aumentar la capacidad de drenaje del humor acuoso.
    • Trabeculectomía para crear un nuevo orificio de drenaje.
  • Uveítis: la medicación en gotas para reducir la inflamación suele ser suficiente para que la enfermedad remita. Si no es así, se practica una vitrectomía para extraer el humor vítreo quirúrgicamente.
  • Queratitis: dependiendo del tipo de infección, se utilizan medicamentos antibióticos, antivirales o antifúngicos.
  • Úlcera corneal: además de tratar la infección, se suelen aplicar colirios para dilatarla pupila y aliviar el dolor. Si hay complicaciones, es necesario hacer un trasplante de córnea.
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