Quirónsalud
Blog de Enfermería pediátrica del Hospital Quirónsalud San José
En la consulta de neonatología del Hospital Quirónsalud San José, una de las primeras indicaciones que reciben los padres es que, a partir de los 15 días de vida del recién nacido, se debe iniciar, una vez al día, la administración oral de Vitamina D3.
¿Qué es la Vitamina D3? ¿Para qué sirve? ¿Cómo se administra? ¿Cuánto tiempo debe tomarse? En este artículo os ayudaremos a comprender la importancia que tiene en la salud de vuestro hijo respondiendo a todas esas cuestiones.

La Vitamina D3 es un nutriente que resulta fundamental para garantizar una buena salud ósea. Una correcta concentración de Vitamina D3 en sangre permite que el calcio mineralice el hueso que se está formando y desarrolle la placa de crecimiento. Para alcanzar esta concentración deseada, debemos suplementar al recién nacido durante el primer año de vida ya que la dieta por si sola (ya sea lactancia materna, como lactancia artificial) no cubre estos requerimientos.
En el mercado se comercializan diferentes productos de Vitamina D3, estos son en formato líquido y cada uno presenta diferente concentración. Es muy importante recordar que el niño debe tomar 400 UI de Vitamina D3, una vez al día, durante todo el primer año de vida. Esta dosis se mantiene sin cambios independientemente del peso del niño, de la alimentación o de la estación en la que nos encontremos.
Durante las revisiones, el neonatólogo, os explicará la dosis correspondiente, aun así, revisad el prospecto del producto que compréis ya que te indicará la dosis diaria a tomar, en gotas o en ml.
Os ponemos algunos ejemplos de los que recomiendan nuestro equipo médico:
Las gotas se administrarán directamente en la boca del bebé, nunca se deben echar en el biberón para asegurarnos que no se quedan entre los restos de la leche. Recomendamos que la Vitamina D3 se dé antes de una toma, para aprovechar que tiene hambre, y preferiblemente por la mañana ya que algunos estudios lo relacionan con los cólicos del lactante.
Si un día se te olvida dársela, si dudas que se lo hayas dado, si vomita o si te quedas sin producto, no te preocupes, de esa dosis nos olvidamos y, al día siguiente, le das la dosis normal que le corresponde.
Intentad enmarcarlo dentro de la rutina diaria del bebé por la mañana y así no os olvidareis.
¡Bebés sanos y huesos fuertes!
Cuando iniciamos la alimentación complementaria a partir de los 4 o 6 meses de vida, como padres, nos preocupa mucho la introducción de nuevos alimentos, pero no debemos olvidar que, en la dieta de nuestros hijos, siempre deben estar presentes los lácteos en todas sus formas.
Cuando las circunstancias familiares y personales lo permitan, se recomienda mantener la lactancia materna hasta los 2 años de vida; de no ser posible, en la etapa de 6 a 12 meses de vida, utilizaremos una fórmula de leche infantil tipo 2 y, a partir del año de vida, podremos ofrecer una fórmula de leche infantil tipo 3 o leche de vaca entera. Hasta los 2 años, se recomienda el consumo de leche de vaca entera ya que, la leche semidesnatada o desnatada, contiene menor cantidad de vitaminas. Además, como fuente de lácteos aceptados, se encuentran los yogures naturales (sin edulcorar) y los quesos frescos que, a partir de los 6 meses, se pueden ir ofreciendo.

A lo largo del día, se desea que todos los lácteos consumidos por nuestro hijo oscilen entre los 450- 720ml. Si nos encontramos con lactancia materna, se aceptaría un mínimo de 4 tomas de pecho al día.
Para los menores de un año, salvo indicación concreta del pediatra, no se recomienda el consumo de leche de cabra, leche de soja, leche de almendra o leche condensada. Las dietas vegetarianas no están recomendadas durante la infancia ya que no cubren las necesidades nutricionales que los niños necesitan para un correcto desarrollo.
Otro de los alimentos que introducimos al iniciar la alimentación complementaria son los cereales. Los cereales son una rica fuente de vitaminas, minerales, fibra, proteínas, grasas y, su aporte de hidratos de carbono complejos, los convierte en una fuente de energía de alta calidad. Deben formar parte de la dieta saludable que queremos para nuestros hijos. Existen diferentes formas de incorporarlos: en forma de cacitos de cereales en polvo que se diluyen en el biberón o se ofrecen con cuchara en papilla, en forma de trozo de pan, en forma de pasta como macarrones, galletas, arroz blanco hervido, copos de avena… Multitud de posibilidades a tu alcance, ¡explóralas!
La lactancia materna no es un impedimento para la introducción de estos ya que se pueden mezclar con leche materna extraída, puré de fruta, puré de verduras, caldo o incluso agua.
Muchos os preguntaréis, ¿qué son los cereales sin gluten que venden en la farmacia? ¿Qué es el gluten? ¿Los niños lo pueden consumir o hay que evitarlo? Vamos a intentar aclarar este tema que en los últimos años ha provocado controversia.
El gluten es una proteína que se encuentra en la semilla de algunos cereales tales como el trigo, la cebada, el centeno, la espelta y alguna variedad de avena. Las personas celiacas son aquellas que no pueden digerir, a nivel intestinal, esta proteína y sufren, principalmente, problemas de salud gastrointestinales. El único tratamiento que existe para ellas consiste en eliminar el gluten de su dieta, sustituyendo esos cereales por cereales sin gluten, como el arroz, el maíz, el amaranto, el teff o el mijo.
Entre los expertos no hay consenso sobre cuál es la mejor forma de introducir el gluten en la infancia para disminuir la incidencia de celiaquía. Se ha visto en diferentes estudios que la edad, en la introducción del gluten, no modifica el riesgo de desarrollar enfermedad celiaca por lo que, actualmente, se recomienda introducir los cereales en la dieta de nuestros hijos entre los 4 y 11 meses de vida, siempre en pequeñas cantidades y aumentando su consumo gradualmente. No existe fundamento científico para retrasar la introducción de los cereales así que ¡no tengáis miedo!
Desde la consulta de enfermería del Hospital Quirónsalud San José, os recomendamos que seáis creativos y flexibles en cuanto a la alimentación de vuestros hijos, buscando formas diferentes de ofrecer los alimentos. De esta manera, en el futuro, los niños se encontrarán más receptivos a probar alimentos nuevos y lograremos alcanzar nuestro objetivo: que disfruten de una dieta sana, variada y equilibrada durante toda su vida.
¡Seguimos cocinando! Enlazando con el post en el que comenzamos a hablar de la alimentación complementaria de vuestros hijos y desarrollamos la introducción de las frutas, en este artículo trataremos la introducción de las verduras en la dieta de los niños.
El inicio de la alimentación complementaria, a partir de los 4 meses con lactancia artificial, o de los 6 meses con lactancia materna exclusiva, supone que, además de leche, el niño va progresivamente recibiendo otros alimentos con valores nutricionales y energéticos diferentes que complementan su dieta haciéndola, de esta manera, variada, sana y equilibrada.
Las verduras son una fuente natural de agua, fibra, vitaminas, minerales y proteínas de origen vegetal. La cantidad de verduras diarias recomendada para los niños entre los 6 y 12 meses oscila entre los 160-320gr.

Al igual que pasaba con las frutas, no hay ninguna verdura prohibida, eso sí, se recomienda que las verduras de hoja larga verde (espinacas, acelgas, borraja, remolacha, rúcula, hinojo, rábano, col china, lechuga, apio) no se consuman durante el primer año de vida por la elevada concentración de nitratos y el riesgo de metahemoglobinemia en la infancia.
Las verduras pueden ser frescas o congeladas. Se pueden cocer al vapor o hervir y la forma de presentación puede variar: trituradas, aplastadas, en trozos. Es importante introducir las verduras de una en una, con unos días de separación, para valorar su tolerancia. No se les añade sal pero, una vez preparadas, sí que se les puede añadir un chorrito de aceite de oliva virgen.
Recomendamos que la verdura se ofrezca en una toma al medio día. Al igual que hablamos con la fruta, la cantidad de verdura que el niño coma cada día irá aumentando progresivamente. Hasta que haga una toma completa de las verduras diarias recomendadas, completaremos la toma con su leche.
La aceptación de una nueva textura, o de un nuevo sabor, requiere varias pruebas, que rechace un alimento de primeras no se debe interpretar como que no le gusta, debemos ofrecérselo más veces.
Recuerda que para favorecer una dieta variada y equilibrada en el futuro debemos enseñarles a comer de todo, y esta educación comienza ahora, ofreciéndole verduras de olores, sabores y texturas variadas. ¡Ánimo, llena el plato de todos los colores!
¡Hay que ver las famosas vacunas! Cuantísimo os preocupa este tema y cuantísimas dudas os provocan, ¿verdad? ¿Y si intentamos hacer un pequeño resumen para que podáis tener más tranquilidad? ¡Vamos a ello!
Esta es la pregunta del millón, pues bien; las vacunas se utilizan para "hacernos fuertes" reforzando nuestro sistema inmunitario y así poder prevenir enfermedades. Lo que hacen es enseñar a nuestro organismo a cómo defenderse cuando los virus o las bacterias nos invadan. Lo que hacen, por decirlo con otras palabras, es recrear la enfermedad, pero sin llegar a producir la infección (como si el virus/bacteria estuviera dormido) y así, nuestro cuerpo es capaz de estudiarlo. Esto se conoce como inmunidad adquirida activa, lo que hace que la vacunación infantil sea esencial porque ayuda a proporcionar a nuestros peques una inmunidad antes de que se expongan a enfermedades potencialmente mortales.
Nosotras en consulta tratamos de explicárselo poniéndoles ejemplos. A veces les decimos que las vacunas son super poderes para que se vuelvan fuertes, y sobre todo a los más mayores les tratamos de hacer entender que de la misma manera que cuando se suben en el coche se ponen el cinturón de seguridad, o cuando van a patinar o a hacer skate, hay que prepararse y ponerse casco y protecciones tanto en los codos como en las rodillas por si nos caemos o tenemos un accidente estemos bien protegidos, pues las vacunas funcionan igual. Son la "protección" que necesitamos por si nos infectamos. Una vez protegidos (esto quiere decir que ya hemos creado anticuerpos) si en el futuro nos contagiamos, nuestro organismo recuerda la enfermedad y la puede combatir.
No. Una vez que hemos creado los anticuerpos necesarios para destruir el patógeno, si nos contagiamos de la enfermedad, nuestro cuerpo la reconoce y pone en marcha las células de memoria que estarían listas para movilizar a los soldados (los anticuerpos) y empezar a combatir. Podemos llegar a tener algún ligero síntoma, pero no a desarrollar la enfermedad en sí.
Esta sin duda ha sido la pregunta más repetida en los últimos meses en consulta. A día de hoy todavía hay gente que piensa que las vacunas no son efectivas, o dudan de su seguridad y más con todo lo acontecido en los últimos años. Hay familias que acuden a nuestra consulta con dudas acerca de la efectividad de la vacunación y de los posibles efectos adversos (de esto haremos un post más adelante).
A veces, en los medios se nos sobre informa demasiado, y la información proporcionada es confusa. Siempre os insistimos que, para cualquier duda nos consultéis. Entendemos que es una situación complicada, pero los profesionales sanitarios estamos cualificados para proporcionaros una información concisa y correcta. Dicho esto, SÍ, las vacunas son seguras.
Todas las vacunas autorizadas son sometidas a pruebas rigurosas a lo largo de distintas fases de ensayos clínicos. Incluso cuando se comercializan siguen siendo evaluadas y se hace un seguimiento de la información para estudiar los posibles efectos adversos. Es mucho más probable padecer lesiones graves por una enfermedad que por una vacuna.
La vacunación es inocua. Puede producir efectos adversos tales como dolor en el brazo o febrícula, pero suelen ser leves y transitorios. Tenéis que tener claro que los beneficios que se obtienen tras la vacunación superan los riesgos a los que nos exponemos si contrajésemos la enfermedad.
Las vacunas salvan vidas, nunca lo olvidéis.
En la Comunidad de Madrid el calendario de vacunación va desde los 2 meses de vida hasta los 14 años y es el siguiente:
Debemos vacunar a nuestro bebé siguiendo esa pauta. No hay que ser super exactos con los tiempos, esto es algo que os agobia mucho siempre. ¿Qué pasa si tiene 12 meses y medio y no le he puesto la vacuna todavía? No pasa nada. Siempre intentamos cuadrar la fecha de la vacuna con la revisión, pero si es el momento de la vacunación el peque por ejemplo tiene fiebre y hay que retrasarla unos días, no hay problema.
Entre vacuna y vacuna lo ideal es dejar 4 semanas de margen para administrar otra.
Fuera del calendario de vacunación tenemos 3 vacunas privadas:
El Rotavirus: disponemos de dos tipos Rotateq y Rotarix
El Bexsero: Meningococo B
El Nimenrix: Meningitis ACWY
Actualmente estas vacunas no están incluidas en el calendario y se deben administrar de forma privada. La pauta de vacunación se explica siempre en consulta, pero son vacunas que siempre recomendamos administrar a todos los niños sin excepción. No por no estar incluidas son menos importantes. En nuestro Hospital Quirónsalud San José disponemos de todas ellas.
Así que ya sabes no tengas miedo y VACÚNATE.
Sabemos, por las preguntas que nos hacéis en la consulta de enfermería, que la introducción de alimentos en la dieta de vuestro hijo os genera miedos y dudas así que… ¡Manos a la cocina! Publicaremos diferentes artículos para ayudaros y acompañaros en esta nueva etapa de vuestro hijo ¡Todos a comer!
La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda mantener una lactancia materna (LM) exclusiva hasta los 6 meses de vida del niño pero, si vuestro hijo se alimenta con leche artificial infantil, desde los 4 meses de vida, se puede iniciar la alimentación complementaria. La LM exclusiva en ningún caso se puede mantener pasados los 6 meses de vida ya que el niño necesita, para su correcto crecimiento y desarrollo, además de la leche, incorporar a su dieta otros alimentos con valores nutricionales y energéticos diferentes.

Para poder iniciar la alimentación complementaria es necesario que:
- Nuestro hijo sea capaz de mantenerse sentado con apoyo.
- Haya desaparecido el reflejo de extrusión. El reflejo de extrusión es un reflejo temporal que desaparece en torno a los 5- 6 meses de vida y consiste en la expulsión de la boca de los alimentos no líquidos con movimientos de la lengua.
El inicio de la alimentación complementaria supone que, además de leche, el niño va progresivamente recibiendo otros alimentos que complementan su dieta haciéndola, de esta manera, variada, sana y equilibrada.
Desde la consulta de enfermería del Hospital Quirónsalud San José hoy vamos a hablaros de la introducción de la fruta en la dieta de vuestro hijo.
Actualmente no existen frutas prohibidas pero debemos recordar que los alimentos se introducen de uno en uno, con intervalos de días para valorar su tolerancia y aceptación, por lo que os recomendamos que aprovechéis la fruta de temporada para ir introduciéndola en su dieta.
La fruta debemos lavarla y pelarla antes de consumirla. Se puede ofrecer de formas y texturas variadas: triturada, aplastadas, en trozos pequeños, en trozos grandes.
En su preparación no se añade sal, miel, azúcar, leche condensada ni edulcorantes diferentes. La fruta se come natural. Os recomendamos que ofrezcáis frutas variadas en gusto (dulces, ácidas, amargas...) ya que así se favorecerá la aceptación de nuevos o distintos sabores a lo largo de su vida.
De manera puntual, sin sustituir la fruta del día, podemos ofrecerle a nuestro hijo zumo de fruta natural exprimido en casa, sin edulcorante añadido. Dicho zumo se debe dar en vaso o cuchara ya que en biberón se incrementa el riesgo de caries en el lactante. El zumo de frutas no ofrece ningún beneficio nutricional respecto a la fruta entera, de ahí la recomendación de que se consuma de manera muy esporádica y en poca cantidad para que no desplace alimentos que sí que le aportan beneficios nutricionales.
Se puede ofrecer la fruta en la toma de media mañana o de media tarde, asimilándolo a la futura dieta con 5 comidas al día.
La cantidad de fruta que el niño come en esa toma va incrementándose progresivamente según él lo vaya aceptando, de manera que, los primeros días comerá un par de cucharas y se completará esa toma con leche. A medida que pasan las semanas, con la práctica y con la aceptación de nuevos sabores y texturas, esa cantidad de fruta completará la toma sin necesidad de ofrecerle nada más, pero eso, lo irá marcando el niño. La cantidad de fruta deseada al día son 2 piezas pequeñas de fruta, lo que equivale aproximadamente a 200gr.
La aceptación de un nuevo sabor requiere varias pruebas, que rechace un alimento de primeras no se debe interpretar como que no le gusta, debemos ofrecérselo más veces.
Recuerda que el "me gusta/ no me gusta un alimento" es educativo, si desde pequeños les ofrecemos distintos sabores, olores o texturas, les estamos ayudando a tener una futura dieta más rica y variada en color y sabor.
A veces las preguntas más sencillas nos parecen un mundo, sobre todo cuando se trata de nuestro hij@. ¡No te preocupes, te vamos a ayudar! Resuelve con nosotras tus dudas. Porque la maternidad- paternidad es más complicada de lo que nos cuentan ¿verdad? Te presentamos un blog hecho por profesionales de enfermería para grandes padres y madres como tú. Trataremos temas relacionados con el crecimiento, la alimentación y el desarrollo de tu hijo a lo largo de la infancia.
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