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Blog de Enfermería pediátrica del Hospital Quirónsalud San José

Aprendiendo a dormir con un recién nacido

En nuestro último post, "Aprendiendo a dormir", hablamos sobre el sueño infantil y sobre una de las preocupaciones más frecuentes de las familias: los despertares nocturnos.

Aprendiendo a dormir_niñoAprendiendo a dormir_niño

Pero terminábamos planteando justo la situación contraria: ¿qué ocurre cuando nuestro bebé duerme demasiado? ¿Tenemos que despertarlo para comer?

Cuando hablamos de un recién nacido, las noches son un poquito diferentes. Aunque tener un bebé muy dormilón pueda parecer todo un regalo, durante las primeras semanas dormir muchas horas seguidas puede hacer que se salte tomas importantes para su alimentación y su ganancia de peso.

Es normal que los recién nacidos pierdan algo de peso durante los primeros días de vida. Posteriormente comienzan a recuperarlo y, habitualmente, vuelven a alcanzar su peso de nacimiento aproximadamente entre los 10 y 14 días de vida. Hasta entonces, uno de nuestros principales objetivos será comprobar que come suficientemente y gana peso de forma adecuada.

Los recién nacidos suelen necesitar alimentarse con mucha frecuencia, generalmente entre 8 y 12 veces a lo largo de 24 horas. Por eso, durante estas primeras semanas, si nuestro bebé es especialmente dormilón puede ser necesario despertarlo para comer. Como orientación general, no deberíamos dejar pasar intervalos demasiado largos sin ofrecerle alimento (no más de 3-4 horas) especialmente mientras todavía no haya recuperado su peso de nacimiento.

Sin embargo, no todos los bebés son iguales y el reloj no debe ser nuestro único indicador. Cuando nuestro recién nacido está sano, ha recuperado el peso del nacimiento, continúa ganándolo correctamente y realiza suficientes tomas, podremos ir respetando periodos de sueño más largos siguiendo las recomendaciones de su pediatra o enfermera.

Desde nuestra consulta de enfermería, estas son algunas de las recomendaciones que solemos dar a las familias durante esos primeros días:

  • No esperéis siempre al llanto. Llevarse las manos a la boca, buscar el pecho, realizar movimientos de succión o estar más inquieto también pueden ser señales de hambre. Ofrecerle una toma antes de que muestre estos aspectos.
  • Vigilad el peso y acudid a las primeras revisiones. Nos ayudarán a comprobar que la alimentación está siendo suficiente. Lo ideal es acudir a los 7 días de nacimiento y luego a los 15-20 días.
  • Fijaos también en los pañales. Son otra pista importante para saber si el bebé está comiendo adecuadamente. Si están secos, necesita más líquido, si los moja mucho, entonces está bien.
  • Si es muy dormilón, cambiarle el pañal, quitarle alguna prenda, acariciarlo o hablarle puede ayudar a despertarlo para realizar la toma. No le despertéis de golpe porque empezará a llorar y la toma será peor.
  • Y si cuesta mucho despertarlo, realiza pocas tomas, come con dificultad, moja pocos pañales o no gana peso adecuadamente, consultad con vuestro pediatra.

En bebés prematuros o con alguna situación médica especial, las necesidades pueden ser diferentes y siempre deberán seguirse las recomendaciones individualizadas de los profesionales que realizan su seguimiento.

Así que sí, llegará el día en que vuestro bebé duerma muchas horas seguidas y podáis celebrarlo. Pero durante estas primeras semanas lo importante no es conseguir que duerma toda la noche, sino asegurarnos de que se alimenta, gana peso y crece adecuadamente. Ya habrá tiempo para noches más largas.

Y recordad: "Para dormir hasta el amanecer, primero hay que comer y crecer."

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