Quirónsalud
Blog del Servicio de Alergología del Hospital Universitario Quirónsalud Pozuelo
La alergia a medicamentos en la edad infantil no es muy frecuente. No significa que no existan casos reales de niños alérgicos a medicamentos y por ello, siempre ante un caso de reacción de un niño en contexto de tratamiento con algún medicamento, será obligatorio realizar el estudio correcto para confirmar o descartar dicho diagnóstico. En la actualidad, desde Pediatría nos remiten un porcentaje muy elevado de niños con sospecha de reacción medicamentosa y es excepcional que hoy en día, un paciente en edad infantil quede sin diagnosticar correctamente.

Sin embargo, hace muchos años, este proceso de diagnóstico correcto no se llevaba a cabo y existe un porcentaje elevado de la población ya adulta que nos llega a la consulta refiriendo ser "alérgicos a la penicilina u otros antibióticos o medicamentos", muy especialmente a las penicilinas, porque se lo diagnosticaron en la infancia. Y en ese punto es cuando nos cuentan un sinfín de razones de ese diagnóstico que a los alergólogos hoy en día hace que se nos ericen los pelos: que si como mi hermano era alérgico, pues yo también; me pincharon un poquito en el brazo y se puso rojo; me puse malísimo de la tripa según me cuenta mi madre; me la pincharon en el glúteo y perdí el conocimiento sin otros síntomas y un largo etc . Seguro que a más de uno, os suena.
No nos olvidemos del fui estudiado en ciertos centros de Madrid donde me dijeron que era alérgico a todo: penicilina, procaína, estreptomicina, mentol, cefalosporinas, …. medicamentos de los cuales, los pacientes no habían recibido en su vida, lo cual hace poco probable ser alérgicos a ellos.
Por todo lo explicado, hoy en día es importantísimo que estos pacientes con un diagnóstico de alergia a Penicilina que arrastran desde la infancia, algunos desde hace 60 años o más, soliciten cita con nosotros para comprobar si hay algo de real en ese diagnóstico.
El desetiquetado de alergia a penicilinas consiste en comprobar si una persona que figura como "alérgica a penicilina" realmente lo es o no lo es. Es importante, porque una gran proporción de las personas etiquetadas como alérgicas "no tienen una alergia activa", y esa etiqueta puede llevar a utilizar antibióticos menos adecuados. Actualmente, existen muchas alternativas de antibióticos distintos a las Penicilinas pero en algún momento puede surgir una infección por una bacteria que sea sólo sensible a penicilina y entonces, ¿qué?
Depende de la historia clínica:
Historia clínica detallada
2. Una vez recogidos los datos de la reacción, se solicitará estudio analítico de IgE específica frente a Penicilinas y derivados. A continuación, según resultados, se realizará en Hospital de Día de Alergia bajo supervisión de un alergólogo, test cutáneos en prick e intradermoreaccion y finalmente test de provocación controlado, es decir, la administración supervisada del medicamento en dosis crecientes para comprobar tolerancia o tratar adecuada y rápidamente una posible reacción.
3. No se realizará provocación sistemática a todos los pacientes. Aquéllos que refieren una historia muy sugestiva de reacción grave no estará indicada la administración de ese antibiótico concreto, pero se valorará alternativas. Por ejemplo, no provocar con Penicilinas pero si con algunas Cefalosporinas (primas hermanas de las penicilinas) para ampliar el espectro terapéutico del paciente ante una infección.
Cuando el paciente tolera el medicamento correctamente durante la prueba de provocación, el alergólogo puede retirar la etiqueta de alergia a penicilinas de la historia clínica y documentarlo claramente.
Todo este proceso es muy importante y de gran utilidad terapéutica al permitir emplear amoxicilina, penicilina y otros betalactámicos cuando estén indicados, evitando antibióticos alternativos que pueden ser menos eficaces e incluso con mayor número y frecuencia de efectos secundarios.
En conclusión, actualmente nuestros compañeros Pediatras nos derivan todas las posibles reacciones sospechosas para confirmar o diagnosticar correctamente el diagnóstico, pero todos aquéllos que siendo niños les dijeron que eran alérgicos a las penicilinas y derivados, convendría ser revalorados en consulta de Alergia para establecer si es posible "ser desetiquetados".
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Con la llegada del buen tiempo, aumentan las excursiones al campo, las rutas por el bosque y los días de playa o montaña. También es la época en la que las garrapatas están más activas. Aunque la mayoría de las personas saben que estos pequeños parásitos pueden transmitir algunas infecciones, pocas conocen que también pueden estar relacionadas con determinadas alergias.

Las garrapatas son pequeños artrópodos que se alimentan de la sangre de animales y, en ocasiones, de las personas. Suelen encontrarse entre la hierba alta, los arbustos y las zonas boscosas, donde esperan el paso de un huésped al que adherirse.
Lo más habitual es que aparezca una pequeña zona de enrojecimiento con algo de picor o inflamación que desaparece en pocos días.
Sin embargo, algunas personas presentan reacciones más llamativas, con una inflamación importante alrededor de la picadura o incluso urticaria y, en algunos casos, una reacción alérgica grave (anafilaxia).
Hablemos del síndrome de alfa-gal:
El alfa-gal (galactosa-α-1,3-galactosa) es un azúcar que está presente en la carne de la mayoría de los mamíferos, como la ternera, el cerdo o el cordero.
En algunas personas, la picadura de determinadas especies de garrapata puede hacer que el sistema inmunitario produzca anticuerpos frente a esta molécula. Estas reacciones se deben a la alergia a este azúcar presente en la saliva de las garrapatas y en las carnes.
A partir de ese momento, al consumir carne de mamífero o tras la exposición a ciertos medicamentos y/o materiales sanitarios derivados de mamíferos pueden aparecer síntomas de alergia.
La mayoría de las alergias alimentarias aparecen pocos minutos después de comer el alimento responsable. Sin embargo, en la alergia al alfa-gal, los síntomas suelen aparecer entre 2 y 6 horas después de comer carne, lo que hace que muchas personas no lo relacionen.
Los síntomas pueden incluir:
El diagnóstico comienza con una historia clínica detallada. El alergólogo preguntará por los síntomas, el tiempo transcurrido desde la ingesta de carne y si ha habido picaduras de garrapata.
Posteriormente puede solicitar un análisis de sangre para determinar la presencia de anticuerpos IgE frente al alfa-gal y, si es necesario, completar el estudio con otras pruebas.
La medida más importante consiste en evitar los alimentos que desencadenan los síntomas y prevenir nuevas picaduras de garrapata, ya que estas pueden volver a estimular la respuesta alérgica. Se debe evitar carne de mamíferos tanto crudas como cocinadas y alimentos con gelatinas. Tambien hay que consultar con el alergólogo en caso de necesitar ciertos medicamentos o productos sanitarios: anticuerpo monoclonal cetuximab, expansores del plasma con gelatina...
Las personas que han presentado una anafilaxia deben disponer de un plan de actuación y, cuando esté indicado, llevar un autoinyector de adrenalina.
Si vais a pasar el día en el campo:
Si encontráis una garrapata adherida, retirarla cuanto antes con unas pinzas de punta fina, sujetándola lo más cerca posible de la piel y tirando suavemente hacia arriba. No se recomienda utilizar aceite, alcohol, vaselina ni quemarla, ya que estas maniobras pueden dificultar su extracción y aumentar el riesgo de transmisión de microorganismos.
En resumen: las garrapatas no solo pueden transmitir infecciones; en un pequeño grupo de personas también pueden desencadenar alergias, incluida la alergia al alfa-gal. Aunque se trata de una enfermedad poco frecuente en la infancia, es importante conocerla porque su forma de presentación es muy distinta a la de otras alergias alimentarias.
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La urticaria por frio o urticaria a frigore, consiste en la aparición de picor, enrojecimiento, habones y en ocasiones angioedema (tumefacción o hinchazón) tras la exposición a bajas temperaturas. Si bien es poco frecuente, puede condicionar la vida de las personas que lo padecen.

Los síntomas suelen aparecer entre pocos minutos y hasta 1 hora después de la exposición. Hay algunos casos de características especiales, en los que los síntomas se producen muchas horas después.
En la mayoría de los casos se trata de una urticaria física primaria y su causa no es completamente conocida. Estos casos, suelen durar de media unos 5-6 años y después desaparecer
Hay una forma secundaria, en la que se detectan en sangre inmunoglobulinas que reaccionan específicamente con el frío, precipitando, estas pueden estar relacionadas con enfermedades graves. En un pequeño porcentaje se tratará de una forma hereditaria, transmitida de forma dominante, que se inicia desde la infancia.
Puede aparecer localizada en zonas expuestas al frio (manos, cara) pero en algunas personas puede producirse una urticaria extensa, afectando a toda la superficie cutánea y en algunos casos más graves puede producir además otros síntomas como dificultad para tragar, dificultad respiratoria, dolor abdominal, mareo y pérdida de conocimiento.
Aunque tendemos a relacionar este tipo de urticaria con el invierno, los pacientes con urticaria por frio también la pueden presentar en el verano, si el cambio de temperatura es suficiente para provocarla. Es en esta época, cuando debemos tener especial cuidado sobre todo con los baños en agua fría, las bebidas y los alimentos muy fríos que pueden provocar cuadros graves.
Para el DIAGNOSTICO se realizará una prueba de provocación con frío. El más sencillo y más utilizado es el llamado "test del cubito de hielo". Consiste en la aplicación de frio (un cubito de hielo, un tubo de ensayo con agua congelada) sobre la cara anterior del antebrazo. Se aplicará el frio durante un tiempo variable para provocar primero picor y después un habón con la forma del cubito de hielo.
Parece que existe correlación entre el tiempo necesario para que la prueba se positivice y la intensidad de la urticaria. Cuanto más precoz sea, más posibilidad de reacción grave.
Es importante identificar a las personas susceptibles de presentar síntomas graves, y en ellos insistir mucho en la PREVENCION:
En cuanto al TRATAMIENTO, su médico le indicará si ve necesario que lleve siempre adrenalina para el caso de que se produzcan reacciones graves.
En los demás casos, el tratamiento con antihistamínicos, suele ser suficiente para controlar los síntomas.
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A las puertas del verano queremos informaros sobre las picaduras de los himenópteros (avispas y abejas), ya que la época de mayor actividad de estos insectos abarca desde el mes de mayo a septiembre.

Son frecuentes las consultas al alergólogo cuando el niño sufre una picadura por miedo a que desarrolle una alergia.
Vamos a daros unos consejos y aclaraciones al respecto.
Cuando nos pica una avispa o abeja pueden producirse varios tipos de reacciones:
Locales:
Son las más frecuentes. Producen enrojecimiento e inflamación dolorosa circunscrita a la zona de la picadura. Suelen resolverse de forma espontánea en pocas horas.
Tóxicas:
Ocurren cuando recibimos muchas picaduras a la vez.
Se estima que los efectos tóxicos del veneno aparecen a partir de 50 picaduras, siendo la dosis letal para un niño de 100 picaduras y de 500 para un adulto.
Los efectos tóxicos pueden producir daño en diversos órganos y sistemas (músculos, riñón, hígado, sistema nervioso, coagulación, etc)
Consiste en una inflamación que sobrepasa la zona de picadura. Cursan con dolor, picor, enrojecimiento, endurecimiento de la zona y persisten más de 24h.
Este tipo de reacciones es frecuente en niños con dermatitis atópica sin que ello suponga que sean alérgicos al veneno.
En los casos en los que sí existe sensibilización al veneno, pueden ser la única manifestación de la reacción.
Son reacciones que impresionan al paciente pero no suponen riesgo vital (excepto si la picadura ocurre en boca por riesgo de asfixia debida al edema).
Esta es la reacción más grave en caso de existir alergia al veneno y sí puede llegar a ser letal.
Puede manifestarse con diversos síntomas como ronchas, habones, enrojecimiento, dificultad para respirar, mareo, síncope…
Es fundamental en estos casos la actuación inmediata administrando adrenalina como primer tratamiento y trasportando al paciente al hospital más cercano.
Ante la sospecha de haber desarrollado una alergia a la picadura de avispas o abejas debemos acudir a la consulta del alergólogo.
El diagnóstico de la alergia al veneno se realiza mediante pruebas cutáneas y determinación en sangre de anticuerpos de la alergia (IgE) frente a los distintos componentes del veneno.
El tratamiento sintomático depende del tipo de reacción que se produzca.
En caso se reacciones locales o loco-regionales extensas suele ser suficiente con la aplicación de frío local, antihistamínicos y corticoides tópicos o sistémicos, en función de la intensidad de la reacción.
En el caso de reacciones generalizadas, como se ha dicho anteriormente, es fundamental la administración inmediata de adrenalina. Para ello el paciente alérgico a veneno con riesgo de reacción grave debe portar adrenalina autoinyectable en caso de que exista riesgo de exposición (salidas al campo, comidas al aire libre, colmenares, etc). Es importante que el paciente y los padres o acompañantes conozcan el modo de administrar la adrenalina.
Sí.
El tratamiento curativo es la inmunoterapia ("vacuna de la alergia").
Consiste en la administración subcutánea de cantidades progresivamente crecientes de extracto alergénico del veneno hasta llegar a una dosis máxima de mantenimiento. La duración completa de la inmunoterapia es de 5 años, aunque en determinadas circunstancias debe mantenerse de por vida.
Esta inmunoterapia conlleva un mayor riesgo de reacción por lo que debe ser administrada por personal entrenado y en el hospital -Hospital de Día de Alergia- .
En la actualidad disponemos de extractos purificados de veneno de abeja y de los tipos más comunes de avispa (vespula y polistes o avispa papelera). Recientemente se ha purificado el extracto de veneno de velutina o avispa asiática que desde hace unos años se ha asentado en el norte de la península pasando a considerarse como especie autóctona.
No acercarse a panales de abejas ni a nidos de avispas. En caso de ser picados debemos alejarnos del nido ya que la avispa cuando pica libera una feromona que incita a los otros miembros de la colonia a picar.
Si una abeja o avispa se posa sobre nosotros no debemos espantarla ni intentar matarla; debemos permanecer quietos o realizar movimientos lentos hasta que se aleje.
Durante la época de calor evitar comidas al aire libre y cercanía a basuras. Debe tenerse precaución con los zumos o líquidos azucarados, las avispas y abejas se nutren de ellos y pueden depositarse en los bordes del vaso.
Evitar caminar descalzo por el campo, huertos o jardines.
Durante la época de actividad (mayo a septiembre) usar ropa de colores poco llamativos y evitar perfumes en las salidas al campo.
No podar árboles ni segar césped o setos durante la época de actividad.
Las colisiones con estos insectos pueden causar picaduras; por lo que se debe evitar correr o montar a caballo, en bicicleta o en moto en áreas en que haya abundancia de flores. ¡Ojo con los coches descapotables!
Advertir a los niños de no tirar piedras o ramas a los nidos de los insectos.
En caso de alergia a veneno de abeja y vivir en zonas de colmenares (apicultores ) no acudir nunca solos a las colmenas.
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Dra. Aránzazu Plaza |
Con la llegada de la primavera llegan los días largos, las flores… y para muchas familias también los estornudos, los ojos llorosos y la congestión nasal.
Muchas veces los padres piensan que su hijo "tiene un catarro eterno", pero cuando los síntomas aparecen cada primavera y duran semanas, suele haber un culpable claro: el polen, y uno de los principales pólenes de la primeavera es el polen de gramíneas. La alergia al polen de gramíneas es una de las alergias más frecuentes en niños y adolescentes, especialmente en España.
Las gramíneas son plantas muy comunes que encontramos prácticamente en todas partes: en parques, jardines, campos e incluso al borde de las carreteras. También pertenecen a esta familia algunos cereales como el trigo, la avena o el maíz.
El polen de gramíneas se dispersa principalmente a través del viento. Sus partículas son muy pequeñas y ligeras, por lo que pueden permanecer flotando en el aire durante bastante tiempo y recorrer largas distancias. Por eso, incluso viviendo en ciudad, muchos niños pueden tener síntomas de alergia aunque no estén cerca de campos o zonas verdes.
Existen muchas especies diferentes de gramíneas, aunque algunas son especialmente importantes desde el punto de vista de la alergia. Entre ellas se encuentran:
Lolium perenne
Dactylis glomerata
Phleum pratense
Poa pratensis
Cynodon dactylon
Lo curioso es que muchas de estas plantas comparten proteínas muy parecidas en su polen. Esto hace que, cuando un niño es alérgico a una gramínea, normalmente también reaccione a otras similares. Es decir, no suele existir alergia a "una sola" gramínea, sino a varias al mismo tiempo.
La época más complicada suele ir de abril a julio, aunque mayo y junio son normalmente los meses más intensos
En los niños alérgicos es frecuente notar:
Estornudos repetidos
Moqueo constante
Picor de nariz y ojos
Ojos rojos o llorosos
Tos seca
Cansancio
Peor descanso nocturno
Algunos niños también pueden tener dificultad para respirar o síntomas de asma, especialmente cuando hacen deporte al aire libre.
Te propongo un juego
Si tu hijo es alérgico a este polen puede ser divertido aprender a reconocer estas plantas. Puedes aprovechar los momentos en exteriores para fijarte con él en las plantas del suelo, hacerle fotos y luego consultar en internet el nombre de esas plantas para descubrir cuales de ellas son gramíneas y si es más mayor, incluso su nombre técnico. También podéis hacer el juego al revés, mirar fotos en internet de gramíneas y luego intentar encontrarlas cuando estéis en un jardín, parque, campo… Seguro que no solo les entretiene sino que les hace ser más observadores.
¿Cuándo consultar con el alergólogo?
Es recomendable consultar cuando:
Un diagnóstico adecuado puede mejorar muchísimo la calidad de vida del niño y de toda la familia.
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Lourdes Pérez González, alergóloga del Servicio de Alergología del Hospital Universitario Quirónsalud Madrid. |
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Se dará información y se resolverán dudas sobre las alergias en niños en especial a las alergias alimentarias
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