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¿Funcionan realmente el colágeno y el magnesio para las articulaciones? El Dr. Ghassan Elgeadi analiza la evidencia científica tras estos suplementos y te da las claves para fortalecer tendones y cartílagos de forma real.
Es raro el día que no recibo en consulta a un paciente, deportista o no, que me pregunta directamente: "Doctor, ¿qué marca de colágeno me recomienda para las rodillas?". Vivimos en la era de la suplementación, donde el colágeno con magnesio se vende casi como un elixir mágico para prevenir el desgaste articular y las lesiones tendinosas.
Sin embargo, como traumatólogo, mi deber es separar las expectativas comerciales de la fisiología humana. ¿Realmente ese comprimido que te tomas por la mañana llega a tu cartílago? ¿Es el magnesio la clave de tu rendimiento? Vamos a analizarlo con rigor.
El mito del colágeno: ¿Del estómago a la articulación?
El colágeno es, efectivamente, la proteína estructural más importante de nuestro organismo. Es el "andamio" que sostiene nuestros huesos, ligamentos y tendones. El argumento del marketing es sencillo: si te falta colágeno, tómalo.
Pero el cuerpo no funciona así. Cuando ingerimos colágeno, nuestro sistema digestivo lo descompone en aminoácidos. El organismo utiliza esos ladrillos para lo que más necesite en ese momento, que puede ser reparar piel, crear pelo o fortalecer un vaso sanguíneo, no necesariamente regenerar el cartílago de tu rodilla.
De hecho, la EFSA (Agencia Europea de Seguridad Alimentaria) ha sido clara: no hay evidencia científica sólida que demuestre que el colágeno ingerido tenga un efecto terapéutico directo sobre las articulaciones en personas activas.
El papel del magnesio: este sí es un aliado real
A diferencia del colágeno, el magnesio sí tiene una función metabólica crítica y demostrada en el aparato locomotor. Para un deportista, el déficit de magnesio puede ser "caro":
¿Qué dice la ciencia sobre la prevención de lesiones?
Si te preocupan tus rodillas o sufres de tendinitis recurrentes, la solución no suele estar en el bote de suplementos. La salud de tus tejidos depende de la materia prima y del estímulo mecánico.
1. La verdadera "fábrica" de colágeno
Tu cuerpo produce su propio colágeno si le das los nutrientes adecuados. No necesitas suplementos caros si tu dieta incluye:
2. El fortalecimiento muscular
Ningún suplemento protege una articulación tanto como un músculo fuerte. Si tienes molestias en la rodilla, fortalecer el cuádriceps es infinitamente más efectivo que cualquier tratamiento en pastillas. El músculo actúa como un amortiguador biológico que descarga de trabajo al cartílago.
Mi recomendación como traumatólogo
No pierdas el tiempo (ni el dinero) buscando en la farmacia lo que no has trabajado en el gimnasio o en la cocina. Si eres deportista y sientes que tus articulaciones sufren:
En resumen: el magnesio es un gran soporte metabólico, pero el colágeno es mejor "fabricarlo" que comprarlo. Céntrate en una nutrición rica en antioxidantes y en un entrenamiento de fuerza inteligente. Tu cuerpo te lo agradecerá mucho más.
¿Manos dormidas por la noche? Descubre por qué ocurre y cómo la cirugía mínimamente invasiva libera el nervio mediano sin grandes cicatrices. Recupera el descanso y la fuerza en tus manos.

El entumecimiento y el hormigueo en las manos son síntomas que muchos pacientes minimizan al principio, atribuyéndose a una "mala postura" al dormir o al cansancio. Sin embargo, cuando estas sensaciones se vuelven recurrentes, nos despiertan a mitad de la noche o nos dificultan tareas tan cotidianas como sostener el volante o el teléfono, es muy probable que estemos ante el síndrome del túnel carpiano.
Como traumatólogo, veo a diario cómo esta afección impacta en la calidad de vida, especialmente en mujeres de entre 30 y 60 años. Se trata de una compresión del nervio mediano a su paso por la muñeca, un canal estrecho llamado túnel carpiano que, ante cualquier inflamación, "pellizca" el nervio y altera la sensibilidad y fuerza de la mano.
¿Por qué ocurre y cuáles son los síntomas reales?
El nervio mediano es el responsable de dar sensibilidad y movimiento a la palma de la mano y a los dedos pulgar, índice, medio y parte del anular (curiosamente, el meñique suele quedar libre de síntomas). Cuando el espacio en el túnel disminuye, aparecen señales claras que no debemos ignorar:
Las causas son variadas: desde factores genéticos (personas que nacen con un túnel más estrecho) hasta condiciones como la obesidad, el alcoholismo, la artritis reumatoide o cambios hormonales durante el embarazo y la menopausia. Aunque el uso intensivo del ratón y el teclado no ha demostrado ser la causa directa, sí que puede agravar los síntomas si ya existe una predisposición.
Diagnóstico de precisión: Más allá de la exploración física
Para tratar el túnel carpiano con éxito, el primer paso es un diagnóstico certero. En consulta, realizamos maniobras sencillas pero eficaces, como la prueba de Phalen (flexionar las muñecas durante 60 segundos) o el signo de Tinel (dar pequeños golpes sobre el nervio), para ver si se desencadena el hormigueo.
No obstante, para confirmar la gravedad de la compresión, nos apoyamos en pruebas tecnológicas:
Soluciones no quirúrgicas: ¿Cuándo son suficientes?
Si detectamos el problema en sus fases iniciales, podemos evitar el quirófano con medidas conservadoras. El uso de una férula nocturna es la opción más efectiva para mantener la muñeca en una posición neutra mientras dormimos, evitando la presión excesiva.
También podemos recurrir a antiinflamatorios o a infiltraciones de corticoides guiadas por ecografía para reducir la inflamación local. Sin embargo, es importante ser realistas: estas medidas suelen ofrecer un alivio temporal. Si los síntomas persisten por más de 10 meses o si existe atrofia muscular en la base del pulgar, la solución definitiva pasa por liberar el nervio.
Cirugía Mínimamente Invasiva: Recuperación rápida y segura
Históricamente, la cirugía del túnel carpiano requería una incisión abierta en la palma de la mano que resultaba en un postoperatorio molesto. Hoy, en nuestra práctica, apostamos por la cirugía mínimamente invasiva, principalmente a través de dos técnicas de vanguardia:
1. Cirugía Endoscópica
A través de una o dos incisiones milimétricas en la muñeca o la palma, introducimos un endoscopio (una cámara diminuta) que nos permite visualizar el ligamento que presiona el nervio. Al realizar el corte desde el interior, la agresión a los tejidos externos es mínima. Esto se traduce en mucho menos dolor durante los primeros días y una cicatriz casi invisible.
2. Cirugía guiada por Ecografía
Es una técnica revolucionaria donde, mediante control ecográfico constante, liberamos el ligamento con un instrumental mínimo. Al igual que la endoscópica, preserva la integridad de la palma de la mano, permitiendo al paciente empezar a usar su mano mucho antes que con la técnica abierta tradicional.
Beneficios de la técnica mínimamente invasiva:
El consejo del traumatólogo
No trates de "aguantar" el hormigueo. Un nervio comprimido durante demasiado tiempo puede sufrir un daño irreversible, causando debilidad permanente. Si empiezas a notar que dejas caer cosas o que tus dedos pierden sensibilidad cada vez más, es el momento de actuar.
La cirugía moderna es un procedimiento rápido, seguro y con una altísima tasa de éxito. Mi objetivo no es solo quitar el dolor, sino devolver la funcionalidad plena de tus manos para que puedas volver a conducir, trabajar o dormir sin interrupciones.
¿Sufres dolor por juanetes? El Dr. Ghassan Elgeadi explica cuándo es el momento de operar y cómo la cirugía mínimamente invasiva permite una recuperación rápida y caminar el mismo día.

Los juanetes, técnicamente conocidos como hallux valgus, representan una de las consultas más frecuentes en mi práctica diaria como traumatólogo. No se trata simplemente de un problema estético o de un "bulto" en el pie; estamos ante una deformidad progresiva del antepié que afecta a la biomecánica global de nuestra pisada.
Esta patología se caracteriza por la desviación del primer dedo (el dedo gordo) hacia el segundo, lo que provoca una prominencia ósea en la base del mismo. Con el tiempo, esta desviación no solo causa dolor local, sino que desencadena una serie de complicaciones que afectan la calidad de vida: inflamación crónica, dificultad extrema para calzarse y una limitación progresiva para caminar distancias que antes resultaban habituales.
¿Por qué aparecen los juanetes?
Aunque existe una creencia popular que culpa exclusivamente al calzado, el origen del Hallux Valgus es multifactorial. La genética juega un papel fundamental; la forma de nuestro pie y la estructura ósea heredada predeterminan la predisposición a sufrirlos. Sin embargo, otros factores aceleran su desarrollo:
Es importante entender que el juanete no se corrige por sí solo. Es una deformidad mecánica que, una vez iniciada, suele avanzar de manera gradual si no se toman medidas.
Señales de alerta: ¿cuándo debemos preocuparnos?
Muchos pacientes conviven con el hallux valgus durante años hasta que el dolor se vuelve insoportable. Sin embargo, existen señales que nos indican que la articulación está sufriendo un daño estructural:
Tratamiento conservador vs. cirugía definitiva
En fases iniciales, cuando la deformidad es leve, podemos recurrir a estrategias para aliviar la sintomatología. El uso de plantillas personalizadas tras un estudio biomecánico de la pisada, el cambio a un calzado de puntera ancha y la fisioterapia para fortalecer la musculatura intrínseca del pie son herramientas muy valiosas.
No obstante, como cirujano, debo ser honesto con mis pacientes: el tratamiento conservador puede retrasar la cirugía y mejorar la calidad de vida, pero no modifica el ángulo del hueso. Cuando el dolor persiste a pesar de estas medidas, la limitación para caminar es evidente o la deformidad progresa visiblemente, la única opción capaz de corregir el juanete de forma definitiva es la cirugía.
El cambio de paradigma: la cirugía mínimamente invasiva (MIS)
Uno de los mayores miedos del paciente es el postoperatorio de los juanetes, históricamente asociado a mucho dolor y largos periodos de baja. Hoy en día, gracias a la técnica mínimamente invasiva o cirugía percutánea, ese escenario ha cambiado radicalmente.
Esta técnica moderna se realiza mediante incisiones milimétricas (de apenas unos milímetros) a través de las cuales introducimos instrumental específico. Bajo control radiológico intraoperatorio en tiempo real, realizamos las osteotomías (cortes en el hueso) necesarias para realinear el dedo y eliminar la prominencia ósea.
Ventajas de la técnica percutánea
Centrar el tratamiento en este enfoque mínimamente invasivo nos ofrece beneficios sustanciales para el paciente:
¿Es la cirugía abierta todavía necesaria?
A pesar de los avances de la técnica percutánea, la cirugía abierta sigue siendo una opción de referencia para casos de deformidad compleja o severa. Cuando existe una afectación articular muy significativa o desviaciones extremas, la visualización directa nos permite realizar fijaciones más potentes con tornillos o placas que garantizan un resultado estable a largo plazo.
Ambas técnicas no compiten entre sí; se complementan. Mi labor como traumatólogo es evaluar la anatomía y la gravedad de cada juanete para determinar qué técnica ofrecerá la mejor corrección mecánica y la menor tasa de reaparición.
Recuperación y futuro de tu pisada
La intervención suele durar entre 30 y 60 minutos por pie y se realiza bajo anestesia regional. Tras la cirugía, aunque el paciente camina desde el primer día, es normal experimentar cierta inflamación durante las semanas posteriores. El seguimiento estrecho es fundamental para asegurar que la consolidación del hueso sea perfecta.
Una de las preguntas más frecuentes en consulta es: "¿puede volver a salir el juanete?". La respuesta es que la reaparición es muy poco frecuente si se ha corregido el eje del metatarso de forma adecuada y el paciente sigue las recomendaciones de calzado y apoyo tras la operación.
El objetivo final de la cirugía moderna no es solo "quitar el hueso", sino devolverle al pie su función natural. Queremos que el paciente recupere la libertad de caminar sin dolor, de elegir su calzado sin limitaciones y de retomar su actividad deportiva.
Si sientes que tus juanetes están empezando a limitar tu día a día, no esperes a que la deformidad afecte a otros dedos o articulaciones superiores como la rodilla o la cadera. Una valoración a tiempo nos permite aplicar técnicas menos agresivas y garantizar un regreso más rápido a tu rutina.
Vas a esquiar? El Dr. Ghassan Elgeadi te explica cómo evitar las lesiones de rodilla, muñeca y hombro más comunes en la nieve. Consejos de experto para una temporada segura.

Con la apertura de las estaciones, arranca la temporada más esperada por los amantes de la nieve. El esquí es una disciplina apasionante, pero su alta exigencia física y la sobrecarga que genera en las articulaciones lo convierten en un foco frecuente de lesiones en mi consulta de traumatología.
La combinación de velocidad, terrenos irregulares y el cansancio acumulado al final del día exige que nuestro cuerpo esté preparado para minimizar riesgos.
Las lesiones más frecuentes en la pista
En mi práctica diaria, observo que la localización de las lesiones varía según la disciplina y el perfil del deportista:
Claves para evitar pasar por el quirófano
Para disfrutar de la montaña sin contratiempos, es fundamental seguir estas recomendaciones básicas:
El papel del traumatólogo
Si sufres una caída con dolor persistente o inflamación, mi consejo es claro: no sigas forzando. Muchas lesiones leves se agravan por querer terminar la jornada. En nuestra unidad, apostamos por diagnósticos precisos para que la recuperación sea lo más rápida posible y puedas volver a la nieve con total estabilidad.
Disfrutar de la montaña es un placer invernal único. Hazlo con prudencia, prepara tu cuerpo y, ante cualquier molestia, busca siempre el consejo de un profesional.
¿Has sufrido alguna molestia tras tu última escapada a la nieve? Si sientes inestabilidad en la rodilla o dolor tras una caída, no esperes a que se convierta en algo crónico. ¡Consúltanos y asegúrate de disfrutar del resto de la temporada!
¿Vuelves al gimnasio tras los excesos de Navidad? El Dr. Ghassan Elgeadi te explica las claves para una vuelta segura, cómo evitar sobrecargas y las señales de alerta.

Tras el fin de las fiestas navideñas, marcadas por los excesos y el sedentarismo, el regreso al gimnasio se convierte en una prioridad para muchos. Enero es el mes de mayor afluencia en los centros deportivos, pero también un periodo crítico en las consultas de traumatología debido a lesiones por una mala planificación.
Retomar la actividad deportiva es fundamental para la salud, pero debe hacerse bajo el prisma de la prudencia. Como especialista, insisto siempre en que, aunque el cuerpo tiene memoria, también sufre el impacto de la inactividad. No podemos exigir el mismo rendimiento el 10 de enero que el que teníamos antes de las vacaciones.
El riesgo de la inactividad: ¿Por qué debemos ser prudentes?
Incluso un paréntesis de dos o tres semanas reduce nuestros niveles de condición física. Aunque la motivación está en máximos, nuestra resistencia cardiovascular y la tolerancia de tendones y músculos han disminuido. Retomar el ejercicio con una intensidad excesiva aumenta exponencialmente el riesgo de sufrir lesiones inflamatorias o traumáticas. La clave reside en ajustar el estímulo al estado actual, no al que recordamos tener.
Estrategias para una adaptación progresiva
Para que la vuelta sea duradera y saludable, te recomiendo seguir estas pautas:
Señales de alerta: ¿Cuándo te estás excediendo?
Es normal sentir fatiga o agujetas al volver a entrenar, pero es vital diferenciar una molestia adaptativa de una señal de sobrecarga.
Más allá de las agujetas, las lesiones más comunes en estas fechas son las tendinopatías y las sobrecargas musculares. Ante estas señales, lo ideal es cesar la actividad agresiva durante unos días y buscar asesoramiento profesional para adaptar la rutina.
Actividades recomendadas para la transición
Si no tienes claro por dónde empezar este mes de enero, existen opciones seguras con un bajo riesgo de lesión:
La visión del traumatólogo: Ejercicio y patologías previas
En traumatología, vemos que gran parte del dolor musculoesquelético está asociado a bajos niveles de actividad física. Si tienes una patología previa o has sufrido una lesión antigua, el ejercicio no debe eliminarse, sino programarse de forma específica. A menudo, un dolor de rodilla no se soluciona con reposo absoluto, sino fortaleciendo la musculatura para que la articulación trabaje con menos presión.
Consejos finales para tu vuelta al gimnasio
La salud es un proceso personal. Retomar el ejercicio es la mejor decisión para tu bienestar, siempre que escuches a tu cuerpo y cuentes con la guía adecuada. Si necesitas una valoración para empezar a entrenar de forma segura, no dudes en consultarnos.
¿Necesitas ayuda para volver a tu rutina deportiva? Si tienes alguna patología previa o sientes molestias al retomar tus entrenamientos, te ayudamos a recuperar tu mejor forma con un enfoque preventivo y personalizado. ¡Descubre cómo volver a moverte sin riesgos!
Blog de los expertos de la Unidad de Traumatología del Dr. Elgeadi, Jefe de Servicio de los Hospitales Quirónsalud San José y Quirónsalud Valle del Henares, con los mejores consejos para tratar y prevenir patologías y lesiones traumatológicas.
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