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Hospitales Quirónsalud San José y Quirónsalud Valle del Henares.

  • Menisco roto: cuándo operar, cuándo no y cuál es el mejor tratamiento para cada caso

    MeniscoMenisco

    El menisco es una de las estructuras más importantes de la rodilla y también una de las que más se lesionan. Es frecuente escuchar frases como "me han dicho que tengo el menisco roto" o "me duele la rodilla y seguro que es el menisco". Sin embargo, no todas las lesiones meniscales son iguales ni todas requieren cirugía.

    En la actualidad sabemos que muchas roturas pueden tratarse sin operar, mientras que otras sí necesitan una intervención para evitar dolor persistente, bloqueos articulares o deterioro progresivo del cartílago.

    La decisión correcta no depende únicamente de la resonancia magnética, sino de la combinación entre síntomas, exploración física, tipo de lesión, edad biológica y nivel de actividad del paciente.

    ¿Qué es el menisco y para qué sirve?

    Cada rodilla tiene dos meniscos: uno interno y otro externo. Son estructuras fibrocartilaginosas situadas entre el fémur y la tibia.

    Su función principal es:

    • Amortiguar impactos
    • Repartir cargas dentro de la rodilla
    • Mejorar la estabilidad articular
    • Proteger el cartílago
    • Facilitar movimientos suaves y eficientes

    Cuando el menisco se rompe o pierde funcionalidad, la rodilla trabaja peor y aumenta el riesgo de desgaste a largo plazo.

    Cómo se rompe un menisco

    Lesión traumática

    Es típica en personas jóvenes o deportistas. Ocurre tras un giro brusco, cambio de dirección, caída o movimiento forzado.

    Ejemplos frecuentes:

    • Fútbol
    • Pádel
    • Esquí
    • Running con giro inesperado
    • Entrenamiento funcional intenso

    Lesión degenerativa

    Más frecuente a partir de cierta edad. El menisco pierde elasticidad y se deteriora progresivamente.

    Puede romperse con gestos simples como:

    • Agacharse
    • Subir escaleras
    • Ponerse en cuclillas
    • Levantarse de una silla baja

    Síntomas de una lesión meniscal

    No todos los pacientes presentan los mismos síntomas. Los más habituales son:

    • Dolor localizado en la línea articular interna o externa
    • Inflamación tras actividad
    • Chasquidos dolorosos
    • Sensación de bloqueo
    • Fallo o inseguridad al caminar
    • Rigidez al levantarse
    • Molestias al girar o ponerse en cuclillas

    En algunos casos la resonancia muestra una rotura, pero el dolor procede de otra estructura. Por eso no debe tratarse solo la imagen.

    ¿Siempre hay que operar un menisco roto?

    No. Y este punto es fundamental.

    Durante años se operaron muchas lesiones meniscales que hoy sabemos que podían haberse tratado de otra forma.

    Actualmente la tendencia moderna es:

    Conservar menisco siempre que sea posible.

    Porque retirar tejido meniscal innecesariamente puede acelerar la artrosis futura.

    Cuándo NO suele ser necesaria la cirugía

    En muchos casos se puede optar inicialmente por tratamiento conservador cuando existe:

    • Dolor leve o moderado
    • Buena movilidad
    • Ausencia de bloqueo
    • Lesión degenerativa estable
    • Vida funcional razonable
    • Mejoría progresiva con rehabilitación

    Tratamiento conservador habitual

    • Fisioterapia específica
    • Fortalecimiento muscular
    • Control de inflamación
    • Pérdida de peso si procede
    • Corrección biomecánica
    • Adaptación deportiva temporal

    Muchos pacientes mejoran claramente sin pasar por quirófano.

    Cuándo conviene valorar cirugía

    La cirugía puede ser la mejor opción cuando aparece:

    Bloqueo articular

    La rodilla se engancha o no extiende completamente.

    Dolor persistente

    Tras semanas o meses de tratamiento bien realizado.

    Derrames repetidos

    Inflamación recurrente después de actividad.

    Lesión traumática inestable

    Especialmente en pacientes jóvenes y activos.

    Asociación con otras lesiones

    Por ejemplo, ligamento cruzado anterior.

    Qué tipo de cirugía se realiza hoy

    Artroscopia de rodilla

    Es una cirugía mínimamente invasiva mediante pequeñas incisiones y cámara intraarticular.

    Permite dos enfoques principales:

    Sutura meniscal

    Reparar el menisco y conservarlo. Es la opción ideal cuando la lesión lo permite.

    Meniscectomía parcial selectiva

    Retirar solo la parte dañada, preservando el máximo tejido sano.

    Hoy la prioridad no es "quitar menisco", sino salvarlo siempre que sea posible.

    Recuperación tras cirugía de menisco

    Depende del procedimiento realizado.

    Meniscectomía parcial

    • Apoyo precoz habitual
    • Recuperación funcional más rápida
    • Vuelta progresiva al deporte

    Sutura meniscal

    • Recuperación más lenta
    • Protección inicial mayor
    • Mejor beneficio a largo plazo si cicatriza correctamente

    Qué pasa si no se trata bien

    Ignorar una lesión meniscal sintomática puede provocar:

    • Dolor crónico
    • Inflamación repetida
    • Pérdida de movilidad
    • Deterioro del cartílago
    • Limitación deportiva y laboral

    Errores frecuentes del paciente

    Operarse solo por la resonancia

    Una imagen no decide por sí sola.

    Esperar años con bloqueos repetidos

    Puede empeorar la articulación.

    Volver al deporte demasiado pronto

    Aumenta recaídas.

    Pensar que "si me duele la rodilla es el menisco"

    Hay muchas otras causas.

    Preguntas frecuentes

    ¿Un menisco roto se cura solo?

    Algunas lesiones pequeñas o estables pueden mejorar sin cirugía.

    ¿Puedo caminar con el menisco roto?

    Muchos pacientes sí, depende del tipo de lesión.

    ¿Es mejor operar rápido?

    Solo cuando la indicación es clara.

    ¿La cirugía de menisco es definitiva?

    Suele mejorar mucho, pero depende del cartílago y del resto de la rodilla.

    ¿Puedo hacer deporte después?

    En la mayoría de casos sí, con readaptación correcta.

    Opinión del Dr. Ghassan Elgeadi

    El diagnóstico moderno de una lesión meniscal no consiste en "operar o no operar", sino en elegir el tratamiento que mejor preserve la rodilla a largo plazo. Cada menisco merece una estrategia individualizada.

    Si presenta dolor de rodilla, bloqueos, inflamación recurrente o limitación deportiva, una valoración especializada permite definir el tratamiento más adecuado y proteger la articulación futura.

  • Dolor cervical y mareos: cuándo el cuello puede ser el origen y cuándo no

    Dolor cervicalDolor cervical

    Muchas personas consultan por una combinación desconcertante: dolor cervical, rigidez y sensación de mareo o inestabilidad. En ocasiones se atribuye automáticamente al cuello, pero la realidad clínica es más compleja.

    El origen cervical del mareo existe, pero debe estudiarse con criterio y descartando otras causas potencialmente relevantes.

    ¿Puede el cuello producir mareo?

    Sí, en algunos pacientes.

    La musculatura cervical profunda y las articulaciones del cuello participan en el sistema de orientación espacial junto al oído interno y la visión.

    Cuando existe:

    • Contractura mantenida
    • Rigidez importante
    • Disfunción articular cervical
    • Sobrecarga postural crónica,

    puede aparecer sensación de inestabilidad, cabeza embotada o mareo inespecífico.

    Síntomas frecuentes asociados

    • Dolor cervical
    • Cefalea occipital
    • Pesadez en cabeza
    • Mareo al mover cuello
    • Empeoramiento tras pantallas
    • Tensión con estrés

    Cuándo pensar en otras causas

    Es fundamental descartar:

    • Vértigo vestibular
    • Problemas neurológicos
    • Trastornos cardiovasculares
    • Alteraciones visuales
    • Ansiedad o hiperventilación

    Cómo se estudia

    Historia clínica detallada

    Qué tipo de mareo siente el paciente, duración, desencadenantes.

    Exploración física

    • Movilidad cervical
    • Contractura muscular
    • Equilibrio
    • Signos neurológicos

    Pruebas si procede

    • Radiografía
    • Resonancia
    • Valoración ORL / neurología según caso

    Tratamiento cuando el origen es cervical

    • Fisioterapia especializada
    • Reeducación postural
    • Ergonomía laboral
    • Ejercicio cervical progresivo
    • Control del estrés muscular

    Errores frecuentes

    • Pensar que todo mareo es cervical

    No siempre.

    • Manipulaciones sin diagnóstico claro

    No recomendable.

    • Ignorar el trabajo con pantallas

    Es uno de los grandes desencadenantes actuales.

    FAQ

    ¿Dormir mal puede empeorar cervicales?

    Sí, postura y descanso influyen mucho.

    ¿El móvil afecta al cuello?

    Sí, especialmente uso prolongado en flexión.

    ¿El mareo cervical se cura?

    En muchos pacientes mejora claramente con tratamiento adecuado.

    Opinión del Dr. Ghassan Elgeadi

    El cuello puede generar síntomas muy diversos, pero etiquetar cualquier mareo como "cervical" sin estudio previo es un error frecuente. El diagnóstico preciso es siempre el primer paso.

  • Ciática: cuándo preocuparse, cómo tratarla y cuándo puede requerir cirugía

    CiáticaCiática

    Descubre qué causa la ciática, cuándo mejora con tratamiento conservador y en qué casos conviene acudir a un especialista en columna.

    La ciática es uno de los motivos de consulta más frecuentes en traumatología y columna. Muchas personas describen este problema como "un dolor que baja por la pierna", aunque en realidad se trata de un cuadro clínico más complejo que conviene valorar correctamente.

    En algunos pacientes aparece de forma súbita tras un esfuerzo. En otros, se instala de manera progresiva y comienza con molestias leves hasta interferir en actividades tan cotidianas como caminar, conducir, trabajar sentado o descansar por la noche.

    Aunque la mayoría de los episodios mejoran con tratamiento adecuado, no todas las ciáticas son iguales ni deben tratarse del mismo modo. Identificar la causa exacta es la clave para resolver el problema y evitar que se cronifique.

    ¿Qué es realmente la ciática?

    El término ciática hace referencia al dolor que sigue el trayecto del nervio ciático o de las raíces nerviosas que lo forman. Habitualmente se inicia en la zona lumbar o glútea y se irradia hacia la parte posterior o lateral de la pierna.

    No es una enfermedad en sí misma, sino la manifestación de una irritación, inflamación o compresión nerviosa.

    Esto significa que el objetivo del tratamiento no es solo "calmar el dolor", sino identificar qué estructura está afectando al nervio.

    Causas más frecuentes de ciática

    Hernia discal lumbar

    Es una de las causas más habituales, especialmente entre los 30 y los 55 años. El disco intervertebral se desplaza o protruye y comprime una raíz nerviosa.

    Estenosis del canal lumbar

    Más frecuente en pacientes de mayor edad. El canal por donde pasan los nervios se estrecha progresivamente y provoca dolor al caminar o permanecer de pie.

    Artrosis lumbar

    El desgaste de las articulaciones vertebrales puede irritar estructuras nerviosas.

    Espondilolistesis

    Se produce cuando una vértebra se desplaza sobre otra.

    Otras causas menos frecuentes

    • Inflamación muscular profunda
    • Quistes sinoviales
    • Secuelas postquirúrgicas
    • Patología de cadera que simula ciática

    Síntomas que suelen acompañar a la ciática

    El dolor irradiado es el síntoma principal, pero no el único.

    Muchos pacientes también refieren:

    • Hormigueo o adormecimiento en pierna o pie
    • Sensación de corriente eléctrica
    • Debilidad al caminar
    • Dolor que empeora al sentarse
    • Molestias al toser o hacer esfuerzos
    • Dificultad para dormir por dolor nocturno

    El patrón exacto de los síntomas ayuda a localizar la raíz nerviosa afectada.

    ¿Cuándo debe preocupar la ciática?

    Hay situaciones en las que no conviene esperar.

    Se recomienda valoración médica preferente si aparece:

    Pérdida de fuerza

    Dificultad para levantar el pie, subir escaleras o caminar con normalidad.

    Dolor incapacitante

    Cuando impide dormir, sentarse o realizar vida diaria.

    Empeoramiento progresivo

    Especialmente si ya se ha iniciado tratamiento.

    Alteraciones urinarias o intestinales

    Pueden indicar una urgencia médica y requieren atención inmediata.

    Cómo se diagnostica correctamente

    El diagnóstico empieza con una buena historia clínica y exploración física.

    No basta con decir "me baja dolor por la pierna". Es necesario valorar:

    • Fuerza muscular
    • Reflejos
    • Sensibilidad
    • Patrón del dolor
    • Limitación funcional

    Pruebas complementarias más utilizadas

    Resonancia magnética

    Permite ver discos, nervios y estructuras blandas.

    Radiografía

    Útil para valorar alineación y desgaste óseo.

    Electromiografía

    En casos seleccionados para estudiar afectación nerviosa.

    Tratamiento de la ciática: no todo es reposo

    Uno de los errores más frecuentes es guardar reposo absoluto varios días o semanas.

    En la mayoría de los casos, eso empeora la recuperación.

    Tratamiento conservador inicial

    Cuando no hay déficit neurológico importante, suele indicarse:

    • Medicación antiinflamatoria y analgésica
    • Movimiento progresivo
    • Fisioterapia específica
    • Ejercicio terapéutico guiado
    • Corrección postural
    • Modificación temporal de cargas

    Infiltraciones

    En algunos pacientes, las infiltraciones epidurales o selectivas ayudan a reducir inflamación y dolor.

    Cuándo se plantea cirugía

    La cirugía puede ser la mejor opción cuando existe:

    • Dolor persistente pese a tratamiento correcto
    • Déficit neurológico
    • Hernia compresiva relevante
    • Recaídas frecuentes con gran impacto vital

    Hoy existen técnicas menos invasivas que permiten recuperaciones más rápidas en muchos casos.

    Errores frecuentes del paciente

    Esperar demasiado tiempo con dolor intenso

    Cuanto más se prolonga una compresión nerviosa significativa, peor puede ser la recuperación.

    Automedicarse durante meses

    Alivia síntomas, pero no resuelve la causa.

    Pensar que toda hernia necesita cirugía

    No es cierto. Muchas mejoran sin operar.

    Pensar que caminar siempre empeora

    En numerosos pacientes, caminar de forma adaptada ayuda.

    Preguntas frecuentes

    ¿La ciática se cura sola?

    Muchos episodios mejoran con tratamiento conservador, especialmente si son recientes y leves.

    ¿Cuánto dura una ciática?

    Depende de la causa. Algunas mejoran en semanas y otras requieren tratamientos más avanzados.

    ¿Qué médico trata la ciática?

    Un especialista en columna o traumatología con experiencia en patología lumbar.

    ¿Siempre hay que operar una hernia discal?

    No. Solo en casos indicados clínica y radiológicamente.

    Opinión del Dr. Ghassan Elgeadi

    La palabra "ciática" engloba problemas muy distintos. El tratamiento correcto empieza por un diagnóstico preciso. No todas necesitan cirugía, pero tampoco conviene normalizar un dolor persistente que limita la calidad de vida.

    Si presenta dolor lumbar con irradiación a la pierna, pérdida de fuerza o episodios repetidos, una valoración especializada permite elegir el tratamiento más adecuado en cada fase.

  • Artrosis de rodilla: opciones sin cirugía antes de operarse y cuándo una prótesis puede ser la mejor solución

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    La artrosis de rodilla es una de las patologías articulares más frecuentes y una causa habitual de dolor, limitación funcional y pérdida de calidad de vida.

    Muchos pacientes reciben el diagnóstico con preocupación inmediata:

    "Tengo artrosis… ¿me tendré que operar?"

    La respuesta, en la mayoría de los casos, es no necesariamente. Existen múltiples tratamientos eficaces antes de llegar a la cirugía, y cuando la prótesis es necesaria, hoy disponemos de técnicas más precisas y personalizadas que en el pasado.

    Lo importante no es tratar una radiografía, sino tratar a la persona.

    ¿Qué es la artrosis de rodilla?

    La artrosis es un proceso degenerativo progresivo del cartílago articular. El cartílago recubre los extremos óseos y permite que la rodilla se mueva con suavidad.

    Cuando se deteriora, aparecen:

    • Fricción
    • Inflamación
    • Rigidez
    • Dolor
    • Pérdida funcional

    También pueden verse afectados:

    • Meniscos
    • Hueso subcondral
    • Membrana sinovial
    • Alineación de la pierna

    Por qué aparece

    No existe una única causa.

    Factores frecuentes:

    • Edad biológica
    • Sobrepeso
    • Lesiones previas
    • Cirugía antigua de menisco
    • Genética
    • Trabajo de carga repetida
    • Deportes de impacto mal gestionados
    • Alteraciones de eje (varo/valgo)

    Síntomas habituales

    • Dolor al caminar
    • Molestia al subir o bajar escaleras
    • Rigidez al levantarse
    • Inflamación ocasional
    • Crujidos
    • Limitación para andar largas distancias
    • Pérdida de confianza en la rodilla

    Lo importante: no todas las artrosis son iguales

    Hay pacientes con radiografías llamativas y pocos síntomas.

    Y otros con cambios moderados pero gran limitación.

    Por eso el tratamiento debe individualizarse.

    Tratamientos sin cirugía (muy eficaces en muchos casos)

    1. Ejercicio terapéutico

    Es una de las mejores herramientas.

    • Fortalecer cuádriceps
    • Glúteos
    • Mejorar equilibrio
    • Reducir carga articular

    2. Pérdida de peso

    Pocos kilos menos pueden cambiar mucho el dolor.

    3. Fisioterapia

    • Movilidad
    • Fortalecimiento
    • Marcha
    • Descarga muscular asociada

    4. Analgesia controlada

    En fases de brote.

    5. Infiltraciones

    Según caso:

    • Ácido hialurónico
    • Corticoide
    • PRP / terapias biológicas seleccionadas

    6. Ortesis o plantillas

    En algunos perfiles concretos.

    Cuándo conviene plantear cirugía

    No se decide por edad, sino por impacto real.

    Señales frecuentes:

    • Dolor diario relevante
    • Dificultad para caminar
    • Mal descanso por dolor
    • Limitación clara de vida social
    • Fracaso del tratamiento conservador
    • Dependencia creciente de analgésicos

    Prótesis de rodilla actual: ha cambiado mucho

    Las prótesis modernas permiten:

    • Mejor alineación
    • Planificación personalizada
    • Mayor precisión quirúrgica
    • Recuperación más rápida
    • Mejor funcionalidad

    En pacientes correctamente indicados, la satisfacción suele ser alta.

    Qué errores cometen muchos pacientes

    Esperar demasiado tiempo

    Llegan muy limitados muscularmente.

    Pensar que ya no pueden hacer ejercicio

    Justamente suele ser necesario.

    Automedicación crónica

    Sin estrategia global.

    Operarse demasiado pronto

    Sin agotar opciones conservadoras razonables.

    Pronóstico real

    Muchos pacientes pueden retrasar años la cirugía con buen manejo.

    Y cuando llega el momento quirúrgico adecuado, el cambio funcional puede ser muy importante.

    Preguntas frecuentes

    ¿La artrosis tiene cura?

    No se revierte por completo, pero puede controlarse muy bien.

    ¿Caminar desgasta más la rodilla?

    No necesariamente. Caminar adaptado suele ayudar.

    ¿Las infiltraciones funcionan?

    En muchos pacientes sí, según indicación.

    ¿Cuándo es momento de prótesis?

    Cuando el dolor y la limitación dominan la vida diaria.

    ¿Se puede hacer deporte con prótesis?

    Sí, muchas actividades de bajo impacto.

    Conclusión

    La decisión no es "aguantar u operar". La verdadera decisión es elegir el momento correcto y aprovechar todas las opciones disponibles para mantener calidad de vida.

    Si la rodilla condiciona su día a día, una valoración especializada permite definir si aún existen opciones conservadoras eficaces o si ha llegado el momento idóneo para cirugía.

  • Esguince de tobillo mal curado: por qué te sigue doliendo y cómo solucionarlo.

    ¿Tu tobillo se "dobla" con facilidad o sientes dolor meses después de una torcedura? Descubre qué es la inestabilidad crónica y cómo recuperar la fuerza y el equilibrio real de tu articulación.

    Esguince de tobilloEsguince de tobillo

    Es una de las frases que más escucho en consulta: "Doctor, me hice un esguince hace meses, reposé unos días, pero el tobillo nunca volvió a ser el mismo". Muchos pacientes aceptan ese "dolor residual" o esa sensación de que el pie está "flojo" como algo normal.

    Sin embargo, un esguince mal curado es una bomba de relojería para tu cuerpo. No solo afecta a tu pisada; puede ser el origen silencioso de lumbalgias, cervicalgias o problemas de rodilla al alterar toda tu cadena biomecánica.

    El gran olvidado: ¿Por qué el reposo no es suficiente?

    Cuando sufrimos una torcedura, los ligamentos se estiran o se rompen (parcial o totalmente). La mayoría de la gente cree que con un poco de hielo y mantener el pie en alto el problema está resuelto. Pero hay un factor invisible que el reposo no cura: la propiocepción.

    Los ligamentos no son solo "cuerdas" que sujetan huesos; son sensores de alta precisión. Le dicen a tu cerebro en qué posición está el pie sin necesidad de que lo mires. Cuando te haces un esguince, esos sensores se dañan. Si no los rehabilitas:

    1. El cerebro recibe información tardía o errónea.
    2. Tus músculos no reaccionan a tiempo ante un pequeño bache.
    3. Resultado: Te vuelves a torcer el tobillo. Es el círculo vicioso de la inestabilidad crónica.

    Las señales de que tu tobillo necesita ayuda

    Si experimentas alguno de estos síntomas, tu esguince sigue "abierto" aunque la piel ya no esté morada:

    • Hinchazón recurrente: el tobillo se inflama después de caminar un rato o al final del día.
    • Inestabilidad o "fallo": sientes que el tobillo se dobla ante el menor desnivel.
    • Rigidez matutina: molestias al dar los primeros pasos del día.
    • Miedo al deporte: has dejado de correr o saltar porque no confías en tu apoyo.

    ¿Cómo lo solucionamos? De la protección a la cirugía

    El tratamiento de un esguince mal curado no es estándar; depende del daño estructural que encontremos tras una exploración física y, a veces, una ecografía o resonancia.

    • Protección inteligente: durante la actividad, el uso de una tobillera elástica graduable es una excelente aliada. A diferencia de un vendaje rígido, estas permiten el movimiento pero ofrecen esa "compresión" que ayuda a los sensores del tobillo a estar alerta.
    • Reeducación del tobillo: es vital trabajar con fisioterapia especializada. No basta con estirar; hay que hacer ejercicios de equilibrio (superficies inestables) para "resetear" la comunicación entre el tobillo y el cerebro.
    • Cirugía Mínimamente Invasiva: en casos de grado III o inestabilidades crónicas severas donde el ligamento está prácticamente desaparecido, intervenimos para estabilizar la articulación. Gracias a la artroscopia, realizamos reparaciones ligamentarias con incisiones mínimas que permiten volver a caminar mucho antes que la cirugía abierta de antaño.

    Mi consejo: No te acostumbres a vivir con "un tobillo débil"

    Un esguince no es una lesión menor. Si tu tobillo te avisa con dolor o inestabilidad, es porque sus defensas naturales están fallando. Ignorarlo hoy puede significar una artrosis prematura mañana.

    El objetivo de la traumatología moderna no es que camines, sino que vuelvas a correr, saltar y moverte con la seguridad de que tu base es sólida. Si sientes que tu tobillo te limita, es el momento de hacer una evaluación real de tus ligamentos.

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Sobre este blog

Blog de los expertos de la Unidad de Traumatología del Dr. Elgeadi, Jefe de Servicio de los Hospitales Quirónsalud San José y Quirónsalud Valle del Henares, con los mejores consejos para tratar y prevenir patologías y lesiones traumatológicas.

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