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  • Ciática: cuándo preocuparse, cómo tratarla y cuándo puede requerir cirugía

    CiáticaCiática

    Descubre qué causa la ciática, cuándo mejora con tratamiento conservador y en qué casos conviene acudir a un especialista en columna.

    La ciática es uno de los motivos de consulta más frecuentes en traumatología y columna. Muchas personas describen este problema como "un dolor que baja por la pierna", aunque en realidad se trata de un cuadro clínico más complejo que conviene valorar correctamente.

    En algunos pacientes aparece de forma súbita tras un esfuerzo. En otros, se instala de manera progresiva y comienza con molestias leves hasta interferir en actividades tan cotidianas como caminar, conducir, trabajar sentado o descansar por la noche.

    Aunque la mayoría de los episodios mejoran con tratamiento adecuado, no todas las ciáticas son iguales ni deben tratarse del mismo modo. Identificar la causa exacta es la clave para resolver el problema y evitar que se cronifique.

    ¿Qué es realmente la ciática?

    El término ciática hace referencia al dolor que sigue el trayecto del nervio ciático o de las raíces nerviosas que lo forman. Habitualmente se inicia en la zona lumbar o glútea y se irradia hacia la parte posterior o lateral de la pierna.

    No es una enfermedad en sí misma, sino la manifestación de una irritación, inflamación o compresión nerviosa.

    Esto significa que el objetivo del tratamiento no es solo "calmar el dolor", sino identificar qué estructura está afectando al nervio.

    Causas más frecuentes de ciática

    Hernia discal lumbar

    Es una de las causas más habituales, especialmente entre los 30 y los 55 años. El disco intervertebral se desplaza o protruye y comprime una raíz nerviosa.

    Estenosis del canal lumbar

    Más frecuente en pacientes de mayor edad. El canal por donde pasan los nervios se estrecha progresivamente y provoca dolor al caminar o permanecer de pie.

    Artrosis lumbar

    El desgaste de las articulaciones vertebrales puede irritar estructuras nerviosas.

    Espondilolistesis

    Se produce cuando una vértebra se desplaza sobre otra.

    Otras causas menos frecuentes

    • Inflamación muscular profunda
    • Quistes sinoviales
    • Secuelas postquirúrgicas
    • Patología de cadera que simula ciática

    Síntomas que suelen acompañar a la ciática

    El dolor irradiado es el síntoma principal, pero no el único.

    Muchos pacientes también refieren:

    • Hormigueo o adormecimiento en pierna o pie
    • Sensación de corriente eléctrica
    • Debilidad al caminar
    • Dolor que empeora al sentarse
    • Molestias al toser o hacer esfuerzos
    • Dificultad para dormir por dolor nocturno

    El patrón exacto de los síntomas ayuda a localizar la raíz nerviosa afectada.

    ¿Cuándo debe preocupar la ciática?

    Hay situaciones en las que no conviene esperar.

    Se recomienda valoración médica preferente si aparece:

    Pérdida de fuerza

    Dificultad para levantar el pie, subir escaleras o caminar con normalidad.

    Dolor incapacitante

    Cuando impide dormir, sentarse o realizar vida diaria.

    Empeoramiento progresivo

    Especialmente si ya se ha iniciado tratamiento.

    Alteraciones urinarias o intestinales

    Pueden indicar una urgencia médica y requieren atención inmediata.

    Cómo se diagnostica correctamente

    El diagnóstico empieza con una buena historia clínica y exploración física.

    No basta con decir "me baja dolor por la pierna". Es necesario valorar:

    • Fuerza muscular
    • Reflejos
    • Sensibilidad
    • Patrón del dolor
    • Limitación funcional

    Pruebas complementarias más utilizadas

    Resonancia magnética

    Permite ver discos, nervios y estructuras blandas.

    Radiografía

    Útil para valorar alineación y desgaste óseo.

    Electromiografía

    En casos seleccionados para estudiar afectación nerviosa.

    Tratamiento de la ciática: no todo es reposo

    Uno de los errores más frecuentes es guardar reposo absoluto varios días o semanas.

    En la mayoría de los casos, eso empeora la recuperación.

    Tratamiento conservador inicial

    Cuando no hay déficit neurológico importante, suele indicarse:

    • Medicación antiinflamatoria y analgésica
    • Movimiento progresivo
    • Fisioterapia específica
    • Ejercicio terapéutico guiado
    • Corrección postural
    • Modificación temporal de cargas

    Infiltraciones

    En algunos pacientes, las infiltraciones epidurales o selectivas ayudan a reducir inflamación y dolor.

    Cuándo se plantea cirugía

    La cirugía puede ser la mejor opción cuando existe:

    • Dolor persistente pese a tratamiento correcto
    • Déficit neurológico
    • Hernia compresiva relevante
    • Recaídas frecuentes con gran impacto vital

    Hoy existen técnicas menos invasivas que permiten recuperaciones más rápidas en muchos casos.

    Errores frecuentes del paciente

    Esperar demasiado tiempo con dolor intenso

    Cuanto más se prolonga una compresión nerviosa significativa, peor puede ser la recuperación.

    Automedicarse durante meses

    Alivia síntomas, pero no resuelve la causa.

    Pensar que toda hernia necesita cirugía

    No es cierto. Muchas mejoran sin operar.

    Pensar que caminar siempre empeora

    En numerosos pacientes, caminar de forma adaptada ayuda.

    Preguntas frecuentes

    ¿La ciática se cura sola?

    Muchos episodios mejoran con tratamiento conservador, especialmente si son recientes y leves.

    ¿Cuánto dura una ciática?

    Depende de la causa. Algunas mejoran en semanas y otras requieren tratamientos más avanzados.

    ¿Qué médico trata la ciática?

    Un especialista en columna o traumatología con experiencia en patología lumbar.

    ¿Siempre hay que operar una hernia discal?

    No. Solo en casos indicados clínica y radiológicamente.

    Opinión del Dr. Ghassan Elgeadi

    La palabra "ciática" engloba problemas muy distintos. El tratamiento correcto empieza por un diagnóstico preciso. No todas necesitan cirugía, pero tampoco conviene normalizar un dolor persistente que limita la calidad de vida.

    Si presenta dolor lumbar con irradiación a la pierna, pérdida de fuerza o episodios repetidos, una valoración especializada permite elegir el tratamiento más adecuado en cada fase.

  • Artrosis de rodilla: opciones sin cirugía antes de operarse y cuándo una prótesis puede ser la mejor solución

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    La artrosis de rodilla es una de las patologías articulares más frecuentes y una causa habitual de dolor, limitación funcional y pérdida de calidad de vida.

    Muchos pacientes reciben el diagnóstico con preocupación inmediata:

    "Tengo artrosis… ¿me tendré que operar?"

    La respuesta, en la mayoría de los casos, es no necesariamente. Existen múltiples tratamientos eficaces antes de llegar a la cirugía, y cuando la prótesis es necesaria, hoy disponemos de técnicas más precisas y personalizadas que en el pasado.

    Lo importante no es tratar una radiografía, sino tratar a la persona.

    ¿Qué es la artrosis de rodilla?

    La artrosis es un proceso degenerativo progresivo del cartílago articular. El cartílago recubre los extremos óseos y permite que la rodilla se mueva con suavidad.

    Cuando se deteriora, aparecen:

    • Fricción
    • Inflamación
    • Rigidez
    • Dolor
    • Pérdida funcional

    También pueden verse afectados:

    • Meniscos
    • Hueso subcondral
    • Membrana sinovial
    • Alineación de la pierna

    Por qué aparece

    No existe una única causa.

    Factores frecuentes:

    • Edad biológica
    • Sobrepeso
    • Lesiones previas
    • Cirugía antigua de menisco
    • Genética
    • Trabajo de carga repetida
    • Deportes de impacto mal gestionados
    • Alteraciones de eje (varo/valgo)

    Síntomas habituales

    • Dolor al caminar
    • Molestia al subir o bajar escaleras
    • Rigidez al levantarse
    • Inflamación ocasional
    • Crujidos
    • Limitación para andar largas distancias
    • Pérdida de confianza en la rodilla

    Lo importante: no todas las artrosis son iguales

    Hay pacientes con radiografías llamativas y pocos síntomas.

    Y otros con cambios moderados pero gran limitación.

    Por eso el tratamiento debe individualizarse.

    Tratamientos sin cirugía (muy eficaces en muchos casos)

    1. Ejercicio terapéutico

    Es una de las mejores herramientas.

    • Fortalecer cuádriceps
    • Glúteos
    • Mejorar equilibrio
    • Reducir carga articular

    2. Pérdida de peso

    Pocos kilos menos pueden cambiar mucho el dolor.

    3. Fisioterapia

    • Movilidad
    • Fortalecimiento
    • Marcha
    • Descarga muscular asociada

    4. Analgesia controlada

    En fases de brote.

    5. Infiltraciones

    Según caso:

    • Ácido hialurónico
    • Corticoide
    • PRP / terapias biológicas seleccionadas

    6. Ortesis o plantillas

    En algunos perfiles concretos.

    Cuándo conviene plantear cirugía

    No se decide por edad, sino por impacto real.

    Señales frecuentes:

    • Dolor diario relevante
    • Dificultad para caminar
    • Mal descanso por dolor
    • Limitación clara de vida social
    • Fracaso del tratamiento conservador
    • Dependencia creciente de analgésicos

    Prótesis de rodilla actual: ha cambiado mucho

    Las prótesis modernas permiten:

    • Mejor alineación
    • Planificación personalizada
    • Mayor precisión quirúrgica
    • Recuperación más rápida
    • Mejor funcionalidad

    En pacientes correctamente indicados, la satisfacción suele ser alta.

    Qué errores cometen muchos pacientes

    Esperar demasiado tiempo

    Llegan muy limitados muscularmente.

    Pensar que ya no pueden hacer ejercicio

    Justamente suele ser necesario.

    Automedicación crónica

    Sin estrategia global.

    Operarse demasiado pronto

    Sin agotar opciones conservadoras razonables.

    Pronóstico real

    Muchos pacientes pueden retrasar años la cirugía con buen manejo.

    Y cuando llega el momento quirúrgico adecuado, el cambio funcional puede ser muy importante.

    Preguntas frecuentes

    ¿La artrosis tiene cura?

    No se revierte por completo, pero puede controlarse muy bien.

    ¿Caminar desgasta más la rodilla?

    No necesariamente. Caminar adaptado suele ayudar.

    ¿Las infiltraciones funcionan?

    En muchos pacientes sí, según indicación.

    ¿Cuándo es momento de prótesis?

    Cuando el dolor y la limitación dominan la vida diaria.

    ¿Se puede hacer deporte con prótesis?

    Sí, muchas actividades de bajo impacto.

    Conclusión

    La decisión no es "aguantar u operar". La verdadera decisión es elegir el momento correcto y aprovechar todas las opciones disponibles para mantener calidad de vida.

    Si la rodilla condiciona su día a día, una valoración especializada permite definir si aún existen opciones conservadoras eficaces o si ha llegado el momento idóneo para cirugía.

  • Esguince de tobillo mal curado: por qué te sigue doliendo y cómo solucionarlo.

    ¿Tu tobillo se "dobla" con facilidad o sientes dolor meses después de una torcedura? Descubre qué es la inestabilidad crónica y cómo recuperar la fuerza y el equilibrio real de tu articulación.

    Esguince de tobilloEsguince de tobillo

    Es una de las frases que más escucho en consulta: "Doctor, me hice un esguince hace meses, reposé unos días, pero el tobillo nunca volvió a ser el mismo". Muchos pacientes aceptan ese "dolor residual" o esa sensación de que el pie está "flojo" como algo normal.

    Sin embargo, un esguince mal curado es una bomba de relojería para tu cuerpo. No solo afecta a tu pisada; puede ser el origen silencioso de lumbalgias, cervicalgias o problemas de rodilla al alterar toda tu cadena biomecánica.

    El gran olvidado: ¿Por qué el reposo no es suficiente?

    Cuando sufrimos una torcedura, los ligamentos se estiran o se rompen (parcial o totalmente). La mayoría de la gente cree que con un poco de hielo y mantener el pie en alto el problema está resuelto. Pero hay un factor invisible que el reposo no cura: la propiocepción.

    Los ligamentos no son solo "cuerdas" que sujetan huesos; son sensores de alta precisión. Le dicen a tu cerebro en qué posición está el pie sin necesidad de que lo mires. Cuando te haces un esguince, esos sensores se dañan. Si no los rehabilitas:

    1. El cerebro recibe información tardía o errónea.
    2. Tus músculos no reaccionan a tiempo ante un pequeño bache.
    3. Resultado: Te vuelves a torcer el tobillo. Es el círculo vicioso de la inestabilidad crónica.

    Las señales de que tu tobillo necesita ayuda

    Si experimentas alguno de estos síntomas, tu esguince sigue "abierto" aunque la piel ya no esté morada:

    • Hinchazón recurrente: el tobillo se inflama después de caminar un rato o al final del día.
    • Inestabilidad o "fallo": sientes que el tobillo se dobla ante el menor desnivel.
    • Rigidez matutina: molestias al dar los primeros pasos del día.
    • Miedo al deporte: has dejado de correr o saltar porque no confías en tu apoyo.

    ¿Cómo lo solucionamos? De la protección a la cirugía

    El tratamiento de un esguince mal curado no es estándar; depende del daño estructural que encontremos tras una exploración física y, a veces, una ecografía o resonancia.

    • Protección inteligente: durante la actividad, el uso de una tobillera elástica graduable es una excelente aliada. A diferencia de un vendaje rígido, estas permiten el movimiento pero ofrecen esa "compresión" que ayuda a los sensores del tobillo a estar alerta.
    • Reeducación del tobillo: es vital trabajar con fisioterapia especializada. No basta con estirar; hay que hacer ejercicios de equilibrio (superficies inestables) para "resetear" la comunicación entre el tobillo y el cerebro.
    • Cirugía Mínimamente Invasiva: en casos de grado III o inestabilidades crónicas severas donde el ligamento está prácticamente desaparecido, intervenimos para estabilizar la articulación. Gracias a la artroscopia, realizamos reparaciones ligamentarias con incisiones mínimas que permiten volver a caminar mucho antes que la cirugía abierta de antaño.

    Mi consejo: No te acostumbres a vivir con "un tobillo débil"

    Un esguince no es una lesión menor. Si tu tobillo te avisa con dolor o inestabilidad, es porque sus defensas naturales están fallando. Ignorarlo hoy puede significar una artrosis prematura mañana.

    El objetivo de la traumatología moderna no es que camines, sino que vuelvas a correr, saltar y moverte con la seguridad de que tu base es sólida. Si sientes que tu tobillo te limita, es el momento de hacer una evaluación real de tus ligamentos.

  • Suplementos de colágeno y magnesio: ¿ciencia o márketing?

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    ¿Funcionan realmente el colágeno y el magnesio para las articulaciones? El Dr. Ghassan Elgeadi analiza la evidencia científica tras estos suplementos y te da las claves para fortalecer tendones y cartílagos de forma real.

    Es raro el día que no recibo en consulta a un paciente, deportista o no, que me pregunta directamente: "Doctor, ¿qué marca de colágeno me recomienda para las rodillas?". Vivimos en la era de la suplementación, donde el colágeno con magnesio se vende casi como un elixir mágico para prevenir el desgaste articular y las lesiones tendinosas.

    Sin embargo, como traumatólogo, mi deber es separar las expectativas comerciales de la fisiología humana. ¿Realmente ese comprimido que te tomas por la mañana llega a tu cartílago? ¿Es el magnesio la clave de tu rendimiento? Vamos a analizarlo con rigor.

    El mito del colágeno: ¿Del estómago a la articulación?

    El colágeno es, efectivamente, la proteína estructural más importante de nuestro organismo. Es el "andamio" que sostiene nuestros huesos, ligamentos y tendones. El argumento del marketing es sencillo: si te falta colágeno, tómalo.

    Pero el cuerpo no funciona así. Cuando ingerimos colágeno, nuestro sistema digestivo lo descompone en aminoácidos. El organismo utiliza esos ladrillos para lo que más necesite en ese momento, que puede ser reparar piel, crear pelo o fortalecer un vaso sanguíneo, no necesariamente regenerar el cartílago de tu rodilla.

    De hecho, la EFSA (Agencia Europea de Seguridad Alimentaria) ha sido clara: no hay evidencia científica sólida que demuestre que el colágeno ingerido tenga un efecto terapéutico directo sobre las articulaciones en personas activas.

    El papel del magnesio: este sí es un aliado real

    A diferencia del colágeno, el magnesio sí tiene una función metabólica crítica y demostrada en el aparato locomotor. Para un deportista, el déficit de magnesio puede ser "caro":

    • Rendimiento muscular: es vital para la síntesis de proteínas y la transmisión del impulso nervioso.
    • Prevención de lesiones: su carencia aumenta la fatiga, provoca calambres y altera el ritmo cardíaco, lo que indirectamente nos expone a roturas tendinosas por cansancio muscular.
    • Socio del calcio: ayuda a mantener la densidad ósea.

    ¿Qué dice la ciencia sobre la prevención de lesiones?

    Si te preocupan tus rodillas o sufres de tendinitis recurrentes, la solución no suele estar en el bote de suplementos. La salud de tus tejidos depende de la materia prima y del estímulo mecánico.

    1. La verdadera "fábrica" de colágeno

    Tu cuerpo produce su propio colágeno si le das los nutrientes adecuados. No necesitas suplementos caros si tu dieta incluye:

    • Vitamina C: Es el combustible necesario para que tus células sinteticen colágeno. Encuéntrala en el brócoli, pimientos, coles y berros.
    • Ácidos grasos Omega-3: Presentes en frutos secos (almendras, avellanas), actúan como antiinflamatorios naturales, algo vital en procesos de artrosis.
    • Licopenos: Frutos rojos y remolacha ayudan a proteger las estructuras celulares.

    2. El fortalecimiento muscular

    Ningún suplemento protege una articulación tanto como un músculo fuerte. Si tienes molestias en la rodilla, fortalecer el cuádriceps es infinitamente más efectivo que cualquier tratamiento en pastillas. El músculo actúa como un amortiguador biológico que descarga de trabajo al cartílago.

    Mi recomendación como traumatólogo

    No pierdas el tiempo (ni el dinero) buscando en la farmacia lo que no has trabajado en el gimnasio o en la cocina. Si eres deportista y sientes que tus articulaciones sufren:

    1. Revisa tu biomecánica: un calzado inadecuado o una mala pisada destruyen más cartílago que el que diez botes de colágeno podrían reparar.
    2. Calentamiento y reposo: respeta los tiempos de recuperación; el tejido conectivo es más lento que el músculo en adaptarse al esfuerzo.
    3. Consulta profesional: si hay dolor, puede haber una inflamación que requiera fisioterapia o técnicas avanzadas, como el plasma rico en plaquetas (PRP), que sí actúa directamente en la zona dañada.

    En resumen: el magnesio es un gran soporte metabólico, pero el colágeno es mejor "fabricarlo" que comprarlo. Céntrate en una nutrición rica en antioxidantes y en un entrenamiento de fuerza inteligente. Tu cuerpo te lo agradecerá mucho más.

  • Síndrome del túnel carpiano: hormigueo y soluciones

    ¿Manos dormidas por la noche? Descubre por qué ocurre y cómo la cirugía mínimamente invasiva libera el nervio mediano sin grandes cicatrices. Recupera el descanso y la fuerza en tus manos.

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    El entumecimiento y el hormigueo en las manos son síntomas que muchos pacientes minimizan al principio, atribuyéndose a una "mala postura" al dormir o al cansancio. Sin embargo, cuando estas sensaciones se vuelven recurrentes, nos despiertan a mitad de la noche o nos dificultan tareas tan cotidianas como sostener el volante o el teléfono, es muy probable que estemos ante el síndrome del túnel carpiano.

    Como traumatólogo, veo a diario cómo esta afección impacta en la calidad de vida, especialmente en mujeres de entre 30 y 60 años. Se trata de una compresión del nervio mediano a su paso por la muñeca, un canal estrecho llamado túnel carpiano que, ante cualquier inflamación, "pellizca" el nervio y altera la sensibilidad y fuerza de la mano.

    ¿Por qué ocurre y cuáles son los síntomas reales?

    El nervio mediano es el responsable de dar sensibilidad y movimiento a la palma de la mano y a los dedos pulgar, índice, medio y parte del anular (curiosamente, el meñique suele quedar libre de síntomas). Cuando el espacio en el túnel disminuye, aparecen señales claras que no debemos ignorar:

    • Hormigueo nocturno: Es el síntoma estrella. Los pacientes suelen despertarse con la necesidad de "sacudir" las manos para recuperar la sensibilidad.
    • Torpeza y debilidad: Dejar caer objetos de forma involuntaria o tener dificultad para realizar movimientos finos, como abotonarse una camisa.
    • Dolor irradiado: En ocasiones, la molestia no se queda en la muñeca, sino que se extiende hacia el antebrazo e incluso el codo.

    Las causas son variadas: desde factores genéticos (personas que nacen con un túnel más estrecho) hasta condiciones como la obesidad, el alcoholismo, la artritis reumatoide o cambios hormonales durante el embarazo y la menopausia. Aunque el uso intensivo del ratón y el teclado no ha demostrado ser la causa directa, sí que puede agravar los síntomas si ya existe una predisposición.

    Diagnóstico de precisión: Más allá de la exploración física

    Para tratar el túnel carpiano con éxito, el primer paso es un diagnóstico certero. En consulta, realizamos maniobras sencillas pero eficaces, como la prueba de Phalen (flexionar las muñecas durante 60 segundos) o el signo de Tinel (dar pequeños golpes sobre el nervio), para ver si se desencadena el hormigueo.

    No obstante, para confirmar la gravedad de la compresión, nos apoyamos en pruebas tecnológicas:

    1. Electromiografía (EMG) y estudios de conducción nerviosa: Son fundamentales para medir la actividad eléctrica de los músculos y ver qué tan rápido viajan los impulsos. Esto nos permite descartar otras patologías y cuantificar el daño del nervio.
    2. Ecografía de muñeca: Nos permite visualizar en tiempo real si el nervio está pinzado o si hay inflamación en los tendones adyacentes.

    Soluciones no quirúrgicas: ¿Cuándo son suficientes?

    Si detectamos el problema en sus fases iniciales, podemos evitar el quirófano con medidas conservadoras. El uso de una férula nocturna es la opción más efectiva para mantener la muñeca en una posición neutra mientras dormimos, evitando la presión excesiva.

    También podemos recurrir a antiinflamatorios o a infiltraciones de corticoides guiadas por ecografía para reducir la inflamación local. Sin embargo, es importante ser realistas: estas medidas suelen ofrecer un alivio temporal. Si los síntomas persisten por más de 10 meses o si existe atrofia muscular en la base del pulgar, la solución definitiva pasa por liberar el nervio.

    Cirugía Mínimamente Invasiva: Recuperación rápida y segura

    Históricamente, la cirugía del túnel carpiano requería una incisión abierta en la palma de la mano que resultaba en un postoperatorio molesto. Hoy, en nuestra práctica, apostamos por la cirugía mínimamente invasiva, principalmente a través de dos técnicas de vanguardia:

    1. Cirugía Endoscópica

    A través de una o dos incisiones milimétricas en la muñeca o la palma, introducimos un endoscopio (una cámara diminuta) que nos permite visualizar el ligamento que presiona el nervio. Al realizar el corte desde el interior, la agresión a los tejidos externos es mínima. Esto se traduce en mucho menos dolor durante los primeros días y una cicatriz casi invisible.

    2. Cirugía guiada por Ecografía

    Es una técnica revolucionaria donde, mediante control ecográfico constante, liberamos el ligamento con un instrumental mínimo. Al igual que la endoscópica, preserva la integridad de la palma de la mano, permitiendo al paciente empezar a usar su mano mucho antes que con la técnica abierta tradicional.

    Beneficios de la técnica mínimamente invasiva:

    • Menos riesgo de infección: Al ser incisiones tan pequeñas, la cicatrización es más sencilla.
    • Retorno temprano a la rutina: El paciente puede realizar actividades ligeras casi de inmediato, evitando movimientos enérgicos las primeras semanas.
    • Resultados definitivos: Al cortar el ligamento, el nervio vuelve a tener espacio para "respirar". Los tejidos vuelven a crecer dejando ese espacio extra de forma permanente.

    El consejo del traumatólogo

    No trates de "aguantar" el hormigueo. Un nervio comprimido durante demasiado tiempo puede sufrir un daño irreversible, causando debilidad permanente. Si empiezas a notar que dejas caer cosas o que tus dedos pierden sensibilidad cada vez más, es el momento de actuar.

    La cirugía moderna es un procedimiento rápido, seguro y con una altísima tasa de éxito. Mi objetivo no es solo quitar el dolor, sino devolver la funcionalidad plena de tus manos para que puedas volver a conducir, trabajar o dormir sin interrupciones.

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Sobre este blog

Blog de los expertos de la Unidad de Traumatología del Dr. Elgeadi, Jefe de Servicio de los Hospitales Quirónsalud San José y Quirónsalud Valle del Henares, con los mejores consejos para tratar y prevenir patologías y lesiones traumatológicas.

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