Quirónsalud
Blog de la Escuela de Enfermería del Hospital Universitario Fundación Jiménez Díaz
El 8 de septiembre es el Día Internacional de la Alfabetización. En 2026, la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) recuerda el 60º aniversario de esta fecha y propone el lema "Alfabetización para las personas, el planeta y la prosperidad" (1). En el ámbito sanitario, la Organización Mundial de la Salud (OMS) habla de alfabetización en materia de salud para referirse a la capacidad de acceder a información y servicios, comprenderlos, evaluarlos y utilizarlos para favorecer el cuidado y el bienestar propio y del entorno (2).
La OMS aclara que la alfabetización en salud no consiste solo en acceder a páginas web, leer folletos o seguir indicaciones. También incluye pensar de forma crítica, interactuar con los servicios sanitarios y expresar necesidades relacionadas con la salud. Además, no es una responsabilidad exclusiva de cada persona, sino que los gobiernos, las organizaciones sanitarias y los servicios de salud deben facilitar información fiable, comprensible y útil para actuar (2).
Comprender una indicación sanitaria no siempre es sencillo. La OMS señala que incluso quienes leen bien y se manejan con los números pueden encontrar problemas cuando no conocen términos médicos, tienen que valorar riesgos y beneficios, reciben un diagnóstico importante, están preocupadas o necesitan realizar autocuidados complejos (2).
Preparar las dudas antes de una consulta, una prueba o el inicio de un medicamento puede ayudar a aprovechar mejor la información recibida. El programa Ask Me 3, del Institute for Healthcare Improvement, propone tres preguntas para hablar con el profesional sanitario: "¿Cuál es mi problema principal?", "¿Qué debo hacer?" y "¿Por qué es importante para mí hacer eso?". El material también recomienda decirlo si algo no se entiende y pedir que lo expliquen de nuevo (3).
La información sobre salud puede llegar por internet, televisión, prensa o redes sociales. MedlinePlus explica que una parte puede estar actualizada y ser fiable, pero otra no. Por eso recomienda hacer preguntas antes de creer lo que se lee o se escucha, y comprobar quién publica la información, con qué finalidad, quién la financia, de dónde proceden los datos, si cita fuentes y si está actualizada. También recomienda hablar con un profesional sanitario antes de usar esa información para tomar decisiones que puedan afectar a la salud. Si una información sanitaria llega por redes sociales y no se puede confirmar que sea fiable, la recomendación es no compartirla (4).
En Madrid existen recursos públicos de educación para la salud. La Escuela Madrileña de Salud se define como un espacio de participación ciudadana orientado a promover hábitos y estilos de vida saludables y fomentar la corresponsabilidad en el cuidado de la salud. La página de la Comunidad de Madrid incluye el acceso a formación online, cursos, vídeos y aulas virtuales de educación para la salud (5).
En el ámbito del Sistema Nacional de Salud, la Red de Escuelas de Salud para la Ciudadanía nació como una propuesta del Ministerio de Sanidad para ofrecer a pacientes, familiares y cuidadores información y herramientas de formación basadas en las mejores evidencias disponibles. La propia red indica que busca ofrecer información sanitaria y de apoyo contrastada, relevante, actualizada, veraz y entendible para la ciudadanía (6).
Alfabetizarse en salud no significa saberlo todo ni decidir en soledad. Significa comprender mejor la información sanitaria, preguntar cuando algo no queda claro, no sustituir la valoración profesional por información encontrada fuera de la consulta y apoyarse en fuentes fiables cuando se necesite información adicional (2-4). En la práctica, algunas formas cotidianas de empezar a aplicarla son preparar las dudas antes de la consulta, pedir una nueva explicación si se requiere aclaración y consultar con profesionales sanitarios antes de tomar decisiones que afecten a la salud (3,4).
Fuentes consultadas






Marta Garrigues Ramón
Profesora de la Escuela de Enfermería Fundación Jiménez Díaz - Universidad Autónoma de Madrid
En los últimos años, se ha producido un aumento sostenido en la utilización de los servicios de urgencias hospitalarias. Solo en 2022, en España se registraron más de 31 millones de atenciones urgentes, con picos de saturación en muchos hospitales públicos. Este incremento responde en parte a la dificultad de acceso a la atención primaria, pero también a la confusión de los usuarios sobre cuándo acudir a urgencias y cuándo es más apropiado esperar a una consulta en el Centro de Atención Primaria.
Como profesionales de la salud, es nuestro deber promover un uso racional y seguro de los recursos sanitarios. El objetivo de esta publicación es ofrecer pautas claras y basadas en la evidencia para saber diferenciar entre una situación urgente y una que puede esperar, y entender cómo se prioriza la atención una vez en el servicio de urgencias.
¿Cuál es la diferencia entre urgencia y emergencia?
Una urgencia es una situación clínica que requiere atención médica rápida, pero no inmediata, para evitar que el problema se agrave. En cambio, una emergencia es una situación de riesgo vital inminente que necesita una intervención médica inmediata para evitar la muerte o daños permanentes. El tiempo de respuesta es crítico à Llamar al 112.
¿Cuándo acudir a Urgencias?
El servicio de urgencias está diseñado para atender problemas de inicio reciente, intensidad significativa o riesgo potencial para la salud, que no pueden esperar a ser evaluados en un centro de salud o consulta programada.
Deberías considerar acudir si:
Por ejemplo: un dolor abdominal que comienza de forma aguda y se intensifica en pocas horas, acompañado de vómitos o fiebre debe ser valorado en urgencias.
¿Cuándo acudir al Centro de Atención Primaria?
El centro de salud es el recurso más adecuado cuando los síntomas:
Por ejemplo: tos sin fiebre ni dificultad respiratoria que lleva varios días y permite hacer vida normal puede esperar a consulta de Atención Primaria.
El Centro de Atención Primaria también es el lugar indicado para resolver dudas de salud, actualizar tratamientos y recibir educación sanitaria.
¿Qué es el triaje y por qué no se atiende por orden de llegada a Urgencias?
Al llegar a un servicio de urgencias, un profesional de enfermería evalúa rápidamente a cada paciente mediante un proceso llamado triaje, cuyo objetivo es establecer el grado de urgencia de cada paciente. Este procedimiento prioriza la atención en función del riesgo vital o clínico, y no del orden de llegada.
Los niveles de triaje se agrupan en cinco categorías:
Este sistema busca garantizar que los recursos del servicio de urgencias se asignen de manera eficiente y segura. Si a el motivo de consulta a urgencias, se le adjudica una prioridad azul, posiblemente podría haber sido resuelto en el Centro de Atención Primaria.
El uso innecesario de los servicios de urgencias contribuye a su saturación, lo que puede retrasar la atención de pacientes con problemas realmente graves. Además, puede exponer a los usuarios a largas esperas y a entornos con mayor riesgo de infección, sin obtener beneficios adicionales para su salud.
Utilizar estos recursos de manera adecuada es fundamental para preservar su función esencial: salvar vidas y atender emergencias reales de forma correcta. Además, un uso responsable implica informarse, consultar cuando sea necesario y asumir un rol activo como ciudadanos comprometidos con su propia salud.
Prof. Miriam Somolinos Yagüe
Escuela de Enfermería Fundación Jiménez Díaz-Universidad Autónoma de Madrid
Campus de Villalba
BIBLIOGRAFÍA
Valero C. Los españoles usan cada vez más las urgencias de los hospitales para acceder a la sanidad. El País [Internet]. 2024 Dic 30 [citado 2025 May 28]; Disponible en: https://elpais.com/sociedad/2024-12-30/los-espanoles-usan-cada-vez-mas-las-urgencias-de-los-hospitales-para-acceder-a-la-sanidad.html
Zachariasse JM, Seiger N, Rood PP, et al. Validity of the Manchester Triage System in emergency care: A prospective observational study. PLoS One. 2017;12(2):e0170811. DOI: 10.1371/journal.pone.0170811.
Comunidad de Madrid. Atención en Urgencias y Emergencias Sanitarias. [Internet]. Disponible en: https://www.comunidad.madrid/servicios/salud/atencion-urgencias-emergencias-sanitarias/
Ministerio de Sanidad. Uso adecuado de los servicios sanitarios. [Internet]. Disponible en: https://www.sanidad.gob.es/campannas/campanas10/serviciosSanitarios/index.html
Cuando pensamos en la soledad no deseada, es frecuente imaginar a una persona mayor que vive sola. Sin embargo, esta imagen no refleja toda la realidad. La evidencia muestra que la soledad no deseada puede afectar a personas de cualquier edad, desde la adolescencia hasta la vejez, aunque las circunstancias que la desencadenan sean diferentes en cada etapa de la vida (1,2).
Además, es importante distinguir entre vivir solo, aislamiento social y soledad no deseada, ya que a diferencia de lo que puede parecer, no significan lo mismo. El aislamiento social hace referencia a la falta objetiva de relaciones o contactos sociales, mientras que la soledad no deseada, es una experiencia subjetiva: es el sentimiento de que las relaciones que mantenemos no son suficientes o no responden a nuestras necesidades emocionales (3,4). Por ello, una persona puede vivir sola y no sentirse sola, o vivir rodeada de personas y sentirse sola.
Soledad no deseada. Un problema de salud pública
La Organización Mundial de la Salud (OMS), reconoce la conexión social como un determinante fundamental de la salud y advierte de que la soledad y el aislamiento social constituyen un problema creciente de salud pública, con repercusiones tanto en el bienestar emocional como en la salud física (3).
Aunque durante años se ha relacionado principalmente con el envejecimiento, estudios recientes muestran que la soledad no deseada también es especialmente frecuente en adolescentes y adultos jóvenes. Las transiciones vitales, el inicio de los estudios universitarios, la incorporación al mercado laboral, las dificultades para establecer relaciones significativas o el uso excesivo y poco satisfactorio de las redes sociales pueden favorecer este sentimiento de desconexión (5,6).
En las personas adultas, factores como las largas jornadas laborales, la conciliación familiar, el teletrabajo, una separación o el cuidado de familiares dependientes pueden reducir las oportunidades de mantener relaciones sociales de calidad (1,3).
En las personas mayores, la jubilación, la pérdida de seres queridos, las enfermedades crónicas o las limitaciones funcionales pueden aumentar el riesgo de experimentar soledad, aunque no todas las personas mayores la sufren ni todas las personas jóvenes están protegidas frente a ella (1,3).
¿Cómo puede afectar a nuestra salud?
La soledad no deseada no es una enfermedad, pero sí se asocia con un mayor riesgo de desarrollar problemas de salud física y mental cuando se mantiene en el tiempo (5,6).
En el ámbito emocional, se relaciona la soledad no deseada, con un mayor riesgo de ansiedad, depresión, estrés y menor bienestar psicológico. En niños, adolescentes y adultos jóvenes, además, puede favorecer problemas de salud mental que pueden persistir durante años si no se interviene de forma precoz (5,6).
Desde el punto de vista físico, la evidencia también muestra una asociación entre la soledad no deseada y un mayor riesgo de enfermedades cardiovasculares, deterioro cognitivo, fragilidad, peor calidad del sueño y un incremento de la mortalidad por todas las causas, especialmente cuando la soledad se acompaña de aislamiento social (1,7). Se cree que estas asociaciones están relacionadas con diferentes mecanismos, como el estrés crónico, la inflamación persistente, los cambios hormonales, así como con la adopción de hábitos de vida menos saludables, como el sedentarismo o una peor adherencia a los tratamientos médicos (4,7).
¿Qué podemos hacer?
La buena noticia es que la soledad no deseada puede prevenirse y abordarse.
No existe una única solución válida para todas las personas, pero la investigación indica que las intervenciones más eficaces son aquellas que combinan diferentes estrategias y se adaptan a las necesidades individuales (8).
Algunas recomendaciones que pueden resultar útiles son (8):
Hablar de la soledad también es cuidar la salud
La soledad no deseada no entiende de edad. Puede aparecer en cualquier momento de la vida y afectar a cualquier persona, independientemente de cuántas personas tenga a su alrededor.
Reconocerla sin estigmas, favorecer espacios de encuentro y fortalecer las relaciones sociales son medidas que contribuyen no solo a mejorar el bienestar emocional, sino también a proteger la salud física. Porque cuidar nuestras relaciones también forma parte de cuidar nuestra salud.
Elisa Belén Cortés Zamora
Profesora Escuela de Enfermería Fundación Jiménez Díaz-Universidad Autónoma de Madrid
Fuents consultadas




Cada 6 de julio se conmemora el Día Mundial de las Zoonosis, una iniciativa promovida por la Organización Panamericana de la Salud (OPS) para recordar la estrecha relación que existe entre la salud de las personas, los animales y nuestro entorno. No se trata de un tema que podamos saltar por alto ya que se estima que más del 60% de las enfermedades infecciosas humanas tienen origen animal, y muchas de las enfermedades emergentes, como algunas pandemias recientes, están vinculadas a esta relación entre especies, tal y como señalan organismos internacionales como la Organización Mundial de la Salud (OMS).
En relación con esto, tenemos que hablar de zoonosis, este término hace referencia a enfermedades que se transmiten entre animales y seres humanos, ya sea por contacto directo, a través de alimentos, vectores como insectos o por el propio medio ambiente. Ejemplos conocidos como la rabia, la salmonelosis o la toxoplasmosis forman parte de nuestra realidad cotidiana, lo que pone de manifiesto la importancia de la prevención y la educación en salud a la población.
En los últimos años, factores como el cambio climático, la globalización o el aumento de la convivencia con animales han favorecido la aparición y transmisión de estas enfermedades. Por ello, la OPS y la OMS promueven el enfoque "One Health" o "Una sola salud", que entiende que no es posible proteger la salud humana sin considerar también la salud animal y la del entorno en el que vivimos.
Desde el ámbito sanitario, los profesionales juegan un papel esencial en la educación, la detección precoz y la prevención. Sin embargo, la población general también tiene un papel clave ya que con pequeños gestos cotidianos podemos marcar una gran diferencia como por ejemplo , manteniendo una adecuada higiene de manos tras el contacto con animales, asegurando el cuidado responsable de nuestras mascotas mediante vacunación y revisiones veterinarias , manipulando correctamente los alimentos o evitando el contacto con animales enfermos o salvajes , son algunas de las acciones que, aunque sencillas, han resultado ser muy eficaces.
En este contexto, cuidar la salud va más allá del ámbito individual. Implica adoptar una mirada más amplia y responsable, en la que nuestras acciones diarias contribuyan al bienestar colectivo.
El Día Mundial de las Zoonosis nos invita, precisamente, a tomar conciencia de esta interdependencia y a reforzar hábitos que protejan nuestra salud y la de quienes nos rodea.
Prof. Dra. Patricia Rolle Fernández
Escuela de Enfermería Fundación Jiménez Díaz-Universidad Autónoma de Madrid
Campus Hospital Villalba
Bibliografía:




Coincidiendo con la llegada del verano y el aumento de las temperaturas, desde la Escuela de Enfermería de la Fundación Jiménez Díaz, adscrita a la Universidad Autónoma de Madrid, queremos recordar la importancia de adoptar medidas sencillas que ayuden a proteger la salud de los más pequeños. Los lactantes y los niños constituyen uno de los grupos más vulnerables frente al calor extremo, por lo que conocer cómo prevenir problemas como la deshidratación o el golpe de calor resulta fundamental para disfrutar de esta época del año de forma segura.
El verano es sinónimo de vacaciones, juegos al aire libre y tiempo en familia. Sin embargo, las altas temperaturas también pueden convertirse en un riesgo para la salud, especialmente en los más pequeños. Los lactantes y los niños tienen una menor capacidad para adaptarse al calor que los adultos, por lo que resulta fundamental conocer algunas medidas sencillas que ayuden a prevenir problemas como la deshidratación o el golpe de calor.
En los últimos años, las olas de calor han aumentado en frecuencia e intensidad. Diversas investigaciones han alertado sobre el impacto que las temperaturas elevadas pueden tener en la salud infantil, incrementando el riesgo de deshidratación, agotamiento por calor y golpe de calor. Por ello, adoptar medidas preventivas sencillas resulta fundamental para disfrutar del verano de forma segura.
¿Por qué los niños son más vulnerables al calor?
Los niños no responden al calor de la misma manera que los adultos. Los lactantes, además, dependen completamente de sus cuidadores para hidratarse, buscar lugares frescos o adaptar su ropa a las condiciones ambientales.
Entre los factores que aumentan su vulnerabilidad destacan:
Por este motivo, es importante extremar las precauciones durante los días de calor intenso.
Medidas para prevenir el golpe de calor
La prevención es la herramienta más eficaz para evitar complicaciones relacionadas con las altas temperaturas. Algunas recomendaciones básicas son:
Mantener una adecuada hidratación
Ofrecer agua frecuentemente a los niños y aumentar la frecuencia de las tomas en los lactantes ayuda a prevenir la deshidratación.
Evitar la exposición solar en las horas centrales del día
Siempre que sea posible, se recomienda limitar las actividades al aire libre entre las 12 y las 17 horas, cuando las temperaturas suelen ser más elevadas.
Utilizar ropa ligera y transpirable
Las prendas holgadas y de colores claros facilitan la pérdida de calor corporal y aumentan el confort durante los días calurosos.
Buscar espacios frescos y sombreados
Permanecer en lugares bien ventilados y protegerse del sol reduce significativamente el riesgo de sufrir problemas relacionados con el calor.
Nunca dejar a un niño dentro de un vehículo estacionado
Aunque sean pocos minutos, la temperatura en el interior de un coche puede aumentar rápidamente y alcanzar niveles peligrosos para la vida.
Señales de alarma
Reconocer los síntomas de forma precoz puede evitar complicaciones graves. Algunos signos que requieren atención inmediata son:
Ante cualquiera de estas situaciones, es importante trasladar al niño a un lugar fresco, aflojar o retirar la ropa innecesaria, ofrecer líquidos si está consciente y solicitar valoración médica lo antes posible.
Educación para la salud: el papel de la enfermería
La promoción de hábitos saludables y la prevención de enfermedades forman parte esencial de los cuidados de enfermería. A través de la educación sanitaria, los profesionales de enfermería ayudamos a las familias a identificar situaciones de riesgo, reconocer signos de alarma y adoptar medidas sencillas que contribuyen a proteger la salud infantil.
La prevención del golpe de calor no requiere intervenciones complejas, pero sí información adecuada y una vigilancia activa por parte de los adultos responsables del cuidado de los niños. Pequeños gestos cotidianos, como ofrecer líquidos con frecuencia, evitar las horas de máximo calor o buscar espacios frescos, pueden marcar una gran diferencia.
El golpe de calor es una situación potencialmente grave, pero en gran medida prevenible. Con unas sencillas medidas de protección y una adecuada educación sanitaria, podemos ayudar a que los niños disfruten del verano de forma segura y saludable. Fomentar estos hábitos y conocer las señales de alarma permite actuar de forma precoz y reducir el riesgo de complicaciones, contribuyendo así al bienestar y la salud de los más pequeños. Porque, en muchas ocasiones, cuidar de la salud infantil no depende de grandes intervenciones, sino de pequeños gestos cotidianos capaces de marcar una gran diferencia.
Prof. Marina Pérez Garrido.
Tutora de Prácticas. Profesora.
Escuela de Enfermeria Fundación Jiménez Díaz-Universidad Autónoma de Madrid. Campus Villalba.
Fuentes consultadas
Hemos creado este blog con el fin de compartir un espacio entre docentes, alumnos y cualquier persona interesada en la Enfermería con el fin de divulgar contenidos relacionados con el trabajo y los conocimientos de los profesionales que trabajamos en este ámbito de la sanidad. Porque cuidamos personas, y también enseñamos a cuidar.
Escuela de EnfermeríaHospital Universitario Fundación Jiménez Díaz
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