Quirónsalud
Blog del servicio de Traumatología de los Hospitales Quirónsalud Alicante, Torrevieja, Murcia y Valencia
Texto elaborado por Diego Giménez, jefe de traumatología de Quirónsalud Murcia.
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La discopatía degenerativa es una afección común de la columna vertebral que puede afectar a personas de cualquier edad. Se produce cuando los discos intervertebrales que actúan como amortiguadores entre las vértebras se desgastan y pierden su capacidad para absorber el impacto. Esto puede causar dolor y otros síntomas que pueden afectar la calidad de vida de los pacientes.
En este post, te contamos qué es la discopatía degenerativa, cuáles son sus causas, sus síntomas más frecuentes en pacientes y cómo los especialistas en traumatología lo diagnostican. Te contamos sobre los tratamientos disponibles para esta afección, tanto no quirúrgicos como quirúrgicos, así como la medicación utilizada para tratar los síntomas, y te damos algunos consejos útiles para prevenir y manejar la discopatía degenerativa en el día a día.
La discopatía degenerativa es una afección que afecta los discos intervertebrales de la columna vertebral. Estos discos, ubicados entre cada vértebra, actúan como amortiguadores y permiten el movimiento de la columna vertebral. Con el tiempo, estos discos pueden desgastarse y perder su capacidad para absorber los impactos.
La discopatía degenerativa puede ser causada por el envejecimiento natural, lesiones traumáticas o repetitivas y malformaciones congénitas.
El desgaste de los discos intervertebrales puede provocar dolor, inflamación y rigidez en la espalda, así como debilidad y entumecimiento en las extremidades. En casos graves, la discopatía degenerativa puede provocar una hernia de disco, que es una protrusión del núcleo pulposo del disco intervertebral a través de una fisura o rasgadura en la capa externa del disco. Esto puede ejercer presión sobre los nervios espinales cercanos y causar síntomas más graves, como dolor intenso, debilidad muscular y pérdida de sensibilidad.
Es importante destacar que la discopatía degenerativa es una afección común en personas mayores de 50 años, aunque también puede afectar a personas más jóvenes debido a factores como lesiones traumáticas o malformaciones congénitas. Las personas con sobrepeso, fumadoras y aquellas que realizan trabajos que implican levantar objetos pesados o movimientos repetitivos también tienen un mayor riesgo de desarrollar discopatía degenerativa.
esta afección no se puede curar completamente, existen tratamientos efectivos para aliviar los síntomas y mejorar la calidad de vida de los pacientes.
La discopatía degenerativa puede ser causada por una combinación de factores, entre los que se incluyen el envejecimiento natural, lesiones traumáticas o repetitivas y malformaciones congénitas.
A medida que envejecemos, los discos intervertebrales pierden su contenido de agua y se vuelven menos flexibles y resistentes. Esto puede provocar una disminución en la capacidad del disco para absorber los impactos y puede llevar a la formación de fisuras o rasgaduras en la capa externa del disco.
Las lesiones traumáticas, como las causadas por accidentes automovilísticos o caídas, también pueden provocar discopatía degenerativa. Las actividades repetitivas, como levantar objetos pesados o movimientos repetitivos en el trabajo, también pueden desgastar los discos intervertebrales con el tiempo y aumentar el riesgo de desarrollar esta afección.
Además, ciertas malformaciones congénitas pueden predisponer a las personas a desarrollar discopatía degenerativa. Por ejemplo, algunas personas nacen con una columna vertebral anormalmente curvada o con vértebras fusionadas que pueden ejercer presión sobre los discos intervertebrales y provocar su desgaste.
Otros factores de riesgo para desarrollar discopatía degenerativa incluyen el sobrepeso, el tabaquismo y la falta de ejercicio. El sobrepeso puede ejercer una presión adicional sobre los discos intervertebrales, mientras que fumar puede reducir el flujo sanguíneo a los tejidos de la columna vertebral. La falta de ejercicio también puede debilitar los músculos de la espalda y aumentar el riesgo de lesiones traumáticas y movimientos repetitivos.
En resumen, la discopatía degenerativa puede ser causada por varios factores, incluyendo el envejecimiento natural, lesiones traumáticas o repetitivas y malformaciones congénitas. Es importante conocer estos factores de riesgo para prevenir y manejar la afección de manera efectiva.
Los síntomas de la discopatía degenerativa pueden variar de leves a graves y pueden afectar diferentes partes del cuerpo, dependiendo de la ubicación de los discos afectados.
Los síntomas más comunes de la discopatía degenerativa incluyen dolor en la espalda baja o en el cuello, rigidez muscular, debilidad o entumecimiento en las extremidades, sensación de hormigueo y dificultad para moverse.
El dolor es el síntoma más común de la discopatía degenerativa y puede variar desde un dolor sordo y constante hasta un dolor agudo y punzante. El dolor puede empeorar con ciertos movimientos o actividades, como levantar objetos pesados o sentarse por largos períodos. El dolor también puede ser peor por la mañana y mejorar a lo largo del día.
La rigidez muscular también es común en personas con discopatía degenerativa. Puede ser difícil moverse o girar el cuello o la espalda, especialmente después de estar sentado o acostado durante largos períodos.
La debilidad o el entumecimiento en las extremidades son síntomas que pueden indicar una compresión nerviosa debido a una hernia de disco. La compresión nerviosa puede causar debilidad en los brazos o las piernas, lo que puede dificultar las actividades cotidianas como caminar o sujetar objetos.
La sensación de hormigueo también puede ser un síntoma de compresión nerviosa. El hormigueo se describe como una sensación de pinchazo o ardor en las extremidades y puede ser intermitente o constante.
En general, es importante prestar atención a cualquier cambio en la forma en que se siente su cuerpo, los especialistas en traumatología de Quirónsalud recomendamos buscar atención médica si experimentas algún síntoma de los mencionados con la discopatía degenerativa.
Recuerda que un diagnóstico temprano y un tratamiento adecuado pueden ayudar a prevenir complicaciones graves y mejorar la calidad de vida, y en los centros Quirónsalud contamos con la Unidad de traumatología donde profesionales y especialistas en discopatía degenerativa se encargarán del diagnóstico y tratamiento.
El diagnóstico de la discopatía degenerativa se basa en una combinación de la historia clínica del paciente, el examen físico y las pruebas de diagnóstico por imágenes.
Una vez en consulta, el médico recopilará información sobre los síntomas del paciente, incluida la ubicación y la intensidad del dolor, así como cualquier factor que parezca empeorar o mejorar el dolor.
El examen físico puede incluir pruebas para evaluar la fuerza muscular, la sensibilidad y los reflejos en las extremidades afectadas. También se pueden realizar pruebas para evaluar la flexibilidad y el rango de movimiento de la columna vertebral.
Las pruebas de diagnóstico por imágenes, como las radiografías, las resonancias magnéticas (RM) y las tomografías computarizadas (TC), también pueden ser útiles para diagnosticar la discopatía degenerativa. Las radiografías pueden mostrar signos de desgaste en los discos intervertebrales, mientras que las RM y las TC pueden proporcionar imágenes más detalladas de los discos y las estructuras circundantes.
En algunos casos, se pueden realizar pruebas adicionales para confirmar el diagnóstico o descartar otras afecciones. Por ejemplo, se puede realizar una electromiografía (EMG) para evaluar la función nerviosa en las extremidades afectadas. También se pueden realizar pruebas de laboratorio para descartar otras afecciones que puedan causar síntomas similares.
Existen varias opciones de tratamiento para la discopatía degenerativa, que van desde opciones no quirúrgicas hasta quirúrgicas. El tratamiento dependerá de la gravedad de los síntomas y de la ubicación de los discos afectados.
Los tratamientos no quirúrgicos pueden incluir fisioterapia, ejercicios de fortalecimiento muscular y terapia ocupacional. Estos tratamientos pueden ayudar a mejorar la fuerza muscular, la flexibilidad y el rango de movimiento de la columna vertebral, lo que puede reducir el dolor y mejorar la calidad de vida del paciente.
La medicación también puede ser útil para aliviar los síntomas de la discopatía degenerativa. Los analgésicos y los antiinflamatorios pueden ayudar a reducir el dolor y la inflamación en la espalda. Los relajantes musculares también pueden ser útiles para aliviar la rigidez muscular.
En casos graves o persistentes, se puede considerar la cirugía. La cirugía puede implicar la eliminación parcial o total del disco intervertebral afectado y su reemplazo con un implante artificial. También puede implicar la fusión de dos o más vértebras para estabilizar la columna vertebral. La cirugía se reserva generalmente para pacientes con síntomas graves o complicaciones como hernia de disco o compresión nerviosa.
Es importante recordar que cada caso es único y que el tratamiento adecuado para la discopatía degenerativa dependerá de varios factores, incluida la ubicación y gravedad de los síntomas del paciente. Es importante buscar atención médica si experimenta síntomas relacionados con esta afección para obtener un diagnóstico temprano y un tratamiento adecuado.
En algunos casos, los médicos pueden recomendar inyecciones de corticosteroides para aliviar el dolor y la inflamación en la espalda. Estas inyecciones se administran directamente en el área afectada y pueden proporcionar un alivio temporal del dolor.
Hay varias medidas que se pueden tomar para prevenir y manejar la discopatía degenerativa en el día a día. Estos consejos pueden ayudar a reducir el riesgo de desarrollar la afección o prevenir la recurrencia de los síntomas.
Una de las formas más efectivas de prevenir la discopatía degenerativa es mantener un estilo de vida saludable. Esto puede incluir una dieta equilibrada, ejercicio regular y evitar el tabaco. Mantener un peso saludable también puede reducir la presión sobre la columna vertebral y reducir el riesgo de lesiones traumáticas.
Es importante tener en cuenta la postura y la ergonomía al trabajar o realizar actividades diarias. Sentarse con una buena postura, levantar objetos correctamente y usar herramientas ergonómicas pueden ayudar a reducir la presión sobre la columna vertebral y prevenir lesiones.
El ejercicio regular también puede ser útil para prevenir y manejar los síntomas de la discopatía degenerativa. Los ejercicios de fortalecimiento muscular, como el yoga o el Pilates, pueden ayudar a mejorar la fuerza y flexibilidad de la columna vertebral. También se recomienda hacer ejercicio cardiovascular para mantener un corazón saludable.
Es importante escuchar a su cuerpo y descansar cuando sea necesario. Evitar actividades que causen dolor o empeoren los síntomas puede ayudar a prevenir complicaciones.
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Texto elaborado por el doctor Israel Puell, médico rehabilitador de Torrevieja.
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La hiperlordosis lumbar, es una condición en la cual la columna vertebral, presenta una curvatura más pronunciada de lo normal. Esto provoca un arco pronunciado en la espalda baja, produciendo diversos problemas de salud y reduciendo la calidad de vida de las personas afectadas.
El origen de la hiperlordosis lumbar puede ser multifactorial, incluyendo aspectos genéticos, posturales y de estilo de vida. El tratamiento de esta condición suele ser multidisciplinario e implica la intervención de profesionales de la salud como médicos, fisioterapeutas y especialistas en ejercicio físico.
Es importante conocer en detalle las causas, síntomas, diagnóstico y tratamientos de la hiperlordosis lumbar para prevenirla y manejarla adecuadamente.
Entre las causas más comunes de la hiperlordosis lumbar podemos encontrar:
Malos hábitos posturales (Adoptar posturas incorrectas durante períodos prolongados)
Actividades sedentarias. Debilidad. El desbalance de algunos músculos puede fomentar la aparición de este tipo de trastorno postural
Falta de ejercicio.
Exceso de peso frontal (embarazo, busto grande, sobrepeso).
Entrenamiento muscular incorrecto.
Trabajo físico que involucre cargar objetos pesados.
El signo más destacable es el cambio postural, que se nota a simple vista en la persona afectada: parte superior del cuerpo desplazada hacia atrás, pelvis adelantada, barriga o vientre globoso y hundimiento de la zona baja de la espalda.
Dolor y rigidez en la espalda baja al estar de pie durante mucho tiempo y al caminar.
Restricción o limitación del movimiento, particularmente notable durante la marcha o cuando se inclina el torso.
Posiblemente, cambio en el patrón de marcha.
Hormigueo o entumecimiento en las piernas y los pies.
Para el diagnóstico, los profesionales en Rehabilitación de Quirónsalud utilizan varios métodos para determinar el grado de la hiperlordosis y establecer si existen o no molestias relacionadas con esta deformidad del raquis lumbar.
Anamnesis y exploración física: Inicialmente el especialista procede a tomar datos sobre las molestias referidas por el paciente, además se indaga sobre qué factores puede estar influyendo en esta alteración postural (ocupación, antecedentes médicos, lesiones).
Seguidamente, el médico procede a realizar un examen físico exhaustivo en donde se valora el estado de la postura mediante pruebas de inspección. En este examen físico también es importante establecer la presencia de restricciones funcionales o motoras, síntomas neurológicos (adormecimiento u hormigueos).
Estudio Radiográfico: El grado de angulación solo puede ser establecido con una radiografía. Este estudio permite al médico ver exactamente hasta qué punto es el grado de angulación. Normalmente, la lordosis lumbar varía entre 40 – 60 grados, cuando el ángulo formado por las cinco vértebras lumbares supera estos grados se le considera hiperlordosis.
Ocasionalmente, se pueden utilizar otras técnicas de diagnóstico como: resonancia magnética (RM) y tomografía computarizada (TC).
A largo plazo, puede promover la degeneración de los discos intervertebrales lumbares, promover la aparición de espondiloartrosis, estrechar el canal espinal y consecuentemente provocar daños y problemas en las vías nerviosas circundantes (inflamación de los nervios y trastornos de sensibilidad)
El objetivo del tratamiento médico es, por supuesto, corregir la desalineación espinal en la parte baja de la espalda y reducir los síntomas y molestias presentes.
Se indican ejerciciosterapéuticos bajo supervisiónde un fisioterapeuta, con el objetivo de lograr restablecer las fuerzas musculares alteradas y promover la lordosis fisiológica.
Agentes físicos como crioterapia y termoterapia.
Electroanalgesia, ultrasonido y TENS para manejo del dolor.
Medicamentos para aliviar el dolor.
Cirugía correctiva en aquellos pacientes donde no se resuelve con las medidas terapéuticas anteriormente mencionadas.
Los especialistas en hiperlordosis lumbar recomiendan:
- Reprogramación postural global (RPG) que fomente la adopción de una adecuada postura.
- Ejercicios de fortalecimiento de los abdominales, glúteos e isquiotibiales.
- Ejercicios de estiramiento de la musculatura flexora de cadera, erectores de la columna y cuadrado lumbar.
- Terapia manual enfocada en movilidad lumbopélvica.
- Masaje descontracturante y relajación miofascial.
- Movilizaciones activas y pasivas.
La prevención se basa en dos grandes pilares:
- Actividad física es el primer pilar, promoverla es posible con simples cambios en la vida cotidiana, tales como: usar la bicicleta en lugar de conducir o subir escaleras en lugar de usar el elevador. Además, para este propósito, se deben realizar actividades deportivas de manera regular como: natación, trote o entrenamiento muscular específico para la espalda, realizando ejercicios de fortalecimiento y flexibilización para los músculos de la espalda baja, los abdominales y los glúteos.
- Postura saludable, para conseguirla es necesario estar siempre pendiente de la posición que adopta nuestro cuerpo, para corregir la mala postura en caso de ser necesario. Esto puede resultar agotador al principio, pero generalmente después de un tiempo el cuerpo se adapta a la corrección de postura. La corrección postural es especialmente necesaria cuando se está sentado, para ello se recomienda no permanecer sentado por demasiado tiempo y realizar pausas activas después de dos horas de estar sentado.
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Texto elaborado por la doctora Dra.Eva Guisasola Lerma, Médico Rehabilitador de Quirónsalud Valencia
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Los calambres musculares son una experiencia común que puede afectar a personas de todas las edades. A menudo, vienen acompañados de preguntas y preocupaciones. Los expertos en rehabilitación de Quirónsalud te contamos sobre los calambres musculares y lo que tienes que hacer para prevenirlos.
Los calambres musculares pueden ser causados por una variedad de factores.
Los más comunes incluyen la deshidratación, la falta de minerales como el potasio y el calcio, el sobreuso muscular, la mala circulación sanguínea, y en ocasiones, problemas médicos subyacentes como la diabetes o enfermedades neuromusculares.
Los síntomas principales de un calambre muscular incluyen dolor intenso y súbito en el músculo afectado.
El músculo puede sentirse tenso y contraído, y es posible que puedas sentir o ver una protuberancia en la zona afectada.
Los calambres suelen durar desde unos segundos hasta varios minutos.
La prevención de calambres musculares implica mantener hábitos de vida saludables.
Beber suficiente agua, mantener una dieta equilibrada que incluya potasio y calcio, estirar antes y después del ejercicio, y evitar el exceso de actividad física son medidas efectivas.
Además, evita estar en una misma posición durante largos períodos.
Los rehabilitadores de Quirónsalud recomiendan que cuando experimentes un calambre muscular, lo mejor es estirar suavemente el músculo afectado. Puedes hacerlo masajeando la zona o aplicando calor. A veces, tomar un suplemento de calcio o magnesio también puede ayudar, pero consulta a un médico antes de tomar cualquier suplemento.
Si los calambres musculares son frecuentes, graves, duran más de 10 minutos o están acompañados de otros síntomas preocupantes como debilidad muscular, cambios en la piel o problemas neurológicos, es importante buscar atención médica. Estos pueden ser signos de problemas médicos subyacentes.
El tratamiento médico para calambres musculares crónicos puede variar según la causa subyacente. Esto puede incluir cambios en la dieta, suplementos de minerales, fisioterapia, medicamentos relajantes musculares o terapia para tratar problemas médicos subyacentes.
Los calambres musculares son una molestia común, pero generalmente se pueden manejar con medidas de prevención y cuidado adecuadas. Sin embargo, es importante prestar atención a los síntomas y buscar ayuda médica si los calambres musculares son persistentes o están asociados con otros problemas de salud.
El "dolor ciático" es un dolor que comúnmente se relaciona a la compresión del nervio ciático en su trayecto desde la columna hasta los pies. Sin embargo, la mayor parte de las ocasiones este problema se relaciona con problemas a nivel lumbar por la compresión de las raíces nerviosas (nervios raquídeos ) que saliendo desde la médula formarán entre otros nervios al ciático.
Las causas de esta compresión suelen ser problemas de disco (protrusiones / hernias) o fenómenos de artrosis. La compresión de estos nervios puede causar cuadros de dolor muy intenso y limitar la movilidad. En este post, te contamos qué es la "ciática", los síntomas de su lesión, las causas del dolor y el papel crucial de la fisioterapia en su recuperación.
Los nervios raquideos son ramas nerviosas que desde la médula dan capacidad sensitiva y motora a diferentes partes del cuerpo. Una vez salen de la columna forman los nervios de todo el cuerpo. Están presentes en todas las regiones de la columna y se pueden comprimir por muchas causas. El nervio ciático en concreto se origina en la región lumbar de la columna vertebral y se extiende por la parte posterior de las piernas. Es responsable de la sensación y el control muscular en las extremidades inferiores. Sin embargo, cuando se ve comprometido, puede causar dolor agudo y otros síntomas debilitantes.
Una compresión de las raíces lumbares (L2, L3, L4 , L5 o S1) puede manifestarse a través de diversos síntomas. Los más comunes incluyen dolor punzante o ardiente que se irradia desde la parte baja de la espalda hacia la pierna, debilidad en la pierna afectada, entumecimiento, hormigueo e incluso dificultad para mover la pierna.
Estos síntomas pueden variar en intensidad y duración dependiendo de la lesión y del paciente.
El dolor radicular o ciático a menudo se debe a la compresión o irritación del nervio a causa de una protrusión o hernia de un disco intervertebral, sin embargo la artrosis y estrechamiento de diversas partes de las vertebras también pueden ser causa de su compresión. Las causas más comunes incluyenhernias de disco, estenosis espinal, lesiones traumáticas, espasmos musculares y el síndrome del piramidal o piriforme, donde el músculo piramidal (situado en la región glútea profunda) abraza y comprime el nervio tras una contractura produciendo una irritación del mismo.
El envejecimiento y la degeneración natural de la columna vertebral contribuyen a que se produzca esta causa de dolor.
La fisioterapia juega un papel fundamental en el tratamiento y recuperación de las lesiones que pueden ser causa de dolor radicular. Los fisioterapeutas utilizan enfoques personalizados para reducir el dolor, mejorar la movilidad y fortalecer los músculos circundantes.
Los ejercicios de estiramiento, fortalecimiento y movilización son parte integral del plan de tratamiento. Además, los fisioterapeutas brindan educación sobre la postura adecuada y técnicas para prevenir futuras lesiones.
Para un adecuado tratamiento es fundamental el diagnóstico preciso de cual o cuales son los puntos en los que el nervio raquideo / los nervios raquideos se han visto pinzados. Para ello la primera visita es fundamental, en ella es adecuado establecer un plan de actuación personalizado.
El primer paso corresponderá a hacer un diagnóstico preciso de la causa del dolor. El segundo paso consistirá en explicar al paciente cual es la causa/s del dolor y el plan de abordaje que se adoptará y los tiempos. El tercer Paso será emprender el tratamiento que habitualmente será multimodal, es decir, combinando el uso de fármacos para este tipo de dolor, y multidisciplinar, es decir, combinando las terapias con distintos especialistas.
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Texto elaborado por Dr. Néstor Zurita, jefe de traumatología de Quirónsalud Alicante, Elche y Gran Alacant. Miembro de los Servicios Médicos de la Real Federación Española de Natación.
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El hombro es una articulación compleja y altamente móvil que está expuesta a diversas lesiones debido a su uso constante en actividades diarias y deportivas.
Estas lesiones pueden ser dolorosas y limitar la movilidad del hombro, afectando la calidad de vida de quienes las padecen. En este post te contamos sobre las lesiones más comunes en el hombro y sus posibles tratamientos.
En el hombro podemos encontrar un amplio abanico de patologías, desde la inestabilidad (incapacidad de la articlacion del hombro de engranar correctamente) hasta la patología de los tendones que puede evolucionar hasta la rotura.
A continuación te contamos sobre las patologías más frecuentes en el hombro:
Sin duda, las alteraciones patológicas de los tendones, son las más frecuentes en los pacientes de nuestro medio.
La tendinitis puede comprender tanto los tendones del manguito rotador como de la porción larga del bíceps.
Generalmente, si se diagnostican a tiempo, suelen recuperarse con medidas de reposo, soporte de analgésicos y sobre todo con un adecuado tratamiento de rehabilitación.
Otra patología frecuente, sobre todo en pacientes a partir de 35-40 años, es la rotura de los tendones del manguito rotador. Es una de las entidades mas graves del hombro, que es preciso diagnosticar a tiempo y que obliga a realizar un tratamiento quirurgico.
La capsulitis adhesivas u hombro congelado, también es una patología que solemos ver en la consulta los traumatólogos de Quirónsalud con bastante frecuencia.
Se trata de una rigidez articular cuya causa no es bien conocida y que se manifiesta por una retracción de la cápsula y ligamentos de la articulación del hombro, lo cual limita la movilidad del hombro del paciente y que se asocia a dolor intenso.
En su mayoría se resuelve con tratamiento rehabilitador, pero en ocasiones podría requerir de cirugía.
La inestabilidad articular puede deberse a laxitud articular propia del paciente o traumatismos en el hombro que generen luxaciones y aumente la posibilidad de nuevos episodios de luxación con movimientos más banales sin traumatismos asociados.
En estos casos es importante evaluar cada caso de forma independiente, aunque muchos casos requerirán de una intervención quirúrgica para solucionarlo.
Ante traumatismos agudos en el hombro nos encontramos con fracturas tanto del húmero proximal, de la escápula o la clavícula (cintura escapular).
La artrosis glenohumeral o artrosis de hombro se trata de un proceso degenerativo articular, donde el cartílago articular sufre un desgaste que puede llegar hasta su desaparición, tanto lo que puede ocurrir en la cabeza del humero, en la glena.
Si no se controlan los síntomas, el tratamiento último consistiría en un reemplazo articular mediante la implantación de una prótesis de hombro.
El origen de la patología del hombro puede ser muy diversa. Hay un amplio porcentaje que deriva por procesos degenerativos, afectando a pacientes normalmente de edad más avanzada, y produce tendinopatias que pueden evolucionar hacia la rotura de los tendones del hombro, principalmente del manguito rotador, así como fenómenos artrósicos.
Los deportes o trabajos con movimientos repetitivos, sobre todo con elevación del brazo por encima de la cabeza, así como aquellos ejercicios donde se realicen movimientos bruscos de alta energía o que requieran de rangos de movilidad más extremos, también son susceptibles de lesionar el hombro.
Por supuesto, las caídas con traumatismo directo o de forma indirecta en el hombro también originan un importante número de lesiones.
En general, todo deporte o actividad donde se requiere realizar esfuerzo con el hombro elevado por encima de la cabeza o que realicen movimientos bruscos de alta energía es susceptible de lesionar las estructuras del hombro.
Buenos ejemplos, estos deportes serían: la natación, la pelota, balonmano, voleibol, deportes de raqueta y últimamente deportes de alta energía como es el CrossFit.
Cada año, de cara al buen tiempo, aumenta la práctica de deportes acuáticos donde se pueden producir sacudidas bruscas en el hombro como con el kitesurf, windsurf, etc, estos también pueden lesionar esta articulación.
Las caídas en general, pero muy común de la bicicleta, patines o motos, también pueden provocar lesiones en el hombro.
Es fundamental una correcta preparación física para minimizar los riesgos de lesiones por sobreúso o sobrecarga. En caso de lesión, lo mejor para tu salud es acudir a un especialista en patología de hombro. En los centros de Quirónsalud contamos con una Unidad de traumatología con los profesionalescualificados para el diagnóstico y seguimiento de tu lesión.
El principal problema por el que el paciente acude a la consulta es por dolor.
Ese dolor puede generarse en reposo, sin realizar movimiento, o a partir movimientos activos o pasivos del hombro.
El dolor suele provocar gran limitación de la función del hombro en el día a día y suele ser el síntoma más angustioso para el paciente.
Pero también podemos encontrarnos pacientes que se presentan con un déficit de movilidad del hombro (son incapaces de realizar el movimiento completo de la articulación) que en ocasiones también se relacionan con cuadros o sensación de inestabilidad.
En estos casos es fundamental una exploración física exhaustiva por un experto en traumatología con experiencia en patología de hombro para poder orientar de forma correcta el posible origen del problema.
Para las roturas de los tendones del manguito rotador lo más frecuente y deseable es realizar unareparación de forma artroscópica de los mismos, realizando una sutura y consiguiendo reinsertar el tendón en su localización original.
Actualmente, para roturas parciales de los tendones del manguito rotador, como alternativa de completar la rotura (provocando más lesión en el tendón), estamos usando parches bioinductivos de colágeno que favorece la reparación y restablece la normal anatomía del mismo.
En los casos de rotura de tendones del manguito rotador, muy evolucionadas e irreparables, toman un protagonismo importante las técnicas quirúrgicas reconstructivas. Una de estas técnicas serían las transferencias tendinosas, donde somos capaces de movilizar un tendón sano de otra localización cercana hasta el lugar donde tenemos el tendón irreparable, con el objetivo que el nuevo tendón pueda realizar la función que el tendón dañado había dejado de hacer. Este procedimiento solemos realizarlo en pacientes jóvenes con una alta demanda funcional.
En pacientes de edad más avanzada o con una demanda funcional menor podemos realizar una reconstrucción capsular superior, consiste en colocar un refuerzo en la parte superior del hombro, cubriendo el defecto que ha provocado la rotura tendinosa, y conseguimos estabilizar la cabeza del humero y evitamos su migración craneal, retrasando el desgaste articular y la consecuente artrosis que requeriría la implantación de una prótesis de forma más temprana. Nuestro equipo liderado por el Dr. Zurita ha desarrollado una técnica novedosa para este tipo de cirugía utilizando el tendón largo del bíceps, a través de un túnel óseo en el humero que nos permite controlar la tensión y estabilización de la cabeza humeral.
Para pacientes que sufren luxaciones de forma repetida del hombro, normalmente se realiza una reparación de las partes blandas dañadas consiguiendo estabilizar el proceso.
Pero en pacientes hiperlaxos o que la calidad de los tejidos blandos sea precaria por el alto número de luxaciones, además de poder encontrarnos defectos óseos, en Quirónsalud estamos realizando reparación con tope óseo. Estas técnicas se puede realizar trasponiendo la apófisis coracoide (procedimiento de Latarjet), u obteniendo injerto de hueso del propio paciente, habitualmente, para suplementar el defecto óseo glenoideo que provoca una gran inestabilidad al paciente. Estos procedimientos lo realizamos también de forma artroscópica y conseguimos darle una correcta estabilidad a la articulación.
Actualmente, un gran número de patologías del hombro pueden ser tratadas mediante técnica artroscópica, sin necesidad de cirugía abierta, por lo que se minimiza la lesión de partes blandas y somos capaces de realizar reparaciones más específicas del problema que sufre el paciente. Todo esto hace que podamos reducir el tiempo de recuperación.
Aun así, una patología del hombro tiene un tiempo estimado de recuperación de 3 a 6 meses (dependiendo de la patología y del grado de afectación de la misma)
Es muy importante, después de la cirugía, contar con un servicio especializado de terapeutas (rehabilitadores, fisioterapeutas, readaptadores…) para conseguir una mejor recuperación funcional.
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