Quirónsalud
Blog de Enfermería pediátrica del Hospital Quirónsalud San José
En muchas ocasiones, ya sea por motivos de salud, como por decisiones personales, nuestro bebé necesita alimentarse con biberones de leche artificial infantil. Tranquilos, no pasa nada, nuestro bebé va a crecer sano y saludable. Solo debemos conocer una serie de datos y de medidas higiénicas para hacerlo correctamente y que no haya ningún problema.
En el mercado, adaptándose a las necesidades nutricionales de los niños, según su edad, nos encontramos diferentes tipos de leche artificial infantil:

Existen dos formatos de leche artificial infantil: formato líquido y formato polvo. La diferencia es evidente, la primera está lista para consumir y, la segunda, debemos mezclarla con agua. Es muy importante respetar la siguiente regla en el caso del formato polvo "POR CADA 30 ML DE AGUA, SE DEBE AÑADIR UN CACITO RASO Y NO COMPACTADO DE LECHE ARTIFICIAL EN POLVO". A simple vista parece algo sencillo pero, en el día a día de la consulta, es habitual encontrarnos este error por desconocimiento, por eso queremos insistir. No vale añadir un poquito más de agua, o añadir un cacito más generoso de leche artificial. Las características nutricionales de esas leches artificiales están calculadas para que mantengamos esa relación, si añadimos más o menos, la alteramos y su concentración puede resultar perjudicial para nuestro hijo. Si el bebé al finalizar la toma, se queda llorando y tú consideras que se debe a que tiene más hambre, le puedes preparar 30 ml más de biberón con un cacito raso de polvo y, de ahí, que coma lo que quiera.
Para preparar un biberón de leche artificial infantil en formato polvo podemos usar agua del grifo siempre que la calidad y el control higiénico sanitario de ella sean buenos. El agua del grifo debemos hervirla durante un minuto y, antes de mezclarla con el polvo, dejarla templar un poco.
Otra opción es usar agua embotellada de mineralización débil adecuada para la alimentación infantil. Esta no necesitamos hervirla, se usa directamente. En este caso, podemos calentarla en el microondas o en el fuego antes de mezclarla con el polvo.
Antes de ofrecer el biberón debemos comprobar que la temperatura del líquido es buena y no quema. Recuerda que siempre es mejor ofrecer un biberón tibio que caliente.
Las diferentes piezas del biberón (tetina, rosca, tapa, válvula…) se deben separar y lavar meticulosamente para que no queden restos de leche tras la toma. Se lavan con agua caliente y jabón, llegando con un cepillo especial a todas las partes del biberón. Después se aclaran con agua abundante.
Durante los 2 primeros meses de vida, tras la limpieza, podemos esterilizar los biberones, ya sea con agua hirviendo en una cacerola o usando un esterilizador comercial.
Una vez esterilizados, para evitar la recontaminación, podemos dejar los biberones en el esterilizador hasta que los vayamos a usar o ensamblar todas las piezas y almacenarlos, cubiertos, en un lugar limpio.
Desde la consulta de enfermería del Hospital Quironsalud San José os recomendamos que, en la medida de lo posible, el biberón se prepare inmediatamente antes de su toma. La explicación es que la leche artificial, ya mezclada y caliente, conservada a temperatura ambiente, se convierte en el medio perfecto para la proliferación de bacterias como Cronobacter o Salmonella. Los restos del biberón que no se hayan consumido en un máximo de 2h se deben de desechar.
No obstante, si necesitas preparar el biberón por adelantado, es muy importante que, una vez preparado, lo enfríes rápido bajo el grifo de agua fría y lo metas en el frigorífico. La temperatura del frigorífico debe ser inferior a 5ºC y puedes almacenarlo un máximo de 24 h. A las 24h de haberlo preparado, aunque no se haya usado, hay que desecharlo. Si necesitas preparar varios, se deben preparar individualmente.
En las salidas fuera de casa, recomendamos que transportes por separado el agua caliente, por ejemplo usando un termo, y la dosis de cacitos de leche artificial que le corresponda por toma, por ejemplo usando un recipiente compartimentado por tomas, de manera que, cuando corresponda la toma, lo puedas mezclar de manera sencilla en el biberón.
¿Cómo preparar un biberón?
Unos sencillos pasos:
¡Qué aproveche!
El nacimiento de nuestro hijo supone el inicio de una nueva etapa para la familia. Una etapa llena de emociones contradictorias: alegría, tristeza, miedo, inseguridad. Esas emociones podremos gestionarlas mejor si tenemos información, si sabemos qué puede pasar y cómo podemos actuar.
Nosotras, las enfermeras, te vamos a ayudar y por ello, hoy nos gustaría hablar de la Muerte Súbita del Lactante. ¿Qué es y cómo podemos evitarla?
El síndrome de muerte súbita del lactante es una de las principales causas de muerte inexplicable durante el primer año de vida, sobre todo en los primeros seis meses de vida, en los países desarrollados.
Se define como la muerte súbita de un niño de menos de un año de edad, que ocurre aparentemente durante el sueño y que permanece sin explicación después de la realización de una minuciosa investigación post mórtem.
Se desconoce la existencia de una causa concreta, se considera que es el resultado final de la combinación de diferentes causas, por ello, lo fundamental es la adopción de medidas de prevención.
Las recomendaciones para prevenir la Muerte Súbita del Lactante son:

No tengas miedo. Infórmate, actúa y, si tienes dudas, pregúntanos. Estamos aquí para ayudarte.
Durante el embarazo nos compramos diferentes libros, revistas, buscamos en internet… intentamos recopilar mucha información sobre el recién nacido para prepararnos, pero cuando el bebé llega a casa… ¿Qué hacemos con el cordón? ¿Por qué llora? ¿Se está pelando? ¡Estrés!
La llegada del bebé a casa, junto con el malestar propio que experimenta la mujer tras el parto, supone un momento "agridulce". Dulce porque por fin tienes a tu bebé en brazos y, discretamente agrio, porque te encuentras cansada, a veces dolorida y muy sensible emocionalmente.

Tranquilos, ¡vamos a ayudaros! De manera clara, concisa y concreta, en este artículo, vamos a hablar de los cuidados básicos del recién nacido relacionados con el baño, la piel del bebé, el cordón umbilical y las uñas. Todo lo que debéis saber sobre la higiene del bebé durante el primer mes de vida.
Desde la consulta de enfermería del Hospital Quironsalud San José os recomendamos que el baño sea regular. Resulta igual de beneficioso para el bebé que el baño sea a diario, como cada dos días, lo importante es que sea regular y así garanticemos su higiene corporal. La zona del pañal, los pliegues de las axilas e ingles, las manos y la carita del bebé se deben limpiar tantas veces al día como sea necesario ya que se trata de zonas corporales más sucias, bien por estar expuestas al exterior, o por ser zonas de pliegues con más acumulación de bacterias.
Cuando se prepara el baño debemos tener en cuenta:
Para el aseo se recomienda usar un jabón suave pH neutro, no perfumado, preferiblemente aquellos especiales para bebés y aplicarlo suavemente con la mano o una esponja. Después, se aclarará al recién nacido con agua templada y se secará cuidadosamente su piel, fijándonos bien que las zonas de pliegues no queden húmedas.
Existen en el mercado diferentes dispositivos que se acoplan al interior de la bañera y nos ayudan a manejar, con más seguridad, al bebé durante el baño. Desde dispositivos estilo hamaca para los recién nacidos, hasta dispositivos en forma de trona o silla para los niños a partir de los 7-8 meses de vida. Os recomendamos que busquéis información y, en cada momento, uséis el dispositivo que más seguro os haga sentir.
El cordón umbilical del bebé provoca en algunos padres rechazo, miedo, incluso asco, piensan que duele su manipulación porque el bebé llora pero, tranquilos, su limpieza y cuidado no duele. Entre los 7- 15 días de vida se cae, durante ese tiempo, podemos bañar al bebé y sumergirle en agua, de hecho, debemos limpiar el cordón umbilical en el baño con agua y jabón para evitar que se infecte y surjan complicaciones. Después del baño, debemos secarlo bien con una gasa para mantenerlo limpio y seco.
La piel del recién nacido se seca y descama ya que pasa de un medio húmedo (el interior del útero), a un medio seco (el exterior), por lo que podemos hidratarle a continuación del baño con una loción o aceite hidratante especial para bebés sin perfumes, ni parabenos. Este momento es un momento íntimo y de relajación entre los padres y el bebé, ¡disfrutadlo!
Para proteger y cuidar la piel de los genitales, es fundamental mantener la zona limpia y seca. Debemos cambiar frecuentemente el pañal y para su limpieza, siempre que sea posible, recomendamos que utilicéis una esponja con agua y jabón, secando a continuación con una toalla. Cuando la piel de esa zona está bien, no es necesario aplicar cremas pero, si se empieza a irritar, podemos usar una crema "pasta al agua" que genera una película protectora.
Recordad que, en el caso de las niñas, debemos limpiar la zona genital de delante hacía atrás (lo último el ano) para evitar introducir restos de deposiciones en la vagina. La secreción blanquecina que observáis al separar los labios de la vagina se debe retirar con las sucesivas limpiezas ya que, su acumulación, favorece la aparición de infecciones de orina. En el caso de los niños, no es necesario retraer el prepucio ya que muchos tienen una fimosis fisiológica que, más adelante, se resolverá.
Las uñas del recién nacido son blandas y la punta, en ocasiones, se encuentra adherida a la piel. Para evitar hacerles heridas, durante el primer mes de vida, se recomienda usar una lima de cartón para suavizar la punta de la uña. Será a partir del mes de vida cuando podamos cortarlas usando una tijera especial de uñas de punta roma. El corte debe ser recto, sin picos en las esquinas.
. Y para limpiar el exterior de los oídos, tras el baño, usaremos la toalla, nunca debemos introducir bastoncillos en su interior ya que impactan el cerumen.
En las revisiones de pediatría es habitual que los padres comentéis lo mal que lo pasan los bebés durante el baño, lo mucho que lloran, sobre todo los recién nacidos. En ocasiones, en vez de tratarse de un momento relajante y especial para todos los miembros de la familia, se vive como una situación de estrés.
Desde aquí os queremos tranquilizar, es normal, todos los bebés lloran durante el aseo las primeras semanas de vida. A los padres nos angustia mucho esta situación pero recordad que es temporal, a partir del mes de vida aproximadamente cambia, llegando a convertirse en un momento de diversión con el paso de los meses.
¡Disfrutad de vuestro precioso bebé que seguro que lo vais a hacer muy bien!
¿Por qué os da tanto miedo esta técnica? ¿no sabéis muy bien cómo realizarla? ¿Os asusta hacerle daño al bebé? Los lavados nasales son muy beneficiosos para vuestros peques, asique si queréis aprender a cómo realizarlos este es vuestro post. ¡Vamos allá!
Hay mucha información al respecto, a veces incluso contradictoria que os provoca muchas dudas, y lo entendemos, no es fácil.
Los bebés son muy propensos a presentar procesos respiratorios. Al ser tan pequeñitos no son capaces todavía de sonarse ni de expulsar los mocos por sí mismos. Hasta los 6 meses de vida los bebes respiran exclusivamente por la nariz y al tratarse de un orificio tan pequeño es normal que se obstruya con mucha facilidad.
El lavado nasal es muy recomendable sobre todo cuando el bebé tiene mocos o la nariz taponada. De esta manera evitamos la acumulación de moco y ayudamos a que puedan respirar mejor. El mejor momento para realizar el lavado es antes de la toma o antes de dormir aunque lo ideal es después del baño, ya que es cuando la mucosidad esta menos reseca.
Antes de realizar el lavado necesitamos preparar el material y tenerlo todo a mano:
¿Cómo realizar un lavado nasal?, vamos paso a paso:
Cuando nuestro bebé sea un poco más mayor, a partir de los 2 años, podemos seguir realizando lavados nasales, incluso llegará un momento en el que ellos mismos lo hagan pero hasta entonces seguiremos ayudándolos nosotros. Las diferencias son las siguientes:
Por si todavía no ha quedado claro, en el siguiente video os enseñamos todos los pasos anteriormente explicados, para que entendáis mejor la técnica.
Como veis es un super fácil y sencillo así que no tengáis miedo. Un lavado nasal bien hecho puede evitar grandes complicaciones a los más pequeños de la casa.
¡ANÍMATE Y…MOCOS FUERA!
Los cólicos del lactante ¿qué son? ¿Cuándo aparecen? ¿Por qué aparecen? ¿Podemos prevenirlos? ¿Cómo se resuelven? Desde la consulta de enfermería del Hospital Quirónsalud San José hoy os vamos a resolver todas estas dudas.

Los cólicos del lactante son episodios de llanto intenso y vigoroso, en un bebé sano y bien alimentado, que suelen producirse por la tarde- noche.
Si hablas con unos padres cuyo hijo ha sufrido cólicos del lactante, estos los recordarán como unas horas del día estresantes, angustiosas, agotadoras ya que, por mucho que ellos hagan, el cólico del lactante aparece y desaparece solo.
Se producen entre los 15 días y los 3 meses de vida. Son episodios limitados en el tiempo (pueden durar desde minutos a varias horas) que desaparecen solos.
Además de ese llanto repentino e inconsolable, es muy característico que, durante el cólico, los bebés encojan las piernas sobre el abdomen y cierren los puños, mostrándose irritables y enrojecidos. En cuanto el llanto cede, los niños vuelven a su aspecto habitual.
Se desconoce la causa exacta por la que se produce el cólico del lactante, se cree que, más que por una única causa, el cólico se produce por la influencia de varias. Desde causas digestivas tales como una inmadurez digestiva propia de la edad que dificulte la expulsión de gases, estreñimiento, alteración de la flora intestinal, intolerancia o alergia a las proteínas de la leche de vaca. Hasta causas psicosociales de la familia como una excesiva estimulación del bebé, una respuesta exagerada ante el llanto del bebé, tabaquismo, cansancio o una mala técnica en la alimentación que favorezca la acumulación de gases.
Estos episodios suelen ser motivo de consulta de muchos padres. El pediatra, tras obtener una exploración normal del bebé en la que se buscan posibles problemas de salud que justifiquen ese llanto, les habla del cólico del lactante. Es importante recordar que los cólicos del lactante no son una enfermedad, se trata de un trastorno benigno que no deja ninguna secuela al bebé.
No hay evidencias científicas que avalen la existencia de un remedio eficaz, al cien por cien, para prevenirlos o tratarlos. Se han llevado a cabo diferentes estudios con Lactobacillus reuteri, un probiótico cuya ingesta no tiene efectos secundarios y que, en algunos casos, se ha visto que mejora los episodios de cólico del lactante. Habla con nuestros compañeros pediatras e infórmate.
Aquí os dejamos algunas medidas que podemos adoptar, durante el episodio de cólico, para intentar aliviar el malestar o la incomodidad de nuestro hijo:
- Mantén la calma. Debemos recordar que los bebés utilizan el llanto para comunicarse con nosotros, por lo que, tras asegurarnos de que está limpio y no tiene hambre, podemos coger al bebé en brazos para reconfortarle y trasmitirle tranquilidad.
- Prueba con un suave balanceo en brazos. Descubre cuál es su posición favorita: contra tu pecho, apoyando su abdomen en tu antebrazo.
- Los movimientos rítmicos pueden aliviarle, prueba con un paseo en el cochecito por la calle.
- Utiliza un suave ruido blanco: el sonido del secador de pelo o de la campana extractora.
- El porteo supone un momento de contacto físico estrecho que produce una gran satisfacción al bebé. Aprovecha para acariciarle la cabeza y la espalda suavemente.
- Si hace más de dos horas que ha comido, podéis realizarle un suave masaje circular en el abdomen con las piernas flexionadas que le ayude a expulsar gases. Si ha comido recientemente, es mejor que pospongáis este masaje ya que puede favorecer que el bebé vomite la toma anterior.
Si estamos cansados, o nos sentimos desbordados, debemos pedir ayuda a alguien de confianza, es normal encontrarse así, no dudes que "para cuidar, debes cuidarte" y el descanso físico y mental es fundamental.
Tu amor y tranquilidad es la mejor medicina para el cólico del lactante, recuérdalo.
A veces las preguntas más sencillas nos parecen un mundo, sobre todo cuando se trata de nuestro hij@. ¡No te preocupes, te vamos a ayudar! Resuelve con nosotras tus dudas. Porque la maternidad- paternidad es más complicada de lo que nos cuentan ¿verdad? Te presentamos un blog hecho por profesionales de enfermería para grandes padres y madres como tú. Trataremos temas relacionados con el crecimiento, la alimentación y el desarrollo de tu hijo a lo largo de la infancia.
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