Picor vaginal
Las causas del picor vaginal son muy variadas, por lo que conviene acudir al especialista lo antes posible para recibir el tratamiento más adecuado.
Síntomas y causas
El picor vaginal es un síntoma muy molesto y una de las causas más frecuentes de consulta ginecológica. Como puede estar producido por diferentes causas, es fundamental el diagnóstico temprano para recibir un tratamiento adecuado.
Cuando está acompañado de inflamación, se conoce como vulvovaginitis y afecta tanto a la mucosa vaginal como a la piel de la vulva, por lo que se manifiesta con un picor vaginal externo.
En la mayoría de los casos, el pronóstico es bueno, ya que no se asocia a patologías graves. Aun así, la incomodidad empeora notablemente la calidad de vida, por lo que se recomienda acudir al especialista lo antes posible, incluso cuando el picor no es muy intenso.
Síntomas
El picor vaginal rara vez se presenta solo. Por norma general, forma parte de un cuadro con varios síntomas:
- Picor, irritación y escozor en la vagina y la vulva, especialmente en la entrada de la vagina.
- Enrojecimiento e inflamación de la zona.
- Flujo vaginal anómalo: cambia de color, olor y consistencia:
- Flujo vaginal blanco, espeso y sin olor: suele ser signo de una infección por hongos.
- Flujo vaginal amarillo o verdoso y sin olor: suele ser indicativo de una infección de transmisión sexual.
- Flujo vaginal grisáceo con mal olor: es el signo de una infección bacteriana.
- Ardor o molestias al orinar.
- Dolor durante las relaciones sexuales.
- En algunos casos, fisuras en la piel y sangrado leve.
Causas
El motivo principal del picor de vagina es la alteración de la flora vaginal, que propicia la proliferación de microorganismos. Las causas más frecuentes son:
- Infecciones por hongos: la candidiasis vaginal es la más común, provocada por el hongo Candida albicans, que prolifera debido a cambios en el pH de la vagina o la inmunidad local.
- Vaginosis bacteriana: es un desequilibrio y crecimiento excesivo de las bacterias que habitan en la vagina.
- Vaginitis no infecciosa: puede ser una reacción alérgica o irritativo causada por jabones, espermicidas, desodorantes íntimos, detergentes, papel higiénico con perfume o ropa interior de tejido sintético.
- Infecciones de transmisión sexual (ITS): clamidia (bacteria Chlamydia trachomatis), gonorrea (bacteria Neisseria gonorrhoeae), herpes genital (virus del herpes simple) o tricomoniasis (parásito Trichomonas vaginalis)
- Cambios hormonales: la fluctuación de los niveles de estrógeno habituales en el ciclo menstrual femenino provocan picor y sequedad vaginal. Este es el motivo por el que el prurito es habitual antes de la llegada de la regla, durante el embarazo y en la menopausia.
- Estrés: el sistema inmunitario se debilita y se favorecen las infecciones.
Factores de riesgo
Algunos de los factores que aumentan el riesgo de picor vaginal son:
- Antibióticos: pueden alterar la flora vaginal y favorecer el crecimiento de hongos.
- Sistema inmunitario debilitado, por ejemplo, como consecuencia del VIH y SIDA o de tratamientos con quimioterapia.
- Cambios hormonales: anticonceptivos orales, menopausia, embarazo o lactancia.
- Diabetes no controlada: el nivel alto de azúcar en la sangre favorece las infecciones.
- Ropa interior sintética.
- Ropa excesivamente ajustada.
- Ropa interior o de baño húmeda.
- Higiene íntima con productos agresivos.
Complicaciones
Aunque la mayoría de los casos son leves, si no se tratan adecuadamente pueden surgir complicaciones, como:
- Infección fúngica causada por un hongo diferente al Candida albicans, ya que son más difíciles de detectar y más resistentes a los tratamientos habituales.
- Grietas o llagas en la vagina o la vulva.
- Afección crónica: si los episodios se dan más de cuatro veces al año.
¿Qué médico trata el picor vaginal?
El picor vaginal se trata en la especialidad de Ginecología y Obstetricia.
Diagnóstico
El diagnóstico de la enfermedad que causa el picor vaginal se basa en el siguiente procedimiento:
- Anamnesis: análisis de la historia clínica del paciente, con sus antecedentes personales y familiares. Además del estudio del estilo de vida de la paciente y las características de los síntomas percibidos.
- Exploración física: reconocimiento visual de la mucosa vaginal y la piel vulvar.
- Examen de exudado vaginal: se analiza una muestra de flujo en el laboratorio para detectar o descartar infecciones por hongos, bacterias o parásitos.
- Si los síntomas asociados hacen sospechar de cáncer de vagina o de cuello de útero, se realiza una citología ginecológica o test de Papanicolau: se toma una muestra de tejido para comprobar si hay presencia de células cancerosas.
Tratamiento
El picor vaginal se puede aliviar siguiendo estos consejos:
- Cambiar las compresas y los tampones con la frecuencia recomendada.
- Utilizar productos de higiene que respeten el pH de la zona íntima.
- Evita las duchas vaginales.
- Mantener la zona seca, para lo que es fundamental cambiar la ropa mojada lo antes posible.
- Utilizar ropa interior de algodón.
- Cambiar la ropa interior todos los días.
- Vestir ropa holgada para favorecer la circulación del aire.
El tratamiento se adapta a la patología que provoca el picor vaginal. Los más habituales son:
- Probióticos vaginales para mantener el pH y el equilibrio dela flora vaginal.
- Medicamentos: se pautan dependiendo de la causa diagnosticada. Suelen ser tópicos, en forma de óvulos o cremas. Se recurre a los fármacos orales cuando la enfermedad persiste:
- Antifúngicos para las infecciones por hongos.
- Antibióticos para las infecciones bacterianas.
- Estrógenos para paliar los efectos de la menopausia o la lactancia.





















































































