Quirónsalud
Blog del Dr. Francois Peinado. Urología. Hospital Universitario Ruber Juan Bravo

La salud sexual desempeña un papel crucial en el bienestar general, y los investigadores siguen explorando nuevos tratamientos para ayudar a las personas que sufren disfunciones sexuales. Los emocionantes avances de la tecnología médica ofrecen soluciones prometedoras, como la terapia con ondas de choque de baja intensidad (LiSWT), la terapia con células madre y la terapia con plasma rico en plaquetas (PRP). Aunque estos tratamientos tienen potencial, también presentan limitaciones que deben abordarse mediante nuevas investigaciones.
Terapia de ondas de choque de baja intensidad (LISWT)
La LiSWT es un tratamiento no invasivo que utiliza ondas sonoras para mejorar el flujo sanguíneo a los genitales. Desarrollada originalmente para tratar cálculos renales y lesiones musculoesqueléticas, los investigadores descubrieron que las ondas de choque también podían mejorar la función eréctil estimulando el crecimiento de los vasos sanguíneos. Este tratamiento se está investigando principalmente para la disfunción eréctil (DE) y la enfermedad de Peyronie en la fase dolorosa, una dolencia que provoca la curvatura del pene.
Beneficios potenciales:
Limitaciones actuales:
Terapia con células madre
La terapia con células madre es un enfoque innovador que pretende regenerar los tejidos dañados utilizando los propios mecanismos de curación del organismo. En el ámbito de la salud sexual, se está estudiando sobre todo para la disfunción eréctil y la atrofia vaginal (reducción de la elasticidad y adelgazamiento de los tejidos vaginales, a menudo relacionados con la menopausia). Las células madre, normalmente derivadas de la médula ósea o del tejido adiposo, pueden reparar vasos sanguíneos y terminaciones nerviosas dañados, mejorando su funcionamiento.
Posibles beneficios:
Limitaciones actuales:
Terapia con plasma rico en plaquetas (PRP)
La terapia PRP consiste en extraer una pequeña cantidad de sangre del paciente, procesarla para concentrar las plaquetas e inyectarla en zonas específicas para favorecer la cicatrización. En el ámbito de la salud sexual, el PRP se ha estudiado como tratamiento de la disfunción eréctil, el rejuvenecimiento vaginal e incluso afecciones como el liquen escleroso, un trastorno inflamatorio crónico de la piel que afecta a la zona genital.
Posibles beneficios:
Limitaciones actuales:
El futuro de los tratamientos de salud sexual
Aunque estos avances ofrecen nuevas esperanzas, es esencial abordarlos con expectativas realistas. Muchos de estos tratamientos están aún en fase de investigación, y sus beneficios y riesgos a largo plazo siguen sin estar claros y tienen muy poca evidencia todavía. Si está considerando alguna de estas terapias, consulte con un profesional médico para determinar cuál es el mejor enfoque en función de sus necesidades y condiciones de salud específicas.
Al mantenerse informado sobre las últimas investigaciones y avances, las personas que luchan con problemas de salud sexual pueden explorar nuevas opciones manteniendo expectativas realistas sobre su eficacia y disponibilidad.
Referencias:




La reconstrucción de estructuras peneanas como el cuerpo cavernoso y la túnica albugínea continúa siendo un reto importante en andrología y urología reconstructiva. Las técnicas actuales, como los injertos autólogos, las prótesis o los colgajos musculocutáneos, presentan limitaciones claras: desde complicaciones mecánicas e infecciones hasta una escasa recuperación funcional. En este contexto, la ingeniería tisular ha emergido como una alternativa prometedora que busca no solo reparar, sino regenerar estructuras anatómicas y funcionales del pene.
En un artículo publicado recientemente en BMC Urology por Guo et al. (2024), se revisa de forma exhaustiva el estado actual de la investigación en bioingeniería del pene, abordando tanto la reconstrucción del cuerpo cavernoso como de la túnica albugínea. El trabajo destaca la importancia de los scaffolds o andamiajes —tanto sintéticos como derivados de matrices acelulares— que permiten sostener y guiar el crecimiento celular. Además, el uso de células madre mesenquimales, derivadas de tejido adiposo o muscular, ha mostrado una notable capacidad para diferenciarse en células musculares lisas y endoteliales, componentes fundamentales para la función eréctil.

Anatomía del pene
Una de las líneas más innovadoras revisadas es el empleo de células madre modificadas genéticamente (como aquellas que sobreexpresan HIF-1α o VEGF) para mejorar la angiogénesis y la integración funcional del injerto. También se exploran métodos como la bioimpresión 3D, que permite diseñar estructuras personalizadas, y técnicas para modular la señalización celular mediante factores como TGF-β1, NO, SRF o GATA6. Los resultados preclínicos en modelos animales —principalmente conejos y ratas— son alentadores: se ha observado restauración parcial o completa de la erección, presencia de esperma tras el coito e incluso nacimientos, lo que demuestra recuperación eyaculatoria y fertilidad.
En el caso de la túnica albugínea, los injertos celulares han logrado reducir la fibrosis y recuperar la elasticidad del tejido, dos aspectos críticos en patologías como la enfermedad de Peyronie. Los estudios también apuntan a una mejora en las propiedades mecánicas del injerto y una integración estructural más eficaz con el tejido nativo.
No obstante, persisten desafíos importantes. La necesidad de validar estos resultados en modelos animales de mayor tamaño —anatómicamente comparables al pene humano—, el control de la degradabilidad del andamiaje, y la dirección específica de la diferenciación celular en el microambiente cavernoso son cuestiones aún por resolver. Además, la futura aplicación clínica requerirá superar importantes barreras regulatorias y garantizar la seguridad a largo plazo de estas terapias avanzadas.
En conjunto, esta revisión posiciona la ingeniería tisular del pene como una de las áreas más prometedoras en la medicina regenerativa aplicada a la salud sexual masculina. Su potencial para ofrecer soluciones funcionales y duraderas en casos complejos de disfunción eréctil o reconstrucción peneana es indiscutible. Se trata, sin duda, de un campo que merece atención prioritaria y colaboración entre urólogos, biólogos celulares e ingenieros biomédicos.
La disfunción eréctil (DE) es un problema más común de lo que se cree y, en muchos casos, puede ser la primera manifestación de una enfermedad sistémica subyacente. A lo largo de los años, su tratamiento ha evolucionado desde opciones farmacológicas hasta soluciones quirúrgicas avanzadas, como la implantación de una prótesis de pene. Esta intervención, que antes se consideraba un recurso "terminal" para la disfunción eréctil, ha ganado popularidad gracias a sus altos índices de satisfacción y a las mejoras en los dispositivos disponibles. Además, una reciente recomendación de la Asociación Americana de Urología podría transformar su papel en la gestión de la DE.
La DE se define como la incapacidad persistente o recurrente de lograr o mantener una erección suficiente para el rendimiento y la satisfacción sexual. Su fisiopatología es compleja y multifactorial, involucrando factores hormonales, neurogénicos, psicógenos y vasculares. Un estudio internacional reciente en ocho países reveló una prevalencia de del 37,2-48,6%. La incidencia aumenta con la edad, afectando a uno de cada cuatro hombres menores de 40 años y hasta al 100% de los mayores de 70 años. En total, se estima que más de 130 millones de hombres en el mundo padecen esta condición.

Tradicionalmente, el abordaje terapéutico de la disfunción eréctil ha sido escalonado, comenzando con cambios en el estilo de vida y tratamientos farmacológicos antes de considerar opciones quirúrgicas. No obstante, la recomendación de la AUA (Asociación Americana de Urología) de permitir que cualquier intervención, sin importar su reversibilidad, sea una opción desde el inicio del tratamiento, podría cambiar este paradigma. De esta manera, un paciente podría optar por una prótesis de pene como primera línea de tratamiento en función de sus necesidades y expectativas.
Uno de los mayores desafíos en la disfunción eréctil es que muchos hombres evitan hablar de ella por vergüenza. Una encuesta reveló que el 74% de los hombres se sienten demasiado incómodos para abordar el tema con su médico, a pesar de que el 82% habría deseado que su proveedor de salud iniciara la conversación. Para facilitar el diagnóstico, la Consulta Internacional de Medicina Sexual ha propuesto un algoritmo para estructurar una historia clínica adecuada. Esta debe incluir la duración y gravedad de los síntomas, la capacidad para lograr y mantener una erección, la existencia de erecciones nocturnas o matutinas y el impacto en la satisfacción sexual y en la pareja. Existen herramientas validadas, como el Índice Internacional de Función Eréctil (IIEF) y el Inventario de Satisfacción con el Tratamiento de la Disfunción Eréctil (EDITS), que permiten cuantificar objetivamente la severidad de la disfunción.
Algunos factores de riesgo modificables incluyen ansiedad y depresión, enfermedades cardiovasculares, hipogonadismo y síndrome metabólico, inactividad física y consumo de drogas recreativas. La farmacoterapia también es relevante, ya que medicamentos para la hipertensión y salud mental, como los betabloqueantes, diuréticos tiazídicos y los fármacos para la depresión, pueden contribuir a la DE. El examen físico debe incluir exploración genitourinaria para descartar patologías como fimosis, curvatura del pene, liquen escleroso o patologías testiculares, evaluación cardiovascular, endocrina y neurológica, y medición de constantes vitales.
Las pruebas complementarias deben individualizarse según la evaluación clínica. Se recomienda un enfoque multidisciplinario con posibles derivaciones a cardiología, endocrinología, neurología o psicología. Los estudios básicos incluyen electrocardiograma, glucosa en ayunas o HbA1c, perfil lipídico y testosterona matutina. Entre las pruebas avanzadas se encuentran la monitorización de rigidez peneana nocturna (NPTR) para diferenciar DE psicógena de orgánica, ecografía doppler con inyección intracavernosa para evaluar el estado vascular del pene y angiografía por TC en pacientes con antecedentes de traumatismo pélvico.
La prótesis de pene representa una solución definitiva para la disfunción eréctil en muchos pacientes, con altos índices de satisfacción y mejoras continuas en la tecnología de los dispositivos. Con los nuevos cambios en las recomendaciones clínicas, su papel podría expandirse y convertirse en una opción de primera línea para aquellos hombres que buscan una solución efectiva y duradera.
Es fundamental que los profesionales de la salud aborden la disfunción eréctil de manera proactiva y ofrezcan información clara sobre todas las opciones terapéuticas disponibles, asegurando así una atención integral y personalizada para cada paciente. En nuestra unidad, cada vez ofrecemos más la posibilidad de una implantación temprana de la prótesis de pene para evitar la pérdida de años sin poder tener una relación sexual satisfactoria.
Las erecciones dolorosas pueden causar angustia y afectar significativamente a la salud sexual y la calidad de vida del hombre. Aunque puede que no sea un tema frecuente de conversación, el problema es más común de lo que muchos podrían pensar. Comprender las causas más comunes de las erecciones dolorosas puede ayudar a los hombres a buscar el tratamiento adecuado y aliviar las molestias.

1. Priapismo
El priapismo es una afección caracterizada por erecciones prolongadas y a menudo dolorosas que duran más de cuatro horas y se producen sin estimulación sexual. Existen dos tipos de priapismo: isquémico y no isquémico. El priapismo isquémico, también conocido como priapismo de bajo flujo, se produce cuando la sangre queda atrapada en el tejido eréctil del pene y no puede salir. Esta forma de priapismo suele ser dolorosa y se considera una urgencia médica porque la isquemia prolongada (falta de flujo sanguíneo) puede causar daños permanentes en el tejido.
El priapismo no isquémico, o priapismo de alto flujo, es menos doloroso y se produce cuando hay un flujo incontrolado de sangre hacia el pene debido a una lesión o traumatismo en las arterias. Entre las afecciones que aumentan el riesgo de priapismo figuran la anemia falciforme, determinados medicamentos (especialmente para la disfunción eréctil) y el abuso de drogas o alcohol. Es necesaria una atención médica inmediata para tratar la causa subyacente y prevenir daños a largo plazo.
2. Enfermedad de Peyronie
Una de las principales causas de erecciones dolorosas es la enfermedad de Peyronie, una dolencia que afecta al tejido del pene. Se produce cuando se forma tejido cicatricial fibroso en el pene, lo que provoca una curvatura anormal durante las erecciones. Los hombres con enfermedad de Peyronie pueden experimentar dolor, dificultad para las erecciones y, en casos graves, una curvatura significativa que dificulta o imposibilita el coito. La acumulación de tejido cicatricial puede deberse a lesiones leves en el pene, como las que se producen durante las relaciones sexuales, los deportes o los accidentes. Sin embargo, en muchos casos se desconoce la causa exacta de la enfermedad de Peyronie.
El dolor suele aparecer durante las primeras fases de la afección, y puede disminuir a medida que ésta se estabiliza. El tratamiento médico puede ir desde inyecciones hasta cirugía que resuelve la mayoría de los casos.
3. Infecciones e inflamación
Las infecciones y la inflamación también pueden causar erecciones dolorosas. Afecciones como la prostatitis, que es la inflamación de la glándula prostática, o la uretritis, inflamación de la uretra, pueden provocar molestias durante la erección. Las infecciones de la vejiga o del tracto urinario también pueden contribuir al dolor, especialmente durante la eyaculación.
Las infecciones de transmisión sexual (ITS), como la gonorrea o la clamidia, pueden causar inflamación en los órganos reproductores y provocar erecciones dolorosas. Cuando la causa es una ITS, también pueden presentarse otros síntomas como secreción, ardor al orinar o inflamación de la zona genital. El tratamiento suele consistir en antibióticos o medicamentos antivirales, dependiendo de la naturaleza de la infección.
4. Síndrome de dolor pélvico crónico (SDPC)
El síndrome de dolor pélvico crónico (SDPC), también conocido como prostatitis crónica, es una enfermedad que afecta a hombres de todas las edades y puede causar dolor en la zona pélvica, incluso durante las erecciones. La causa exacta del SDPC no se conoce del todo, pero se cree que es una combinación de tensión muscular, inflamación nerviosa y factores psicológicos como el estrés o la ansiedad.
Los hombres con SDPC pueden experimentar dolor persistente en el perineo (la zona entre el ano y el escroto), la parte inferior del abdomen e incluso el pene. Este dolor puede acentuarse durante las erecciones, la eyaculación o después de la actividad sexual. El tratamiento del SDPC suele incluir fisioterapia del suelo pélvico, medicamentos para reducir la inflamación y el dolor, y tratamiento del estrés o la ansiedad mediante asesoramiento o técnicas de control del estrés.
5. Fimosis y parafimosis
La fimosis es una afección en la que el prepucio está demasiado tenso para retraerse sobre la cabeza del pene. Esta tirantez puede causar molestias o dolor durante la erección, especialmente en los casos en que el prepucio no se ha estirado lo suficiente como para permitir una retracción completa. La fimosis es más frecuente en hombres no circuncidados y puede resolverse por sí sola en individuos jóvenes, pero en algunos casos puede ser necesaria la intervención médica.
La parafimosis, por el contrario, se produce cuando el prepucio se atasca en una posición retraída y no puede retraerse sobre la cabeza del pene. Esto puede causar hinchazón y dolor, especialmente durante las erecciones, y requiere atención médica inmediata para evitar complicaciones. Los tratamientos para ambas afecciones incluyen cremas tópicas con corticoides, estiramientos manuales o, en casos más graves, la circuncisión.
6. Traumatismos o lesiones
Los traumatismos físicos en el pene o en la región pélvica pueden provocar erecciones dolorosas. Esto puede ocurrir debido a lesiones deportivas, accidentes o actividad sexual brusca. Una afección denominada fractura de pene, que se produce cuando se rompe la túnica albugínea (la capa protectora que rodea el tejido eréctil), puede causar un dolor intenso e inmediato durante la erección. Las fracturas de pene suelen requerir intervención quirúrgica para reparar el daño y prevenir complicaciones como la disfunción eréctil o el dolor crónico.
Conclusión
Las erecciones dolorosas pueden surgir por diversas causas, desde infecciones e inflamaciones hasta afecciones más graves como la enfermedad de Peyronie y el priapismo. Aunque estas afecciones pueden ser angustiosas, muchas son tratables con la intervención médica adecuada. Es esencial que los hombres que experimenten dolor durante la erección acudan rápidamente al médico para tratar cualquier problema subyacente y prevenir complicaciones.
Referencias:
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Un artículo reciente en el International Journal of Impotence Research argumenta que los medicamentos para la disfunción eréctil (DE), específicamente los inhibidores de la fosfodiesterasa tipo 5 (iPDE5), son fundamentales para la salud física y mental de muchos hombres y sus parejas. El autor sugiere que estos fármacos deberían ser accesibles para todos los hombres que los necesiten, de manera similar a cómo se proporciona anticoncepción a las mujeres que la requieren.
Importancia de los inhibidores de la fosfodiesterasa tipo 5
Los iPDE5 han revolucionado el tratamiento de la DE debido a su alta efectividad y facilidad de uso. Estos medicamentos actúan relajando el músculo liso del pene y favoreciendo la entrada de sangre, lo que facilita la erección en respuesta a la estimulación sexual. Su eficacia ha sido ampliamente demostrada en diversos estudios clínicos, y se consideran el tratamiento de primera línea para la mayoría de los pacientes con DE.
Beneficios adicionales para la salud cardiovascular
Más allá de su función principal en el tratamiento de la DE, investigaciones recientes han indicado que los iPDE5 pueden ofrecer beneficios cardiovasculares significativos. Se ha descubierto que estos inhibidores presentan beneficios vasculares sistémicos al mejorar la función endotelial, lo que podría contribuir a la reducción de eventos cardiovasculares adversos.
Acceso equitativo y consideraciones económicas
El autor del artículo aboga por que estos fármacos estén disponibles para todos los hombres que los necesiten, independientemente de su capacidad económica. Se argumenta que, al igual que los anticonceptivos se proporcionan a las mujeres para controlar su salud reproductiva, los hombres deberían tener acceso a tratamientos que mejoren su salud sexual y, potencialmente, su salud cardiovascular. La falta de acceso puede llevar a una disminución en la calidad de vida y posibles riesgos de salud no abordados.
Seguridad y supervisión médica
Aunque los iPDE5 son generalmente seguros y bien tolerados, es esencial que su uso sea supervisado por profesionales de la salud. La evaluación médica adecuada puede identificar contraindicaciones y garantizar que el tratamiento sea seguro y efectivo para cada individuo. Por ejemplo, estos medicamentos están contraindicados en pacientes que utilizan nitratos debido al riesgo de hipotensión severa.
Impacto en la calidad de vida
La DE no solo afecta la salud física, sino también el bienestar emocional y la calidad de vida de los hombres y sus parejas. El acceso a tratamientos efectivos como los iPDE5 puede mejorar significativamente la autoestima, las relaciones interpersonales y la satisfacción general con la vida. Además, abordar la disfunción eréctil de manera efectiva puede reducir el estrés y la ansiedad asociados con esta condición.
Conclusión
Los fármacos para la erección han demostrado ser una herramienta eficaz y segura en el tratamiento de la disfunción eréctil, con beneficios adicionales potenciales para la salud cardiovascular. Garantizar el acceso equitativo a estos tratamientos es fundamental para la salud y el bienestar de muchos hombres y sus parejas. La implementación de políticas que faciliten este acceso podría tener un impacto positivo significativo en la salud pública, mejorando la calidad de vida y reduciendo las disparidades en la atención médica.
Este artículo destaca la necesidad de reevaluar cómo se distribuyen y financian los tratamientos para la disfunción eréctil, considerando sus amplios beneficios y la importancia de la equidad en la atención médica.
Blog especializado en el tratamiento de los problemas de próstata y salud sexual del varón.
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