Diplopía

La diplopía es la visión de dos imágenes donde solo debería haber una como consecuencia de una alineación inadecuada de los ojos.

Síntomas y causas

La diplopía es la visión doble. Se trata de una alteración visual que hace que el cerebro perciba dos imágenes de un único objeto. Al contrario de lo que sucede con la visión borrosa, cuando se padece diplopía la imagen se percibe nítida, pero duplicada.

Dependiendo de la persistencia con la que se manifieste, la diplopía puede ser de dos tipos:

  • Diplopía constante: se presenta de forma continua, independientemente de la actividad que se esté realizando. Se considera una urgencia médica, sobre todo si está acompañada de dolor de cabeza intenso, adormecimiento de un lado de la cara, debilidad en un lado del cuerpo, dificultad para hablar o tragar, pérdida de equilibrio y confusión, ya que son los signos característicos de un ictus.
  • Diplopía intermitente: se da de forma temporal, solamente en momentos específicos. Requiere atención médica lo antes posible, sobre todo si se acompaña de otros síntomas, aunque no se trata de una emergencia.

La diplopía afecta negativamente a la calidad de vida del paciente, ya que causa confusión y dificultad para calcular distancias o llevar a cabo tareas cotidianas.

Síntomas

El síntoma principal de la diplopía es la visión doble, que puede presentarse de formas diversas:

  • Tipos de diplopía según la afectación de los ojos:
    • Diplopía monocular: aparece cuando uno de los ojos está cerrado o tapado.
    • Diplopía binocular: es la forma más común. Se produce cuando ambos ojos están abiertos y desaparece cuando se cierra uno de los dos.
  • Tipos de diplopía según la orientación de las imágenes:
    • Diplopía horizontal: aparecen las dos imágenes una al lado de la otra.
        • Diplopía homónima: es binocular y convergente, es decir ambos ojos tienen una desviación hacia dentro.
        • Diplopía heterónima o cruzada: es binocular y divergente, es decir, los ojos apuntan hacia fuera.
    • Diplopía vertical: se ve una imagen encima de la otra.
    • Diplopía oblicua: las imágenes se ven duplicadas en diagonal.

En ocasiones, dependiendo de la causa que provoca la diplopía, los pacientes manifiestan otros síntomas, como:

  • Fatiga ocular: el esfuerzo por tratar de corregir la visión doble hace que los ojos se cansen y se produzca picazón, sequedad, fotofobia y dolor de cabeza.
  • Visión borrosa: pérdida de nitidez.
  • Visión con sombra: se percibe un halo alrededor de las imágenes.
  • Dolor al mover los ojos.
  • Dificultad para ver en profundidad.
  • Problemas para calcular distancias.
  • Ptosis: párpados caídos.
  • Sensación de mareo.
  • Náuseas.
  • Pérdida de equilibrio.

Causas

Las causas de la diplopía pueden ser muy variadas, ya que puede originarse en diferentes órganos del cuerpo. Las más destacadas son:

  • Problemas musculares y nerviosos (causan diplopía binocular):
    • Estrabismo: los ojos no están correctamente alineados. Cuando se da en niños, el cerebro suprime la imagen del ojo desviado, pero el cerebro adulto no es capaz de hacerlo.
    • Parálisis de los nervios craneales que controlan los músculos oculares.
  • Afecciones neurológicas y vasculares (causan diplopía binocular):
      • Ictus o accidente cerebrovascular: el flujo de sangre que llega al cerebro se reduce o se interrumpe completamente.
      • Esclerosis múltiple: enfermedad inflamatoria crónica del sistema nervioso central que provoca problemas de comunicación entre el cerebro y el resto del cuerpo.
      • Aneurisma cerebral: dilatación de la pared de uno o varios vasos sanguíneos del cerebro, por lo que aumenta el riesgo de que se rompa.
      • Tumor cerebral: formación anormal de una masa de células en el cerebro que puede ser benigna o maligna (de origen canceroso).
      • Migraña con aura: dolor de cabeza pulsátil y unilateral precedido de la aparición de luces intermitentes o líneas onduladas en el campo de visión.
  • Problemas en el ojo: originan diplopía monocular.
    • Ojo seco severo: la falta de lágrimas que lubriquen y protejan el ojo adecuadamente, hace que la superficie de la córnea se vuelva irregular. Como consecuencia, la luz no se enfoca correctamente en la retina y la imagen se duplica.
    • Astigmatismo elevado: el cristalino o la córnea tienen una curvatura irregular, por lo que no se enfoca la luz en un único punto de la retina.
    • Cataratas: opacidad del cristalino que puede hacer que la luz se disperse de forma anómala.
    • Queratocono: la córnea adelgaza y adquiere progresivamente forma de cono.
  • Otras causas posibles:
    • Diabetes mal controlada: los niveles altos y prolongados de glucosa en la sangre dañan y obstruyen los vasos sanguíneos de los ojos, por lo que el nervio ocular deja de recibir el oxígeno que necesita (isquemia) para funcionar correctamente.
    • Hipertensión arterial: la presión alta continuada endurece las arterias de tamaño pequeño, por lo que puede causar isquemia en los nervios del ojo.
    • Enfermedad de Graves-Basedow: enfermedad autoinmune que provoca hipertiroidismo (hiperactividad de la glándula tiroides), que deriva en la inflamación de los músculos y acumulación de sustancias en los tejidos que están detrás de los ojos.
    • Traumatismos craneoencefálicos: un golpe en la cabeza puede dañar los músculos y los nervios que controlan el movimiento de los ojos.
    • Miastenia gravis: enfermedad autoinmune que causa debilidad muscular, incluyendo la de los músculos oculares.

Factores de riesgo

Los factores de riesgo de diplopía más destacados son:

  • Diabetes: enfermedad metabólica por la que el organismo no regula correctamente los niveles de azúcar en la sangre. Puede ser la consecuencia de un déficit de insulina o de que la insulina existente no funcione adecuadamente.
  • Hipertensión: la fuerza que ejerce la sangre contra las paredes de los vasos sanguíneos es demasiado alta.
  • Arterioesclerosis: se forma una placa de grasa y colesterol en las paredes de las arterias, por lo que se reduce el flujo sanguíneo.
  • Problemas cardiovasculares: enfermedades que afectan al corazón y los vasos sanguíneos.
  • Descompensación muscular.
  • Edad avanzada: el paso del tiempo aumenta las probabilidades de padecer una enfermedad vascular o afecciones degenerativas en el cristalino o la retina. Por lo tanto, la diplopía es más frecuentes en personas mayores.
  • Consumo de sustancias tóxicas.
  • Alcoholismo: debilita el sistema nervioso central y provoca la descoordinación de los músculos que se encargan del movimiento de los ojos.
  • Estrés: la tensión acumulada y la fatiga pueden provocar diplopía transitoria.
  • Traumatismos craneales.

Complicaciones

Las complicaciones más frecuentes de la diplopía son:

  • Malestar general.
  • Irritabilidad.
  • Cansancio visual crónico.
  • Cefaleas frecuentes.
  • Desorientación espacial.
  • Pérdida de equilibrio.
  • Caídas.
  • Aislamiento social.
  • Incapacidad laboral.
  • Ansiedad.
  • Dolor crónico de cuello y espalda: al ladear o inclinar la cabeza de manera involuntaria para alinear las imágenes.

¿Qué médico trata la diplopía?

La diplopía se trata principalmente en la especialidad de Oftalmología. En algunas ocasiones, es necesario que intervenga Neurología.

Diagnóstico

El procedimiento para diagnosticar el origen de la diplopía incluye varias fases y pruebas:

  • Historia clínica: se recopila información sobre los antecedentes médicos y familiares del paciente, así como de su estilo de vida. Además, se analizan las características de los síntomas y su duración.
  • Examen oftalmológico completo: se realiza una evaluación exhaustiva de los ojos:
    • Medición de agudeza visual: se comprueba la capacidad para percibir y diferenciar los objetos. Para ello, se coloca una cartilla optométrica con letras o figuras de tamaños diferentes a unos seis metros de distancia del paciente y se pide al paciente que las lea.
    • Examen de refracción: se mide cómo enfoca la luz el ojo para detectar miopía, hipermetropía o astigmatismo (que puede ser una de las causas de la visión doble).
    • Prueba de oclusión (cover test): es una evaluación del alineamiento ocular en la que el paciente mira un objeto situado en la distancia y se comprueba si, al tapar un ojo, el que queda libre necesita moverse para ajustar la visión o se queda en la misma posición. Cuando el ojo se mueve, se diagnostica estrabismo.
    • Estudio de motilidad: se valora el movimiento coordinado de los ojos y el funcionamiento de los músculos extraoculares. La prueba consiste en pedir al paciente que siga con la vista un objeto que se mueve, manteniendo la cabeza fija.
  • Pruebas complementarias: cuando hay sospecha de causas neurológicas, musculares o sistémicas, se llevan a cabo otros procedimientos, como:

Tratamiento

Los tratamientos se enfocan en corregir la causa de la diplopía, por lo que existen muchas opciones diferentes. Los abordajes más habituales son:

  • Gafas graduadas: corrigen el defecto refractivo que causa astigmatismo. Si el paciente lo prefiere, pueden utilizarse lentillas graduadas.
  • Prismas: normalmente se conocen como gafas para la diplopía. Son unas láminas que se adhieren a los cristales cuyo objetivo es desviar la luz para que la imagen que recibe el ojo se sitúe en el punto correcto de la retina. De esta forma, el ojo la fusiona con la imagen del otro ojo y se evita la duplicidad.
  • Terapia visual: ejercicios de rehabilitación para mejorar la coordinación de los ojos.
  • Oclusión: se cubre un ojo con un parche para eliminar la visión doble. Aunque no es una solución a largo plazo, supone un alivio temporal mientras se accede al tratamiento definitivo.
  • Relajación del músculo ocular afectado: se inyectan fármacos directamente en el músculo para que se relaje y mejore el alineamiento de los ojos.
  • Cirugía de estrabismo: cuando la desviación ocular es grande, se lleva a cabo una operación para ajustar la tensión de los músculos y realinearlos.

Aunque no siempre se puede prevenir, conviene controlar adecuadamente las enfermedades crónicas, acudir a las revisiones oftalmológicas periódicas, proteger los ojos cuando haya riesgo de traumatismos y llevar un estilo de vida saludable para reducir el riesgo de diplopía.

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