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Blog del servicio de Traumatología de los Hospitales Quirónsalud Alicante, Torrevieja, Murcia, Valencia, Tenerife, Costa Adeje y Vida

  • Dolor persistente al correr: cuidado con la tendinopatía aquílea

    Texto elaborado por el doctor Diego Giménez, jefe del Servicio de Traumatología del Hospital Quirónsalud Murcia

    La tendinopatía aquílea en corredores es una de las lesiones más frecuentes en consultas de Traumatología. El aumento del número de personas que practican running, junto con entrenamientos intensos o mal planificados, ha incrementado la incidencia de esta patología que afecta al tendón de Aquiles, una estructura clave en la mecánica de la carrera.

    El tendón de Aquiles soporta grandes cargas en cada zancada. Cuando la exigencia supera su capacidad de adaptación, aparece inflamación, degeneración del tejido y el característico dolor en el tendón de Aquiles al correr, que suele ser el primer signo de alerta.

    Tendon de aquilesTendon de aquiles

    Qué es la tendinopatía aquílea y por qué aparece en el running

    La tendinopatía aquílea en corredores es un proceso degenerativo del tendón que une los músculos de la pantorrilla con el calcáneo. No se trata únicamente de una inflamación puntual, sino de una alteración progresiva del tejido tendinoso como consecuencia de microtraumatismos repetidos.

    En el contexto del running, la repetición constante de impactos, los cambios bruscos de intensidad o volumen de entrenamiento y la falta de descanso adecuado favorecen la aparición de una sobrecarga tendón de Aquiles. Factores como un calzado inadecuado, alteraciones biomecánicas o superficies duras también influyen en el desarrollo de la lesión.

    Cuando no se corrige a tiempo, la sobrecarga puede evolucionar hacia una auténtica lesión tendón de Aquiles running, que puede limitar la actividad deportiva durante semanas o incluso meses.

    Síntomas más frecuentes

    El síntoma más característico es el dolor en el tendón de Aquiles al correr, especialmente al inicio de la actividad. Muchos corredores refieren molestias matutinas o rigidez en los primeros pasos del día. En fases iniciales, el dolor puede disminuir tras el calentamiento, pero reaparece al finalizar el entrenamiento.

    Con la progresión de la tendinopatía aquílea en corredores, el dolor puede hacerse más persistente, aparecer durante actividades cotidianas e incluso provocar engrosamiento visible del tendón. En estos casos, continuar entrenando sin tratamiento adecuado aumenta el riesgo de rotura parcial o total.

    La detección precoz es fundamental para evitar que una simple sobrecarga tendón de Aquiles evolucione hacia una lesión tendón de Aquiles running de mayor gravedad.

    Diagnóstico y tratamiento

    El diagnóstico de la tendinopatía aquílea en corredores se basa en la historia clínica, la exploración física y, cuando es necesario, pruebas de imagen como la ecografía musculoesquelética o la resonancia magnética. Estas herramientas permiten valorar el estado del tejido tendinoso y determinar el grado de afectación.

    El tratamiento se adapta a cada paciente en función de la fase de la lesión y del nivel deportivo. El abordaje suele incluir reposo relativo, fisioterapia especializada, ejercicios de fortalecimiento excéntrico y corrección de factores biomecánicos. En determinados casos, pueden emplearse técnicas intervencionistas guiadas por ecografía.

    El objetivo no es únicamente aliviar el dolor en el tendón de Aquiles al correr, sino favorecer la regeneración del tejido y reducir el riesgo de recaídas.

    Prevención y cuidado del tendón de Aquiles

    La prevención lesiones running es clave para evitar la aparición de la tendinopatía aquílea en corredores. La planificación adecuada del entrenamiento, con incrementos progresivos de intensidad y volumen, permite que el tendón se adapte a las cargas de forma segura.

    El fortalecimiento específico de la musculatura de la pantorrilla, una correcta técnica de carrera y el uso de calzado adecuado contribuyen a disminuir la tensión sobre el tendón. Asimismo, respetar los tiempos de descanso y prestar atención a las primeras señales de dolor en el tendón de Aquiles al correr ayuda a detectar de forma precoz una posible sobrecarga tendón de Aquiles.

    Escuchar al cuerpo es fundamental. El dolor persistente nunca debe considerarse normal en el running. Una valoración temprana por parte de especialistas en traumatología puede evitar que una molestia leve evolucione hacia una lesión tendón de Aquiles running más compleja.

    Solicita información en el Hospital Quirónsalud Murcia

  • Dolor en la muñeca, puede ser inestabilidad del carpo. Te contamos la solución.

    La inestabilidad del carpo es una causa común en pacientes que presentan dolor de muñeca, pérdida de movimiento y presencia de disfunción. Esta patología es importante detectarla a tiempo para tratarla y evitar lesiones mayores como puede ser la presencia de dolor crónico, debilidad y / o artritis degenerativa.

    ¿Qué es la inestabilidad del carpo?

    Los ocho huesos de la muñeca ("carpo") se mantienen unidos por ligamentos. Cuando hay una lesión en un ligamento, que va desde un esguince aislado hasta una dislocación catastrófica, la muñeca puede volverse inestable.

    Cuando se lesiona un ligamento carpiano, es posible que los huesos no se muevan de forma coordinada normal. Este movimiento anormal conduce a un posicionamiento anormal de los huesos y, a su vez, a una sobrecarga de las superficies articulares.

    Las lesiones de los ligamentos carpianos pueden provocar artritis postraumática porque los huesos del carpo normalmente están "intercalados", es decir, estrechamente unidos entre sí.

    Los huesos tienen una geometría compleja que les permite permanecer en contacto cuando la mano se mueve en tres dimensiones. Sin embargo, esta geometría compleja ofrece poca congruencia ósea y, a su vez, menos estabilidad inherente de las articulaciones (en contraste con lo que se ve, por ejemplo, en la cadera). Como tal, se necesita una red de ligamentos para asegurar las conexiones de hueso a hueso.

    Los ligamentos del carpo se clasifican como "intrínsecos" (para los que conectan los huesos del carpo entre si) o "extrínsecos" (si conectan el radio o el cúbito con un hueso del carpo individual). La nomenclatura es simple: se usa una palabra compuesta que nombra los dos huesos conectados, por ejemplo, ligamento "escafo-semilunar".

    Inestabilidad de muñecaInestabilidad de muñeca

    Cómo se produce una la inestabilidad del carpo

    Cuando se lesiona un ligamento carpiano, los huesos tenderán a separarse y los puntos de contacto normales se romperán. Esto puede conducir a una carga focal y a la rotura del cartílago articular. A su vez, se puede desarrollar artritis, lo que provoca cambios radiográficos y movimiento limitado y doloroso.

    Se dice que los huesos del carpo están "intercalados". Ese término técnicamente significa "en capas", pero el concepto clave es que los huesos están unidos entre sí a través de ligamentos y, como tal, cuando un ligamento se lesiona, los huesos no se mueven en concierto, como deberían.

    H2. Síntomas de inestabilidad del carpo

    Para que se produzca este tipo de lesión pueden haber diferentes causas, entre las más comunes están:

    El mecanismo de lesión más común es una caída sobre una mano con la muñeca extendida.

    Por otra parte, en caso de tener un trauma violento, como un accidente de motocicleta o una lesión en deportes de contacto, también es una causa frecuente de inestabilidad carpiana.

    En consecuencia, la principal queja de los pacientes con una lesión del ligamento carpiano es el dolor y sus principales hallazgos son hinchazón y sensibilidad.

    En casos severos de inestabilidad carpiana, el semilunar puede estar completamente desplazado y, por lo tanto, puede ser palpable en la palma.

    A menudo, el dolor y la sensibilidad del paciente serán demasiado grandes para permitir la prueba de esfuerzo de las estructuras afectadas y, por lo tanto, el diagnóstico radiográfico es clave.

    En muchos casos, las lesiones del ligamento carpiano se asocian con fracturas de los huesos adyacentes. Por ejemplo, las fracturas del radio distal se observan comúnmente con lesión del ligamento escafolunar. Por lo tanto, es importante examinar toda la relación espacial general de los huesos del carpo, además de evaluar las fracturas más obvias.

    Desafortunadamente, no existen características clínicas patognomónicas que sean diagnósticas de inestabilidad carpiana. Los síntomas suelen ser sutiles y poco impresionantes. El dolor generalizado, especialmente con el movimiento de la muñeca y la compresión axial sin ninguna deformidad evidente o hallazgos radiográficos, puede inducir a los médicos a sospechar inestabilidad carpiana.

    Diagnóstico de la inestabilidad de muñeca

    Después de una anamnesis y un examen físico minuciosos, deben obtenerse radiografías posteroanterior, oblicua y lateral de la muñeca (las llamadas "tres vistas").

    Los desgarros de espesor total o las lesiones crónicas de los ligamentos escafolunar y lunotriquetral a menudo se detectan debido al ensanchamiento de los intervalos de los huesos carpianos proximales.

    La inestabilidad del carpo puede demostrarse en estudios de imagen, ya sea detectando los huesos del carpo fuera de su lugar normal, sugiriendo laxitud o demostrando daño artrítico en las superficies articulares.

    Las vistas de estrés (por ejemplo, la vista de "puño cerrado") pueden revelar inestabilidad carpiana.

    En los casos en que varias vistas, incluidas las radiografías de estrés, no muestren ninguna anomalía, la resonancia magnética puede resultar útil. Sin embargo, la sensibilidad de la resonancia magnética para el desgarro del ligamento escafolunar es solo aproximadamente del 60-70%.

    El estándar de oro actual para diagnosticar la inestabilidad del carpo es la artroscopia de muñeca. La visualización directa de los ligamentos del carpo con el uso de una cámara, puede diagnosticar o descartar definitivamente desgarros de ligamentos sutiles o radiográficamente negativos.

    Tratamiento para la muñeca inestable

    Los desgarros parciales de los ligamentos escafolunar y lunotriquetral sin hallazgos radiográficos positivos se tratan inicialmente de forma conservadora con un ciclo corto de inmovilización, seguido de terapia. En casos persistentemente sintomáticos, la artroscopia de muñeca es la siguiente fase del tratamiento. Pueden confirmarse desgarros parciales y desbridarse el ligamento remanente. La fijación percutánea y asistida por artroscopia del intervalo lesionado puede proporcionar una mayor estabilización para promover la curación.

    Los desgarros completos de los ligamentos escafolunar y lunotriquetral (y con eso, la pérdida de la integridad del ligamento) permiten que los intervalos carpianos se ensanchen. El objetivo del tratamiento para esta afección es restaurar y mantener la alineación del carpo. Se han descrito muchas técnicas quirúrgicas; ninguna técnica ha resultado superior a las demás. Un abordaje abierto (en contraste con la artroscopia) permite una mejor visualización de los huesos de la muñeca a costa de más trauma quirúrgico.

    No existe evidencia médica de alto nivel (es decir, ensayos prospectivos) con respecto al resultado del tratamiento, y los informes de casos pueden ser engañosos debido al sesgo. Aún así, en general se puede observar que una lesión lo suficientemente grave como para ser detectada fácilmente es lo suficientemente grave como para conducir a un resultado menos que deseable, independientemente de cómo se haya tratado. De manera similar, las lesiones leves de ligamentos tratadas con la inmovilización a menudo funcionan bien, aunque se puede esperar cierta pérdida de movimiento. En casos graves o crónicos, se espera artritis postraumática.

    Texto elaborado por el doctor Diego Giménez, jefe del Servicio de Traumatología de Quirónsalud Murcia

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