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Blog de Cardiología de los Hospitales Quirónsalud Alicante, Murcia, Torrevieja, Valencia, Costa Adeje y Vida
Post elaborado por el servcio de cardiología de Quirónsalud Alicante.
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En el campo de la cardiología, las pruebas de esfuerzo desempeñan un papel fundamental en la evaluación de la salud cardiovascular. Estas pruebas, también conocidas como pruebas de estrés, permiten a los médicos obtener información valiosa sobre la capacidad funcional del corazón, identificar posibles enfermedades cardíacas y diseñar planes de tratamiento personalizados.
La prueba de esfuerzo o ergometría se realiza mediante la monitorización electrocardiográfica de un paciente mientras realiza ejercicio en un tapiz rodante o en bicicleta para estudiar cómo se comporta el corazón durante el ejercicio físico. Su principal objetivo en Cardiología es la detección de isquemia miocárdica mediante el estudio del electrocardiograma del paciente durante el esfuerzo.
Los factores de riesgo cardiovasculares clásicos como hipertensión arterial, diabetes mellitus, hipercolesterolemia, tabaquismo, etc hacen aumentar la probabilidad de padecer cardiopatía isquémica (obstrucción en las arterias del corazón que pudiera condicionar falta de riesgo en el corazón-isquemia) y la ergometría nos serviría como prueba de detección de isquemia miocárdica en estos pacientes.
Ante un paciente con dolor torácico que pudiera ser de tipo anginoso, esta prueba nos serviría para descartar o corroborar que el origen del dolor es por obstrucción en las arterias del corazón que se hace más evidente con el esfuerzo.
En aquellos pacientes con factores de riesgo cardiovascular que tiene molestias torácicas con el esfuerzo o que sin tenerlas ya superan cierta edad (aconsejable sobre todo en varones por encima de los 40 años y en mujeres por encima de los 50 años) y realizan actividad deportiva habitual.
Durante la prueba de esfuerzo convencional, el paciente es monitorizado con un electrocardiograma que va registrando la actividad eléctrica del corazón durante el ejercicio, además se van tomando medidas de la tensión arterial de forma periódica durante la prueba.
Existen diferentes protocolos de esfuerzo que según la programación de la máquina hacen que el tapiz rodante aumente de velocidad y de inclinación de forma progresiva cada cierto tiempo durante la prueba.
La ergometría además de servir como prueba de detección de isquemia nos aporta muchas información funcional del corazón: si sube excesivamente la presión arterial con el esfuerzo, si aparecen arritmias y cómo es la capacidad funcional de esfuerzo de un individuo.
La ergometría convencional es la más utilizada en la práctica clínica habitual y se basa en la monitorización electrocardiográfica durante el ejercicio. Además, se puede asociar a la monitorización ecocardiográfica (ecocardiografía de estrés) también para ver como se contrae el corazón y cómo se comportan las válvulas cardiacas con el esfuerzo físico. En diferentes circunstancias también se puede combinar con el uso de una gamma cámara de Medicina Nuclear que nos permite estudiar como se distribuye la sangre por el corazón con el ejercicio.
Por último, también es posible estudiar cómo se comporta el metabolismo y el aparato respiratorio de nuestro cuerpo durante el esfuerzo mediante la ergo espirometría o ergometría con estudio del consumo de gases asociada.
Contraindicaciones o precauciones importantes a tener en cuenta antes de realizar una prueba de esfuerzo
Dado que esta prueba se realiza durante ejercicio físico en tapiz rodante o bicicleta, toda limitación funcional para realizar dicho ejercicio se debe tener en cuenta. No se podría realizar esta prueba en aquellos pacientes con patología cardiaca diagnosticada en fase aguda por el riesgo de descompensación.
En Quironsalud contamos con equipo de cardiólogos especializados en pruebas de esfuerzo.
Texto elaborado por el doctor Mirko Alaverna, especialista en neurología de Quirónsalud Torrevieja.
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La apoplejía cerebral, también conocida como accidente cerebrovascular (ACV), es una emergencia médica que puede tener consecuencias graves para la salud.
La palabra apoplejía se refiere a una parálisis provocada por una lesión cerebral súbita, como una hemorragia o un infarto.
Actualmente, el término utilizado para referirse a esta pérdida súbita de funciones cerebrales es ictus.
Es importante entender qué es la apoplejía, reconocer sus síntomas y saber cómo prevenirla.
Suele ser provocada por una interrupción o alteración del flujo sanguíneo en una parte del cerebro, ya sea por la oclusión de una arteria (infarto) o su ruptura (hemorragia).
Es crucial reconocer los síntomas de la apoplejía para buscar atención médica de inmediato. Los síntomas más comunes incluyen:
Es importante recordar el acrónimo F.A.S.T para reconocer los síntomas de un ACV: Face (cara), Arms (brazos), Speech (habla) y Time (tiempo).
Si alguien muestra estos síntomas, es fundamental llamar inmediatamente a los servicios de emergencia.
El infarto es la obstrucción de flujo sanguíneo a un órgano, como el corazón o el cerebro, que se sigue de pérdida de funcionamiento y posteriormente muerte del territorio afectado.
La hemorragia es el escape de sangre de un vaso sanguíneo, lo cual produce falta de riego en los órganos que debían recibir esa sangre y también daño en los tejidos por los que esa sangre brota sin control.
Coloquialmente, se usa la palabra "derrame cerebral" para referirse a un evento en que una persona perdió súbitamente funciones neurológicas, fuese por un infarto o una hemorragia; pero si nos ceñimos al significado de la palabra derrame, entendemos que se refiere a la hemorragia.
Las consecuencias de un infarto cerebral pueden ser extremadamente variadas, pues dependen de la región del cerebro donde este se haya producido.
Algunos pueden pasar desapercibidos, otros pueden causar alteraciones leves en la movilidad de un lado del cuerpo, el lenguaje, la visión, la audición, etc. Los más graves pueden causar el coma o la muerte.
La apoplejía puede ser permanente si el daño neurológico persiste.
En algunos casos de infarto, el flujo sanguíneo puede restablecerse de manera espontánea y desaparecer los síntomas: esto se llama AIT (ataque isquémico transitorio), pero las personas que los sufren tienen muy altas posibilidades de sufrir un infarto cerebral permanente en las siguientes semanas si no se toma las medidas preventivas adecuadas.
En caso de sospechar una apoplejía (o ictus), debemos evaluar:
· Cara – Ordenar a la persona que sonría. Observar si una mitad de la cara se mueve y la otra no.
· Brazos – Ordenar a la persona que eleve y mueva los brazos. Observar si uno es más débil o torpe.
· Lenguaje – Hablar a la persona y pedirle que hable. Observar si no puede emitir lenguaje o si no entiende lo que se le está diciendo.
· Tiempo – Si se cumple algo de lo anterior, debemos llamar de inmediato al número de emergencias, pues el tiempo es el factor más importante en las posibilidades de recuperación.
Una vez tratado el evento agudo, la persona deberá recibir rehabilitación de daño cerebral adquirido (neurorrehabilitación) para recuperar en la medida de lo posible su funcionalidad previa al evento.
La apoplejía es una afección grave que requiere una atención médica inmediata. Reconocer los síntomas y buscar ayuda rápidamente puede marcar la diferencia en el pronóstico y la recuperación. Al tomar medidas para prevenir la apoplejía, como mantener una presión arterial saludable, seguir una dieta equilibrada y mantener un estilo de vida activo, se puede reducir significativamente el riesgo de sufrir un ACV.
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Si bien algunos factores de riesgo de apoplejía, como la edad y los antecedentes familiares, no se pueden modificar, hay medidas que se pueden tomar para reducir el riesgo de sufrir un ACV. Algunas recomendaciones incluyen:
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Texto elaborado por el servcio de cardiología en Quirónsalud Alicante.
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La cardiopatía no es exclusiva de los hombres. De hecho, es la principal causa de muerte en mujeres en todo el mundo. Sin embargo, muchas mujeres no son conscientes del riesgo que enfrentan ni de los síntomas específicos que pueden experimentar.
Los expertos en cardiología de Quirónsalud te contamos sobre la cardiopatía en mujeres, sus síntomas, los factores de riesgo y cómo prevenirla para mantener un corazón sano.
Cuando hablamos de cardiopatía nos referimos a las enfermedades que afectan a la estructura y funcionamiento del corazón, tales como la cardiopatía isquémica, cardiopatía hipertensiva, miocardiopatía hipertrófica o miocardiopatía arritmogénica, entre otras.
La cardiopatía isquémica se produce cuando se obstruyen las arterias coronarias que dan riego al corazón.
Cuando la obstrucción es parcial y progresiva provoca angina de pecho, pero si la obstrucción es completa y de rápida instauración provoca un infarto agudo de miocardio.
La causa principal de esa obstrucción de las arterias coronarias es la arteriosclerosis ocasionada por el endurecimiento y acumulación de placas de colesterol (placas de ateroma) en las paredes de las arterias, lo que favorece la formación de trombos en su interior.
La cardiopatía isquémica suele ocurrir a una edad más tardía que en los varones por el efecto protector de los estrógenos, sin embargo, contribuye a que las enfermedades cardiovasculares sean la principal causa de muerte en la mujer.
Existe la miocardiopatía periparto que es una enfermedad relativamente infrecuente, que ocurre en las últimas semanas de gestación y en el puerperio, y que afecta al músculo cardíaco, provocando que el corazón se dilate y sea incapaz de bombear la sangre adecuadamente.
Pero es la cardiopatía isquémica la que es más frecuente tanto en mujeres como en hombre. Sin embargo, las mujeres pueden tener síntomas diferentes y más sutiles de la enfermedad cardíaca que los hombres. Estos síntomas atípicos pueden asociarse a la falta de conocimiento de la prevalencia de la enfermedad cardíaca en las mujeres, condicionando una demora en el diagnóstico y tratamiento al retrasarse la consulta con un médico a tiempo por un ataque al corazón en las mujeres.
Es importante tener en cuenta que las mujeres pueden experimentar síntomas de cardiopatía diferentes a los hombres. Algunos síntomas comunes incluyen:
Este síntoma puede ser más sutil en las mujeres que en los hombres.
Varios factores pueden aumentar el riesgo de desarrollar cardiopatía en mujeres:
Edad: A medida que las mujeres envejecen, el riesgo de enfermedad cardíaca aumenta.
Historial familiar: Tener antecedentes familiares de enfermedad cardíaca puede aumentar el riesgo.
Presión arterial alta: La hipertensión arterial es un factor de riesgo importante para la cardiopatía.
Colesterol alto: Tener niveles elevados de colesterol LDL ("colesterol malo") aumenta el riesgo de enfermedad cardíaca.
Diabetes: Las mujeres con diabetes tienen un mayor riesgo de desarrollar enfermedad cardíaca.
Tabaquismo: Fumar aumenta significativamente el riesgo de enfermedad cardíaca en mujeres.
Como expertos en cardiología, siempre informamos a los pacientes que muchas enfermedades cardíacas pueden prevenirse adoptando un estilo de vida saludable, te damos algunos consejos:
La cardiopatía en mujeres es una preocupación importante de salud, y es esencial que las mujeres estén informadas sobre los síntomas y los factores de riesgo específicos.
Al adoptar un estilo de vida saludable y controlar los factores de riesgo, las mujeres pueden reducir su probabilidad de desarrollar enfermedades cardíacas y mantener un corazón fuerte y saludable.
Lo más recomendable es consultar con un buen especialista en Cardiología para que le realice un estudio cardiológico completo y dirigido a los síntomas específicos que pueda presentar.
En el caso de varones asintomáticos, la edad más conveniente para realizarse un chequeo cardiológico es a partir de los 40 años, especialmente si existen antecedentes familiares o personales relevantes como hipertensión arterial, diabetes o tabaquismo.
En el caso de las mujeres asintomáticas sería recomendable realizar un chequeo cardiológico al alcanzar la edad postmenopáusica, sobre todo si además existen factores de riesgo cardiovascular.
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Post elaborado por el Doctor Ricardo Ruiz Granell, electrofisiólogo de Quirónsalud Valencia.
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La arritmia cardiaca es una condición en la que los latidos del corazón son irregulares, rápidos o demasiado lentos debido a alteraciones relacionadas con el sistema eléctrico del corazón. Esta condición puede ser grave y potencialmente mortal, especialmente si no se trata adecuadamente. En este post los especialistas de la Unidad de Cardiología de Quirónsalud te informamos sobre los síntomas, causas y tratamientos de la arritmia ventricular.
En sentido amplio, podríamos decir que una arritmia es cualquier alteración en el origen, la frecuencia o la forma de transmisión del impulso que hace latir el corazón. Es decir, es cualquier desviación de la normalidad de la forma normal de activarse el corazón.
Hay varias causas que pueden contribuir al desarrollo de la arritmia.
Podemos encontrar alteraciones congénitas –con base genética o hereditaria o sin ella-, alteraciones funcionales del mecanismo normal de activación del corazón, alteraciones provocadas por otros padecimientos como inflamación, degeneración, cicatrices (p.e. tras padecer infartos de miocardio) o trastornos relacionados con el envejecimiento y la edad.
Los síntomas de las arritmias pueden incluir:
Las arritmias pueden clasificarse de muchas maneras:
Por la frecuencia cardiaca: hablamos de bradiarritmias –bradicardias- cuando ésta es lenta y de taquiarritmias –taquicardias- cuando es rápida.
Por la regularidad del latido cardiaco: regulares e irregulares.
Por el origen: hablamos de arritmias supraventriculares cuando se originan esencialmente en las aurículas (aunque luego se transmitan a los ventrículos) y de ventriculares cuando el origen se encuentra en los ventrículos, etc.
El peligro para el paciente depende mucho del tipo de arritmia. Hay todo un espectro, desde arritmias banales, que pueden ser molestas, pero que no alteran el pronóstico del paciente, hasta arritmias letales.
La causa de la mayoría de episodios de muerte súbita o repentina es una arritmia. Por ello es muy importante el correcto diagnóstico para establecer un pronóstico acertado.
Un elemento fundamental que interviene en el pronóstico de una arritmia es la presencia o no de una enfermedad cardiaca (infartos, dilataciones del corazón, insuficiencia cardiaca, etc).
La aparición de una arritmia en un paciente que padece ya una enfermedad del corazón hace más difícil el manejo y puede condicionar un peor pronóstico.
Desde Quirónsalud los especialistas en cardiología recomendamos que cuando se den las siguientes señales se acuda al médico para evitar problemas mayores en la salud de los pacientes.
Las palpitaciones acompañadas de sensación de falta de aire o de dolor en el pecho y, especialmente, acompañadas de una pérdida de conciencia deben ser revisadas por un especialista.
Las palpitaciones rápidas, de inicio y fin brusco, que se repiten cada cierto tiempo también merecen una revisión.
La pérdida de conciencia no aclarada después de un estudio preliminar o en el que se aprecia alguna alteración cardiaca o del electrocardiograma también debería ser motivo de consulta al cardiólogo.
Dada la gran variedad de tipos de arritmia, existe también un amplio abanico de tratamientos.
Hay arritmias que no necesitan tratamiento. En ocasiones se instaura un tratamiento con medicamentos tomados solo durante el episodio de arritmia o tomados preventivamente para controlar que no haya episodios.
En arritmias persistentes se puede optar por tratamientos que impidan que la arritmia tenga consecuencias importantes, controlando la frecuencia cardiaca y, por ejemplo, impidiendo que se formen coágulos dentro del corazón.
Para las arritmias en las que la frecuencia cardiaca es excesivamente lenta puede necesitarse la implantación de un marcapasos.
En otras arritmias puede intentarse la destrucción, mediante un catéter –un cable delgado que se inserta en una vena o arteria y se lleva hasta el corazón- de la zona que provoca la arritmia, bien mediante energía de radiofrecuencia –provoca calor-, bien mediante crioenergía –frío-; estas técnicas se denominan técnicas de ablación transcatéter.
En los casos de determinadas arritmias potencialmente mortales se puede implantar lo que se llama un desfibrilador automático, capaz de suprimir la arritmia mediante estimulación o choques eléctricos.
La mayoría de arritmias permiten la práctica de deporte recreativo, aunque es cierto que los deportes de alta carga, de alta intensidad, pueden favorecer la aparición de ciertas arritmias.
Siempre puede encontrarse un nivel de actividad física apropiado a cada paciente.
Existen algunas arritmias en las que se desaconseja la práctica deportiva intensa, porque puede exacerbar la arritmia. Por supuesto, en este tipo de arritmias el deporte competitivo no es aconsejable. La práctica deportiva profesional se rige por parámetros más estrictos y suele desaconsejarse mientras la arritmia no esté controlada.
Por supuesto, depende del tipo de arritmia y, especialmente, de la presencia o no de una enfermedad estructural del corazón, de una cardiopatía. Por ejemplo, la esperanza de vida de un paciente con taquicardias supraventriculares sometido con éxito a una ablación del mecanismo de la taquicardia es la misma que la de su grupo poblacional. En cambio, la presencia de arritmias ventriculares graves en un paciente con insuficiencia cardiaca severa es un marcador de mal pronóstico.
En la unidad de Cardiología de los centros Quirónsalud contamos con equipos especializados en el diagnóstico y tratamiento de las arritmias cardiacas. Si has detectado la presencia de los síntomas mencionados anteriormente te recomendamos acudir a un especialista, el diagnóstico precoz en estos casos pueden salvar vidas.
Texto elaborado por el servicio de cardiología de Quirónsalud Alicante.
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La insuficiencia cardíaca se ocasiona cuando existe un desequilibrio entre la capacidad del corazón para bombear sangre y las necesidades del organismo.
Puede ser debido a un fallo en la fuerza del corazón, conocida como insuficiencia cardíaca sistólica, o por un problema de relajación del corazón entre latidos que provoca que la presión dentro del corazón sea excesivamente elevada, llamada insuficiencia cardiaca diastólica.
Los pacientes con insuficiencia cardiaca presentan sensación de falta de aire al realizar una actividad o incluso estando acostados en reposo, en los casos más avanzados.
Además de estos síntomas se pueden desarrollar:
Hinchazón en los pies.
Tobillos y piernas.
Hinchazón abdominal
Palpitaciones rápidas.
Tos con expectoración rosada.
Las causas que producen una insuficiencia cardíaca pueden ser diversas. Se puede producir por un desbalance entre la fuerza de contracción del músculo cardiaco y la carga excesiva de trabajo a la que se halla sometido el corazón.
Las causas más frecuentes de insuficiencia cardiaca podemos encontrar:
El infarto de miocardio, ya que provoca cicatrices que hace el corazón pierda fuerza.
Las valvulopatías, producida por la obstrucción o fuga en las válvulas cardiacas.
Las enfermedades hereditarias del músculo cardíaco.
La hipertensión arterial mal controlada.
Las arritmias rápidas o los bloqueos eléctricos cardiacos.
Las cardiopatías congénitas y las enfermedades que afectan al pericardio que envuelve al corazón.
El diagnóstico precoz para iniciar el tratamiento adecuado cuanto antes es fundamental para evitar la progresión de la enfermedad que ocasiona la insuficiencia cardiaca.
La mortalidad de los pacientes con insuficiencia cardíaca es elevada pudiendo alcanzar cifras del 50% de mortalidad a los cinco años.
La insuficiencia cardíaca es un problema de salud pública que ha experimentado un crecimiento progresivo y a gran escala a nivel mundial. Se estima que en torno al 1-2% de la población de los países desarrollados padece insuficiencia cardiaca y que la prevalencia aumenta por encima del 10% entre las personas de más de 70 años.
Un único factor de riesgo puede ser suficiente para causar una insuficiencia cardíaca, sin embargo, una combinación de factores también aumenta el riesgo. Entre los factores de riesgo de la insuficiencia cardíaca, podemos mencionar:
Enfermedad de las arterias coronarias.
Enfermedad de las válvulas cardíacas.
Presión arterial alta.
Latidos del corazón irregulares.
Enfermedad cardíaca congénita.
Diabetes y algunos medicamentos para la diabetes..
Ciertos medicamentos.
Consumo de alcohol.
Apnea del sueño.
Fumar o mascar tabaco. S
Obesidad.
Virus. Ciertas infecciones virales pueden dañar el músculo cardíaco.
En el primer estadio los pacientes tienen la enfermedad pero no desarrollan síntomas, en el segundo estadio presentan limitación ligera al ejercicio, en el tercer estadio la limitación es marcada y en el estadio cuarto existe una limitación para realizar cualquier tipo de actividad.
Si presentas síntomas que pudieran estar relacionados con la insuficiencia cardiaca lo más recomendable es consultar con un especialista en Cardiología, como el equipo de Quirónsalud, para que te realice un estudio mediante un electrocardiograma (actividad eléctrica del corazón) y un ecocardiograma (función cardiaca, capacidad de relajación del músculo y estudio de las válvulas) para poder descartar las principales causas de insuficiencia cardiaca.
Los pacientes con insuficiencia cardiaca pueden llegar a presentar una mortalidad muy elevada si no reciben un diagnóstico y tratamiento precoz.
En los últimos años se han desarrollado nuevos fármacos que disminuyen la mortalidad de los pacientes con insuficiencia cardiaca y es importante comenzar cuanto antes para frenar así la evolución de la enfermedad.
Además dependiendo de la causa de la insuficiencia cardiaca existen procedimientos que pueden resolver el origen de la insuficiencia cardiaca. Así por ejemplo, en ciertos pacientes el corazón pierde fuerza por un bloqueo en la rama izquierda del sistema eléctrico del corazón y esto puede corregirse y recuperar la fuerza del corazón mediante el implante de un marcapasos de resincronización cardiaca.
La mejor manera de prevenir la insuficiencia cardiaca es realizar una prevención de la enfermedad cardiovascular evitando así los infartos agudos de miocardio que deterioran la fuerza del corazón.
Para el resto de causas de la insuficiencia cardiaca lo primordial es un buen asesoramiento por parte de un cardiólogo experto en el diagnóstico y tratamiento desde el inicio de los primeros síntomas para poder así frenar la evolución de la enfermedad que ocasiona la insuficiencia cardiaca.
Si quieres más información, los especialistas de la Unidad de Quirónsalud responden.
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