Quirónsalud
Blog de Cardiología de los Hospitales Quirónsalud Alicante, Murcia, Torrevieja, Valencia, Costa Adeje y Vida
Texto elaborado por el doctor Matías Pérez Paredes, jefe del Servicio de Cardiología del hospital Quirónsalud Murcia
Cansarse ligeramente al realizar un esfuerzo intenso puede ser normal. Lo que no debemos considerar normal es que aparezca sensación de falta de aire al caminar distancias habituales, subir un solo tramo de escaleras o realizar actividades que hasta hace poco se hacían sin dificultad.
En la consulta de cardiología hay una frase muy frecuente: "Doctor, antes podía hacerlo y ahora me ahogo". Ese cambio respecto a la situación previa es, muchas veces, la pista más importante.
La disnea de esfuerzo —la sensación de falta de aire durante la actividad física— es uno de los síntomas más comunes en la práctica clínica diaria. Puede tener múltiples causas, desde problemas respiratorios hasta desacondicionamiento físico. Sin embargo, en determinados pacientes puede ser la primera manifestación de una enfermedad cardíaca.
Otra pista que puede orientarnos hacia un origen cardíaco es que la falta de aire se acompañe de aumento de peso, especialmente por edema en las piernas, o que se intensifique al acostarse —cuando el paciente necesita dormir con más de una almohada— o incluso que le despierte de madrugada obligándole a incorporarse para respirar mejor.
El corazón y los pulmones trabajan de forma coordinada. Cuando el corazón pierde eficacia para bombear la sangre o para llenarse adecuadamente, aumenta la presión en la circulación pulmonar. Esa presión elevada dificulta el intercambio normal de oxígeno y genera sensación de ahogo, especialmente cuando el organismo necesita mayor aporte sanguíneo, como ocurre al caminar o subir escaleras.
Esto puede suceder tanto cuando el corazón pierde fuerza de contracción como cuando el músculo cardíaco se vuelve más rígido y no se relaja correctamente. En ambos casos, el síntoma predominante suele ser la disnea. Con frecuencia, esta falta de aire es el primer signo de insuficiencia cardíaca en fases iniciales, incluso antes de que aparezcan otros síntomas más evidentes.
Conviene consultar cuando:
Estos síntomas no siempre indican un problema grave, pero sí justifican una valoración médica.
La insuficiencia cardíaca es la causa más frecuente de disnea de origen cardíaco. También pueden provocarla la cardiopatía isquémica (enfermedad de las arterias coronarias), las enfermedades valvulares o determinadas alteraciones del ritmo.
Es importante recordar que en personas con factores de riesgo cardiovascular —hipertensión, diabetes, tabaquismo, colesterol elevado o antecedentes familiares— la probabilidad de que el origen sea cardíaco es mayor, por lo que la evaluación debe ser especialmente cuidadosa.
El diagnóstico comienza escuchando al paciente. La historia clínica sigue siendo la herramienta más valiosa para orientar el origen del problema. A partir de ahí, el electrocardiograma, la ecocardiografía y determinados análisis permiten confirmar o descartar una causa cardíaca.
En ocasiones pueden ser necesarias pruebas adicionales, siempre dirigidas a identificar la causa concreta y descartar otras posibles explicaciones, como patología pulmonar, metabólica o del aparato locomotor.
La buena noticia es que hoy disponemos de tratamientos muy eficaces que no solo mejoran los síntomas, sino que también reducen hospitalizaciones y mejoran el pronóstico cuando se inician de manera precoz.
Además del tratamiento farmacológico, las recomendaciones sobre ejercicio adaptado, control de la presión arterial, peso y hábitos de vida son fundamentales.
No todo cansancio es cardíaco. Pero la disnea progresiva nunca debe normalizarse ni atribuirse simplemente a la edad. Comparar la capacidad funcional actual con la de meses atrás suele ser la clave para detectar el problema a tiempo, así como la aparición de síntomas acompañantes.
Ante la duda, una valoración cardiológica puede aportar tranquilidad o permitir actuar de forma precoz. En enfermedades cardiovasculares, el diagnóstico temprano marca la diferencia.
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