Quirónsalud
Blog de Cardiología de los Hospitales Quirónsalud Alicante, Murcia, Torrevieja, Valencia, Costa Adeje y Vida
Texto elaborado por la Doctora Catheline Lauwers,
jefa de Cardiología de Quirónsalud Valencia.
Las valvulopatías son las enfermedades propias de las válvulas del corazón
. La función de las válvulas del corazón es abrirse y cerrarse correctamente durante el ciclo cardiaco. Esto permite el paso de la sangre de una cavidad a otra y que pueda avanzar sin retroceder.
Las válvulas
pueden estropearse por infecciones, por traumatismos, por envejecimiento, etc. En la actualidad, como consecuencia del aumento de la esperanza de vida, han aparecido otras formas de valvulopatía.
La más frecuente es la valvulopatía degenerativa
en pacientes ancianos, que consiste en el envejecimiento, endurecimiento y calcificación de las válvulas, lo que limita su movilidad y afecta a su funcionamiento. Hay que tener en cuenta que las válvulas se abren y se cierran unas 60 veces por minuto, así que una persona de 70 años habrá realizado ese movimiento… ¡más de 2.000 millones de veces!
Es una enfermedad de la válvula que conecta la aorta con el ventrículo izquierdo. Podemos distinguir dos tipos diferentes:
Según la cantidad de sangre que vuelve hacia el ventrículo izquierdo, así será de severa la insuficiencia aórtica.
Las causas de la estenosis aórtica
son:
Cuando la estenosis es muy severa pueden aparecer como síntomas haituales:
Los síntomas pueden aparecer o empeorar con el ejercicio o cualquier actividad que eleve la frecuencia cardíaca.
Pueden desencadenarse por el embarazo u otra situación de estrés corporal, como una infección en los pulmones o el corazón, u otros trastornos cardíacos.
Una vez que cualquiera de estos síntomas están presentes, se debe consultar con un médico dado que la progresión de la enfermedad es más rápida.
En adultos, los síntomas se desarrollan usualmente entre los 20 y 50 años de edad. En los niños y adolescentes, los síntomas pueden estar presentes muy temprano durante el crecimiento.
Si presentas algunos de estos síntomas, te recomendamos consultar con los especialistas en cardiología de Quirónsalud para el pronto diagnóstico de cualquier patología en el corazón.
La sospecha llega a través del cuadro clínico, es decir, de los síntomas que presentan los pacientes cuando visitan al especialista. Una vez en consulta, con la auscultación se pueden dar las señales de un inequívoco soplo cardiaco. Pero el diagnóstico definitivo de las causas, morfología de la válvula y gravedad de la estenosis aórtica se hace a través de ecocardiograma.
Esta enfermedad se aguanta durante muchos años sin producir síntomas. Sin embargo, cuando los síntomas empiezan a aparecer el pronóstico a medio plazo es grave si no se realiza tratamiento quirúrgico.
Generalmente, el pronóstico de las enfermedades valvulares es favorable con tratamiento, por lo que resulta muy importante la elección del momento del tratamiento quirúrgico e intervencionista que cambian de forma radical la evolución natural de la enfermedad.
La decisión de la intervención se toma antes de que se produzcan secuelas irreversibles sobre el propio corazón, como la dilatación exagerada de las cámaras cardíacas, sobre todo el ventrículo izquierdo, que puede conducir a la aparición de insuficiencia cardiaca crónica a pesar del tratamiento quirúrgico.
El tratamiento médico en general no es eficaz, y si la estrechez es severa hay que optar siempre por la cirugía de recambio valvular.
En el momento actual existen técnicas de reparación de la válvula mediante cateterismo cardíaco a través de la ingle, aunque esta posibilidad por ahora se reserva a pacientes con un elevado riesgo quirúrgico
, y su uso se está extendiendo a pacientes de menor riesgo, en un futuro se podría plantear como alternativa a la cirugía en algunos casos.
Si la severidad de la alteración es ligera o moderada hay que hacer un seguimiento semestral, anual o bianual o quincenal, según cada paciente
Si tienes alguno de los síntomas mencionados, o dudas sobre la salud de tu corazón, te recomendamos que consultes con los especialistas en cardiología de Quirónsalud, expertos en el pronto diagnóstico y tratamiento de este tipo de patologías con el fin de mejorar la salud cardíaca de los pacientes.
Texto elaborado por doctor José Nieto
, jefe de Cardiología de Quirónsalud Murcia.
El síncope vasovagal
es un síndrome clínico caracterizado por una pérdida de conocimiento transitoria, autolimitada, causado por un periodo de flujo cerebral disminuido, generalmente como consecuencia de una caída abrupta de la presión arterial.
En el caso del síncope vasovagal esto es debido a una respuesta refleja del organismo, que produce una vasodilatación y/o bradicardia excesivas que conducen a una hipotensión sistémica y a una disminución de la perfusión cerebral.
Los especialistas en Cardiología de Quirónsalud
siempre informamos que el síncope vasovagal es debido a una respuesta aumentada del sistema nervioso autónomo encargado del control de la frecuencia cardiaca y la tensión arterial, en respuesta a determinados estímulos.
En ocasiones, el síncope vasovagal, no tiene un factor desencadenante
claramente identificable, pero entre los desencadenantes más comunes se encuentran
Los cuadros sincopales en ocasiones van precedidos de síntomas prodrómicos, como sensación de calor, nauseas, mareo o visión borrosa y sudoración, que van a permitir prepararnos y adquirir una posición de seguridad, sentándonos o mejor tumbándonos en el suelo y elevando las piernas, para así prevenir la aparición del episodio o llegado el caso, evitar golpearnos.
Si podemos, existe una serie de maniobras que encaminadas a contrarrestar la disminución de la presión arterial
mediante ejercicios isométricos de piernas o brazos, encaminados a aumentar el retorno venoso e intentar compensar la bajada de tensión arterial (como cruzar y tensar los músculos de las piernas o el "handgrip").
La gravedad del síncope va a ser la de la causa que lo desencadena.
En caso de síncope vasovagal, que suele ocurrir en personas jóvenes y sanas, el pronóstico es excelente y normalmente con baja probabilidad de
recurrencias. En caso de que sea algo frecuente desde Quirónsalud recomendamos acudir al médico especialista en Cardiología.
Otros casos de síncopes más graves van a ocurrir en personas con ciertos tipos de cardiopatías, como consecuencia de estadíos avanzados o complicaciones de las mismas.
Por ello es de gran importancia descartar la existencia de cuadros de otra naturaleza distinta a la vasovagal o refleja.
La disminución del flujo cerebral es típicamente breve, de pocos segundos, del cuadro suele producirse en pocos minutos.
Los síntomas acompañantes del síncope vasovagal, como son las náuseas, palidez, o sudoración, en ocasiones pueden durar algo más de tiempo (a veces hasta horas) en casos de síncope vasovagal. Durante este periodo, si te incorporas demasiado pronto, puedes presentar una nuevo episodio sincopal.
Si nos referimos al de origen vasovagal, generalmente ninguna. Es frecuente que persista cierto temor a que se pueda repetir o que ocurra algo grave, pero es importante explicar la naturaleza benigna del cuadro y tranquilizar al paciente y la familia, así como explicar las medidas a adoptar en caso de detectar una posible recurrencia.
El síncope vasovagal
suele presentarse en personas jóvenes y sanas, y ligeramente más en mujeres, presentando un pico de mayor incidencia al final de la adolescencia, pero también a partir de los 70 años, siendo una entidad de gran prevalencia, pues hasta un 20% de la población lo presentará a lo largo de su vida.
Si quieres tener controlada la salud de tu corazón o si estos síntomas son recurrentes visita a tu especialista en Cardiología de Quirónsalud.
Texto elaborado por el servicio de cardiología de Quirónsalud Alicante.
El derrame pericárdico es la acumulación de líquido en el espacio pericárdico o saco que envuelve al corazón.
El pericardio está formado por dos capas: el pericardio visceral, adherido a la superficie del músculo cardiaco, y el pericardio parietal, que rodea a todo lo anterior. El espacio o saco pericárdico está contenido dentro de estas dos capas y, normalmente, contiene no más de 50 ml de líquido seroso que actúa como lubricante para proteger el corazón.
El derrame pericárdico puede darse sin síntomas ni signos, esto sucede cuando el líquido ha aumentado lentamente, si bien si se presentan signos los más frecuentes suelen ser: dificultad para respirar o falta de aire; malestar cuando se está tumbado; dolor en el pecho, generalmente en la parte de detrás del esternón o en el lado izquierdo del pecho; hinchazón en piernas, abdomen o pecho.
Siempre se debe consultar a un médico si se siente un dolor en el pecho que dura más de unos pocos minutos, si duele al respirar o si cuesta respirar, o bien si se ha tenido un desmayo inexplicable. En Quirónsalud contamos con un equipo de expertos en Cardiología que cuidarán de la salud de tu corazón.
Los derrames no ocasionan síntomas por sí mismos a menos que ocasionen un taponamiento cardiaco. Se dan ocasiones en la que muchos pacientes presentan dolor debido a la pericarditis asociada que causa el propio derrame.
El taponamiento cardiaco se puede llegar a producir si un derrame pericárdico, ya sea por su severidad o por su rapidez en la instauración, provoca un colapso de las cavidades derechas cardíacas evitando su correcta expansión y contracción ocasionando que el corazón reciba correctamente toda la sangre que necesita nuestro cuerpo. Si esto ocurre el paciente puede llegar a tener una hipotensión arterial grave, síncope o pérdida de conocimiento e incluso shock cardiaco con parada cardiaca.
Es posible que el derrame pericárdico no cause ningún signo ni síntoma perceptible, sobre todo si la cantidad de líquido aumentó lentamente.
Sin embargo, entre los signos y síntomas de derrame pericárdico
que se pueden manifestar en los pacientes, se pueden incluir:
Dependiendo de la rapidez con la que aparezca se puede clasificar en agudo, subagudo o crónico. Igualmente dependiendo de la cantidad de líquido en su interior pueden ser derrames ligeros, moderados o severos.
Los pacientes con cualquier proceso infeccioso, neoplásico, autoinmunitario o inflamatorio que provoque una pericarditis pueden desarrollar derrame pericárdico.
A veces el derrame pericárdico puede aparecer en pacientes con una infección pulmonar localizada cercana al pericardio, en pacientes con enfermedad renal muy evolucionada, en casos excepcionales de hipotiroidismo y, por supuesto, en aquellos pacientes que han sido intervenidos recientemente de cirugía cardiaca.
El derrame pericárdico, incluso el severo, puede pasar desapercibido y no causar síntomas y cronificarse.
Si el derrame pericárdico aparece rápidamente y con cuantía significativa puede llegar a provocar un taponamiento cardiaco con peligro de shock cardiaco
y muerte si no se drena de forma precoz.
El hecho de desarrollar taponamiento cardiaco depende el equilibrio de presión entre la presión que existe dentro de la cavidades cardiacas (fundamentalmente las cavidades derechas del corazón) y la presión externa que ejerce el líquido desde el saco pericárdico, dependiendo este equilibrio de la velocidad de instauración y cuantía.
Si el derrame no causa compromiso hemodinámico del paciente, el tratamiento de primera línea es el de la causa que lo origina, sin embargo, si es idiopático o asociado a pericarditis se suele tratar con antiinflamatorios e incluso a veces con colchicina y corticoides.
Si el derrame pericárdico llega a ocasionar un taponamiento cardiaco debe considerarse una urgencias cardiológica y debe evacuarse de forma inmediata realizando una pericardiocentesis mediante una punción con un aguja desde la región subxifoidea del corazón o desde el espacio entre las costillas cercano a la punta el corazón. Con esta punción se accede al saco pericárdico y se introduce un drenaje pericárdico en su interior para extraer el líquido que está comprimiendo el corazón desde fuera.
En la mayor parte de los casos, nuestros especialistas en cardiología lo suelen resolver con tratamiento médico con antiinflamatorios, analizando cada caso de forma individual.
Cuando es severo o causa taponamiento cardiaco suele resolverse con pericardiocentesis, además esta técnica aporta información para el diagnóstico de la causa mediante análisis del líquido extraído.
A pesar de ello, hay pacientes que vuelven a desarrollar derrame pericárdico de forma recurrente, en dichos casos es necesario realizar un ventana pericárdica, o comunicación entre el saco pericárdico y el saco pleural (envoltura similar que envuelve a los pulmones), para evitar que el derrame pericárdico ocasione mayores problemas.
La ventana pericárdica se puede realizar mediante abordaje quirúrgico directo en el quirófano de cirugía cardiaca o mediante videotoracoscopia en el quirófano de cirugía torácica, permitiendo además tomar biopsias del saco pericárdico y pleural.
Post elaborado por la Unidad de cardiología de Quirónsalud Alicante
Las orejuelas del corazón son remanentes embriológicos situados en cada una de las aurículas cardiacas (cavidades altas, derecha e izquierda, del corazón donde drena la sangre por las venas).
Las orejuelas son unos pequeños sacos que se localizan en la parte anterior y lateral de cada una de las aurículas cardiacas, derecha e izquierda.

Son remanentes embriológicos de unas estructuras primitivas cardiacas que, durante la evolución, han servido para equilibrar la presión en los corazones primitivos pero que en el ser humano no tienen ninguna implicación fisiológica relevante.
Sin embargo, actualmente son fuentes de interés clínico cardiológico dado que la orejuela derecha suele utilizarse para el implante de los electrodos auriculares
de marcapasos y en el caso de la orejuela izquierda se trata de una estructura implicada en la génesis de arritmias cardiacas y en su interior se puede formar trombos en aquellos pacientes con fibrilación auricular y factores de riesgo.
Existen una derecha, situada en la aurícula derecha, y una izquierda, situada en la aurícula izquierda.
Es la del lado izquierdo la que tiene gran trascendencia clínica para el manejo antitrombótico de los pacientes con fibrilación auricular.
Se trata de un procedimiento intervencionista, ya sea de forma percutánea mediante cateterismo o mediante cirugía cardiaca, en el que se excluye la orejuela izquierda del resto del corazón y de la sangre mediante un dispositivo.
Sirve para evitar que la sangre entre y se acumule en el interior de la orejuela izquierda, evitando y previniendo la formación de trombos en su interior.
Se hace en los pacientes que no pueden tomar anticoagulantes y que tienen fibrilación auricular, una arritmia que puede favorecer que la sangre se acumule, se enlentezca y deposite materialmente trombótico en el interior de la orejuela izquierda.
De esta forma, se evitaría la formación de trombos sin necesidad de tomar anticoagulantes en aquellos pacientes que tienen contraindicado este tipo de fármacos.
Los procedimientos de cierre de orejuela realizados de forma percutánea por cateterismo lo suele realizar un cardiólogo intervencionista, ya sea electrofisiólogo o hemodinamista
. Cuando el procedimiento se realiza durante una cirugía cardiaca lo lleva a cabo un cirujano cardiaco.
Durante el procedimiento de intervencionismo percutáneo se realiza un cateterismo
que consigue liberar dentro del corazón un dispositivo que se aloja en el interior de la orejuela izquierda y la ocluye, evitando así que la sangre entre o salga, impidiéndole la formación de trombos.
Durante la cirugía cardiaca, normalmente asociado a otro procedimiento, como, por ejemplo, una reparación de la válvula mitral, se excluye la orejuela izquierda del resto del corazón mediante un dispositivo colocado externamente al corazón.
La terapia habitual en los pacientes con fibrilación auricular y factores de riesgo protrombóticos es el uso de anticoagulantes para evitar y prevenir la formación de trombos que podrían llegar a provocar ictus.
Sin embargo, hay pacientes que no pueden tomar anticoagulantes por tener un riesgo hemorrágico muy elevado. En estos pacientes se puede realizar el procedimiento de cierre de orejuela para protegerlos frente al riesgo de ictus sin tenerlos que someter al riesgo hemorrágico derivado de la administración crónica de anticoagulantes.
Si quieres cuidar tu corazón, el equipo de Quirónsalud está a tu disposición.
Post elaborado por Juan Delgado
, jefe de Diagnóstico por la Imagen de QuirónSalud Murcia.
El angio TC es una prueba de diagnóstico por imagen que permite estudiar en detalle las arterias de una determinada región anatómica.
Como todos los TAC, utilizar los rayos X para obtener imágenes del organismo que posteriormente, mediante complejos algoritmos informáticos, permiten realizar reconstrucciones en diferentes planos del espacio o incluso tridimensionales.
Lo que diferencia a este tipo de TAC de los demás es la administración de contraste yodado intravenoso y que la adquisición de las imágenes se produce en el preciso momento en el que este medio de contraste se encuentra atravesando las arterias que se desea estudiar.
La adquisición de las imágenes de angioTC dura apenas unos segundos.
La inyección de contraste se debe realizar unos segundos antes (dependiendo del tipo de estudio, entre 8 y 20 segundos).
Es una prueba ambulatoria y poco molesta para el paciente.
La preparación para esta prueba es la misma que para cualquier otro estudio de TC con administración de contraste yodado intravenoso.
Es necesario ayunar previamente a la prueba,
habitualmente un periodo de seis horas.
En caso de encontrarse en tratamiento con medicamentos para la diabetes (metformina) será necesario suprimir 48 horas antes de la realización de la prueba.
Por otro lado, será necesario avisar al médico si se padece de alguna enfermedad que pueda afectar a la función renal. Se deben aportar análisis de sangre recientes que permitan conocer la función renal. De no disponer se de ellos, se deberá realizar previamente esta analítica.
También es necesario avisar al personal sanitario si se padece alguna enfermedad tiroidea o se está siguiendo algún tipo de tratamiento relativo al funcionamiento del tiroides.
En cualquier caso, cuando se concierte la cita para la realización del angio TC, el personal de radiología informará al paciente de los diferentes aspectos que tiene que tener en cuenta para prepararse adecuadamente para esta prueba.
Se puede realizar angioTC de cualquier parte del cuerpo.
En función de la región anatómica a estudiar, el médico radiólogo establecerá un tiempo de retraso (el tiempo que transcurre entre la administración de contraste intravenoso y la adquisición de las imágenes) o modificará los parámetros que sean necesarios para conseguir obtener una imagen diagnóstica de calidad.
El angioTC es la prueba de elección para el estudio vascular.
Permite la valoración de las arterias, identificando placas de ateroma y posibles zonas de estenosis (zonas estrechas de los vasos en las que puede ser difícil el paso de sangre).
También se puede utilizar para evaluar el tratamiento realizado, sea con colocación de endoprótesis (recubrimiento que se coloca en el interior de vasos estrechados y que permite que la sangre se abra paso con normalidad a través de estos) o mediante bypass
(creación de nuevas arterias mediante otras estructuras del cuerpo o utilizando tubos de plástico).
Un tipo especial de angioTC es el angioTC coronario, que permite el estudio de las arterias coronarias, las que se encargan de llevar la sangre a los músculos del corazón.
Las imágenes de TC son adquiridas por técnicos especialistas en imagen para el diagnóstico.
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