Odinofagia
La odinofagia es un dolor en la garganta que aparece en el momento de tragar y que puede dificultar la deglución.
Síntomas y causas
La odinofagia es la sensación de dolor al tragar tanto alimentos sólidos como líquidos, incluso la propia saliva. Su intensidad varía dependiendo de la causa que la provoca.
Es frecuente que la odinofagia se confunda con la disfagia porque suelen darse al mismo tiempo, aunque son dos condiciones diferentes. Mientras que la odinofagia es solamente el dolor, la disfagia impide la deglución normal, es decir, hace que sea difícil tragar sin que necesariamente existan molestias.
La odinofagia puede ser de dos tipos teniendo en cuenta la intensidad del dolor:
- Odinofagia leve: malestar, ardor y carraspera.
- Odinofagia severa: dolor punzante que suele extenderse a regiones circundantes, como el oído.
El pronóstico de la odinofagia suele ser bueno, ya que, en la mayoría de los casos, se resuelve en poco tiempo. Aun así, este dolor puede ser el síntoma de una afección grave que requiera un tiempo mayor de recuperación. Para evitar complicaciones, se recomienda acudir al especialista cuando las molestias se mantienen durante varios días o si impide respirar con normalidad.
Síntomas
El síntoma principal de la odinofagia es el dolor en ambos lados de la garganta o en uno solo (odinofagia unilateral), que puede tener características distintas según la gravedad de la patología subyacente:
- Ardor.
- Dolor punzante en la garganta, el esófago o el pecho en el momento de tragar.
- Dolor constante, incluso en reposo.
Es normal que estos síntomas empeoren cuando se consumen alimentos duros, secos o muy calientes.
Otros signos asociados a la odinofagia son:
- Sensación de que los alimentos se quedan atascados.
- Enrojecimiento de la garganta.
- Inflamación de las amígdalas.
- Cefaleas (dolores de cabeza).
- Fiebre.
- Malestar general.
- Ganglios linfáticos inflamados.
Causas
El dolor al tragar puede tener causas muy diversas. Entre las más destacadas, están:
- Infecciones víricas o bacterianas: son la causa más común.
- Faringitis: inflamación e irritación de la faringe.
- Amigdalitis: inflamación de las amígdalas y formación de placas de pus.
- Laringitis: inflamación de la laringe.
- Mononucleosis: inflamación de la faringe, las amígdalas y los ganglios linfáticos del cuello debido al contagio con el virus Epstein-Barr.
- Absceso periamigdalino: acumulación de pus debajo del tejido que rodea a las amígdalas.
- Covid-19: afección del sistema respiratorio producido por el virus SARS-CoV-2.
- Virus del herpes simple: malestar o aparición de úlceras en las mucosas como consecuencia del VHS.
- Candidiasis oral o esofágica: infección por el hongo Candida.
- VIH y SIDA: disminución de las defensas del organismo e inmunosupresión producida por el virus de la inmunodeficiencia humana.
- Inflamación y lesiones no infecciosas:
- Enfermedad por reflujo gastroesofágico (ERGE): anomalía del sistema digestivo por la que el contenido del estómago asciende por el esófago.
- Esofagitis: inflamación del tejido que recubre el interior del esófago.
- Esofagitis eosinofílica: la hinchazón se produce por la acumulación de glóbulos blancos en el revestimiento del esófago, normalmente, como consecuencia de una reacción alérgica.
- Ingesta de cuerpos extraños o alimentos muy calientes.
- Úlceras orales o esofágicas.
- Enfermedad oncológica: aunque es menos frecuente, el dolor puede darse por:
- Cáncer de gargantaCáncer de gargantaCáncer .
- Cáncer de laringeCáncer de laringeCáncer .
- Cáncer de lengua.
Factores de riesgo
El riesgo de padecer odinofagia aumenta cuando se cumple alguno de estos factores:
- Sistema inmunitario debilitado.
- Tabaquismo.
- Exposición al humo del tabaco o agentes irritantes.
- Alergias.
- Ambientes secos.
- Hernia de hiato.
Complicaciones
Cuando no se trata la causa subyacente adecuadamente, se pueden producir las siguientes complicaciones:
- Desnutrición y deshidratación: el dolor intenso dificulta la alimentación, ya que los pacientes tienden a evitar comer y beber.
- Pérdida de peso.
- Neumonía por aspiración: cuando resulta complicado deglutir, los alimentos pueden pasar a las vías respiratorias.
- Odinofagia crónica: dolor persistente que empeora significativamente la calidad de vida.
- Diseminación de la infección a otras partes del cuerpo.
¿Qué médico trata la odinofagia?
La odinofagia se trata en las especialidades de Otorrinolaringología, Aparato digestivo, Medicina familiar y comunitaria, y Pediatría y sus áreas específicas. En ocasiones, es necesaria la intervención de Oncología médica u Oncología radioterápica.
Diagnóstico
Para diagnosticar la causa de la odinofagia, el especialista realiza una historia clínica detallada del paciente y una exploración física de la boca y la garganta.
Dependiendo de los síntomas adicionales, se llevan a cabo las siguientes pruebas para determinar el origen del dolor:
- Frotis faríngeo: se toma una muestra de la mucosa para observarla en el laboratorio y detectar la presencia de bacterias, normalmente, estreptococo.
- Análisis de sangre: sirve para identificar signos de infección o inflamación.
- Endoscopia digestiva alta: se introduce un tubo flexible con una cámara en el extremo a través de la boca para visualizar el esófago, el estómago y el duodeno. Es un procedimiento útil para detectar inflamación, úlceras o tumores.
- Estudios de imagen: la radiografía o la tomografía axial computarizada (TAC) sirven para comprobar si hay cuerpos extraños, anomalías estructurales o inflamación grave.
Tratamiento
La odinofagia leve se puede aliviar con remedios caseros, como:
- Beber abundantes líquidos fríos o a temperatura ambiente.
- Consumir alimentos blandos y fáciles de tragar (yogures, sopas, purés).
- Evitar los alimentos secos, muy calientes, ácidos o picantes, ya que pueden irritar la garganta.
- Hacer gárgaras con agua tibia y sal.
El tratamiento de la odinofagia severa se centra en solucionar la causa que la provoca:
- Infecciones víricas: suelen resolverse por sí solas. Para mejorar la calidad de vida del paciente durante el proceso, se recomienda reposo y tomar analgésicos o antiinflamatorios.
- Infecciones bacterianas: se tratan con antibióticos.
- Infecciones por hongos: se utilizan medicamentos antifúngicos.
- Enfermedad por reflujo gastroesofágico (ERGE): remite siguiendo una dieta equilibrada, manteniendo un peso adecuado y tomando antiácidos y protectores gástricos.
- Esofagitis: dependiendo de su origen, se eliminan de la dieta los alérgenos o se utilizan corticoesteroides.
- Úlceras orales: son eficaces los enjuagues, geles protectores o antiinflamatorios tópicos.
- Úlceras esofágicas: responden bien a los inhibidores de la bomba de protones para reducir el ácido. En los casos más graves, puede ser necesaria una cirugía para cerrar el tejido abierto.
- Cáncer: cada caso se trata de forma personalizada. Por norma general, se practica una intervención quirúrgica para extirpar el tumor y, posteriormente, se sigue un tratamiento con quimioterapia, radioterapia o terapia inmunológica para destruir las células cancerosas que hayan podido quedar en el organismo.





































































































