Quirónsalud
Blog de los Servicios de Oncología de los Hospitales Quirónsalud de Murcia, Torrevieja, Valencia y Tenerife
Una de las preguntas frecuentes de los pacientes con cáncer de mama es el tratamiento de este. Esta enfermedad se trata de diferentes maneras, dependiendo del tipo de cáncer de mama y del grado de diseminación, por ello cada caso es distinto.
Una vez que se ha confirmado el diagnóstico de la enfermedad y se han realizado las pruebas necesarias para conocer en qué fase se encuentra la misma, se debe determinar cuál es el tratamiento para el cáncer de mama
más adecuado para el paciente.
El tratamiento del cáncer de mama, como ocurre en la mayoría de los tumores, es multidisciplinar. Distintas especialidades trabajan juntas para combinar terapias y ofrecer al paciente las mayores posibilidades de curación.
El especialista recomendará y explicará las posibilidades del tratamiento
más adecuadas en cada caso, para que una vez que la paciente haya recibido la suficiente información pueda, junto con el médico, tomar una decisión.
A día de hoy existen alternativas terapéuticas al cáncer de mama con grandes beneficios para los pacientes, como son la Radioterapia Intraoperatoria,
la cual que permite atacar directamente en el foco en la misma operación, o el estudio del Transcriptoma, pudiéndose crear un tratamiento personalizado para cada caso.

El tratamiento en pacientes con cáncer precoz de mama, se denomina terapia one step. Este tratamiento permite en una sola operación la extirpación del tumor, la irradiación y la reconstrucción oncoplástica de la mama, evitando así las sesiones de radioterapia externa.
Los tratamientos convencionales de irradiación externa, conocidos como radioterapia, se componen de 25 o 30 sesiones. Con esta técnica mientras el paciente está en quirófano, se administra una fracción única y elevada de radioterapia directamente sobre la zona afectada por el tumor. Con este tipo de tratamiento, el procedimiento se reduce ya que se realiza en el mismo quirófano durante 30 minutos. Una de las ventajas que tiene este tipo de método es la visualización y radiación directa del tumor, evitando así la irradiación innecesaria de los tejidos sanos de alrededor, según nos informa la Doctora Rosa María Cañón, responsable de la Unidad de Oncología Radioterápica de la Plataforma de Oncología del Hospital Quirónsalud Torrevieja.
Este tipo de método se aplica durante el tratamiento y curación del cáncer de mama, siempre que lo indique el especialista. Además de usarse en el cáncer de mama, generalmente se emplea en programas que requieren de radiación externa para aumentar el control local de la enfermedad, como el cáncer gástrico, de páncreas, de recto, de pulmón, los ginecológicos, los sarcomas retropritoneales y extremidad...
¿En qué consiste este tipo de tratamiento?
La Radiación Intraoperatoria se realiza con un acelerador de electrones móvil, llamado Mobetrón. Este acelerador, único en España, está ubicado en quirófano, cuya tecnología permite administrar tratamiento a diferentes tejidos, espesores y cavidades volumétricas, es decir, a gran variedad de tumores y localizaciones, no solo a pacientes con cáncer de mama.
El tratamiento se lleva a cabo gracias a la colaboración con el resto de departamentos implicados (cirujanos, anestesistas, ginecólogos, patólogos, oncólogos médico, etc.) que trabajan coordinados en un programa multidisciplinar, según señala la Doctora Cañón.
Por tanto, La RIO con Mobetrón permite el tratamiento de una gran variedad de tumores con la ayuda de un equipo multidisciplinar.
Este tratamiento aporta un gran beneficio para los pacientes con cáncer de mama ya que contribuye a aumentar la calidad de vida del paciente, dado que:
Acorta o suprime los días de irradiación externa que se dan posterior a la operación.
Disminuye los efectos secundarios.
Permite la reconstrucción mamaria inmediata, en los casos, one step.
Este tipo de tratamiento actualmente está integrado en los programas multidisciplinares de tratamiento oncológico, con el objetivo de aumentar la tasa de éxito de curación del paciente.

Alrededor del 20- 25% de los cánceres presentan anomalías genéticas, es decir, alteraciones en el ADN de las células tumorales que pueden ser descifradas gracias al estudio del genoma.
Este estudio se complementa con el análisis del Transcripctoma (ARN) que se lleva realizando desde hace más de 10 años en el Hospital Quirónsalud Torrevieaja. Esto nos permite ofrecer alternativas terapéuticas hasta en el 70% de los tumores restantes, tal y como señala el Doctor Manuel Sureda, especialista en oncología del Hospital Quirónsalud de Torrevieja.
El ADN envía sus mensajes a la célula a través del ARN, en un proceso llamado transcripción. El conjunto del ARN de la célula tumoral o transcriptoma refleja las instrucciones que el ADN transmite a la célula para permitir su funcionamiento autónomo
El estudio del transcriptoma facilita información personalizada sobre aspectos relevantes para el tratamiento de los tumores como por ejemplo resistencia o sensibilidad a quimioterápicos u otro tipo de fármacos antitumorales.
Gracias al transcriptoma los especialistas de Quirónsalud Torrevieja son capaces de estudiar, en tiempo real, las características moleculares de mayor relevancia para el tumor en cada momento de su evolución, ya que estas cambian frecuentemente sus características para "sobrevivir" a las defensas del organismo y los tratamientos.
Además permite saber cuáles son sus fortalezas y sus debilidades, de forma que se puede administrar al paciente un tratamiento personalizado, adecuado a las características de su propio tumor, lo que tiene un gran beneficio para el paciente y la cura de su enfermedad.
Como explica el doctor Manuel Sureda, especialista en Oncología del Hospital Quirónsalud de Torrevieja, este análisis "permite evaluar si fármacos sobre los que se duda de su actividad en ese tumor continúan siendo activos; si ya expresa vías de resistencia para fármacos frecuentemente administrados en ese tipo de tumor; sugiere el empleo de fármacos no habituales para los que las células tumorales expresan claros signos de sensibilidad". Por tanto podemos decir que aporta información muy completa sobre las características del tumor del paciente y, "en Oncología, la información sobre el tumor es poder antitumoral".
El Doctor Sureda nos cuenta que la información generada por el transcriptoma puede ser de gran utilidad en cualquier tipo de tumor, recalcando que en tumores localmente avanzados o metastásicos es más relevante dada la complejidad genética que estos tumores alcanzan en su evolución. Además, "repetir el transcriptoma tras la progresión tumoral se ha revelado como una herramienta de primer orden para poder ofrecer una terapia personalizada con mayores probabilidades de eficacia".
Por tanto con este tratamiento lo que se consigue es un estudio personalizado y a tiempo real de las características moleculares, permitiendo saber qué tratamiento puede ayudar a combatir la enfermedad.
Más información acerca de la Unidad de Oncología de Quirónsalud T
orrevieja
La inmunoterapia es una terapia biológica que utiliza las defensas naturales del cuerpo para combatir el cáncer. Se utilizan sustancias producidas por el cuerpo o fabricadas en un laboratorio para mejorar o restaurar el sistema inmunitario que actúa destruyendo células cancerosas y por lo tanto, impidiendo el crecimiento del cáncer.
Que tipos de cáncer se pueden tratar con inmunoterapia
Teóricamente cualquier cáncer puede ser tratado con inmunoterapia. Los primeros intentos de manipulación inmunológica comenzaron hace 100 años pero han sido estudios clínicos, especialmente en los últimos cinco años, Donde se ha demostrado un impacto en la supervivencia de los pacientes con cáncer con nuevas terapias que están transformando la vida de estos pacientes a la vez que abriendo caminos para investigaciones futuras.
Desde el año 2016, cuando se consideró el avance terapéutico del año en cáncer, se comercializaron dos productos con indicación específica para melanoma y cáncer de pulmón metastásicos con beneficio en la supervivencia donde existen pocas opciones terapéuticas.
Desde entonces se ha demostrado beneficio clínico en una variedad de tumores como cáncer de cabeza y cuello, de pulmón, de vejiga, de riñón, de mama, melanoma y otros cánceres de piel, cáncer hepático, linfomas, leucemias, existiendo en la actualidad ensayos clínicos para el resto de tumores. Este beneficio se ha observado en fase metastásica de estos tumores lo que ha generado una alta expectativa de que pueda ser incorporado fases más tempranas de la enfermedad de incrementar la posibilidad de curación.
Diferentes tipos de inmunoterapia
-Los anticuerpos monoclonales que se conocen desde hace décadas están siendo utilizados en muchos tumores como cáncer de cerebro, de mama, de pulmón, de colon, de ovario, de próstata, de estómago, linfomas. Son una de las sustancias naturales que producen los linfocitos contra proteínas específicas del tumor.
-Vacunas específicas contra virus inductores de ciertos tipos de cáncer como del virus del papiloma (que causa cáncer de genitales , año y garganta), el de la hepatitis B (inductor del hepatocarcinoma) o en ciertos cánceres de próstata. Actúan como cualquier otra vacuna inyectando sustancias víricas que inducen la respuesta inmunológica específica con ese tipo de cáncer.
-Inhibidores del control inmunológico. Son los responsables de la expectación alcanzada de los últimos años gracias al conocimiento de los mecanismos moleculares que los tumores utilizan para inhibir la respuesta inmune.
-Terapia celular. Utilizan las células inmunológicas del propio paciente que tras su extracción, se les prepara en laboratorio y se le devuelven activadas específicamente contra el tumor que padece. Hace unos años se utilizaban linfocitos T citotóxicos, pero en los últimos años se han preparado Linfocitos mejor activados con receptores más específicos y con mayor actividad en todo tipo de tumores (células CAR-T y próximamente CAR-NK).
En la plataforma de Oncología del Hospital Quirón salud en Torrevieja nos hemos dotado de una sala conocida como "Sala Blanca" necesaria para poder desarrollar estas terapias celulares.
Efectos secundarios de la inmunoterapia
Aunque la inmunoterapia es relativamente específica porque tiende a reconocer las células anormales del tumor y no la sanas, este tratamiento no es inocuo. A veces se produce una reacción local en la zona de inyección, un cuadro febril semejante a un proceso gripal, pero en otras ocasiones (muy raras) se pueden producir, por liberación de masiva de sustancias inmunológicas, un cuadro clínico que semeja a un shock séptico con colapso circulatorio y fallo orgánico principalmente pulmón y riñón que acaba siendo de todos los órganos y potencialmente mortal. Esto ocurre con mucha frecuencia con la Interleukina2 y con las células CAR-T. En ocasiones las células inmunológicas reaccionan contra las telas del sanas del paciente generando lo que se conoce como enfermedades autoinmunes que afectan a la piel, al tracto digestivo, a los pulmones, a los riñones, al cerebro, a las articulaciones ...Ya existen publicados protocolos de actuación en caso de encontrarnos con situaciones de este tipo y se manejan con bastante seguridad.
La curación del cáncer vendrá de la mano inmunoterapia
Es muy pronto para poder afirmar que la inmunoterapia curará el cáncer de manera genérica. Desde el punto de vista conceptual creemos que jugará al menos un papel muy importante. Desde las primeras terapias inmunológicas sabemos que pacientes con melanoma metastásico y cáncer de riñón metastásico, incurables con otros tipos de tratamiento, se conseguían curar, aunque en una proporción menor de un 10 % de los casos. Así que evidencia preliminar la tenemos. Las nuevas terapias inmunológicas mejorarán esta proporción especialmente cuando se apliquen a fases de la enfermedad más precoces. En este momento ya están consiguiendo desplazar a la quimioterapia menos eficaz y más tóxica, lo cual es ya un avance, porque mejora el perfil de tolerancia y el bienestar del paciente además de su supervivencia.
En la actualidad la inmunoterapia es el campo de investigación en cáncer más activo en el mundo. Si investiga muy activamente la búsqueda de factores moleculares predictivos del beneficio con este tipo de tratamientos. Varios marcadores moleculares han centrado la atención de los investigadores como el PDL1, actualmente muy usado, pero también genes relacionados con la producción de interferón gamma.
En la Plataforma de Oncología del Hospital Quirón salud de Torrevieja donde estudiamos desde hace 10 años los genes tumorales para predecir la respuesta a la quimioterapia analizando la totalidad de los genes del tumor, estamos desarrollando una firma predictiva de beneficio clínico con el tratamiento inmunológico basado en la expresión del número de genes influyen en su eficacia.
Texto elaborado por el doctor Joseba Rebollo, especialista del Servicio de Oncología de Quirónsalud Alicante y Torrevieja
La situación de alarma sanitaria y de confinamiento que estamos viviendo es complicada en sí misma para toda la población, sin embargo, si además en casa convivimos con un familiar con cáncer, se añade un motivo de preocupación extra.

El cáncer afecta a todas las áreas de la persona. Afecta tanto a nivel físico, psicológico como también social y familiar. Los profesionales de la Psico-oncología sabemos que tenemos que acompañar y estar pendientes tanto del enfermo como de la familia poniendo especial atención al cuidador principal en todo el proceso. En esta situación de confinamiento es más importante que nunca cuidar al cuidador, ya que va a ser un soporte fundamental en casa y va a tener mayor responsabilidad si cabe en el cuidado del enfermo.
El cuidador principal del enfermo oncológico tiene que estar cuidado para poder cuidar con calidad. Cuando podemos salir de casa, la pauta más recomendable es permitirse tener pequeños espacios personales, como ir a dar un paseo, al gimnasio o quedar con amigos para distraer la mente. Ahora que no podemos salir es igual o más importante preparar en la casa una zona concreta para el descanso, un lugar especial donde el cuidador pueda retirarse para estar descansando, leyendo, pintando, haciendo punto o realizando alguna actividad placentera de distracción. Es importante también que el cuidador mantenga unas rutinas de ejercicio físico que le ayuden a generar endorfinas y que cuide su alimentación. Durante el confinamiento el cuidador principal tiene que estar muy pendiente de cuidar, no sólo el cuerpo del enfermo, sino también su propio cuerpo ya que este va a ser la mejor herramienta para seguir cuidando.
Es normal que el miedo del cuidador se vea aumentado por la situación que estamos viviendo. Pensamientos como, ¿Y si me contagio yo, quien le cuidará? ¿Y si traigo el virus a casa cuando salgo a comprar? ¿Y si se contagia siendo el enfermo una persona de riesgo? ¿Y si tenemos que ir al hospital donde está el coronavirus?. Todos estos pensamientos son normales dadas las circunstancias, sin embargo, es importante intentar que no eleven el miedo a niveles muy intensos porque pueden llegar a dejarnos paralizados. Tanto un miedo demasiado elevado como no tenerlo en absoluto, pueden ser contraproducentes. Mantener el miedo en niveles tolerables puede ayudarnos a tomar las precauciones lógicas, a ser prudentes y a mantener escrupulosamente las pautas higiénicas que marcan las autoridades sanitarias, pero sin catastrofismos ni anticipaciones negativas del futuro que no ayudan en estos momentos.
Para mantener estos niveles de miedo saludables es fundamental también el acceso a la información. Tanto la sobreinformación o el exceso de noticias sensacionalistas como la desinformación total, pueden resultar perjudiciales. Es importante que el enfermo y la familia tengan una información ajustada a su situación, y quien mejor puede proporcionarla son los profesionales de la oncología que conocen el tratamiento y el proceso único por el que está pasando el enfermo. Son muy recomendables las llamadas telefónicas a los profesionales de referencia ante cualquier duda, ya que son los que más conocen el caso particular del enfermo y sus características, evitando buscar las dudas por internet ya que nos pueden llevar a confusión y a alarmas innecesarias.
Otro aspecto a destacar tanto para el enfermo como para el cuidador principal, con el objetivo de mantener el miedo en niveles saludables, es practicar ejercicios de relajación sencillos como las respiraciones diafragmáticas o la relajación muscular progresiva de Jacobson. En internet es muy sencillo encontrar ejercicios de este tipo adaptados incluso a las limitaciones funcionales que pueden originar los tratamientos oncológicos. Este confinamiento puede ser una oportunidad para introducir en nuestra rutina diaria este tipo de prácticas, ya que son fundamentales para darle a nuestro cuerpo un mensaje de calma y serenidad tan necesario en estos días que estamos viviendo.
En cuanto a la persona enferma de cáncer es recomendable ser más cuidadosos y estar más atentos a las conductas de prevención, preguntándose qué puede hacer para prevenir y poniendo en marcha todas las recomendaciones sanitaras ya conocidas por todos. Es normal que el enfermo con cáncer escuche más las sensaciones de su cuerpo, pero la hipervigilancia de los síntomas lo único que genera es más miedo y ansiedad. Se sugiere realizar actividades de distracción para poner el foco de la atención en otra parte y ante cualquier duda llamar al equipo oncológico de referencia. Mantener las rutinas diarias en la medida de lo posible ayudará también a generar un clima de normalidad y seguridad.
Por otra parte, utilizar las redes de apoyo social es muy importante tanto para el enfermo como para la familia. El aislamiento social no es recomendable ya que no es lo mismo estar solo que sentirse solo y en estos momentos de mayor vulnerabilidad apoyarnos en nuestros seres queridos y sentir su abrazo, aunque sea virtual, es muy reconfortante. La utilización de la tecnología puede ayudar a mantener el apoyo social, incluso el apoyo mutuo contactando con personas que se reúnen en grupo y que están pasando por una situación similar. Las redes sociales nos ayudan en estos días a sentirnos cerca de los que están lejos, es momento de fomentar su uso.
La utilización del humor también es una de las recomendaciones. La risa puede ser un buen antídoto para el miedo. Los mensajes graciosos que llegan por internet son una buena forma de ver cosas intrascendentes y tomar una distancia sana de nosotros mismos, al mismo tiempo que liberamos tensiones. Con cierta dosis de humor incluso esta situación inédita de alarma sanitaria se puede llevar mejor.
Si pese a todos los esfuerzos, los síntomas de ansiedad, depresión o angustia son muy intensos y limitantes es recomendable acudir a un profesional de la Psicooncología que a través de videoconferencia o psicoterapia online puede darnos estrategias individuales para manejarlo mejor. Dejarnos ayudar y acompañar emocionalmente en estos momentos especialmente complicados, puede ser de gran utilidad tanto para el enfermo oncológico como para la familia.
Texto elaborado por Nuria Javaloyes, psicooncóloga de Quirónsalud Torrevieja
En la mayoría de casos, la familia es el principal apoyo de un paciente de cáncer. El cariño, el esfuerzo y el tiempo invertidos en el paciente son vitales para el enfermo.
El diagnóstico de cáncer supone un gran impacto para toda la familia. A todos los miembros se les presentan numerosos cambios, decisiones y sentimientos que alteran la rutina. Cada persona puede atravesar este proceso de forma totalmente distinta.
Tanto para el paciente como para la familia resulta difícil hablar de cáncer. Nadie quiere hacer sufrir al resto de miembros de la familia, pero todos tienen sus preocupaciones. Es normal que los familiares se encuentren confusos acerca de cómo cuidar al enfermo, qué aconsejar o cómo hablar de sus miedos. Contar con la ayuda de un psicooncólogo puede ayudar al paciente a abordar esta situación de forma más fácil.
Para el paciente, es fundamental poder expresar sus sentimientos a sus familiares más cercanos. Del mismo modo, la familia debe respetar sus deseos si éste no se siente preparado para hablar. La comunicación con los familiares ayudará que entiendan cómo se siente el paciente y les permitirá ayudar y sentirse útiles durante la enfermedad.
Cómo contarle a mis hijos que tengo cáncer
Ante el diagnóstico de cánceres comprensible que el paciente quiera proteger a su familia de cualquier sufrimiento, especialmente a los niños. Sin embargo, ocultar el cáncer o intentar no hablar de ello puede conseguir que se sientan peor.
La forma en que los hijos afrontan la enfermedad depende en gran medida de cómo la afronta el paciente y otros familiares cercanos. Los niños pueden presentar reacciones muy dispares: algunos se encuentran muy preocupados y tristes, algunos pueden hacer como si no pasara nada. Incluso, en el caso de los más pequeños, pueden sentirse culpables. En este caso es muy importante hacerles saber que nada de lo que hayan hecho ha causado la enfermedad.
Si los hijos son pequeños es fundamental hablar con ellos. Los niños perciben que "pasa algo" y, especialmente en estas circunstancias, necesita que sus padres le tengan en cuenta. Muchas veces los niños se adaptan a las circunstancias mejor que los propios adultos.
Los padres deben estar preparados ante la posible pregunta "¿te vas a morir?", que los pequeños pueden expresar con naturalidad. A la hora de dar una respuesta, se debe considerar su madurez y el momento en que formulen esta pregunta (la inminencia o no de la muerte).
En el caso de los adolescentes es necesario que sepan qué está pasando, ya que viven en una etapa de cambios y confusión. Las reacciones pueden ser muy distintas: rebeldía, responsabilidad, miedo, aislamiento, vergüenza… Es aconsejable acercarse a ellos, pero también darles espacio para procesar sus emociones, pues necesitan su independencia. Seguramente buscarán información acerca del cáncer en Internet, por lo que es importante responder a sus dudas y recordarles que no todo lo que se lee en la red es cierto. Podemos sugerirles algunas fuentes fiables. Además, aunque sea complicado, conviene mantener las reglas en casa: de lo contrario, podrían buscar refugio en compañías o hábitos que no les convienen.
Afrontar el cáncer en pareja
El cáncer tiene un fuerte impacto en las relaciones de pareja. Para algunos, enfrentar juntos este momento fortalece la relación, pero en otros casos el cansancio, el vaivén de emociones y el estrés provocados por el cáncer puede suponer un empeoramiento de problemas existentes.
En la mayoría de los casos, cada miembro de la pareja se ocupa de determinadas tareas. Posiblemente, el paciente de cáncer tendrá que dejar de hacer algunas de estas tareas durante su enfermedad. Hablar de ello es importante para evitar que el paciente se sienta frustrado. A pesar de que puede ser complicado, también es aconsejable aceptar la ayuda que ofrecen amigos y familiares.
La pareja del paciente con cáncer debe mostrar empatía ante las necesidades emocionales cambiantes que acompañan al tratamiento del cáncer. No obstante, también es importante contar con alguien con quien poder expresar sus sentimientos sin sentirse culpable. Esta persona podría ser un amigo de confianza o, si es necesario, un psicooncólogo
.
A menudo, el cáncer cambia los planes en una familia. Cosas que parecían importantes antes del diagnóstico, pueden pasar a un segundo plano dando lugar a nuevas prioridades, como disfrutar de más tiempo en familia. Es recomendable "pausar" algunos planes de futuro, sin paralizarlos por completo, para mantener las expectativas de forma positiva.
Texto elaborado por Ana García-Conde, psicooncóloga del Servicio de Oncología del Hospital Quirónsalud Valencia

El diagnóstico de cáncer cambia la vida de quien lo recibe y también las de las personas que le rodean. Es muy frecuente que, cargados de buenas intenciones, aconsejemos a un amigo o familiar que tiene cáncer que sea fuerte, que salga mucho a la calle, que se distraiga y sobre todo que tenga una actitud positiva. Incluso les decimos que estando tristes o con miedo nunca conseguirán mejorar. Sin embargo, cuando acompaño a personas que están pasando por un proceso oncológico veo que se sienten perdidos y que estos mensajes no sólo no les ayudan sino que pueden llegar a ser contraproducentes. Frecuentemente las preguntas que les surgen a los pacientes son: ¿Qué es tener una actitud positiva y cómo puedo tenerla con todo lo que estoy pasando? ¿Qué puedo hacer yo, hay algo que dependa de mi?
Ante el cáncer es normal y esperable que aparezcan diferentes emociones que varían de una persona a otra en función de muchos factores y de los diferentes estilos de afrontamiento. Por ejemplo, es normal que la persona que recibe el diagnóstico se sienta aturdida, paralizada, o al contrario, muy activa buscando intensamente información en internet. También es habitual que la persona sienta durante todo el proceso emociones encontradas como miedo, soledad, tristeza, incluso culpa o rabia preguntándose porque a mi, por que yo, si me cuido mucho, si no fumo, si no hago excesos….
Al contrario de lo que pueda parecer, la mejor actitud frente al cáncer no es anular o intentar no sentir las emociones que llamamos erróneamente negativas (rabia, miedo y tristeza) y estar siempre optimistas y de buen humor. Un buena actitud significa saber gestionar bien las emociones, entender que todas ellas, incluso las negativas, tienen una función básica muy saludable por lo que es importante sentirlas. Una buena actitud frente al cáncer supone saber identificar las emociones en nuestro cuerpo, darnos permiso para sentirlas y encontrar formas de expresarlas adecuadamente para poder así mantenerlas en niveles que nos ayuden en todo el proceso. Cada uno de nosotros somos diferentes por lo que también ante un cáncer tenemos necesidades diferentes y esa buena actitud implica también respetarse y atenderse a uno mismo tal cual es.
Por otra parte, otro aspecto que depende del paciente con cáncer es mantenerse informado pero en la cantidad justa, como un traje a medida, preguntando a los profesionales sanitarios que están llevando su caso, en función de lo que va necesitando en cada momento y de forma continuamente cambiante. Muy frecuentemente debido a la falta o el exceso de información aparecen pensamientos catastrofistas que predicen de forma negativa el futuro. Y si…no va bien, y si …este tratamiento no funciona, y si…. hay otros tratamientos mejores al que estoy recibiendo.
Además, cuando una persona diagnosticada de cáncer se maneja bien con todas las emociones que está sintiendo y es capaz de hablar de lo que le que ocurre, va a estar más receptiva ante el apoyo familiar y social, muy
importante en todo el proceso. Otro aspecto fundamental y que depende del propio enfermo es el compromiso consigo mismo de llevar una vida saludable tanto de alimentación y sueño como de ejercicio físico adaptado a cada momento del proceso, pero siempre desde el auto-respeto y sin excesivas exigencias.
Por tanto, lo que depende de una persona que está pasando por un proceso oncológico es la actitud con la que lo afronta, se trata de convertirse en el protagonista de su propia historia, viviendo lo que le está ocurriendo en presente, gestionando adecuadamente sus emociones, saneando los pensamientos, apoyándose en la familia y amigos, mimándose con la alimentación y el ejercicio físico y respetando sus tiempos y necesidades particulares.
"Lo que me ayudó a mí fue dedicar tiempo para detenerme y analizar la situación general. Obtener respuestas a mis preguntas me ayudó a tomar una buena decisión. Hice lo que yo necesitaba hacer y no lo que otras personas pensaban que yo necesitaba hacer y eso me dio tranquilidad". J.M paciente superviviente de cáncer
"Tener cáncer no es lo mejor que me ha pasado, pero fue un aprendizaje de vida, o tal vez decidí tomarlo así". C. S paciente superviviente de cáncer
"La actitud es una pequeña cosa que marca una gran diferencia" W. Churchill
Nuria Javaloyes, psicooncologa de Quirónsalud Torrevieja
Este Blog pretende ser una guía para pacientes y familiares donde encontraran información acerca de esta enfermedad, últimos avances en su tratamiento así como consejos de estilo de vida saludables para prevenir la enfermedad
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