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Blog del Servicio de Dermatología del Hospital Quirónsalud Valle del Henares

Principios activos en Dermatología - 2ª parte

Principios activos en DermatologíaPrincipios activos en Dermatología

Piel grasa y con tendencia al acné

El acné es un problema muy frecuente en la población, y no se manifiesta solo durante la adolescencia. Aunque sus causas son complejas y su tratamiento requiere un abordaje holístico, es preferible evitar métodos agresivos y de mantenimiento aplicando productos con ingredientes que regulen la función de las glándulas sebáceas, favorezcan la regeneración e hidraten sin obstruir los poros. Se debe evitar resecar la piel, ya que esto puede, paradójicamente, provocar un aumento en la producción sebácea.

Los derivados del ácido retinoico y los alfa y beta hidroxiácidos son los principios activos más utilizados. El retinol exfolia la piel muerta, reduce el sebo y disminuye la hiperpigmentación cutánea, pero introducción debe ser gradual, ya que puede producir irritación, y la piel requiere un periodo de adaptación. Además, su uso tópico disminuye de forma progresiva las cicatrices derivadas del acné. El ácido salicílico y el mandélico limpian los poros y normalizan la función sebácea, aunque su eficacia depende de la concentración.

La niacinamida tiene un efecto seborregulador a la vez que fortalece la barrera hidrolipídica, lo que minimiza la irritación de la piel.

La coenzima Q10 actúa de forma más suave, pero con la misma eficacia. Puede combinarse con seguridad tanto con el ácido salicílico como con retinol, lo que la convierte en una opción ideal para pieles sensibles. Los ácidos grasos insaturados (omega-6) también merecen atención, ya que inhiben el exceso de sebo y reducen la pérdida transepidérmica de agua.

En el caso de asociar hiperpigmentación se puede utilizar ácido azelaico, que exfolia suavemente e ilumina las marcas, y es seguro incluso durante el embarazo.

Arrugas de expresión

Las arrugas son consecuencia del proceso natural del envejecimiento cutáneo. Sin embargo, hay ingredientes activos adecuados con capacidad de ralentizar significativamente su formación y reducir su profundidad. Una rutina eficaz de cuidado facial antiedad se basa en sustancias que estimulan la síntesis de colágeno, proporcionan una hidratación profunda y neutralizan los radicales libres.

Retinol: estimula la formación del colágeno y la elastina a través de la activación de los fibroblastos, aportando más densidad y elasticidad a la piel, lo que se traduce en la reducción y la profundidad de las arrugas, unificando la textura cutánea y mejorando la firmeza.

Péptidos: favorecen la regeneración de las fibras de colágeno, además de favorecer la reparación de las existentes. Esto se traduce en una mayor firmeza y una piel visiblemente más suave.

Coenzima Q10: favorece la regeneración celular, combate los radicales libres que aceleran la degradación del colágeno, protegiendo contra el estrés oxidativo y unifica el tono de la piel. Es segura para todo tipo de piel, incluso las sensibles, y se puede combinar de forma segura con otros principios activos.


Ácido Hialurónico: el ácido hialurónico es un glicosaminoglicano fija el agua en la dermis proporcionando una excelente hidratación y mejorando la elasticidad de la piel. Sus niveles naturales en la piel disminuyen con la edad, por lo que es importante reponerlo en tu rutina diaria de cuidado facial.

Principios activos - acciones múltiples y complementarias

Algunos ingredientes activos tienen un amplio espectro de acción y son adecuados para diversos tipos de piel. Estos ingredientes se encuentran en una amplia variedad de productos para el cuidado de la piel, como cremas, sérums y lociones, donde ofrecen beneficios específicos. A continuación, se enumeran otros principios activos que todavía no se han mencionado previamente:

Vitamina C: en su forma de ácido ascórbico, posee propiedades antioxidantes y unifica el tono de la piel. Su forma estable no requiere un pH bajo, lo que le permite potenciar los efectos del retinol.

Resveratrol: posee propiedades antiinflamatorias y antioxidantes potentes. Inhibe la proliferación de células epidérmicas, estimula su diferenciación y aumenta la elasticidad de la piel. También puede aclarar la hiperpigmentación al inhibir la tirosinasa (la enzima responsable de la producción de melanina).

Ácidos AHA (alfahidroxiácidos) y BHA (betahidroxiácidos)

Ácido salicílico (BHA): en concentraciones de hasta el 10 %, suaviza la piel; por encima del 10 %, tiene un efecto limpiador y exfoliante. Disuelve los tapones de queratina en el folículo piloso, reduce la producción de sebo y tiene propiedades antiinflamatorias y antibacterianas.
Ácido láctico (AHA): en concentraciones inferiores al 10 %, hidrata y suaviza la piel; en concentraciones más altas, exfolia. Puede penetrar el estrato córneo.
Ácido mandélico (AHA): exfolia las células muertas, ilumina y tiene un efecto astringente sobre los poros dilatados. Es lo suficientemente suave como para no causar irritación incluso con el uso diario (en las concentraciones recomendadas). Recomendado para pieles con tendencia acneica.

Ácido glicólico (AHA): Exfolia enérgicamente, estimula la renovación celular, aumenta la elasticidad de la piel y mejora el tono de la piel.

Urea: En una concentración de hasta el 10 %, hidrata la piel gracias a sus propiedades higroscópicas. Por encima del 10 %, tiene efectos antiinflamatorios, antibacterianos y exfoliantes.

Cómo usar los ingredientes activos de forma segura

El uso seguro de los ingredientes activos es crucial para evitar irritaciones y efectos secundarios. Hay que respetar las características fisiológicas cutáneas y evitar su sobreestimulación. Por eso, aplicar demasiados productos con diferentes ingredientes activos puede ser más perjudicial que beneficioso.

Menos es más: se recomienda evitar aplicar varios ingredientes activos a la vez. En lugar de usar diferentes combinaciones de productos a diario, se recomienda la introducción progresiva de los mismos durante unas 4 a 6 semanas.

La paciencia es clave: los efectos visibles tardan en aparecer, dependiendo del estado de la piel, edad y otros factores (como clima, estrés, dieta). El ciclo completo de renovación epidérmica dura entre 30 y 40 días, por lo que solo debes evaluar la eficacia de un producto después de este periodo.

Es obligatorio un FPS 50+: los retinoides, los ácidos AHA/BHA y otros ingredientes fotosensibilizantes requieren protección UV. La falta de protección solar provocará aparición de hiperpigmentación, lentigos solares y un deterioro del estado de la piel.

Adapta tu cuidado de la piel a las estaciones

Durante los meses de otoño e invierno, cuando la exposición solar es menor, se debe incorporar el uso de retinoides y AHA / BHA en concentraciones más altas. En verano, se debe optar por ingredientes hidratantes (ácido hialurónico, urea, glicerina) y ácidos suaves (láctico, mandélico) en bajas concentraciones.

En conclusión

Comprender cómo funcionan los ingredientes activos y cómo elegirlos es la base de un cuidado de la piel eficaz. Independientemente del tipo de piel de cada persona o de las necesidades individuales, los ingredientes activos adecuados pueden mejorar significativamente el estado de la piel. Para obtener efectos clínicos se requiere constancia y uso con pautas individualizadas, con el apoyo de profesionales.

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