Quirónsalud
Blog del Servicio de Alergología del Hospital Universitario Quirónsalud Madrid
Con la llegada del buen tiempo, aumentan las excursiones al campo, las rutas por el bosque y los días de playa o montaña. También es la época en la que las garrapatas están más activas. Aunque la mayoría de las personas saben que estos pequeños parásitos pueden transmitir algunas infecciones, pocas conocen que también pueden estar relacionadas con determinadas alergias.

Las garrapatas son pequeños artrópodos que se alimentan de la sangre de animales y, en ocasiones, de las personas. Suelen encontrarse entre la hierba alta, los arbustos y las zonas boscosas, donde esperan el paso de un huésped al que adherirse.
Lo más habitual es que aparezca una pequeña zona de enrojecimiento con algo de picor o inflamación que desaparece en pocos días.
Sin embargo, algunas personas presentan reacciones más llamativas, con una inflamación importante alrededor de la picadura o incluso urticaria y, en algunos casos, una reacción alérgica grave (anafilaxia).
Hablemos del síndrome de alfa-gal:
El alfa-gal (galactosa-α-1,3-galactosa) es un azúcar que está presente en la carne de la mayoría de los mamíferos, como la ternera, el cerdo o el cordero.
En algunas personas, la picadura de determinadas especies de garrapata puede hacer que el sistema inmunitario produzca anticuerpos frente a esta molécula. Estas reacciones se deben a la alergia a este azúcar presente en la saliva de las garrapatas y en las carnes.
A partir de ese momento, al consumir carne de mamífero o tras la exposición a ciertos medicamentos y/o materiales sanitarios derivados de mamíferos pueden aparecer síntomas de alergia.
La mayoría de las alergias alimentarias aparecen pocos minutos después de comer el alimento responsable. Sin embargo, en la alergia al alfa-gal, los síntomas suelen aparecer entre 2 y 6 horas después de comer carne, lo que hace que muchas personas no lo relacionen.
Los síntomas pueden incluir:
El diagnóstico comienza con una historia clínica detallada. El alergólogo preguntará por los síntomas, el tiempo transcurrido desde la ingesta de carne y si ha habido picaduras de garrapata.
Posteriormente puede solicitar un análisis de sangre para determinar la presencia de anticuerpos IgE frente al alfa-gal y, si es necesario, completar el estudio con otras pruebas.
La medida más importante consiste en evitar los alimentos que desencadenan los síntomas y prevenir nuevas picaduras de garrapata, ya que estas pueden volver a estimular la respuesta alérgica. Se debe evitar carne de mamíferos tanto crudas como cocinadas y alimentos con gelatinas. Tambien hay que consultar con el alergólogo en caso de necesitar ciertos medicamentos o productos sanitarios: anticuerpo monoclonal cetuximab, expansores del plasma con gelatina...
Las personas que han presentado una anafilaxia deben disponer de un plan de actuación y, cuando esté indicado, llevar un autoinyector de adrenalina.
Si vais a pasar el día en el campo:
Si encontráis una garrapata adherida, retirarla cuanto antes con unas pinzas de punta fina, sujetándola lo más cerca posible de la piel y tirando suavemente hacia arriba. No se recomienda utilizar aceite, alcohol, vaselina ni quemarla, ya que estas maniobras pueden dificultar su extracción y aumentar el riesgo de transmisión de microorganismos.
En resumen: las garrapatas no solo pueden transmitir infecciones; en un pequeño grupo de personas también pueden desencadenar alergias, incluida la alergia al alfa-gal. Aunque se trata de una enfermedad poco frecuente en la infancia, es importante conocerla porque su forma de presentación es muy distinta a la de otras alergias alimentarias.
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