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Blog de la Dra. Fernández Letamendi. Geriatría. Hospital Quirónsalud Zaragoza

Golpe de calor en personas mayores: cómo prevenirlo y detectar sus síntomas

Ante las altas temperaturas que se están registrando estas semanas en muchas zonas de España, es fundamental extremar las precauciones, especialmente si convivimos con personas mayores.

Con el envejecimiento, el organismo pierde parte de su capacidad para regular la temperatura corporal. El centro de la termorregulación cerebral no funciona con la misma eficacia y, como consecuencia, el golpe de calor puede ser más difícil de detectar. En las personas mayores se reduce la sensación de calor y también la percepción de sed, lo que disminuye esa respuesta natural de protección frente a las temperaturas extremas.

Las personas mayores de 65 años presentan un mayor riesgo de deshidratación por el calor, especialmente si padecen deterioro cognitivo, sobrepeso, enfermedades crónicas o dependencia física que dificulte la adaptación al entorno. Asimismo, algunos tratamientos farmacológicos pueden aumentar este riesgo.

Síntomas del golpe de calor en personas mayores

Detectar a tiempo los signos de alerta es clave para evitar complicaciones graves. Los principales síntomas del golpe de calor son:

    • Dolor de cabeza
    • Ausencia de sudoración pese al calor
    • Sensación de boca seca y pastosa
    • Náuseas y vómitos
    • Mareo
    • Escalofríos
    • Piel seca y enrojecida
    • Calambres musculares
    • Desorientación o confusión
    • En casos graves, convulsiones o pérdida de conciencia

Ante cualquiera de estos síntomas, es importante actuar con rapidez y consultar con un profesional sanitario.

Cómo prevenir el golpe de calor en mayores

Desde la Unidad de Geriatría del Hospital Universitario Quirónsalud Zaragoza se recomienda seguir una serie de pautas para proteger la salud de las personas mayores durante los periodos de calor:

    • Mantener una adecuada hidratación, incluso sin sensación de sed. Es recomendable ofrecer agua de forma frecuente, así como infusiones o zumos de fruta. En personas con disfagia (dificultad para tragar), se puede recurrir a agua gelificada o bebidas espesadas. Si el agua no resulta atractiva, se pueden adaptar otras opciones como batidos o zumos. En algunos casos, los polos de hielo pueden facilitar la hidratación, especialmente en pacientes con deterioro cognitivo.
    • Optar por comidas ligeras, que favorezcan una digestión más sencilla y eviten sobrecargar el organismo.
    • Evitar la exposición al sol en las horas de mayor intensidad, entre las 12:00 y las 16:00. Fuera de ese horario, se recomienda una exposición moderada de unos 20 minutos para favorecer la síntesis de vitamina D. Si la exposición es más prolongada, es necesario utilizar fotoprotección alta.
    • Limitar la actividad física durante las horas de más calor y evitar esfuerzos que aumenten la sudoración.
    • Mantener la vivienda fresca y ventilada. Bajar persianas o cortinas cuando el sol incide directamente ayuda a mantener una temperatura interior más estable.
    • No permanecer en vehículos cerrados o estacionados, ya que la temperatura puede aumentar rápidamente.
    • Vestir con ropa ligera, holgada, de tejidos como el algodón y en colores claros. En personas con deterioro cognitivo o movilidad reducida, es importante supervisar la vestimenta y utilizar accesorios como gorras, sombreros o gafas de sol.
    • Extremar la precaución en personas con movilidad reducida, ya que pueden sufrir quemaduras solares incluso a través de la ropa si permanecen mucho tiempo expuestas al sol directo. Siempre que sea posible, deben permanecer en zonas de sombra.

Cuidar a los mayores en verano es fundamental

El calor puede pasar desapercibido en las personas mayores, pero sus consecuencias pueden ser graves. La prevención, la hidratación y la vigilancia son claves para garantizar su bienestar durante los meses de verano.

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